espectres

Entre irse y quedarse duda el día,
enamorado de su transparencia.

La tarde circular es ya bahía:
en su quieto vaivén se mece el mundo.

Todo es visible y todo es elusivo,
todo está cerca y todo es intocable.

Los papeles, el libro, el vaso, el lápiz
reposan a la sombra de sus nombres.

Latir del tiempo que en mi sien repite
la misma terca sílaba de sangre.

La luz hace del muro indiferente
un espectral teatro de reflejos.

En el centro de un ojo me descubro;
no me mira, me miro en su mirada.

Se disipa el instante. Sin moverme,
yo me quedo y me voy: soy una pausa.

—  Octavio Paz
Morgana

Era uma vez em uma madrugada qualquer, memorias, viagens, fragmentos de uma mulher.
Fez-se nu a nossa chama, que outrora brilhava, e em minha triste mente sais, queimava.
Voltei-me contra o reflexo espectral, quando minha alma fez-se forte, em meus olhos olhei, te Deslumbrei, Viajei; Como te chamas? Perguntei.
Há tanto de mim em você quanto um dia desejei, pensei. Longe dos Demônios e seus Males, hoje em cinzas ósseas irregulares.

Quando Umbra e Solar em mim se manifestou, eia que fria procuravas calor, Vens em boa hora. Orgulhei-me de ter-lhe encontrado; O que eis se não um diamante a ser lapidado?
Como se em toda minha alma resumisse, sentia-me fraco aos laços infernais, entidade era, aquela que me seduzia aos umbrais.
Eis-me então que no fim da viagem, restava-me uma paisagem, quando em casa cheguei, estranhei e exaltei: Por onde todo esse tempo morei?
Pernicurta aos dizeres, afugentada alma que outrora, assim posta, faz-se rígida. A tristeza e solidão ainda é, infelizmente, algo intrínseco em tua vida?

Deusa guerreira, a força em temporal teu nome possui, cessa-me e afugenta-me, oculta faz-se como Amazona valente, dominadora Adjacente. Os sacrifícios conjurados em meu nome, foram-se junto a ancestral noite, posta à lua verde iluminada. Senhora das guerras, como não recordar a luz solar sobre a gélida terra? Murmurei.
Naquela noite sobre meu coração a asa mansa faz-se como ninho quente, sorrateira veio, onde atravessou-me com tua espada em sacrifício que fez-se.
Em alma eis-me, ao corpo nu que tragas, disse. A canção da batalha por anos travada, no silêncio daquela noite gritou, aos meus ouvidos deveras soou, logo acalmou.
Eia que, apesar do medo, sussurrei: Adentra-te em meu retiro pessoal, deselegante e infernal, aprofunda-te através dos sonhos na noite Umbra e espectral, em teus olhos conjure a chama, Senhora das guerras, Guerreira Morgana.

Anestesia-me aos teus olhos castanhos
Sejais detonador e ovelha perdida do rebanho
O teu consenso és á prova de balas, teu senso crítico és afogado no oceano
Paradoxo provinciana, digas a este júri que vossa voracidade fora um simples engano

Engatilha-me em vossa branca parede
O conservadorismo irá nos odiar por suas arquitetônicas obras manchar
Dê-nos devassidão e encontre-se a si mesmo estimulado por não compreender
Inflacione o ego com um elogio tecido na ponta da língua, sem esquecer do selfie…

Destila tuas armadilhas sob o mercado
Arme o arranque que lhe garantirá as primeiras colocações
Deixai todo o resto a segundo plano
A sete palmos de ti o verme lhe espera com esmero

Marca-me com tua Vitoriana desgraça
Culpa? Carrego aos montes, mas não atribua-me uma façanha, se os monstros aqui descritos possuem vossos rostos
A estática lhe possui, devore-te mais outra cirurgia plástica pelo alinhar-se espectral da moda
Materializa-te o estrelismo a mais outra alma vagando a perigo…

Catártico a passos desenfreados
Distribua as ruas sujas a tua veste de bondade
E após o acidental ingrediente, entregue-se ao melhor apogeu da cidade
Seja-te a crua identidade a apaziguar as devoções secas e sacras às fases da lua….

