flojito

My Island, my beautiful Island, how you’ve been mistreated.

They’ve taken everything from us yet they expect us to be grateful.

Well we say no more. No more corruption. No more stealing. No more injustice.

We will not sit on our hands. We will not be silenced. We are workers. We are students. We are people.

Where is our respect? Where are our rights?

We fight for our country. We fight for our future.THE EDUCATION OF OUR FUTURE GENERATIONS DEPEND ON THIS. ON OUR ACTIONS.

WE WILL BE HEARD. 

HOY NOS LEVANTAMOS, PUERTO RICO.

 HOY VOLVIMOS A SER UN PUEBLO.

NOS QUITARON TANTO QUE TERMINARON QUITANDONOS EL MIEDO.

#PUÑETA

#Horóscopo Agosto 2017 #MercurioRetrógrado según tu Ascendente

Mercurio Retrógrado en Virgo termina el 5 de Septiembre, sostiene una oposición con Neptuno y regresa hasta el signo de Leo.

Averiguá los desafíos que trae #MercurioRetrógrado según tu ascendente:

Ascendente en #ARIES #MercurioRetrógrado en Virgo La armonía se construye día a día! Desde el desafío de llevar adelante una rutina armónica, hasta la construcción de la comodidad, Aries debe esforzarse por tener el control de su tiempo, de su calendario y de su energía mental. No se deje distraer por las exigencias ajenas y continúe su camino profundizando en métodos y procedimientos personales, no en fórmulas, sino en su propia constancia.

Ascendente en #TAURO #MercurioRetrógrado en Virgo  Momento sobresaliente! Intervenga, pregunte, explote y expresarse de modo original y personal. Momento para la renovación de nuestra imagen social y para renacer el derrumbe del deseo. Temporada intensa la de Leo en la que todo cuesta el doble pero lo vale.

Ascendente en #GÉMINIS  #MercurioRetrógrado en Virgo  Tiembla lo que siempre estuvo flojito! Tus bases sólidas, tus convicciones y tu mirada del mundo, lo que está cambiando ahora es la distancia que tenés con algunas emociones, y tu cercanía con diferentes compromisos. Bueno momento para la introversión y trabajar sobre las interferencias que hay entre corazón y pensamiento. El hogar y todos los asuntos necesarios para la estabilidad son esenciales ahora!

Ascendente en #CÁNCER  #MercurioRetrógrado en Virgo  Conociendo! Momento de apertura, esde la lectura, el estudio, el telefóno o cualquier cosa que lo saque del ritmo frenético será fructífera para la necesidad de reflexionar. No vaya distraído ni salte a rápidas conclusiones. El nerviosismo y las vacilaciones llevan a equivocaciones en este periodo. Catarsis creativa profunda. Largue todo para afuera.

Ascendente en #Leo #MercurioRetrógrado en Virgo es un culto a lo largamente planificado. Es necesario saber encontrar de modo audaz la oportunidad, incluso en los lugares menos inusuales. Mercurio retrógrado es un problema para los compromisos pero no para las ofertes, no firme pero siga buscando, no realice las operaciones, prepararse y cobre sus deudas hasta poder moverse pasado el 5 de septiembre.

Ascendente en #Virgo #MercurioRetrógrado en Virgo te tiene nervioso tenso y agitado. La necesidad de expresarse o de pasar al acto es fundamental ahora. Evite entablar negociaciones si no está dispuesto a charlar los tratos, y aún así desconfíe de grande promeses. Enseñar, escribir y estudiar se ven beneficiados ahora, no afloje.

Ascendente en #Libra  #MercurioRetrógrado en Virgo Receptivos e intuitivos! Momento intenso para liberarse de secretos y manías, la posición de Mercurio es una tendencia para el escapismo y el engaño, no mienta y no se mienta y enfrente el conflicto. Virgo propia el orden y el progreso a través del servicio y la falta de deseo egoísta. Siga su aprendizaje cerrando el ciclo de Júpiter que tanto aprendizaje está propiciando ahora. Use su creatividad para resolver los conflictos.

Ascendente en #Escorpio #MercurioRetrógrado en Virgo  Poniendo todo el empeño! Escorpio es tu costado que sigue queriendo darlo todo, que siempre apuesta de manera desinteresada pero ambiciosa por el bien común y por el bien de la humanidad. Durante ésta temporada se iluminan los proyectos en conjunto mientras que otros grupos de personas tiemblan al rugido de la coyuntura. Olfatea para donde corren los vientos y alce velas.

Ascendente en #Sagitario  #MercurioRetrógrado en Virgo La reputación y el buen honor y honra de Sagitario es su orgulloso, su historia, su emblema y su baluarte. Las relaciones con empleados o superiores debe ser extra cautelosa estas semanas. Es necesario evitar convenios y acuerdos apresurados y cumplir al pie de la letra todos los reglamentos. Si se viera obligado a firmar acuerdos lea la letra chica y sepa que será necesario revisarlos más adelante.

