estilo hippie

¿Alguien más se aburre demasiado?
  • Vamos a realizar un juego, mis queridos, sólo preguntas para conocernos a todo mejor. Envíales a tus compañeros vía inbox, ¡hora de conocernos mejor y revelar ciertos secretos o pensamientos!
  • 1) Si tuvieras que elegir ser protagonista de una película, ¿cuál sería?
  • 2) ¿Practicaste deportes de pequeño? Si es así, ¿cuáles?
  • 3) Describe a la persona que pueda llegar a enamorarte.
  • 4) ¿Tienes hermanos, cómo es tu relación con ellos?
  • 5) A ver, ¿cómo te comportas cuando estás ebrio?
  • 6) ¿Adicciones?
  • 7) ¿Crees en la amistad entre el hombre y la mujer?
  • 8) ¿Qué canción te pone de buen humor?
  • 9) ¿Una celebridad que te parece terriblemente hermosa/o?
  • 10) ¿Qué te llevó a elegir la carrera que estudias?
  • 11) ¿Cuáles son tus caricias favoritas en pareja? (ejemplo: besos en el cuello)
  • 12) ¿Tenías muchos amigos de niño o en tu adolescencia?
  • 13) ¿Recuerdas a tu primera novia/o?
  • 14) ¿Crees en la vida después de la muerte?
  • 15) Nombra a las cinco personas más lindas de Fentom.
  • 16) ¿Tienes tatuajes? Si no es así; ¿te tatuarías? ¿Qué te tatuarías?
  • 17) ¿Cuántas horas al día duermes?
  • 18) ¿Te gusta más el invierno o el verano?
  • 19) ¿Qué tienes de ringtone en tu móvil?
  • 20) ¿Religión?
  • 21) ¿Ves series de televisión, cuáles?
  • 22) ¿Hablas otros idiomas?
  • 23) ¿Animal favorito?
  • 24) Elige dos personas (amistades, familiares) para hacer un viaje por el mundo.
  • 25) ¿Tuviste hepatitis, varicela o cosas así de niño?
  • 26) ¿Sabes nadar?
  • 27) ¿Sabes bailar?
  • 28) ¿Cuáles eran tus miedos de niño?
  • 29) ¿Quiénes tienen un gran culo en Fentom?
  • 30) Es el fin del mundo, ¿cómo gastarías tus últimas horas?
  • 31) ¿A quién le darías un buen beso en este momento?
  • 32) ¿Te gusta el café?
  • 33) ¿Gatos o perros?
  • 34) ¿Qué opinas de la política?
  • 35) ¿Cómo es tu relación con tus padres?
  • 36) ¿Crees que serías buen padre/madre?
  • 37) ¿Alguna vez te has peleado con alguien a los golpes?
  • 38) ¿Usas anteojos?
  • 39) ¿Eres más de salir o de quedarte en casa?
  • 40) Describe la cita perfecta (a dónde irías, con quién quizá, qué harían)
  • 41) ¿Cuál era tu mejor materia en la secundaria?
  • 42) ¿Qué haces cuando estás triste?
  • 43) ¿Eres de llorar demasiado?
  • 44) ¿Te consideras puntual?
  • 45) ¿Sabes cocinar?
  • 46) ¿Tienes alergias, alguna vez tuviste un ataque de alergia?
  • 47) ¿Alguna medicación diaria?
  • 48) ¿Sigues dietas?
  • 49) ¿Te consideras feminista? (Pregunta tanto para mujeres como hombres)
  • 50) ¿Te consideras machista? (Pregunta tanto para mujeres como hombres)
  • 51) Nombra una debilidad que tengas (de cualquier tipo, física, emocional, lo que sea)
  • 52) ¿Eres de enfermarte seguido?
  • 53) ¿Cómo naciste? (fecha, lugar, conocimientos o anécdotas que conozcas de ese día)
  • 53) ¿Te consideras fiel? ¿Alguna vez has engañado a tu pareja?
  • 54) ¿Tienes algún ejemplo a seguir? (familiares, héroes históricos, etcétera)
  • 55) ¿Fobias o miedos muy importantes?
  • 56) ¿Alguna decepción que sufriste? Puedes mencionar más de una.
  • 57) Hábitos ajenos que encuentres molestos
  • 58) ¿Cuál es tu postre favorito?
  • 59) ¿Prefieres el sexo muy romántico o cosas más directas?
  • 60) ¿Bebida favorita?
  • 61) ¿Has estado preso/a alguna vez?
  • 62) ¿Sueles tener pesadillas?
  • 63) ¿Tienes algún estilo de ropa? (hippie, hipster, ropa estilo punk, etcétera)
  • 64) ¿Extrañas a alguien?
  • 65) ¿Cómo te gustaría que te recuerden una vez que mueras?
  • 66) ¿Duermes con pijama?
  • 67) Si tuvieras que elegir ser una criatura sobrenatural, ¿cuál elegirías ser? (vampiro, hombre lobo, brujas, etcétera)
  • 68) ¿Quién en Fentom te hace reír?
  • 69) ¿Qué cambiarías de tu persona?
  • 70) ¿Te gustó alguna vez uno de tus compañeros de universidad?
  • 71) Nombra tres cosas o actividades donde te consideres bueno/a
  • 72) Nombra tres cosas o actividades donde te consideres malo/a?
SUCIO 2: MACHOS ALFA

