falta de atención

É horrível quando uma pessoa conversa com você todos os dias e de repente isso acaba

In the jungle, welcome to the jungle! I want to watch you bleed! [Selva]

Cuando Vincent pensó que su vida estaba llena de anécdotas y nada podría volver a sorprenderlo tanto en su vida; un crudo giro del destino lo calla y se vuelve junto a otros ciudadanos y amigos un pasajero extraviado de un vuelo fallido en medio de una isla superando toda ficción y viejas historias narradas. El aterrizado fue duro, violento y los humanos fueron los más heridos al no sanar, el olor a muerte inundó la playa y el desconcierto aún rondaba, y con dolor tuvo que empezar a pensar de manera más práctica organizando a los betas a que al menos acompañaran a quienes necesitaban asistencia, es lo mínimo que podían hacer; era parte de la sobrevivencia. 

Pero esa tarde pudo sentir en sus venas como la luna llena anunciaría pronto su llegada apenas bajara el sol. Mirando a su alrededor sabiendo que no todos los lobos gozaban de control. Un escalofrío lo recorrió ante la posibilidad de un desastre, como orden; aquella tarde Lucas, Aris, Anthony y Alyona tendrían que buscar refugio lejos de gran parte de la población viva de la isla. Grace tenía más experiencia, pero Villian aún necesitaba un sustento y desconocía las reacciones del lobo británico y la loba rusa en cuanto los efectos de la dama de plata en el cielo. 

Una cueva había sido un buen lugar, y Vincent había prometido hacer una última ronda por los alrededores de la Selva para asegurarse de espantar a los curiosos o queriendo encontrar a Bastian en el camino para asegurarse que él y su manada estuvieran bien. El licántropo francés había confiado de su completo control, llevaban un día y habían podido lidiar con el estrés, el miedo y la ansiedad. 

Pero aún así sus pasos se siente nerviosos, su corazón acelerado y había olvidado lo que se sentía sentir tanta ansiedad hacia la luna. 

Y en ese momento supo que no era normal. No era normal que apenas la luna se posara su mirada se volvieran carmín y el brillo del satélite se empapara de rojo ante un contemplar delirante. ¿Y su control? Donde estaba su control. Y Vincent pensó en Klaus. En Klaus. Y en Klaus. Encontrando consuelo pero no calma, y al no tener calma; le dio paso a la demencia.

Esta luna era distinta, como pocas veces se da y de un aullido anuncia como poco a poco su cuerpo empieza a cambiar sin que él quisiera. Cae al suelo de rodillas y sus manos se ensuciar con barro, el olor a humedad junto al crujir de sus huesos.

Non! Non! Non! – Y el Alfa temió. Temió porque su ancla y su mantra no conseguían detener que sus uñas se volvieran garras y que su mandíbula se desencajara para para alargar sus caninos, dientes de animal y mirada de una bestia. Piensa en cada uno de sus betas y el terror se acumula pesado en su pecho, incluso piensa en todos los lobos que caerían ante la maldición (el terror de Queen a la transformación).

La luna de sangre los ha condenado a todos. Y lo último que puede gritar ante que su voz se volviera un gruñido gutural es: – ¡VETE! – En advertencia. Porque un Alfa desatado; sólo trae miserias.