Ascendente en #Capricornio  #MercurioRetrógrado en Virgo  Las ideas poco prácticas son pensamientos imperfectos, un pensamiento es perfecto cuando su forma es consiguiente a la materia, y su inexistencia es real. Su sola existencia lo hace perfecto, porque está, porque es, mientras es idea y esa idea no llega a concretarse sigue siendo un defecto de la mente. Lleve su mente a lugares concretos en una temporada de descubrimientos y profundas emociones. No ande distraído por ahí.

Ascendente en #Acuario  Malhumor! #MercurioRetrógrado en Virgo  Curiosidad! Pasando de la euforia a la manía y de arriba para abajo, Acuario está en su mes más intenso. La curiosidad lo va a llevar a nuestros lugares y su olfato detectivesco quiere llegar al fondo de todos los asuntos. No se desgaste ni se aliene en su cerebro.

Ascendente en #Piscis  #MercurioRetrógrado en Virgo Poniendo blanco sobre negro! Los desacuerdos y malentendidos en algunas relaciones se vuelven intolerables. Es necesario suspender la energía del conflicto, o definitivamente trazar una raya en la arena y concluir con la confusión. Tenga fé en el acuerdo, en el perdón y hacia el 5 de septiembre habrá logrado construir un puente donde parecía imposible. OHM!

La verdad duele

Se encontraba en su habitación, blanca e iluminada por un ventanal inmenso. Los rayos del sol se mecían sobre su piel reluciente. Se sentía ligera, aguerrida. Reía jugando con las sábanas blancas, dejando ver su sonrisa perfecta. Giraba sobre el colchón como una niña y en uno de esos giros se topó con el hombre de sus sueños. Todo era extraño. No tuvo que salir a bailar, ni asistir a una cita, ni navegar por Facebook. Él simplemente estaba ahí. Desnudo, apiñonado, con vellos que coloreaban su cuerpo, músculos que hacían honor a la mas distinguida escultura griega, cara angular y ojos salvajes. Al principio estaba asustada, no entendía como había llegado ese hombre a su cama y mucho menos, ese hombre. En cuestión de segundos se abalanzó sobre él, atacándolo a besos, mordidas y apretujones. Él, flojito y cooperando. Se movían frenéticos. Fundidos, todo ocurría muy rápido. Sorpresivamente, llegaron al clímax y se quedaron profundamente dormidos.

Ella despertó con miedo. No quería descubrir que todo había sido un sueño, con los ojos cerrados se incorporó, duró varios minutos sentada en la orilla sin atreverse a abrirlos. Silenciosa ponía atención a sus sentidos para percibirlo. Armándose de valor colocó los pies sobre el piso de madera, se fue directo al baño sin voltear atrás. Al pasar frente al espejo se percató de unos kilos de más y unas juventudes de menos. En la taza después de orinar, recordó que no habían consumado el acto.  – Solo fue un faje, vaya. La curiosidad la mataba. ¿Seguiría ahí aquel hombre que la llevó al orgasmo sin penetrarla? ¿O había sido un sueño y nada más? A lo largo de su vida había aprendido que la verdad duele y en esta ocasión no quería saberla. Aceleró el paso a la cocina, quizá por hambre o por nervios que es lo mismo. Un calendario sobre los mosaicos marcaba sábado, pero en realidad era domingo. Dar vuelta a la hoja era algo que tampoco haría, en su mente solo estaba detener el tiempo. Ansiaba retener a ese hombre, se cuestionó sobre amarrarlo a la cama. Pero en realidad necesitaba algo más que un esclavo sexual. Se propuso hacerlo a base de caricias, desayuno en la cama y sonrisas coquetas. Suspiró y siguió hasta el refrigerador. Sintió mucho frío, estaba descalza. Llevaba encima un montón de sentimientos, miedos y ganas de amar. Una lágrima llegó a hacerle compañía, no duró mucho, como todas las de su tipo era una suicida. Se aventó al vacío, rodó por su mejilla, acarició su cuello y después encontró la muerte entre sus senos. Tratando de ocupar su mente en otra cosa, sacó unos huevos que preparó a la mexicana, tostó seis rebanadas de pan integral y prendió la cafetera. Acomodó la mesa para dos, quitaba y ponía las cosas muy nerviosa. Le temblaban las manos, el sexo, las rodillas. Todo estaba listo, pero su “invitado” aún no había despertado. “¿Y si se lo llevo a la cama?” preguntó mientras un cosquilleo le recorría el cuerpo. Respiró profundamente, tomo la decisión y comenzó a colocar todo en una charola de plata que había sido de su madre, ordenaba meticulosamente y comía su parte para no verse glotona frente al semental. Al terminar, caminó de regreso a la habitación. Lucía despeinada, pero se veía bastante linda. Traía un camisón blanco de seda, mostraba sus curvas, sus pezones. Al verse vestida, se le agitó el corazón. Estaba claro, todo había sido un sueño. No puedo existir esa madrugada caldeada y haber despertado tan vestida. Dejó caer la charola. En sus pies había un charco de café, en el lavamanos un plato roto y migajas en los rincones. Harta se dirigió a la habitación, a la mitad del pasillo ya estaba desnuda. – Por aquello de las manchas-. Su paso era recio, y así sacudió hasta el último residuo de comida que yacía sobre sus pies.