SEGUNDO CAPÍTULO ESPECIAL (PARTE 1)

“Todo mundo debería tener amor verdadero… y debería durar como mínimo toda una vida"

Narra Lino

No íbamos a celebrar ninguna fecha importante. No había aniversarios, ni era el cumpleaños de nadie. No se trataba de ningún día en especial… o es que quizá cada uno de los días que pasaba con él eran especiales. Tenía toda una vida conociendo a Santiago y quizá sin darme cuenta tenía toda esa vida enamorado de él. A veces no podía creer lo afortunado que era. Él tenia 23 años y yo 21, éramos un par de jóvenes iniciando con la parte mas intensa de la vida, no habíamos vivido nada aun, todo era incierto, pero si de algo tenia yo la certeza, era de que definitivamente él sería la persona con quien yo pasaría el resto de esa vida.

Había decidido celebrar eso, celebrar la vida y la felicidad que me daba estar con él por fin, con mi mejor amigo, porque si, lo había esperado por mucho tiempo sin siquiera saberlo. Yo nunca había sido un chico muy romántico que digamos, era de esas personas que quieren con intensidad desbordante, pero al momento de demostrarlo con detalles me quedaba en blanco sin saber que hacer, a diferencia de él, que siempre tenia un montón de detalles monos, incluso antes de que estuviésemos juntos. Esta vez quería esforzarme, si para Santiago esos detalles cursis contaban yo tenía que hacerlo posible.

Tampoco es que me fuera a quemar mucho la cabeza pensando que cosa impresionantemente original iba a hacer para sorprenderlo, mi imaginación en cuanto a esas cosas no daba para mucho y el tiempo tampoco, lo que sea que estuviese planeando hacer quería hacerlo antes de que terminara la semana de vacaciones. Quería pasar el mayor tiempo posible con él, sin la preocupación de las clases y los agotadores entrenamientos.

Lo primero sería una cena y no cualquier cena, si bien, en las propias palabras de Santiago lo bonito es el detalle, quería que aquel momento no lo olvidara nunca. Sería una cena en un lugar elegante, en donde tuviera el placer visual de verlo sexymente vestido con una camisa. Santiago era bastante vago, con un estilo mezclado entre hippie y rockero rebelde con más tatuajes de los que podía contar, que contrastaba por completo con su forma preocupada, amable y cursi de ser y con esas enormes gafas de nerd que cargaba siempre. Era como una mezcla de todo lo que me gustaba. Definitivamente necesitaba verlo con una jodida camisa, para después tener la oportunidad de arrancársela botón por botón.