Deixa-te a vitrola cantarolar
Sintonizada nas lamúrias de um homem triste
Caístes no conto do vigiado, a certeza da destreza apenas disfarça a apatia
Lava-te as mãos sob o recente frio e morto corpo, afinal, a loucura lhe apeteceu…

Sugestões práticas e apologias as normas de convívio
O delírio lhe afugenta perante o dilúvio metálico e industrializado
Queres-lhe experimentar uma pequena degustação de minha artéria?
Mas sempre lembre-se, tu és quem dirás ser aceitável ou não…

Esteriliza o mais novo rosto do momento
E desde de já lhe conto o segredo:
És artificial o vosso nascimento, caro buraco-negro a sentir a megalomania
Coleciona-te o organograma dos mais indigestos e surpreenda-se com teu nome sublinhado em negrito…

—  E Nesta Noite De Insônia E Em Outras Noites, Ser-lhe-ei Somente Um Detonador, Pierrot Ruivo
Palabras que me llenan... de sombras? Y me encanta...

Odio a la Luna –le temo -, ya que, cuando brilla sobre ciertas escenas familiares y amadas, a veces las convierte en desconocidas y odiosas.

Fue durante el espectral verano cuando el brillo de la Luna se derramó sobre el viejo jardín por el que yo deambulaba; el espectral verano de narcóticas flores y húmedos mares de follajes que provocan sueños extraños y multicolores. Y mientras paseaba junto a la poca profunda corriente de cristal, vi ondas inesperadas, rematadas en luz amarilla, como si esas plácidas aguas se vieran arrastradas, por irresistibles corrientes, rumbo a extraños océanos que no pertenecen a este mundo. Silenciosas y centelleantes, brillantes y funestas, esas aguas condenadas se dirigían hacia no sabía yo dónde, mientras que, en las riberas de verdor, blancas flores de loto se abrían una tras otra al opiáceo viento nocturno y caían sin esperanza a la corriente, arremolinándose en forma horrible, yendo hacia delante, bajo el puente arqueado y tallado, y mirando atrás con la siniestra resignación de las fuerzas calmas y muertas.

Y, mientras corría por la orilla, aplastando flores dormidas con pies descuidados, enloquecido en todo momento por el miedo a seres desconocidos y la atracción de las caras muertas, vi que el jardín, a la luz de la luna, no tenía fin; ya que, allí donde durante el día se encontraban los muros, ahora se extendían tan sólo nuevas visiones de árboles y senderos, flores y arbustos, ídolos de piedra y pagodas, y meandros de corriente iluminada en amarillo, pasando herbosas orillas y bajo grotescos puentes de mármol. Y los labios de los rostros muertos del loto susurraban con tristeza, y me invitaban a seguir, así que no me detuve hasta que la corriente llegó a un río y desembocó, entre pantanos de agitadas cañas y playas de resplandeciente arena, en la orilla de un inmenso mar sin nombre.

La espantosa luna brillaba sobre ese mar, y sobre sus olas inarticuladas pendían extraños perfumes. Y al ver desvanecerse en sus profundidades las caras de loto, lamenté no tener redes para poder capturarlas y aprender de ellas los secretos que la luna había transportado a través de la noche. Pero, cuando la luna derivó hacia el oeste y la silente marea refluyó de la sombría ribera, vi, bajo esa luz, viejos chapiteles que las olas casi cubrían, así como columnas blancas con festones de algas verdes. Y sabiendo que ese lugar estaba completamente poseído por la muerte, temblé y no deseé más hablar de nuevo con los rostros de loto.

Entonces vi de lejos, sobre el mar, a un gran cóndor negro que descendía del cielo para buscar descanso en un gran arrecife; y de buena gana le hubiera preguntado, para informarme sobre aquellos que había conocido cuando estaba vivo. Se lo hubiera preguntado de no estar tan lejos; pero lo estaba, y mucho, y desapareció totalmente al estar demasiado cerca de ese arrecife gigante.