Al entrar a la habitación estaba desierta, una ventana abierta hacia bailotear las cortinas, no olía a sexo, solo a los pinos que tenía el jardín de atrás. Se sumergió en la cama buscando señales de aquel hombre, de aquella noche. Miraba el techo arqueando la espalda como una gata en celo, movía los libros en busca de alguna nota, no encontró nada. Permaneció en el suelo, devastada por la triste realidad. Viendo destruido lo elucubrado en esa mañana de domingo.

  

 

 

 

 

 

 

 

Eran las 3 de la tarde, ella llevaba una hora tendida lamentándose. El reía en silencio desde el armario. 

En los probadores no…. Bueno, pero solo un poquito (Bown)

Hostia… en serio, me he puesto tonta escribiendolo xDDD Madre mia, no sabía que podía llegar a escribir así… me doy miedo.

Este shot contiene sexo explicito. Avisados quedáis. 

Este shot se me ocurrió, porque una tarde Diana dijo que me quería destrozar la cara contra el espejo… hasta que dijese que era bonita e.e y me dio la idea para esto, pero derivo a algo muuuuy porno xDDD

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Hoy Alfonso y yo hemos decidido ir a comprarme ropa. La necesitaba, se me estaban rompiendo muchos pantalones de tanto llevarlos.

Estaba arreglándome cuando el timbre sonó. Fui a abrirle. Tal cual entró me avasalló a besos. Yo le pase mis brazos por detrás de su cuello, intentando seguir el ritmo de sus besos. Él cerró la puerta con el pie. Soltó su mochila al suelo, y se pegó más a mí. Le mordí el labio inferior y gimió. Nos separamos para respirar profundo. Y nos miramos.

-          Te he echado de menos estos días que no he podido verte – me dijo con la voz un poco grave.

-          Y yo a ti Alfonso… - dije suspirando como un enamorado.

-          Odio el trabajo solo por esto, el no poder verte cada día me mata – dijo apoyando su frente en mi hombro.

-          Pero tampoco es tanto… en tres meses acabas – dije mientras le daba un beso en la coronilla.

-          Tres largos meses – dijo suspirando.

-          Bueno, pero nos vemos los fines de semana. ¿No? – dije intentando animarle.

-          Sí, eso sí – dijo sonriendo un poco.

-          Venga va… acabo de arreglarme y vamos a comprar – dije sonriéndole plenamente.

Vi como se sentaba en el sofá y sacaba su 3ds. Sonreí y me metí al baño para recortarme un poco los pelos de la barba y peinarme. Creo que tardé un poco, puesto que cuando miré por el espejo hacia la puerta, vi bostezando a Alfonso, que estaba apoyado en el marco de la puerta.

-          ¿Tardarás mucho? – dijo mientras se peinaba a su forma su pelo.

-          Nop. Ya salgo – dije cogiendo una toalla, y pasándomela por la barba para quitar pelos restantes.

A los segundos salí del baño y me dirigí a la habitación para coger la cartera, el móvil y las llaves. Alfonso me perseguía todo el rato.

-          ¿Qué quieres? – dije riéndome flojito.

-          ¿Eh? – se paró de golpe – N-nada… - se empezó a sonrojar.

-          ¿Y porque me sigues? – dije mirándole graciosamente.

-          Por… nada – dijo mientras se giraba e iba hacia la sala.

-          ¿Querías mirarme el culo, verdad? – dije picaronamente, yendo detrás de él.

-          Ya sabes que me encanta tu culo – dijo en un susurro.

-          Pues si quieres la próxima vez lo remuevo – dije abrazándole por detrás.

Emprendimos el camino hacia la tienda de ropa. Estábamos un poco separados del uno al otro, puesto que sé que Alfonso aun no está acostumbrado a demostrarme amor en público. Pero hoy… Alfonso se empezó a acercar a mí, y me rozó la mano. Me miró con un poco de vergüenza y temor. Yo le sonreí, y me cogió la mano, entrelazando sus dedos con los míos. Nos miramos y nos sonreímos extendidamente. La gente nos miraba raro, pero yo no me preocupaba. Yo iba con la cabeza bien alta, pero Alfonso… veía que agachaba la cabeza de vez en cuando. Me entristecí un poco así que se la solté. Me miró con preocupación y duda. Yo negué con la cabeza sin decir nada, luego le sonreí. Iba a decirme algo, pero ya estábamos enfrente de la tienda.