Tenía un par de días viendo a Santiago algo raro, como preocupado por quien sabe que cosa que no se decidía a decirme. No podía decir que estaba distante, porque era cariñoso siempre, pasara lo que pasara, pero claramente algo lo tenía distraído y ansioso. Esperaba que mi sorpresa pudiera borrar cualquier cosa que lo estuviese preocupando.

–¿Sucede algo mi niño? – pregunte mientras veía a Santiago ir y venir por su habitación como buscando algo que claramente no encontraba, irritado, incluso molesto. No me respondió – ¿Hay algún problema? ¿Te sientes mal?

–¡No! – respondió de forma enérgica y cortante, dando a entender que no le interesaba seguir con aquella conversación. Sabía que todos teníamos días malos, que no siempre íbamos a estar de buen humor, ni siquiera él, quien era la alegría personificada, aun así, dolió que me respondiera de esa manera y yo era de los que se cabreaba rápido. No quería cagarla diciendo alguna estupidez que arruinara lo bien que estábamos y mis ganas de darle una sorpresa, así que decidí que lo mejor era irme y dejar que se calmara, Santiago no era de esas personas que esperan a que les preguntes que les pasa, él hablaba cuando debía y quería hacerlo, si no lo hacía yo no debía insistir y molestarlo.

Me levanté se su cama donde llevaba tumbado toda la mañana mirando el portátil, lo dejé a un lado, me acerque a él, lo tomé de los hombros deteniendo su andar y le di un beso en la frente. Me dirigí hasta la puerta sin esperar que dijera nada. Estaba por salir cuando sentí sus cálidos brazos rodeándome por la espalda y sus finos labios presionándose en mi cuello.

–Perdóname – dijo, con su vocecita algo avergonzada, sabía que no debía haber respondido así – se que he estado con un humor de mierda todo el día.

–¿Quieres hablar de eso? – respondí sin moverme, disfrutando de su abrazo y sus labios debajo de mi oreja – si necesitas que te ayude en algo ya sabes que yo… – ni siquiera me dejó terminar de hablar.

–No pasa nada, no te preocupes – me interrumpió, su voz sonó bajita en mi oído, su cercanía aun me hacía estremecer. Me giró de pronto con ese control total que tenía siempre sobre mí, me miró unos segundos y unió sus labios con los míos – todo está bien ¿vale? – continuo, separándose de mi unos segundos después.

Mi preocupación por fin había pasado, yo sabía que si Santiago tuviese algún problema, algo realmente serio, yo sería el primero en saberlo, así había sido siempre, así que decidí dejarlo con sus cosas y seguir planeando mi sorpresa para él.

Santiago y yo nos habíamos despedido, iban a ser las 2 de la tarde y el tenía cosas que hacer, ayudaba dando asesorías a alumnos que habían tenido alguna mala nota en sus exámenes,  a pesar de ser vacaciones y por fortuna hoy era la última, así que debía concentrarme en mis asuntos yo también y dejarlo trabajar.

Tenia aproximadamente media hora marcando al número del restaurante donde planeaba llevar a Santiago, sabía que era un lugar muy concurrido y si quería obtener una mesa debía reservar con antelación. Al parecer a todo mundo se le había ocurrido llamar en el mismo momento que yo, pues lo único que había hecho era esperar y esperar en la línea escuchando esa musiquita molesta que seguramente a nadie le gustaba y que a mi me tenía con ganas de asesinar al gerente. Esperar definitivamente no era lo mío, así que sin ganas de seguir tarareando la odiosa música de forma inconsciente, decidí acudir hasta el lugar. No me tomaría mucho tiempo y me aseguraría de obtener una reservación. Santiago me había mandado un mensaje diciéndome que iría a mi casa en la noche cuando se desocupara, así que al menos por el momento no tenia que preocuparme por él.

