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Te daría un café con Borges y un cigarro con Cortázar; te daría a Lorca en jarrón de rosas, una almohada de Sabines y cobijas de Benedetti; una ventana de Márquez y la luna de Neruda; te daría lluvia de Bécquer y viento de Darío; te daría pasión de Frida, caricias de Mistral y suspiros de Storni; un papel de Llosa y luz de Fuentes
—  Te daría una pluma con tu propia tinta y besos de mi propia boca; te daría nuestra risa al compás de nuestra música; y nuestro amor…te daría amor envuelto en nuestro tiempo, te daría amor envuelto en nuestro tiempo
¡Libros! ¡Libros! Palabra mágica que equivale a decir: “amor, amor”, y que los pueblos debieran pedir como piden pan o anhelan la lluvia después de la siembra.
—  Federico García Lorca

A full moon, the night above the two of us,
I began to cry and you were laughing.
Your disdain was a god; my complaints
were instants of time and doves in a chain.

The night beneath us. A crystal of pain,
you cried deep into the distance.
My sorrow gathered its suffering
above your fragile heart of sand.

Dawn united us on the bed,
mouths pressed to the freezing cold spurt
of endless blood spilling out.

And the sun entered through closed shutters
and the coral of light opened its branches
over my shrouded heart

—  Federico Garcia Lorca - from Sonnets of Dark Love