-          Mira – dije interrumpiéndolo – ya hemos llegado – dije mientras entraba.

Me fui directo a la sección de pantalones. Y cogí unos cuantos, de diferentes colores. Alfonso se mantenía al margen. Simplemente mantenía la cabeza gacha. Suspiré y me dirigí a los probadores.

-          ¿Quieres venir a ver cómo me quedan los pantalones? – le pregunté a Alfonso, él simplemente asintió con la cabeza. Y me siguió.

Me fui probando pantalones, y Alfonso me iba diciendo que tal me quedaban. Ya iba por el último, pero esta vez, cuando abrí la cortinita, Alfonso entró y la cerró de golpe.

-          ¿Qué haces? – pregunté sonrojado.

-          Lo que estaba deseando hacer desde que te he cogido la mano en la calle – dijo con la voz extremadamente grave.

Me cogió la mano y la dirigió a su paquete. Estaba empalmado.

-          Te necesito tanto que con tan solo cogerme la mano, me estaba excitando – dijo en un suspiro mientras se restregaba mi mano contra su paquete.

-          ¿Entonces no estabas avergonzado? – pregunté con ilusión.

-          Nunca me avergüenzo de estar contigo, Álvaro. Solo que no quería que se me notase… - dijo sonrojado.

-          Pero… ahora no podemos hacer nada – dije mirándole a los ojos.

-          Porque tú lo digas – dijo acercándose a mí.

-          Nos pueden oír – dije intentando apartarme.

-          Pues no grites – dijo suspirando encima de mis labios.

Nos empezamos a besar, Alfonso de vez en cuando insertaba su lengua dentro de mi boca y jugaba con la mía. Cada vez me estaba excitando más… Le necesito dentro de mí, ya. Alfonso empezó a bajarme los pantalones, mientras me rozaba mi paquete. Yo gemí flojito. Yo también empecé a bajarle los suyos. Yo lo hacía con calma. Pero Alfonso no compartía la misma calma, tal cual me bajó los pantalones me bajó los calzoncillos, y el mismo se bajó los suyos. Nos miramos y me sonrió. Entonces giró su cabeza hacia la derecha. Yo también miré hacia esa dirección. Había un espejo. Volví a mirarle sonrojado.

-          ¿Sabes qué? – me dijo mientras se acercaba a mí.

-          ¿Qué? – dije en un suspiro.

-          Quiero comértela – dijo mientras se bajaba a la altura de mi pene. – Y voy a hacerlo ahora. – dijo mientras se relamía los labios.

Alfonso se acercó hacia mi despierto pene, y lo olió. Me miró y besó la punta. Yo lo miré a los ojos y me sonrojé. Me dio una gran lametada en todo mi tronco, y se metió mi pene de golpe. Yo solté un gemido un poco fuerte, y me mordí la mano. Giré mi cabeza hacia la derecha, y vi el reflejo. Creo que verlo por el espejo me excitaba más. Vi como su cabeza se movía con rapidez, y de cuando en cuando se la sacaba para jugar con mis huevos. Yo intentaba no gemir. Alfonso empezó a succionar demasiado fuerte. Estaba a punto de llegar.

-          Al… Al… yo… estoy a punto de – intentaba hablar. Pero no pude terminar la maldita frase y me corrí en su boca. Vi como se lo tragaba todo.

-          Como echaba de menos este sabor – dijo levantándose. - ¿Me toca disfrutar a mí, no? – dijo con una sonrisa picarona.

-          Y… - dije sonriéndole de la misma manera- ¿Quieres mi agujero o mi boca? – dije mientras me acercaba a él y le besaba el cuello.

-          Primero tu boca, y luego tu culo – dijo mientras movía su cuello a un lado para dejarme espacio. No pude evitar y le hice un chupetón. – Hm… eres un chico malo – dijo gimiendo por el dolor-placer que le causaba que le hiciera un chupetón.

Yo me bajé hacia su pene. Y empecé a jugar con mi lengua y su glande. A veces lo succionaba y a veces le daba pequeños besitos. Alfonso se estaba desesperando, dirigió su mano hacia mi pelo, pero no ejerció ningún tipo de fuerza. Estaba esperando a que me la metiera. Y así hice, me metí su pene, pero solo hasta la mitad. Quería ver que hacía. Empecé con un vaivén lento, quería torturarle.

-          Hm… - gimió flojito – Por dios – dio un golpe con su cabeza a la pared del probador.