Nada mas llegar me di cuenta porque no me respondían, el lugar estaba lleno, aun siendo entre semana. Empezaba a preocuparme. Si se encontraba así de concurrido un martes a la hora de la comida, no quería ni pensar como estaría el viernes a la hora de la cena. De igual forma ya estaba ahí y nada perdía con preguntar, lo peor que podía pasar es que estuviese todo ocupado y tuviera que iniciar mi búsqueda de un nuevo lugar, nada que no se pudiera solucionar.

///// https://www.youtube.com/watch?v=D2m6yrRfS9A /////

Me dirigí con seguridad a la recepción dispuesto a exigir una mesa, cuando sin imaginar lo que se me venía encima, giré mi vista para encontrarme con él.
¿Cuánto dolor somos capaces de soportar antes de colapsar?

Aquella burbuja de felicidad en la que había estado envuelto los últimos días, acababa de estallar frente a mi cara, desplomándose a pedazos como si fuera cristal. Ahí estaba él, mi Santiago, mi novio, mi mejor amigo, con esa sonrisa amplia y mirada sincera, usando esa maldita camisa que yo le había regalado y que jamás había usado porque en sus palabras “era demasiado formal” esa que yo esperaba usara estando conmigo… no con ella.

¿Cuánto tiempo hacía que no la veía? Un par de años quizá. Estaba exactamente igual, con la misma sonrisa odiosa que yo llegue a aborrecer, con el mismo cabello rizado y brillante, con su atuendo impecable. Marina ¿Por qué ella de nuevo? ¿Por qué después de tanto tiempo? Y sobre todo ¿Por qué estaba con él?

En el pasado, cuando aun no definía siquiera mis sentimientos por Santiago, yo había hecho hasta lo imposible por alejarlos. Recuerdo lo mal que me sentí cuando empezó a salir con ella, el dolor que me causó verlo tan feliz cuando estaban juntos y como de la forma mas egoísta posible me aproveche de su buen corazón y de nuestra amistad para retenerlo conmigo y deshacerme de ella ¿esto era karma acaso? ¿Esto es algo que yo merecía? Porque no recordaba haber visto esa sonrisa en Santiago, esa que solo le dedicaba a ella y verlo así hacía que sintiera que estaba sangrando.

Estaban conversando animadamente, la sonrisa no se borraba del rostro de ninguno de los dos y yo me había quedado inmóvil en ese lugar sin poder apartar mi mirada de ellos. Lo vi levantarse en medio de la comida y acercarse a ella para abrazarla con efusividad, paso sus brazos por su cintura mientras ella rodeaba su cuello. Un abrazo cálido, un abrazo cariñoso que me pareció eterno, un abrazo que en cada segundo me hacía sangrar mas. Vi como se acercaban en lo que claramente iba a ser un beso. No pude, no pude mirarlo, no podía imaginar a Santiago besando a alguien más que no fuera yo, hacía mucho tiempo que yo había reclamado sus besos como míos. Quedaba claro que ya no lo eran.

¿Por qué me había mentido? Hacía solo unos minutos me había mandado un mensaje diciéndome que estaba por desocuparse de las asesorías “Te amo” escribió al final ¿de verdad era así de mentiroso? ¿Era tan fácil para él decir algo que no sentía? Me había mentido para estar con ella, para estar como estaba ahora sentados frente a frente mientras él le acariciaba el dorso de la mano por encima de la mesa.

–¿Puedo ayudarte en algo? ¿Estás bien? – La voz desconocida rompió el hilo de mis pensamientos, sacudí la cabeza intentando despejarme para encontrarme con la mirada preocupada – o eso me pareció a mí – de la chica de la recepción. Ni siquiera podía responder, había llegado con un humor completamente diferente a ese lugar, estaba feliz, estaba emocionado por poderle dar una sorpresa, por ver su sonrisa y ahora me sentía hecho mierda.