Así que observé cómo la marea se retiraba bajo esa luna en declive, y vi resplandecer los chapiteles, las torres y los tejados de esa ciudad muerta y goteante.

Mientras miraba, mi olfato tuvo que debatirse contra el sobrecogedor olor de los muertos del mundo; ya que, en verdad, en ese lugar ignoto y olvidado estaba toda la carne de los cementerios, reunida por hinchados gusanos marinos que roen y se atiborran de ella.

La maligna luna colgaba ya muy baja sobre esos horrores, pero los gordos gusanos no necesitan a la luna para poder comer. Y, mientras observaba las ondulaciones que delataban el rebullir de gusanos debajo, sentí un nuevo frío venido de lejos, que me indicó que el cóndor había alzado el vuelo, como si mi carne hubiera detectado el horror antes de que mis ojos pudieran verlo.

No se había estremecido mi carne sin motivo, ya que, cuando alcé los ojos, vi que las aguas se habían retirado hasta muy lejos, mostrando mucho del inmenso arrecife cuyo borde avistara antes. Y cuando vi que ese arrecife no era más que la negra corona basáltica que culminaba a un estremecedor ser monstruoso, cuya terrible frente brillaba ahora a la tenue luz de la luna, y cuyas viles pezuñas debían hollar el fango infernal, situado a kilómetros de profundidad, grité y grité hasta que el oculto rostro surgió de las aguas, y hasta que los escondidos ojos me miraron, luego de la desaparición de esa lasciva y traicionera luna.

Y, para escapar de ese ser implacable, me zambullí contento y sin dudar en las hediondas bajuras donde, entre muros llenos de algas y hundidas calles, los gruesos gusanos de mar hozan en los cadáveres de los hombres.

Lo que trae la luna.
What the Moon Brings (1922)

 H.P. Lovecraft (1890-1937) 

El cuervo

Cierta noche aciaga, cuando, con la mente cansada,
meditaba sobre varios libracos de sabiduría ancestral
y asentía, adormecido, de pronto se oyó un rasguido,
como si alguien muy suavemente llamara a mi portal.
“Es un visitante -me dije-, que está llamando al portal;
sólo eso y nada más.”

¡Ah, recuerdo tan claramente aquel desolado diciembre!
Cada chispa resplandeciente dejaba un rastro espectral.
Yo esperaba ansioso el alba, pues no había hallado calma
en mis libros, ni consuelo a la pérdida abismal
de aquella a quien los ángeles Leonor podrán llamar
y aquí nadie nombrará.

Cada crujido de las cortinas purpúreas y cetrinas
me embargaba de dañinas dudas y mi sobresalto era tal
que, para calmar mi angustia repetí con voz mustia:
“No es sino un visitante que ha llegado a mi portal;
un tardío visitante esperando en mi portal.
Sólo eso y nada más”.

Mas de pronto me animé y sin vacilación hablé:
“Caballero -dije-, o señora, me tendréis que disculpar
pues estaba adormecido cuando oí vuestro rasguido
y tan suave había sido vuestro golpe en mi portal
que dudé de haberlo oído…”, y abrí de golpe el portal:
sólo sombras, nada más.

La noche miré de lleno, de temor y dudas pleno,
y soñé sueños que nadie osó soñar jamás;
pero en este silencio atroz, superior a toda voz,
sólo se oyó la palabra “Leonor”, que yo me atreví a susurrar…
sí, susurré la palabra “Leonor” y un eco volvióla a nombrar.
Sólo eso y nada más.

Aunque mi alma ardía por dentro regresé a mis aposentos
pero pronto aquel rasguido se escuchó más pertinaz.
“Esta vez quien sea que llama ha llamado a mi ventana;
veré pues de qué se trata, que misterio habrá detrás.
Si mi corazón se aplaca lo podré desentrañar.
¡Es el viento y nada más!”.