Me agarró fuertemente del pelo, y empujó mi cabeza hasta el final de su tronco, provocando que le hiciera una garganta profunda. Intenté separarme, pero me agarraba demasiado fuerte. No me soltaba, tuve que meterle una hostia en la pierna. Al final me soltó y yo empecé a respirar profundamente.

-          L-lo siento – dijo sonrojado – no podía contenerme – dijo mientras respiraba rápidamente.

-          No pasa nada – dije sonriendo mientras me limpiaba las babas y las pocas lágrimas que me habían salido a causa de la maldita pero placentera garganta profunda. Me puse a su nivel. – Alfonso… - gemí su nombre – quiero tenerte dentro – dije mientras suspiraba en sus labios.

-          Y vas a tenerme – dijo agarrándome la cintura y girándome.

Me estampó contra la pared del probador, seguíamos teniendo el espejo a nuestra derecha. Yo gemí por ese acto, Alfonso me hizo bajar un poco la espalda y subir el culo, mientras tenía mi cabeza, literalmente, estampada contra la pared, estaba mirando fijamente el espejo. Vi como Alfonso se colocaba bien detrás de mí. Empecé a notar como restregaba su punta por mi entrada, pero sin enterrarse. Empezaba a desesperarme.

-          E-entra ya – dije mientras dirigía mi mano hacia su muñeca.

-          No seas impaciente – dijo mientras me daba una media sonrisa.

-          Pero quiero sentirte – dije mientras me sonrojaba.

-          Bueno, bueno… ahí voy – dijo mientras se colocaba aun mejor.

Noté como su punta empezaba a entrar, dolía como la mierda. Vi su expresión y era una mezcla de dolor y de placer. Intentaba calmarme, respirando repetidas veces, pero cada vez que Alfonso entraba en mi, parecía que me estaba partiendo.

-          Necesitabas preparación, cariño… - dijo suspirando. – No entra, Álvaro… en serio, no entra – dijo mirándose el pene.

-          ¿Cuánto has metido? – pregunté con precaución.

-          Solo el capullo – dijo suspirando.

-          Sigue metiéndote – dije mirándole desde el espejo.

-          Pero te haré daño – dijo mirándome también por ahí.

-          Da igual, luego tendré placer – dije sonriéndole.

Volvió a hacer un esfuerzo, y empezó a enterrarse. Me cogió por las nalgas, me estaba clavando las uñas. Entraba poquito a poco, yo no tuve nada mejor que hacer que tirarme hacia atrás, causando que su pene se metiese de golpe dentro de mí. Yo ahogué un grito. Y Alfonso perdió la respiración por un momento, hasta parecía que sus piernas empezaban a flaquear.

-          Ya… está adentro – dije casi sin voz.

-          Duele…. Aprietas demasiado – dijo entrecortadamente – pero también me da demasiado placer – dijo intentando moverse.

Alfonso dirigió su mano hacia mi pene, que estaba dormido por culpa del dolor. Y lo empezó a toquetear, este con unos pocos toques ya daba señales de vida. Me acabé empalmando más que antes. Alfonso empezó a pajearme, y causó que me relajara.

Vi como sonreía, y empezó a moverse, lentamente. La sacaba casi toda, para luego enterrarse hasta el final. Cada vez aumentaba el ritmo un poco más.

-          Ah… - gemí al fin – un poco más profundo – pedí sonrojado.

Alfonso acató la orden, y me abrió un poco las nalgas, para poder llegar más profundo. Aun seguía clavándome las uñas. Sentía muchísimo placer, y más viendo cómo salía y entraba su pene en mi, gracias al espejo.

Le escuchaba soltar gemidos ahogados, entonces le vi apoyar las manos en la pared, causando así que su cuerpo se estirase un poco hacia el mío, haciendo también que entrase un poco más profundo.

-          Ah – gemí un poco más fuerte – ah, ah – no podía aguantarme los gemidos. – más duro – pedí entre gemidos.

Alfonso volvió a acatar mi orden, y me dio estocadas más secas y certeras. Entre embestida y embestida, me dio en mi punto clave. Haciendo que soltase un gemido bastante fuerte. Él me tapó la boca con una de sus manos, mientras la otra seguía apoyada en la pared. Yo no podía parar de gemir, me encantaba lo que me estaba haciendo. Y sobre todo me encantaba verlo reflejado. Ver como su cadera se movía contra mi culo, ver su expresión de placer, de ver como apretaba sus músculos para darme más duro y más profundo. Vi que la mano que estaba apoyada en la pared se dirigía a una de mis nalgas, y me dio una hostia. Yo gemí contra su mano. Se me empezaron a salir lágrimas. No es porque me hubiese hecho daño, sino del placer contenido que estaba sintiendo. Todo era como una bomba de relojería, que en cualquier momento estaba por estallar.