–No pasa nada, disculpa… yo solo… – no sabía lo que estaba diciendo, mi mirada seguí fija en ellos, sus sonrisas y en sus manos unidas encima de la mesa. La chica estaba tan ocupada con otros clientes que dejo de preguntarme lo que sucedía y volví a estar solo con mis pensamientos.

Parecía que el tiempo se había detenido y habían pasado solo minutos quizá ¿Qué es lo que debía hacer? Yo no estaba ni cerca de ser una de esas personas a las que les gusta hacer escenas de celos y crear drama enfrente de los demás ¿de que servía eso? No iba a avergonzarme de esa manera. De igual manera quería hacerle saber que lo sabía, que lo había visto, no quería tener que reclamar después sin tener pruebas y que él terminara negándose.

Me había mentido para verse con ella, me había dicho que estaría en otro lugar, la había besado frente a mis narices y seguía sin soltar su maldita mano.

Caminé dirigiéndome al área de las mesas, pude sentir la mirada pesada de la chica de la recepción sobre mi, giré a mirarla para hacerle saber que no iba a meterme al lugar sin una reservación – me están esperando – le dije con una fingida sonrisa mientras señalaba en dirección a Santiago y a su hermosa acompañante. La chica no dijo nada, me dedicó una media sonrisa y siguió con su trabajo.

Sentía como el corazón me golpeaba el pecho más fuerte con cada paso que me acercaba ¿Cuál iba a ser su reacción? ¿Qué iba a decir? ¿Solo iba a aparecerme ahí a decir hola? ¿Cómo iba a justificar mi presencia en ese lugar? ¿Y que mierda importaba eso? Quien debía justificarse en todo caso sería él y para mi no iba a haber ninguna justificación valida. Quizá lo único que no podía perdonar era la traición.

–H-hola – fueron la única palabra que pude pronunciar tartamudeando al extremo y sintiendo como mí voz salía rota y dolida. Ambos voltearon inmediatamente al escuchar mi voz. La mirada de Santiago sobre mi hizo que mis ojos se aguaran. Esperaba que hubiese seguridad en su mirada, de alguna forma tenía la esperanza de estar entendiendo todo mal, de que aquello fuera solo un malentendido, pero no fue así. En sus ojos había culpa, su expresión era claramente la de alguien que había sido descubierto haciendo algo malo, en una mentira. Pude ver como inmediatamente retiro su mano de la de ella, mientras Marina nos miraba a ambos con cara de no entender nada. Claramente ella no lo sabía, claramente él tampoco le había hablado a ella de mi ¿también la estaba engañando?

–Yo… yo no… ¿Qué estás haciendo aquí? – Santiago parecía no poder armar una frase completa y yo estaba a nada de darle un maldito golpe y largarme de una vez de ese lugar ¿Por qué me hacía algo así?

–Yo solo… – trague saliva sintiendo como un nudo se formaba en mi garganta

–  yo vine aquí a hacer una reservación – dije intentando que mi voz sonara lo mas calmada posible – planeaba darle una sorpresa a mi novio – pude ver como Santiago agachaba la cabeza, casi fui capaz de ver como sus ojos se cristalizaban… o lo imaginé, Santiago jamás lloraba.

–¿Tienes un novio? ¡Eso es excelente! – La voz chillona de Marina taladró mis oídos – hace tanto tiempo que no te veía – continuó – me alegra muchísimo saber que están bien y felizmente emparejado – su risita odiosa hizo que se me apretara el pecho. Volteó a mirarnos a ambos – Ustedes siguen siendo amigos ¿cierto?

¿Amigos? Había hecho el amor con ese maldito mentiroso apenas hace unas horas esa misma mañana ¿amigos? Ese hijo de puta no era ni siquiera mi amigo ahora

–Si claro… – hice una pausa larga, viendo como Santiago levantaba la mirada clavando sus ojos en mí – somos muy buenos amigos aun.
De pronto los tres nos vimos envueltos en un incomodo silencio en el cual ninguno de los tres sabía que mas decir. Por mi parte eso había sido todo. No pensaba quedarme ahí interrumpiendo a la feliz pareja, mi orgullo estaba ya demasiado pisoteado.