Mas cuando abrí la persiana se coló por la ventana,
agitando el plumaje, un cuervo muy solemne y ancestral.
Sin cumplido o miramiento, sin detenerse un momento,
con aire envarado y grave fue a posarse en mi portal,
en un pálido busto de Palas que hay encima del umbral;
fue, posóse y nada más.

Esta negra y torva ave tocó, con su aire grave,
en sonriente extrañeza mi gris solemnidad.
“Ese penacho rapado -le dije-, no te impide ser osado,
viejo cuervo desterrado de la negrura abisal;
¿cuál es tu tétrico nombre en el abismo infernal?”
Dijo el cuervo: “Nunca más”.

Que una ave zarrapastrosa tuviera esa voz virtuosa
sorprendióme aunque el sentido fuera tan poco cabal,
pues acordaréis conmigo que pocos habrán tenido
ocasión de ver posado tal pájaro en su portal.
Ni ave ni bestia alguna en la estatua del portal
que se llamara “Nunca más”.

Mas el cuervo, altivo, adusto, no pronunció desde el busto,
como si en ello le fuera el alma, ni una sílaba más.
No movió una sola pluma ni dijo palabra alguna
hasta que al fin musité: “Vi a otros amigos volar;
por la mañana él también, cual mis anhelos, volará”.
Dijo entonces :“Nunca más”.

Esta certera respuesta dejó mi alma traspuesta;
“Sin duda - dije-, repite lo que ha podido acopiar
del repertorio olvidado de algún amo desgraciado
que en su caída redujo sus canciones a un refrán:
"Nunca, nunca más”.

Como el cuervo aún convertía en sonrisa mi porfía
planté una silla mullida frente al ave y el portal;
y hundido en el terciopelo me afané con recelo
en descubrir qué quería la funesta ave ancestral
al repetir: “Nunca más”.

Esto, sentado, pensaba, aunque sin decir palabra
al ave que ahora quemaba mi pecho con su mirar;
eso y más cosas pensaba, con la cabeza apoyada
sobre el cojín purpúreo que el candil hacía brillar.
¡Sobre aquel cojín purpúreo que ella gustaba de usar,
y ya no usará nunca más!.

Luego el aire se hizo denso, como si ardiera un incienso
mecido por serafines de leve andar musical.
“¡Miserable! -me dije-. ¡Tu Dios estos ángeles dirige
hacia ti con el filtro que a Leonor te hará olvidar!
¡Bebe, bebe el dulce filtro, y a Leonor olvidarás!”.
Dijo el cuervo: “Nunca más”.

“¡Profeta! -grité -, ser malvado, profeta eres, diablo alado!
¿Del Tentador enviado o acaso una tempestad
trajo tu torvo plumaje hasta este yermo paraje,
a esta morada espectral? ¡Mas te imploro, dime ya,
dime, te imploro, si existe algún bálsamo en Galaad!”
Dijo el cuervo: “Nunca más”.

“¡Profeta! -grité -, ser malvado, profeta eres, diablo alado!
Por el Dios que veneramos, por el manto celestial,
dile a este desventurado si en el Edén lejano
a Leonor, ahora entre ángeles, un día podré abrazar”.
Dijo el cuervo: “¡Nunca más!”.

“¡Diablo alado, no hables más!”, dije, dando un paso atrás;
¡Que la tromba te devuelva a la negrura abisal!
¡Ni rastro de tu plumaje en recuerdo de tu ultraje
quiero en mi portal! ¡Deja en paz mi soledad!
¡Quita el pico de mi pecho y tu sombra del portal!“
Dijo el cuervo: "Nunca más”.

Y el impávido cuervo osado aún sigue, sigue posado,
en el pálido busto de Palas que hay encima del portal;
y su mirada aguileña es la de un demonio que sueña,
cuya sombra el candil en el suelo proyecta fantasmal;
y mi alma, de esa sombra que allí flota fantasmal,
no se alzará…¡nunca más!.

Edgar Allan Poe

Andáis en senderos adversos
Sin besos ni respiros,
Te encuentras en el olvido,
De un mundo sombrío.

Te encuentras con una torre,
Con un vigilante entrante,
de figura espectral y en ese lugar,
Una mirada el te da.

