film: hidalgo

Covenant ( and the other wishes granted Hidalgo)

Hidalgo’d greeted me with my son’s first
word and the “Grande’s” nearly drinkable,
but I don’t; I simply listen to its whisper.

So swept the moon and salt slightly right of
hand, whilst chasing tequila, and a haunt
avenged – hatred for the home I’ve fled and
harbored, a fury for those that’d now intend her
harm.

Sure, my son’s safe, and he smiles. But the
seconds make haste, when her feet pitter-patter
and a village’s only swell, for so long, so long
that swollen’s tempered.

Tomorrow, I venture back, and the day after, I’d
pray, pray that come Thursday, my baby and our
baby, inebriated womb, would ride atop my
back, free and never to fear again.

Never to run again, never to cry again, and so
birthed our smiles, surrounded the table, echoed
were the tales of how we’d achieved, “here” –

Our promised land, “there,” upright, full,
content, we’d talk about it every night, and it’s
there. Come hell or high water, “it’s,” there, it
really is, and come hell or high water, soon we’d
make it, “here.”

     - L.C.

*We made it it here and “here.”

Sorprendente riqueza milenaria: La muestra gastronómica de Santiago de Anaya

Zorrillo en barbacoa ¿o lo prefiere de ardilla? O mejor un conejo en adobo acompañado de huanzontles, ensalada de chapulines con nopales, pastel de aguamiel, pulque curado de durazno, tostadas de escamoles con salsa de tuna; o quizá se anime a probar carne de serpiente acompañada de una salsa de ajo ¿Se le antoja? Y es que no probará en todo México algo parecido; ni en la Oaxaca mágica o el Veracruz maravilloso. Esto es el municipio de Santiago de Anaya y su gastronomía es la quintaescencia del Valle del Mezquital, región semidesértica del estado de Hidalgo, en las tierras altas del centro de México, donde el fin de semana del 7 al 9 de abril se llevará a cabo la XXXVII muestra gastronómica con lo mejor que ofrece la flora y la fauna de este rincón donde, desde hace cinco mil años años, ha anidado el pueblo Ñhahñú –mal llamado Otomí–, una de las naciones fundadoras de Mesoamérica.

Imagino a las faenas comunitarias que en el cercano 1975 dieron origen al que es hoy el mayor festival gastronómico que tiene el estado de Hidalgo. Cuenta Don Carmelo Ángeles Moreno, fundador de la muestra, que a las pazoletas del municipio arribaban las señoras dispuestas a limpiar los espacios de uso común, pero que no llegaban solas, sino cargando sus cazuelas ahumadas con los guisos que las madres, las tías y las abuelas les enseñaron a hacer: carne de zorrillo o ardilla; flor de garambullo en chilito verde; tlacoyos de quintoniles, y por ahí algún pedazo de armadillo o venado en barbacoa. De tanto en tanto comer y de tanto en tanto disfrutar, fue que Don Carmelo lanzó la idea al aire, cual si fuera una yerba de mezquite traída por el viento que baja del cerro de los frailes: ¿Por qué no hacemos un concurso?

Hacia 1981, el gobierno de Hidalgo bajo el auspicio del promotor cultural Arturo Herrera Cabañas, brindó el primer apoyo oficial; y hoy, en pleno 2017, la Secretaría de Cultura estatal a cargo de Olaf Hernández se dispone a colocar a la Muestra Gastronómica de Santiago de Anaya como una de las más importantes de México. Y merecido se lo tiene porque, ¿dónde más va a usted a probar un tlacoyo de chicharron prensado verde con carne de xincoyote? Porque en Oaxaca comerá chapulines con queso, pero sólo acá se sirven con flor de garambullo, echados en un taco con salsa de chinicuiles. Y para acompañar, un pulque recién sacado del maguey.

En conferencia de prensa para anunciar la edición XXXVII de la muestra, la Secretaría de Cultura informó que el festival comenzará el viernes 7 a partir del as 16: 00 horas con la inauguración oficial y continuara el sábado 8 donde se mostrarán los platillos que dan color al evento, concluyendo el domingo 9 con la exposición de bebidas con una incontable variedad de curados de pulque. Además, se contará cn un Foro Cultural que expondrá lo mejor de la tradición y cultura del Valle del Mezquital con la especial participación de la Banda Sinfónica del estado de Hidalgo, así como conferencias y presentaciones de libros, entre los que destaca “Olores y sabores de la comida Hñahñu”, obra de Yesenia Peña y Lilia Hernández Albarrán.

Pero la muestra es también internacional, ya que la Muestra contará con la presencia de once invitados internacionales entre los que destacan países como la Republica Árabe Saharahui, Brasil, Guatemala, Argentina, Argelia o Rusia, quienes compartirán sus experiencias en torno al festival y su propia riqueza gastronómica para enriquecer (nunca mejor dicho) al festival de festivales de la comida Hñahñu.

“La muestra gastronómica de Santiago de Anaya constituye la máxima expresión de la organización comunitaria del pueblo Hñahñú en torno a la cocina tradicional y se compone fundamentalmente de ingredientes autóctonos del Valle del Mezquita, aunada a una cultural popular”, destacó el secretario de cultura hidalguense, Olaf Hernández, quien informó que en el festival tendrán presencial importantes chefs nacionales como Abigail Mendoza, de Oaxaca, conocida como la zapoteca que encantó al mundo; el chef Pablo San Román y la presidenta del Conservatorio de la Cultura Gastronómica Mexicana, Gloria López, quien es también responsable ante la UNESCO de la declaratoria como patrimonio inmaterial de la humanidad de la gastronomía mexicana.

La muestra gastronómica, no sólo es un banquete de comida exótica, sino una gala de la cultura Hñahñú; un pueblo ancestral que logró domar el agreste desierto del Valle del Mezquital y de cada uno de sus elementos animales, florales, terrestres y climáticos, extirpó un método de supervivencia que al paso del tiempo se conformó una cultura única en el de por sí insuperable México. El festival alberga a más de mil doscientas cocineras tradicionales, alma de lo que aquí sucede; herederas directas de una riqueza intangible cuyo origen se encuentra en el principio mismo de las almas nómadas que hicieron de estas tierras su hogar, hace miles de años. La muestra gastronómica de Santiago de Anaya es, pues, una causa de la humanidad misma. (Foto principal: Jorge Sánchez /Flickr. Fotos secundarias: L. Alberto Rodríguez / Buitres en la ciudad)