feminismos

Quiero ser, sin miedo

Yo creo que si todos abrieramos los ojos, nos daríamos cuenta del tan pequeño rango en el que nos dejamos existir.
Ese lenguaje tan limitado donde nos encasillamos.
Me gusta pensar que soy todo, pero que no soy nada.
Ayer era esto, mañana seré aquello.
Si soy honesta, hoy no se que soy, y eso es excelente.
No hay nada de malo en el no saber, o el esperar, o incluso, el haberlo sabido desde siempre.
Puedo ser codiciosa, pero no pienso ser solo una cosa.
No pienso ser lo que siempre esperaron que fuera.
No quiero decir las palabras que pusieron en mi boca desde antes de nacer.
No quiero amar a quien les puede parecer correcto que yo ame.
No pienso seguir repitiendo una historia represiva y humillante.
Yo pienso exigir libertad, romper las barreras y ser, sin miedo.
Simplemente quiero ser.

Me estiro el short mientras voy caminando por la calle
Hace mucho calor
pero no,
no quiero ser una más.
Hay una chica con un top,
un grupito de pibes le gritan cosas y ella se tapa con la cartera,
no,
ella no quiere ser una más.
María está volviendo tarde de la facultad, camina rápido y al menor ruido sostiene el gas pimienta que se obligó a comprar, María no quiere ser una más.

Las mamás dicen “cuidate”
pero ellas saben, son mujeres
Entienden que es imposible cuidarse ni prevenir, porque en vez de enseñar al otro: “respetá a la mina” nos enseñan a nosotras: “cuidate, no los mires, no les hables, caminá rápido”

Y no tengo que mostrar piel;
porque después dicen “le pasó por como iba vestida”
Y no tengo que mirar mucho a un vago, porque lo estoy provocando, lo estoy calentando.
Y si estoy sola de noche yendo para casa, me pasó por puta.

No, no es mi culpa.
No, no tengo que cuidarme.
Tengo derecho a ir de camino a casa
sin estar paranoica mirando para los lados,
Sin preocupar a mi vieja,
Sin portar nada para defenderme,
Sin que llegar a casa sea para mi un futuro incierto.

No, no tengo que cuidarme.
Vos tenés
que respetarme
.