Tu alma se perdió, no se donde
Se quedó, quizás tu cuerpo
Ya murió y él ni cuenta que se dió,
Tu corazón ya paró y aquella alma
Partió.

En tus fotos te recuerdo,
En las flores yo te veo,
Ya no llores mi querida,
Mi alma ya está en la partida.

Renace de las cenizas,
En forma de una brisa,
Abrázame con tu melodía,
Y con ella dame vida.

Ríe demente, que con esos dientes,
Recuerdo atentamente,
Cuando corrías y me besabas,
Yo solo te cantaba. Como quisiera
Besar ese lunar tan sensual.

Río claro que al mirar,
Puedo ver a los peces nadar,
Esos ojos sin igual,
Cada vez me hacen pensar,
Que en tu cielo quiero estar,
Para así poderte abrazar.

Rocío baño celestial,
Es de admirar tu amar,
Ven hundamonos en el mar,
Y así ambos descansar en paz.

Difunden imágenes inéditas de un atardecer azul en Marte

Difunden imágenes inéditas de un atardecer azul en Marte

Nuevas fotografías del Curiosity despiertan el interés sobre el planeta que creemos rojo: las de un atardecer con tonalidades azules, que al mismo tiempo que presentan un escenario espectral le dan un aspecto bastante terráqueo.

Según los investigadores de la NASA, se trata de un efecto que se produce porque el polvo en la atmósfera marciana tiene “pequeñas partículas que permiten que la luz…

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La NASA publica una foto única de Saturno tomada a 2,5 millones de kilómetros del planeta

La NASA publica una foto única de Saturno tomada a 2,5 millones de kilómetros del planeta

La sonda espacial Cassini tomó imágenes de Saturno y sus anillos desde una distancia de 2,5 millones de kilómetros del planeta, según publica la NASA en su sitio web.

La imagen fue tomada con una cámara gran angular que captó el planeta usando un filtro espectral centrado a 752 nanómetros en la parte del infrarrojo cercano del espectro. La escala de la imagen es de 150 kilómetros por píxel.

La…

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Nos pasa aun la vida sin desperdiciar tiempo o ahorrandolo para nada.

Preservando cada puro momento para añorarlo cuando ya no esta
Idóneo es, saberlo y aun así no logres entender
No logres entender que hoy es hoy  y ayer, ayer.  

Fueron pausados segundos de mi vida, meditando milésima vez su recuerdo espectral 

su recuerdo venidero, recuerdo que guarda secretos y momentos en silencio. 

Es así como  se crece, esta pautado para que sea asi, por lo que se siente.  

En clases de español:
T'has isolat com un espectre més/i fins la tarda fuig de tu i et nega /com si no fossis fruit d'aquesta llum/ i aquesta corba sensual de l'aire./Ara enyores l'hivern amb l'imprecís/ bleixar dels dies, uniforme i fàcil,/ que t'aferra a l'espai i et fa més gran/als ulls incipients de la natura.
Miquel Martí i Pol.“Arbre nu”

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10. LAS ESTRELLAS: DIAGRAMA DE HERTSPRUNG-RUSSELL

En modo más elocuente de hallar flas diferencias de luminosidad y temperaturas superficiales de las estrellas se basa en un tipo especial de diagrama grafico, llamado de Hertzprung-Rusfell F(H-R), desarrollado independientemente por el astrónomo danes Enjar Hertzprung en 1911 y el estadounidense Henry Russel en 1913. En el diagrama H-R se representan las magnitudes absolutas en función de sus temperaturas (o clase espectral o color: entidades todas equivalentes). Al hacerlo, se observa que la mayoría de las estrellas se incluyen en una banda ancha (secuencia principal) que va de la parte superior izquierda a la inferior derecha del diagrama. El Sol es una estrella de secuencia principal, y se halla hacia la mitad de este grafico.

