finas-hierbas

Y si te quedas qué?

-Willy dejo caer su sonrisa y se pasó las manos por el rostro, se sentía cansado y no solo físicamente, también sentía que su mente necesitaba un respiro. Recogió su teléfono y revisó los mensajes, Vegetta estaba esperándolo para cenar, dejó subiendo un video y caminó hacia el salón donde Vegetta le tomaba fotos a su plato, intento reír, pero lo único que consiguió emitir fue un triste bufido.

Vegetta le sonrió y dijo con su tono jovial y enérgico:

-La cena de hoy consiste en pasta a las finas hierbas acompañada de una lata de red Bull para que quites esa…cara.- su tono decreció en la medida en la que la cara de Willy se encogía con angustia, en el pecho de Samuel algo se desarmó, ver a Willy de esa manera le preocupó demasiado, Willy siempre estaba dispuesto para una broma o incluso para estar enojado, pero por su experiencia lo que Willy estaba expresando e intentado reprimir no era ni una cosa ni otra.

Por otro lado ni el mismo Guillermo sabía que le estaba pasando, de repente cuando vio la sonrisa de su compañero se preguntó como podía estar tan feliz por algo tan simple como la cena cuando en unas pocas horas tendrían que regresar a la misma rutina, se reprendió a sí mismo, tal vez más fuerte de lo que se merecía por no apreciar lo suficiente el tener un trabajo que le permitiera hacer lo que le gustaba, pero estaba cansado, una y otra vez los mismos comentarios, seguidores aquí y allá a los que solo les interesaba indagar en su vida, haters que querían encontrar sus puntos oscuros y sacarlos a la luz o hundir en tinieblas los luceros de su vida. Estaba cansado de la crítica y de que personas sin escrúpulos hicieran con su nombre lo que les viniera en gana, se estaba desarmando y eso lo asustó, le hizo ver que no era tan fuerte como creía ser, que las cosas no estaban saliendo como las planeó y que no podía hacer nada al respecto.

Las lágrimas amenazaban con bañar su rostro, pero él se negó, no iba a dejarse caer…pero, ¿y si ya había caído? la realidad lo golpeo en el pecho dejándolo sin aire. ¿De dónde sacaría las fuerzas que necesitaba para levantarse al día siguiente? ¿Podría fingir estar feliz a pesar de que su alma se había encogido cerca de su garganta impidiéndole respirar correctamente?

-Willy… ¿estás bien?- Samuel se acercó lentamente a su compañero alargando una mano y poniéndola en su hombro, Willy temblaba, estaba temblando demasiado, su rostro estaba pálido y su mirada perdida en la lata de red Bull en la mesa, una ráfaga de miedo se apoderó de sus sentidos, apretó el agarre de su mano en el hombro del menor, lo sacudió primero suavemente y luego con más fuerza al ver que no reaccionaba, dejó de sacudirlo cuando vio lagrimas desprenderse de sus ojos, su cabeza estaba completamente inclinada así que las gotas solo caían de sus ojos al suelo en silencio.

-Willy… Willy ¡háblame!- Vegetta empezaba a desesperarse, quería alejar el dolor de su amigo, quería hacerlo sentir mejor, quería que él se sintiera seguro, seguro de que lo tenía a él para lo que necesitara.

Su cuerpo se había salido de control, estaba temblando y no podía controlarlo, escuchaba a Vegetta gritarle, pero no entendía nada, su mundo emocional se caía a pedazos y ahí estaba ese pringado intentando llamar su atención.

Con el poco auto control que le quedaba levantó la vista y clavó sus ojos en los de Samuel, veía todo borroso por las lágrimas pero estaba seguro de poder describir con exactitud cada uno de sus ángulos, recordaría ese rostro con barba o sin ella, porque… en realidad no estaba seguro de querer saber la respuesta a esa pregunta. Más miedo, más preguntas sin resolver, más inseguridad y sintió que sus piernas le fallaban, su cuerpo le pedía caer, dejarse hundir en la placida tristeza, en la seguridad de que no podría llegar más bajo. Pero cuando estuvo a medio segundo de caer Samuel lo apretó contra su pecho, lo sostuvo entre sus brazos negándose a dejarlo ir.

-Estoy aquí chiqui, no te preocupes, todo va a estar bien.- Le susurró intentando no preocuparse demasiado por sus temblores, se las arregló para llegar al sofá y sentarlo sin soltarlo, no lo podía dejar ir, parecía que en cualquier momento su Willy se desvanecería en lágrimas que no dejaban de correr por sus mejillas, no lo quería dejar ir, si lo hacía, tal vez nunca más volvería a ser el de antes, no, él iba a encargarse de que Willy regresara a ser el de siempre, después de todo no había otra persona en la tierra capaz de descifrar sus rabietas o entender sus comportamientos mejor que él, conocía todas sus manías y gustos, él podía sanarlo.