–Pues yo me retiro… me alegra mucho haber podido saludarlos – no intente siquiera acercarme a ninguno de los dos, los abrazos y besos de despedida en ese momento estaban sobrando. Di media vuelta para sentir inmediatamente como la mano de Santiago me detenía por la muñeca fuertemente. No pude voltear, ya no quería seguir viendo esa mirada de culpa, era tan estúpido que me compadecía de él.

Yo me fui y el se quedó, no se levantó como en una cutre película romántica para perseguirme y pedirme perdón. Se quedó con ella y yo me fui de ese lugar sintiendo como una parte muy importante de mi vida se acababa de romper.

No sabía cuanto tiempo había caminado, pero no quería llegar a mi casa aun. Mi casa estaba cerca de la facultad, por lo que yo no ocupaba uno de los dormitorios de la misma, cosa que en este momento agradecía infinitamente, pues lo ultimo que quería era encontrarme con Santiago. Me había dicho que iría a mi casa en la noche, pero dados los nuevos acontecimientos, dudaba mucho que fuera capaz de aparecerse en mi casa, no podía ser tan descarado y sin vergüenza. Y Santiago tampoco era de los que rogaban ¿o será que nunca había tenido la necesidad de hacerlo? No lo sabía, pero de igual manera no me importaba lo que tuviera que decir, al menos no por ahora. Sabía que en algún momento iba a tener que hablar con él, pero en ese preciso instante me encontraba demasiado dolido y enojado como para ser capaz de mirarlo a la cara sin querer mínimo romperle la nariz.

Llegue a mi casa por fin. Agradecía que mis padres estuvieran en un viaje de trabajo porque no tenía ganas de darle explicaciones a nadie acerca de mis ojos llorosos y mi expresión de muerto en vida.

–Joven Sebastián, buenas noches ¿quiere que le prepare algo de cenar? – sentí como mi estomago se revolvía ¡Odiaba ese maldito nombre! Y no había un motivo en especial, solo no me gustaba y quizá en este momento todo me molestaba al doble.

–¡María por Dios! ¡No me digas Sebastián! Sabes bien que no me gusta – la pobre mujer no entendía porque prefería que me llamaran Lino cuando Sebastián, según ella era “un nombre de príncipe” ¡Yo no era un jodido príncipe! – Y no tengo hambre, gracias… voy a mi habitación.

Me aleje de María escuchándola decir a lo lejos que en aproximadamente una hora estaría la cena y que iba a cenar quisiera o no ¡Mujer terca! Tenía toda una vida trabajando con nosotros y había aprendido a quererla con toda su necedad.

Entré a mi habitación y me tumbé en la cama. Tomé una almohada, la puse en mi cara y solté toda clase de maldiciones, algunas que ni siquiera recordaba que sabía. Estaba triste, mucho, pero a veces la tristeza se me transformaba en cabreo. Quería golpear a alguien, quería agarrar a Santiago y arrancarle la cabeza ¿Por qué era tan hijo de puta? Había aparecido en mi vida solo para joderla. Odiaba el hecho de quererlo tanto, de amarlo tanto y que el hubiese mandado todo a la mierda… ¿y si la culpa era mía? ¿Y si no había sido un cabrón insensible con él? Santiago era como un jodido gato que necesita que lo mimen todo el tiempo y quizá yo no había sabido ser lo suficientemente cariñoso.