    Se pueden clasificar las estrellas según su posición en el diagrama H-R. Las que quedan, por ejemplo, fuera de la serie principal junto a la parte de arriba, SON MUY GRANDES (SUPER-GIGANTES). En cambio, las de la parte inferior del diagrama son muy pequeñas (enanas blancas). Dentro de la secuencia principal, hay un aumento general de la masa estelar de la esquina inferior derecha a la superior izquierda.

En el penúltimo de los diagramas de las fotos, vemos un ejemplo clásico de la EVOLUCIÓN DE LAS ESTRELLAS: que se pueden estudiar según su masa y tamaño. La gravedad amenaza siempre con colapsar a una estrella. Y tarde o temprano esta gravedad lo logra. Pero si sus reacciones nucleares producen la suficiente energía, ello contrarresta la gravedad manteniendo a la estrella por tiempo en un cierto equilibrio de fuerzas (sector A del diagrama)

    Al agotarse el hidrogeno se produce el colapso, tanto en una enana blanca (como Sirus), como en una enana amarilla (El Sol). (Sector B del Diagrama).

   Una super-gigante azul, que produce la explosión de SUPERNOVOA, o aun peor la de HIPER-NOVA puede terminar luego en una Estrella de Neutrones. (Sector C del diagrama). Una estrella de neutrones puede alcanzar un equilibrio por degeneración de los neutrones, o llegar a ser tan densa que ello la convierta en un agujero negro y ello venza todas las presiones (sector D del diagrama)

    En la última foto vemos como el diagrama de HERTSPRUNG-RUSSELL puede representar a la perfección esta evolución de las estrellas. Las protoestrellas aparecen a la derecha de la secuencia principal. La línea roja sigue el curso de una estrella de masa como la del Sol; las blanco-azuladas son de mucho mas masa. Ambos tipos pertenecen a la secuencia principal hasta consumir todo su hidrogeno. Después de la explosión de supernova, algunas pasaran a la región de las enanas blancas; lo mas ironico de todo es vuelven a ser como cuando eran estrellas jóvenes, pero ya en ese periodo serán enanas blancas pero de forma moribunda. Otras estrellas pasaran a ser estrellas de neutrones, y la haya hecho la mas terrible explosión, la de hiper-nova, es muy posible que termine finalmente en agujero negro.

No creía en fantasmas

Estaba perdiendo la pelea contra el sueño. Debía esperar el magno evento de la noche que se transmitiría en vivo, en todo el mundo.

A él le importaba un bledo. La inercia colectiva que provoca la solitud era la corriente que lo llevaba.  

Ya eran varios días sin poder conciliar un sueño reparador. Todo era culpa de ese fantasma, aunque se negaba de plano a creer en esa figura espectral que salía de noche, a molestar, a pasearse frete a su humanidad con vida, pero sin sentido.

Él veía la figura femenil, de largos cabellos lacios, piel canela y aparente serenidad. No sabía si la tonalidad de su dermis era natural o solo un signo de descomposición.

Ya a estas alturas esos fenómenos no le asustaban. Más le atemorizaba la insolvencia económica, la demencial y sangrienta guerra a muerte en las calles.

La permanencia muy individualizada en gran proporción y forzada.

Tampoco podía temer, salvo un estado de esquizofrenia, producto del alto nivel de estrés. Quizás los espíritus eran creados por su mente en constante zozobra, lo que desató un pánico verdaderamente lacerante, por varios minutos.  

Se escuchó el “toc” “toc” en la ventana. “Hoy también sale”. Se dijo a sí mismo.

Quizás la psique del ciudadano común está tan vuelta mierda que estamos viendo proyecciones de nuestro subconsciente de manera exacerbada, producto del mismo síndrome de Estocolmo que provoca la opresión constante.

“El país es una eterna pelea entre coterráneos canalizando mal lo que en ellos produce la tiranía”

-   ¿Tienes llave? ¿Puedes abrirme?

Se le presentó el espectro, hablándole con dulzura.

-   Puedes salir de la misma forma que entraste

-   No me refiero a la casa, ya es mi posesión…me refiero a tu voluntad.

El sonrío de manera cínica, nihilista y descarada.