-Willy…- Intentó llamar su atención, pero lo único que recibió fue un suspiro tembloroso, sabía que lo estaba escuchando, así que lo apretó un poco más contra su pecho, puso su barbilla sobre su cabeza y continuó:

-Sé que estás cansado, yo también lo estoy chiqui…- la mano de Samuel empezaba a dibujar círculos en la espalda de Guillermo quien sin parar de llorar escuchaba atentamente cada una de sus palabras. -A veces yo también quiero apagar las cámaras por un rato y simplemente ser normal de nuevo…- Tan pronto como lo dijo se arrepintió, ¿era eso lo que en realidad molestaba a Guillermo? dijo lo que sentía, tenía una corazonada, pero él no le había dicho nada, solo llego al salón y se derrumbó sin mediar palabra. -Ahí me la he jugado un poco ¿no?-

-Para nada…- Willy se levantó intentando limpiar sus lágrimas alejándose un poco, solo un poco del calor que desprendía el cuerpo de su compañero, esa tibieza que logró deshacer el nudo en su garganta y devolverle algo de estabilidad a su cuerpo.-Si es que no hay nadie que me conozca mejor que tú.- sonrió con amargura y antes de volver a inclinar su cabeza y llorar más le susurro: -Eres mi complemento ¿no?- las cejas de Samuel se contrajeron con autentico dolor, no podía soportar ver a Willy tan desarmado, sin ganas y sin fuerzas. Pero él tampoco tenía muchas, cada día se levantaba y grababa sus videos contando los minutos que restaban para poder estar con Willy, los dos, sin cámaras, sin fingir alegría o cualquier otra cosa, solo ellos dos el sofá y alguna serie en Netflix.

-Entonces háblame, pero no llores más Willy, que yo no tengo fuerzas para verte llorar.- suavemente Guillermo se abrazó al torso de Vegetta intentando no llorar y fracasando en el intento, porque pocas veces lloraba y cuando lo hacía, parar a voluntad no era una opción.

-Quisiera… quisiera que todo fuera más fácil Vegetta, quiero apagar todo, y estar un rato así, siendo normal, como tú dices… es todo, es todo lo que quiero.- Samuel lo escuchaba acariciando suavemente su espalda, sintiéndose cada vez más incómodo a medida que Willy dejaba de llorar y de temblar, todo apuntaba a que su “ataque” de pánico había terminado, que volvía al principio, al Willy que tanto quería. -Pero fue la vida que decidimos vivir ¿no?- las lágrimas se detuvieron, Willy se irguió y un poco apenado dijo que se iría sin cenar, solo quería descansar. Samuel lo miraba sin hablar, su rostro rojo con los ojitos hinchados y los labios húmedos lo atrapó, cuando Guillermo se disponía a irse Samuel lo tomo de la mano y se levantó para quedar a su altura.


-¿Y si te quedas conmigo?, digo, por si te sientes inseguro… otra vez.-

-Pero…- Willy no encontraba alguna excusa en su mente confundida.

-¿Qué?- Samuel entrelazo sus dedos con los de Willy sabiendo que lo que estaba por decir cambiaría su panorama drásticamente.


-¿Que si te quedas? ¿Y si quiero abrazarte cada vez que te ves triste?, no me digas que no lo quieres tú también porque sé que mentirías… tu primer instinto es aferrarte a mí y el mío es el mismo, la primera sonrisa real del día la tengo cuando te veo salir por la puerta de tu habitación, medio dormido o despierto, se cuándo estás enojado, cuando estas triste o enfermo, tú lo dijiste… soy tu complemento… así que… por favor…-

La mente de Willy era una tormenta de sentimientos, de peros y posibilidades, inconscientemente su mano había apretado el agarre de Vegetta, estaba tan cerca de Samuel que podía sentir sus respiraciones mezclándose, ya no sabía si era el quien se acercaba o al revés, y no le importaba, porque sabía que podía sentirse seguro, Vegetta conocía todos sus defectos y aun así le había dicho eso, porque era verdad, cada mañana se despertaba y su primer pensamiento era la sonrisa de su compañero, recordar alguno de sus chistes malos o de sus locuras le daba la energía para grabar con ánimos, él le daba la energía que necesitaba, Guillermo se encontró pensando en la posibilidad de despertar cada mañana y ver el rostro calmado de Samuel a su lado, la sola idea le trajo tanta paz que casi llora de nuevo, porque lo quería y lo amaba, porque desde siempre lo supo, que esa necesidad de él era algo más que tenía miedo de admitir.

Un miedo que no tendría nunca más.

-Quiero, quiero estar contigo…- juntaron sus frentes lentamente y se dejaron llevar por la proximidad de sus cuerpos, ya no importaba el mundo, ya llegaría el momento de enfrentarlo, pero por el momento eran ellos dos, deshaciéndose de sus inseguridades y remordimientos, ya no pensaban porque sus sentimientos los guiaban lentamente hacia el otro como piezas en un reloj, un reloj que empezaba a marcar una eternidad juntos.




Es mi primer texto Wigettil, perdonaran si hay algo que no cuadra pero hay una primera vez para todo y es mejor fallar aquí donde se que hay muchas buenas personas que me lo dirán.

Si, está inspirado en la canción de: Y si te quedas que? de Santiago Cruz.

Originally posted by bakanoodle