Yo sabía que Santiago era bisexual, sabía que no solo un hombre podía quitármelo y quizá a Santiago le había hecho falta la ternura y el cariño de una mujer. Yo era demasiado bestia y si, lo quería con toda el alma, pero no era bueno demostrándolo. No era sutil ni cariñoso o al menos no sabía como serlo, lo intentaba siempre, pero al final, poco me faltaba para demostrar mi cariño dándole un golpe en la cabeza a lo cavernícola, arrastrarlo de los pelos y follármelo a lo bestia. Yo tenía la puta culpa.

Puse música a tope y cerré la puerta de mi habitación con seguro. No tenía ganas de ver a nadie, ni tenia ganas de aguantar a María obligándome a cenar como si fuera un niño pequeño. Me tumbé en la cama mirando al techo y a pesar de que tenía toda la tarde evitándolo, no pude evitar sentir unas ganas de llorar inmensas. Me sentía ridículo, pero esas cosas a veces no pueden evitarse. Los recuerdos empezaron a llegar a mí como puntas afiladas que me hacían daño.

¿Qué hubiese pasado si aquella noche no nos hubiésemos dejado llevar? ¿Seguiríamos siendo solamente amigos? ¿O inevitablemente el sentimiento entre nosotros hubiese surgido? No lo sabía, pero lo que si sabía es que en ese preciso momento me arrepentía mucho de no haberlo frenado, de no haberme frenado a mi mismo. Me había vuelto adicto a él desde el primer segundo que mis labios habían tocado los suyos

Dos años antes…

Era un hijo de puta, el cabrón más grande del puto universo ¿porque era mi mejor amigo en todo caso? Fácil respuesta, porque yo era idiota y él se aprovechaba. Pero me iba a oír, Santiago se iba a tragar todos mis  malditos insultos.

Para variar habíamos salido de fiesta, Guillermo estaba de vacaciones con sus padres, así que Santiago y yo habíamos decidido salir a divertirnos un rato. Me iba a quedar en su casa pues la mía quedaba bastante lejos del lugar de la fiesta. Habíamos acordado no perdernos demasiado de vista para cuando fuera el momento de regresar a su casa hacerlo juntos, pero en algún momento el muy cabrón se había desaparecido con a saber Dios que tipo de guarra y me había dejado solo a las 3 de la mañana, tocando como imbécil afuera de la puerta de su casa. Y es que si, había tenido que regresar solo en un taxi. Después de haberlo estado esperando por una hora donde habíamos acordado y estarle mandando mensajes cada 5 minutos preguntándole donde estaba y amenazándolo con romperle la nariz si no aparecía, decidí que esperar no era lo mío y regrese a su casa. Error ¿Por qué no me largue a mi casa en todo caso? Tenia media hora afuera sentado en los escalones de la entrada muriéndome de frio y odiándolo mas con cada segundo que pasaba.

Por fin un taxi se estaciono frente a mis narices y un muy alegre y borracho Santiago, bajó del coche tambaleándose con una enorme sonrisa en los labios.

–¡Linito! ¿Cómo te trata la vida? – ¡Semejante hijo de puta! ¿De donde le salía tanta alegría? Me levante yéndome de lado y me planté frente a él. Estaba apestoso a cerveza… seguramente yo también.

–¡Linito mis pelotas! ¿Dónde mierdas te habías metido? ¿Sabes cuanto tiempo llevo esperándote? – mis gritos al parecer lo hicieron espabilar un poco, me miró con el ceño fruncido, la ceja arqueada y los lentes chuecos.

–¿Desde cuando tengo que darte yo explicaciones de donde estoy? – su voz no era muy agresiva, pero el tono odioso y burlón con el que me hablo me tenían a poco de soltarle un guantazo.

–¿Cómo que desde cuando? ¡Animal! ¡Desde el momento en que quedamos en regresar juntos y me tienes esperando como imbécil afuera de tu casa – ni siquiera hizo mucho caso a lo que acababa de decirle, me esquivó mientras se acercaba a la puerta sacando la llave de su bolsillo y metiéndola con dificultad a la cerradura.