-   ¿No te parece ya un poco embarazoso que te metas en mi casa a molestar sin razón alguna?

Si los espíritus o aparecidos tenían algún sentido de la vergüenza o de la cortesía, ésta seguro se molestaría.

-   Vengo de muy lejos. El regreso diario es agotador. Necesito refugio. -Dijo ella con sutil imploración- 

-   Pues ya estás en mi casa y lo hiciste sin pedir permiso.

-   Sí, pero habitar tu casa no es suficiente, también debo habitar tu mundo interior, tu sicología, tu alma. No soy una entidad dañina, incluso, puedo hacerte compañía.

-   Sicología, según como yo lo veo, también es la labia o mente que le quieren hacer creer a uno para ocultar quiénes realmente son.

-   No sé qué quieres decir con ello, pero creo que estás predispuesto. Tienes una percepción errónea.

-   Por supuesto que sí, estoy percibiendo erróneamente la realidad y mi mente está jugando conmigo. Eres una mala alucinación.

-   ¿Y si la alucinación eres tú?

-   Pues, sí es así, creo que estas muy perturbada, pero igual, tus pensamientos y proyecciones son realmente mediocres.  

-   Eso no se le dice a una mujer, por muy muerta que uno esté.

-   Soy defensor del feminismo, si quieres libertad y emancipación, asume también sus peligros.

-   ¿Por qué me desprecias? ¿Me temes acaso?

-   Tu deambular nocturno y tus apariciones repentinas e injustificadas  me sacan de quicio.

Que serenidad luego de esa sentencia… la verdad era una presencia ruidosa y perturbadora que punzaba silenciosamente.

Ella reanudó la conversación un poco triste y herida:

-   Lo peor de deambular entre territorios devastados como este es que ves como todos los clichés se hacen más fuertes. Te comportas como una cáscara vacía esperando a que alguien le haga el favor de aplastarla.

-   Somos 30 millones de come caca tratando de imponernos nuestras ideologías y “verdades” unos con otros.

-   Eso me tiene sin cuidado y además,  me gusta, pero ese no es el tema de esta conversación.

-   Si, debes disfrutar que cada día llegue más gente hasta el plano donde te encuentras.

-   Es ley natural –Respondió disfrutando lo directa y descarada de su respuesta-

-   ¿Y tú? ¿Cómo llegaste hasta allá? Te ves joven.

-   Ah, ya sabes… a uno le gusta la fiesta y en mi caso, la fiesta nunca paró.

-   Pues, entonces deberías alojarte en casa de alguien un poco más animado.

-   Es que tu soledad me intriga, eres tan huraño, encerrado en estas cuatro paredes. Temes salir, te temes a ti mismo, le temes al fracaso que convive contigo hace años.

A él eso sí lo hirió. Intentó permanecer impasible.

-   Ya sabes, me cansé que me saludaran con un  "¿Qué tal?“ Ese saludo realmente es un eufemismo de "Sal de mi vista ser horripilante y molesto”

-   Jajaja ¿En serio? Te juro que pensé en saludarte de esa manera al aparecerme frente a ti.

-   Pues ya ves, ahorrémonos incomodidades y desaparece para siempre.

Ella se esfumó.

Él se imaginó que perdió la paciencia al ser tratada con tanta frialdad. Total, era un fantasma ¿No? Nadie iba a vivir gratis en su cutre monoambiente. Ni viva ni muerta.

Por fin, en el televisor estaban dando el magno evento tan esperado por todo el mundo.

“Si tu inframundo te ha dado tanto y te sientes ciudadano de primera, es lógico que no quieras irte. Pero, aparentemente esta alma en pena en especial pretende estar más acá que allá”.

“Quizás allá no sea tan popular, o no hay vida, digo, vida social, nocturna”

Ante las conclusiones que sacaba en su mente tras la experiencia recién atravesada, alcanzó a expresar:  

-Que jodido está todo    

La luz se fue.

-   ¡Maldita tiranía!

