final novela

- “Quizá así debía ser, quizá de esto se trata el amor” -

Exclamó en soledad la escritora cuando debió escribir el final de su historia.

—  Brenda Ramírez. No sé, no te extraño y otras mentiras.
Al otro lado hay un poeta. Ella se mira al espejo, se da los últimos toques, se ajusta el vestido; revisa bien los pendientes. Sonríe como estrella de revista. Se ve preciosa, claro; incluso dentro del orgullo más profundo es imposible no admitir que es hermosa. Tan o más hermosa que las huellas que deja, que el futuro que tiene por delante. La habitación no es tan grande ni tan pequeña; modesta, como el palco de un magnate. Decorada de recuerdos y sombras, a juego con las luces de sus ojos y de esa sonrisa que hace de cualquier cubículo indecente, la mejor suite digna de un hotel de lujo. A ciencia cierta, la habitación es hermosa por ella. Y ella es hermosa por mérito propio.

Al otro lado hay un poeta. Su madre no puede estar más orgullosa. La abraza como despidiéndose de ella, mientras ella lucha por no llorar, a riesgo de arruinarse el maquillaje. En su diario había señalado este como el mejor día de su vida. Despertó con el corazón a punto de salirle del pecho y revisó su reloj. Siempre es demasiado tarde para comenzar el mejor día de tu vida. Al otro lado, una ciudad se derrumba. Los escombros no hacen ruido, sino que susurran su derrota y la aceptan cabizbajos. Un poema vuela, un verso sangra sus palabras; se derraman las letras como suicidas que se tiran desde un acantilado. Nadie le dijo a ella que había una sombra creciendo a sus espaldas. Pero no tiene por qué saberlo. Quizá sea mejor así.

Al otro lado hay un poeta que la observa. Ella llega en un carro flamante, adornado con rosas blancas, justo a la hora indicada, para marcar la vida de dos hombres al mismo tiempo: a uno para hacerlo el más feliz del mundo; a otro, para terminarle de hundir la estaca hasta el fondo de su alma. Todos aplauden y el interior del templo la recibe con aquella canción de matrimonio. El poeta, desde lejos, jura que aquel beso le dolió tanto como el «sí, acepto» de ella. Se miró las manos, sin duda más vacías que nunca. Y para cuando quiso odiarla, le faltaron fuerzas.

Él regresó a casa para escribir esto, mientras que ella se fue a estrenar una de esas vidas que sólo se cuentan al final de las novelas. A sus espaldas, el pasado y una noche cerrada caía. Él siempre supo que aquel día llegaría tarde o temprano. Que ella sería feliz, que alguien llegaría a amarla bien, a dar la talla mientras que al otro lado —pero esto es algo que ella nunca supo— siempre habría un poeta.
—  Dashten Geriott
Eu esperei por alguém como você ansiosamente. Como uma pessoa que conta os minutos para o resultado da megasena ou espera, sem nem mesmo piscar, o final da novela das 22h. Esperei por você assim como a lua espera o cair da noite para poder brilhar no céu.
—  Descriar.

gabysa  asked:

¿Qué opina del último capítulo?

Que me quedo con el final del manga (novela…), no me dejoal sabor como el anime (ಥ_ಥ)(ಥ_ಥ)(ಥ_ಥ)(ಥ_ಥ)(ಥ_ಥ)(ಥ_ಥ)(ಥ_ಥ)(ಥ_ಥ)(ಥ_ಥ)(ಥ_ಥ)

5

Piscis: Cassie Loca, adorable y perdidamente enamorada, casi siempre parece estar perdida en sus sentimientos y siente que nadie la quiere o se preocupa por ella pero llega Sid, entonces todo eso cambia pero ellos tienen una muy toxica relación, devido a lo poco cariñoso que es Sid. Al final de la novela cuando Chris muere y ella se va dejando todo atras, Sid va a buscarla y a darle todo el amor que ella hubiera necesitado para quedarse.

 ¿Sabes qué es lo peor de tener el corazón roto? no recordar como era antes de tenerlo así y comienzas a olvidarte del significado de vivir – Cassie

El habla

Es tanta la empatía de la escritora que pronto

la encuentro leyéndome las cartas

jugando al Parchís con mis piezas

masajeándome la espalda


Se acuerda de mi todo el rato.

Me atormenta con sus “lo sabía” y

“Pero se me ocurrió a mi”

Me regaña por no escribir mas.


La escritora se ha apostado en un retrato

y no deja de contemplar mis ojos

con esos ojos de ahora. Cree que he

Perdido una luz, una sabiduría

con la edad. Es la experiencia.


Como Siri Hustevdt, temo haberme dado

cuenta que la nada es el fundamento

de este mundo.

Bueno, decimos al unísono, menos un buen libro, menos el amor


Sonreímos. Así sobrevive la esperanza de ser,

un buen día, más amado, pero también

mas leído, lo reconozco

mas

calladamente en tu cabeza.

Darle el habla, que es sincera

ilustrado.


Poner punto final a una novela,

acabarla y dedicarla a la escritora que vivía

y dejar que diga y diga y diga.