exitencia

¡Pero que lindas las personas rotas!
¡qué hermosas las incompletas!
¡preciosas las vacías!
¡adorables las perdidas!

Pero que bello es ser inquilino
en las venas del dolor
hacerse a la experiencia
que nos rompan el corazón

¡Pero que artístico es ahogarse en sangre ajena!
llorar lagrimas de cielo
despertarse sin futuro
nunca levantar la voz

¡Pero que bello es vivir en la perdición!

—  v-arabella
EL REGRESO (Brian Weiss) Parte 3 "B"

“Existen siete planos por los que tenemos que pasar antes de regresar. Uno de ellos es el de la transición. En él se espera. En ese plano se decide lo que vas a llevarte a la próxima vida”.


Nacemos con un recuerdo considerable de nuestro verdadero hogar, el otro lado, esa hermosa dimensión que acabamos de abandonar para entrar una vez más en un cuerpo físico. Nacemos con una tremenda capacidad de recibir y dar amor, de experimentar la más pura felicidad, de vivir el momento presente plenamente. Cuando somos bebés no nos preocupamos por el pasado o el futuro. Sentimos y vivimos espontánea y completamente en el momento, que es como deberíamos experimentar esta dimensión física.
La arremetida contra la mente empieza cuando somos muy pequeños. Se nos alecciona con valores y opiniones paternales, sociales, culturales y religiosos que reprimen nuestro conocimiento innato. Si nos resistimos a esa acometida, se nos amenaza con el miedo, la culpa, el ridículo, la crítica y la humillación.
También pueden acecharnos el ostracismo, la retirada del amor o los abusos físicos o emocionales.
Nuestros padres, nuestros profesores, nuestra sociedad y nuestra cultura pueden enseñarnos falsedades peligrosas y a menudo lo hacen. Nuestro mundo es una clara prueba de ello pues se encamina a trompicones e imprudentemente hacia una destrucción irreversible.
Si se lo permitimos, los niños pueden enseñarnos la salida.