-   No fue la tiranía , he sido yo –Se escuchó la femenina y dulce voz muy cerca y, a la vez, muy lejos-

-   ¡Pero qué coño es lo que pasa! ¡Déjame tranquilo sucia!

Él se levantó y enloqueció, pateando, tropezando y rompiendo cosas inidentificables a su alrededor.

-¡Tranquilo! ¡Cálmate! ¡Cálmate! ¡Por favor! ¡No te pongas así!

- ¡¿Y cómo coño quieres que me ponga ah?!

-Escúchame esto último, por favor…

El silencio y la oscuridad se hicieron uno. Por fin, la voz, que ya no sonaba dulce, sino, más bien, manipuladora, impregnada de una doble agenda, atravesó el aire:

-   Sé que pasas todo el día escribiendo. Yo puedo ser tu musa, te puedo ayudar a crear y tú, a cambio, me permites quedarme en tu interior.

La insonoridad se hizo insoportable, era un manto oscuro de expectativa. Solo se escuchaba la respiración agitada de él.

Por fin alcanzó a decir:

- ¿Por qué no dejas que sea yo quién me adentre en ti? Es lo que siempre he querido

-Disculpa, pero creo que estas malinterpretando las cosas.

-Acabas de proponerme ser mi musa

-Sí, pero de manera platónica, infantil, nada de poseer mi esencia.

-Olvídalo entonces. No tengo musas para escribir, lamentablemente dependo es de las escaramuzas. Una musa implica cierta relación armónica y soy un ser que carece de armonía y sosiego.

- Yo tengo ese sosiego que buscas, soy una buena compañía.

- ¡Eres la inexistencia y el ímpetu vacío seduciéndome! ¡Vete maldita! ¡Vete de una vez! ¡Ve a manipular a otro! ¡Hipócrita!

- Soy insaciable, pero a ti te rechazo, solo necesito alojarme en ti para cazar a quienes me interesan, ¡¿Acaso no entiendes ser vivo imbécil?!

- Si, lo sé, te he visto aparecer, solo para tratarme con desdén, tienes otro objetivo, lo sé. Estoy acostumbrado a esa sensación de vegetariano por obligación al que le cocinan parrilla en sus narices todos los días. Ante tu permanencia diurna en casa, la noche solo puede esperar la salida a un bacanal al cual no estoy invitado.

- ¡Después del bacanal llega el sueño, necesito dormir cerca de mi fuente de saciedad! ¡No ves que los calderos de excremento del diablo están muy lejos! ¡No puedo ir y venir todos los días! ¡Mi energía se va perdiendo!

Él explotó ante tal confesión de un ente como ella.

-¡Fuera de mi ser! ¡Fuera de mis instintos! ¡Desaparece de una vez por todas de mis carencias maldita sanguijuela!

- ¡Falta poco! ¡Ya falta poco! Se dice el loco frente al muro del manicomio –Suelta una carcajada malvada, ya convertida en lo que realmente es-

-  ¡No tengo musas para escribir y no quiero tenerlas! ¡Yo te expulso de mí ser aberración darwinista!  

¡De pronto! ¡Ocurre un milagro!

La luz retorna. En el televisor dan una película de terror. El evento deportivo más esperado ha terminado hace tres horas. Se lo ha perdido.

Resistir constantemente no quita lo quijotesco.

Fin

© Edwing Salas

08/05/15

 Foto Intervenida: © Edwing Salas 

A noite baixou solene, final. Quase ninguém acendeu as luzes, poucas eram as casas onde ainda havia o que iluminar. Também, se a noite única não ia tardar, pouca diferença podiam fazer algumas velas e candeeiros. Na cidade resignada e espectral só alguns choros de meninos e assovios de curiangos varavam a barragem de berros arrogantes. Ninguém mais prestava atenção ao que se passava fora, os bois não saíam mesmo, o que se queria era dormir, esquecer e estar preparado, a vida restante tinha de ser vivida dentro de cada um, as portas já estavam praticamente fechadas. Por isso poucos notaram os primeiros sinais, e mesmo esses não deram maior atenção.
—  José J Veiga no “A hora dos ruminantes” - pg 131