–¿Esperando como imbécil? Pues cada quien espera como quiere, cariño – ¡Lo reviento! Pero que cabrón tan descarado – además no me hagas enojar más de lo que ya estoy – ¿pero que me estaba contando este chaval? ¿Ahora el enojado era él? – La zorra de Marlen solo me calentó y se fue con no se quien la muy puta – resopló con molestia, no pude evitar una fuerte carcajada.

–¡Te lo mereces por cabrón! ¿Por qué me has dejado olvidado? – volteo a mirarme con expresión molesta mientras entraba en la casa dando manotazos a la pared intentando encender las luces, cosa que de hecho le estaba costando bastante trabajo.

–¡Joder! Si vas a estar tocándome las narices con la misma mierda toda la noche puedes largarte ya mismo de mi casa. Lo olvidé, fue un puto descuido ¡No pienso disculparme! – Me gritó aquello con todo el descaro del mundo ¿acaso acababa de echarme de su casa?

Estaba conteniéndome a más no poder por no darle un guantazo en toda la cara y romperle esas putas gafas de nerd que llevaba puestas. ¡Pero no! ¡Yo no era un jodido cobarde que golpeaba a un estúpido miope! Me di media vuelta dispuesto a largarme de su casa, cuando de pronto lo único que pude sentir es como me jalaba fuertemente del brazo, me estrellaba con violencia en la pared y estampaba sus labios en los míos de forma sorpresiva.

¿Me estaba besando? ¿Mi maldito mejor amigo me estaba besando? ¡Oh si, claro que lo estaba haciendo! Y yo estaba correspondiendo por completo. ¿Qué mierda estaba pasando?

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Holaaaa!! Primero dar las gracias por el apoyo que siempre me han dado, ya saben que los quiero. Segundo, se que este es un fanfic wigetta, pero por alguna razón, muchas personas se han encariñado un montón con esta pareja y me piden que escriba de ellos, no quiero hacer un fanfic aparte porque no podría seguirlo y me gusta mas así, como parte de la historia de Machos Alfa. Se que a algunas personas no les gustará y lo que les pido es que simplemente no lean si no quieren. Este capítulo especial será de 3 partes, tendré la segunda el miércoles y la ultima el viernes y hasta el fin de semana continuaré con la parte 24 del fic wigetta normalito. Espero que esto les guste, a mí de verdad la historia de estos dos me encanta. Un besote y gracias por todo♥

Usuario de Tumblr destacado: Senyor Pablo

Blog: senyorpablo

Ciudad de origen: Zaragoza, España

Ciudad actual: Madrid, España

Primera publicación: Noviembre de 2010

Después de trabajar como atrecista en televisión, cine y publicidad, Senyor Pablo abandonó el audiovisual para confeccionar él mismo prendas de punto una a una, combinando motivos gráficos actuales y la técnica tradicional del tricotado. Desde hace 5 años desarrolla su propia marca y tricota para otros diseñadores, como Carlos Díez Díez, Krizia Robustella o Brain&Beast. Además, ha participado en El Showroom de El Ego de Cibeles (Mercedes-Benz Fashion Week Madrid), colabora con iniciativas, marcas comerciales y artistas varios (Eastpak Artist Studio, Bubi Canal, Nacho Torra, BYOB, Libros Mutantes) e imparte cursos y talleres (IED, La Casa Encendida, Duduá BCN). En todas estas facetas, apuesta por encontrar nuevos usos y vías de expresión mediante el punto.

¿Cómo surgió la idea de crear Senyor Pablo?

Fue un poco por casualidad. En 2009, el diseñador Carlos Díez Díez no encontraba un taller de punto para confeccionar su nueva colección y, como sabía que yo hacía punto a mano como pasatiempo, me propuso que la tricotara yo. Gracias a su encargo y ayuda, terminé haciéndome con una máquina de tricotar, tejí su colección y a los seis meses estaba en el Showroom de El Ego de Cibeles presentando mi propia colección, casi sin darme cuenta.

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