Removí un poco mi cara, para que apartase la mano y poder hablar. Lo conseguí, apartó un poco los dedos.

-          Al… Alfonso – gemía su nombre – más rápido, estoy… a punto… de – dije entre gemidos.

Volvió a taparme la boca. Y me dio otra nalgada y empezó a aumentar la velocidad. Las lágrimas cada vez salían con más intensidad. Le escuché gemir un poco más alto. Sus caderas impactaban fuertemente contra mi cardera, haciendo un ruido sucio y placentero. Me miró desde el espejo, me sonrió. Y salió de dentro de mí. Pero entonces, me giró y me cogió por debajo de mis rodillas, haciendo que mí espalda se empotrara contra la pared, con una mano dirigió su pene hacia mi entrada de nuevo. Se enterró profundamente. Yo gemí de nuevo, pero me empezó a besar. Colocó un poco mejor mis piernas, y empezó con un vaivén rápido.

Dejó de besarme para poder respirar. Yo intentaba no gemir. Alfonso dirigió sus labios hasta mi cuello y lo empezó a besar y mordisquear, hasta que noté como me hacia un chupetón, volví a gemir fuerte.

-          Dios… me encanta tu culo – dijo mientras se enterraba cada vez más adentro.

-          Yo…. Yo no puedo aguantar mucho más – dije mientras intentaba respirar a grandes bocanadas.

-          Córrete  - gimió, y dirigió una mano hacia mi polla y la empezó a masturbar.

-          Ah…Ah…. – empecé a gemir más seguido. Estaba a punto – Alfonso… - gemí profundamente y me corrí en su mano.

Él dirigió su mano hasta su boca, y se empezó a lamer mientras me seguía dando duro. Era una imagen demasiado sensual. Empecé a notar que otra vez iba a venirme. No puede ser… un hombre no podía volverse a correr, y menos si no se le tocaba… Dios… no puedo…

-          Alfonso… - gemí – Más, más… - gemía mientras mis manos se dirigían a sus brazos, cada vez iba más rápido y más profundo. – Oh dios mío… - y volví a llegar, corriéndome en mi vientre.

-          Estoy… a punto de…. – Alfonso empezó a gemir más seguido. Sus embestidas empezaban a ser erróneas, hasta que al final, noté como se tensaba y soltaba un largo gemido. Pero seguía dándome pequeñas embestidas, y yo seguía notando como se iba vaciando dentro de mí. – Di-dios… - gimió – sigo… corriéndome – dijo soltando una pequeña risa.

-          ¿Aun? – pregunté sorprendido.

-          S-sí – dijo sonrojado.

Noté como suspiraba, y todo seguido salió de dentro de mí. Nos miramos, y me colocó de pie en el suelo. Mis piernas empezaron a flaquear, y tuve que sostenerme en él.

-          Oye… que el que le ha durado la corrida a sido a mi – dijo riéndose.

-          Sí… pero tú no te has corrido tres veces… Y dos de ellas han sido seguidas. – dije haciendo un puchero.

-          Bueno… será mejor que nos vistamos – dijo mientras me daba un beso.

-          Alfonso… - le llamé.

-          ¿Hm? – me miró sonriendo.

-          Te amo – dije sonrojándome.

-          Y yo te amo a ti – dijo sonrojándose también.

Empezamos a vestirnos, me limpié como pude con mi camiseta y cogí todos los pantalones y como no nos acordábamos de cuáles eran los que me llevaba, me los llevé todos. Cuando fuimos a la caja, la señorita nos miró sonrojada y con una sonrisa tímida. Pagamos y nos fuimos.

-          ¿Nos habrá oído? – pregunté sonrojado.

-          Seguro que ahora quiere que la folle – dijo bastamente Alfonso. Yo le di una colleja - ¿Y ahora qué? – dijo mirándome con el entrecejo fruncido

-          Solo eres mío. Ninguna furcia puede tener este cuerpo – dije celosamente.

Nos cogimos de la mano y nos volvimos felices a casa. Creo que volverá a haber sesión de sexo en mi cama…. Pero bueno… lo estoy deseando.

Nunca pensé que me enamoraría de un chico, y mucho menos de mi primo. Pero bueno… me alegro de tenerlo como pareja. Le quiero… y de eso no hay duda.

-          Estoy reventado – dijo Alfonso mientras se apoyaba en la pared del ascensor.

-          ¿Perdona? Aquí el único que lleva medio litro de leche dentro de su culo, soy yo… estoy agotado de tener que aguantar el esfínter – dije sonrojado.

-          ¿Lo siento? – preguntó mirándome – Pero que yo sepa, he sido yo el que ha aguantado tu peso y mi peso mientras te daba duro – dijo cruzándose de brazos por detrás de su nuca.

