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                         Su presentación había terminado exitosamente, el público aplaudía en su mayoría, mientras otros seguían con la vista en el plato. Dima prestaba poca atención a las personas, porque enseguida se sonrojaba como un niño. Era temerario de encontrarse con algo que lo lastimara o que alguien intentara algo a lo que no estaba acostumbrado. Aún con 19 años, temía de todo. Su vida no le había dado tanta confianza como para depender de si mismo, por esa misma razón seguía bajo el mando de dos ancianos y obedecía como si no tuviera ninguna chispa de rebeldía. Sin dudas, un hijo que todo padre quisiera tener. 

Decidió alejarse del escenario, no sin antes agradecer por la atención. Caminó entre las pocas personas de pie y se apoyó sobre la barra. Tenía mucha hambre, y había prometido a sus abuelos adoptivos regresar antes de medianoche para no preocuparlos. Sin embargo, no contaba con tener tantas ganas de comer y mucho menos con intensiones de despertarlos para que cocinaran algo. Sacó dinero de su bolsillo,  y contó con suma concentración el dinero que llevaba. Poco, pero suficiente para una hamburguesa. Levantó la vista hacia la persona del otro lado, quien suponía que debía ser el camarero que le tomaría el pedido. Separó los labios para hablar, pero las palabras escaparon. Sus ojos parpadearon más de una vez para saber si aquello era real o producto de su imaginación. No, no era imaginación. A pesar de los años de separación, podía distinguir perfectamente a Ryan. ¿Cómo podía ser posible? ¿Qué hacía él ahí? Muchas preguntas en su pequeña cabeza y una evidente incomodidad expresándose en su rostro. Estaba sonrojado y nervioso. Todos los recuerdos volvían a su mente en forma de película. Lo había conocido en un mal momento, se había encariñado con él y estaba seguro que había sido su primer amor. No había podido confesarle nada porque al intentar hacerlo, se lo habían llevado. Por años sufrió y trató de encontrarlo, pero en una ciudad tan grande y la poca familiaridad con la misma, le hicieron la misión imposible.Relamió sus labios secos y se apoyó temblorosamente sobre la mesa. “¿R-ryan, eres TÚ?” para asegurarse de que no fuera su hermano gemelo o fuera otro hombre, preguntó.  @blurryxbean

“Ok, es suficiente” Dijo la chica, cerrando de un portazo la puerta “¿Alguien que me quiera volver a recomendar cosas? Porque eso de pedir pizzas y que te las traigan a la puerta de tu casa no es como lo pintan en las películas, ugh” Comenzó a quejarse la castaña, encaminándose a grandes pasos hacía la cocina del lugar “¿Sabes que se quieren quedar hablando contigo ¡Algunos hasta son amables! Pobre hombre, no lo debí haber tratado así pero… Me desesperó. Necesito una Dorota o no podré sobrevivir aquí dentro” Le dijo a la presencia que sabía que estaba en la cocina, porque había visto a alguien de reojo. Dejó la pizza sobre la mesa y se llevó las manos a la cintura, observándola fijamente “¿Quieres comerte esto conmigo? Se me quitaron las ganas de comerla toda”