I fall in love
with the sea
even if I knew
it can drown me,
and I have more
love for you,
even if I knew
that it is
terrifying,
too.
—  ma.c.a // Island of Feelings
And maybe
the most terrible—
yet the bravest thing
I’ve ever done,
was to continue walking
no matter how slow
my feet move,
no matter
how many times
I took a rest
and sat on the ground—
to stand up
and travel
this tough road
of mine,
when all I ever wanted
was to come back
to that wonderful moment
when things
never seem
to be wrong,
when things never hurt
so much—
and when everything
seems perfectly fine.
—  ma.c.a // Long Way Home
Ella es una auténtica hija de puta,
pero logra sacarte las mejores risas.
 
Se muerde el labio cuando dice una grosería,
y se levanta del asiento para concederte
el mejor viaje de tu vida
hacia el camino hacia su alma.
 
¿Quién, ahora, la arreglará? Si todas las corazas están echas pedazos sobre el suelo y lo único que hace es bailar al ritmo de su tristeza.
 
Aunque no es una chica triste,
más bien es una chica de puntos intermedios,
de medias tintas,
de corazones rotos,
de balazos guardados
y abrazos enterrados
en sus costillas.
 
Es una auténtica hija de puta, sí,
pero te invita a bailar cada noche,
te sirve una copa desde lo más alto de su mundo
y grita que está irremediablemente perdida.
 
Cierra los ojos cuando ve el golpe venir
y los abre cuando el dolor ya está hecho.
 
¿Quién la salvará de sí misma?
¿Quién le dirá ven, te pienso quitar el frío
a besos?
¿Quién la convertirá en poesía
una noche,
tras la cual,
te ha roto algo más que el corazón?
 
Ama tan fuerte
que es capaz de romperte todas las ventanas
por las cuales miras el paisaje
minutos antes de mirar solamente desastre.
 
Es un hermoso desastre,
en el cual pueden brotar amapolas
y también mala hierba.
— 

“Hermoso desastre“, Benjamín Griss