-          Pues tranquilo… que ahora, lo haremos en mi cama – dije mientras salía del ascensor removiendo el culo.

-          Eres un cabron…. – dijo Alfonso en un susurro mientras me seguía.

Síp… volverá a haber sesión se sexo intenso en mi cama. 

Te toma tiempo superar por completo a una persona, pero cuando lo logras te llegas a sorprender de lo drástico que ha sido el cambio, pensar que antes todo te recordaba a esa persona y ahora nada, pero lo que es nada. Ni siquiera odio porque odiar es para los flojitos, solamente no te provoca ninguna reacción química en ti. Entonces sabes que llego la hora de volver al camino.

22 tipos de resaca ilustradas por animales disecados.

1. La resaca “no recuerdo nada desde que salimos de casa”.

2. La resaca “¡¿Que hice qué?!”.


3. La resaca “Estoy demasiado mayor para esta mierda”.


4. La resaca “No vuelvo a beber más”.


5. La resaca “Yo no merezco esto”.


6. La resaca “si me muevo, vomito”.


7. La resaca “me muero, este es mi fin”.

Keep reading

La aguja

Abel contra Luzbel. La aguja es espada, la mandó Dios. Primero, en la silla de Abel, después en las alas de Orestes, bajó por la garganta de Irene, pinchó el estómago de Chejuán ,justo en el arroz con leche; para parar en los dedos de Beatriz, la flechita de la niña del Pucará, guerrera, Elisa, 2 almas bobas, quizá 3, 4; una banda completa. Salvar a puro oensamiento, dar razones para existir.

El anuncio también fue divino, ahí en San Salvador, donde empezaron a revolotear las primeras bestias de 6 patas y las serpientes hostigaron al pueblo. Pero de la superstición del pueblo llegó la salvación. Un príncipe flojito, con matamoscas en mano, que no entregó la luna pero bastó para bajarle un pedacito de cielo.

Fiebre ~Wigetta lemon.

-Tengo frío.

Su gangosa voz se escucho a mis espaldas, me gire con la silla y le mire, acostado en mi cama, su nariz roja, sus ojos llorosos, envuelto en esa manta morada.

-Deja término de editar el video, después me encargo de ti.

Me gire de nuevo y seguí en lo mío, pero otra vez escuche su quejosa voz.

-Willy, me duele la garganta.

Suspire y me levanté de la silla, caminado hasta el y me senté a su lado.

-El doctor dijo que te tomarás los medicamentos y te sentirías mejor.

-perdo do fundionan -dijo con un triste tono que no pude evitar reírme.- ¿De qué te dies tío?

-De tu voz, no se te entiende nada -reí más fuerte mientras recibía un desganado golpe en mi hombro.

-Para ya- aclaró la garganta y hablo de nuevo -dije que no funcionan. Tengo frío y me duele la garganta.

Suspire y pase mi mano por su frente, tenía fiebre, el doctor no dijo nada sobre la fiebre. Me cago en todo.

-Tienes fiebre Samuel- tome las sábanas y lo arrope hasta el cuello, recuerdo lo que una vez me dijo mi madre, que si de fiebre se trataba, debíamos de entrar en calor hasta sudar, y así se bajaba.

-Me ahogas. -río flojito y me miro, sus ojos estaba rojos, más de lo normal, tenía más marcadas las ojeras, y su piel estaba más pálida. -¿Para qué haces esto? -pregunto mirándome.

-Para que sudes y se te baje la fiebre.

Bese su frente y acaricie su cabello, el puso su cabeza en mis piernas y cerró los ojos, comencé a acariciarle el cabello, mirando mi computadora, se estaba subiendo el video.

-No funciona. -le mire sacándome de mis pensamientos.

-¿El que?

-Esto, el momificarme, no sudo.

-Obvio no, necesitas estar así mucho tiempo.

-Pero yo quiero ya. -dijo haciendo puchero, lo cual me pareció tan tierno, siempre me parecía dominante e intimidante, pero ahora era tierno y dócil, tan… Yo.

-Amm… Puede que haya otra forma de hacerte entrar en calor, hacer que sudes.

-¿Cuál? -reí perverso y me metí entre las sábanas, subiendo a el y asomando la cabeza, de esta forma quedábamos ambos tapados por completo pero con la cabeza por fuera, apoye mi frente sobre la suya y sonreí.

-Esto te hará sudar. -susurre y bese su nariz para luego bajar por su mejilla, repartiendo suaves besos sonoros hasta llegar a su cuello y comenzar a besarlo lento y dar leves mordidas, pasando mi lengua sobre su, ahora pálida, piel.

Escuche un suspiro de su parte y seguí bajando por su cuello hasta llegar a su camiseta, pase mis dedos por los bordes de esta, subiéndola lento, sacándola lento, el subió los brazos y la saco, lanzándola a saber dios donde. Comencé a besar de nuevo su cuello, bajando por sus clavículas y después por sus pectorales besando un poco su pezón izquierdo, tocando con mis dedos el derecho, para terminar en su abdomen. Comencé a bajar el pantalón del pijama morada que tanto ama, y oh sorpresa, no tenía bóxers. No podía verle, estaba dentro de la sábanas, tapado por completo, sólo escuchaba su irregular respiración, así que decidí continuar. Tome su miembro en mano y lo acaricie escuchando un jadeo leve de su parte, lo envolví en mis dedos y comencé a subir y bajar mi mano, mientras daba leves besos en la punta. Primer gemido del día, un suave y a la vez desafinado gemido salió de sus labios, lo cual me hizo sonreír, pare de hacer los movimientos con mi mano y lo lamí un poco, para después meterlo de a poco en poco en mi boca, lo más que podía, para comenzar a sacarlo y meterlo, dando lamidas cuando están dentro y mordidas cuando iba a salir, sus jadeos se escuchan más seguidos, y uno que otro gemido ahogado. Me separe del el antes de que llegara y me quite la sábana para mirarlo.

-¿Podque… padadte? -me reí ante su voz y lo bese de nuevo en la nariz.

-Quiero… Hacer otra cosa..

-¿El que?

-Quiero ser… Y-yo.. -comencé a ponerme nervioso y desvíe la mirada de el.

-Willy… Se que quieres… -tomó mi cara y me hizo mirarle, se aclaró la garganta y sonrió. -Confió en ti.

Sonreí por sus palabras y asenti nervioso, me levanté de la cama y me quite la ropa con su ayuda, volví a ponerme sobre el, y bese de nuevo su cuello mientras que con un dedo lo preparaba, como el ya me había enseñado. Note un quejido de dolor, así que espere hasta que estuviera listo para meter un segundo dedo y así hasta meter el tercero, notando que ya no estaba tan tenso, y que no le dolía tanto. Tome sus piernas y las puse sobre mis hombros y le mire.

-¿Preparado?

-Di. -reí de nuevo y acomode mi miembro sobre su entrada, tomándole de la cintura y comenzando a entrar de a poco, mirándole la mueca de dolor que tenía en la cara. Recordé la última vez que me dejo hacer esto, le había lastimado tanto, todo por ser tonto y dejarme llevar por el deseo que me consumía. Pare al notar su dolor y el me miro.

-Sigue… No duele tanto.

Asentí y seguí entrando hasta que estuve completamente dentro de el, me quede quieto mirándole. Sus ojos cerrados, su boca entré abierta y su nariz roja. Una fina capa de sudor se podía ver.
Sentí como movía sus caderas, señal de que podía continuar, así que comencé a moverme, primero en círculos lentos y luego en estocadas que cada vez aumentaban la fuerza y la velocidad. Gemidos por parte de los dos se escuchaban en toda la habitación, me sonroje al recordar aquella vez que los vecinos escucharon y llamaron a la policía pensando que Samuel me estaba matando. Lo hacia, pero no de esa forma tan literal.

Seguí embistiéndolo unas veces más, mientras que con una mano masturbaba su miembro, hasta que ya no pude más y me vine dentro de el, segundos después de que el lo hiciera en mi mano y nuestros cuerpos. Salí de el y me acomode en mi cama respirando con dificultad solté una risita.

-¿De qué te ríes?

-¿Sudaste?

-Mucho- nos miramos y soltamos una carcajada sin sentido alguno, me acerque a el y nos volví a envolver con la sábana, sentí como su cuerpo se relajaba.

-Duerme mi niño- susurre besando su mejilla.

-Dame un beso. -susurro poniendo los labios.

-Estas enfermo. -reí y me acerque a su boca- Sólo uno tonto. -reímos y unimos nuestros labios en un tierno beso, sus labios estaban aún calientes, cuando me separe, pase mi mano por su frente y note que estaba menos caliente, la fiebre había bajado.

-Ya estas mejor, ahora duerme un poco, necesitas dormir.

Asintió, me abrazo fuerte y se quedo dormido en mis brazos. Mi Samuel.

—————————————- LEEEEEEMON. Okya. Gracias por los 600 seguidores, el lunes comenzare con el tag del escritor:3 Adiós z4

anonymous asked:

Que te gusta mas el wigetta o el rubelangel?

Es que son muy diferentes, Wigetta es como mas fresco, como mas feliz, como cuando apenas estas conociendo a alguien y andas tonteando y todo es lindo y sientes maripositas en la panza xD y Rubelangel es como mas intenso, como que se conocen mucho, como que es algo mas unido pero mas problematico donde Rubiuh no se decide a ponerse flojito y cooperando con su Mahe xDD Los amo a los dos igual!