espectadora

A veces irse se vuelve una necesidad

A lo largo de mi corta vida siempre he estado rodeada de personas, al pasar los años algunos se quedaron y otros se fueron y con todo mi cariño los deje marcharse, han salido y entrado muchas personas en mi vida y siempre me mantuve ahí de pie como espectadora, viendo como cada una de ellas tomaba un poco de mi y se lo llevaba consigo, Siempre dando todo sin esperar nada a cambio, supongo que en algún punto me quede sin nada y el vació se volvió un hoyo negro que me consumió poco a poco.  De pronto me volví una extraña, ni siquiera yo sabia quien era, fue cuando entendí que a veces irse deja de ser una opción y se convierte en una necesidad, cuando se entiende lo mucho que se ha soportado, los golpes que se han recibido pero que se han ignorado. Perdoné demasiadas veces, pero nada cambio, solo recibí bofetadas de realidad cruda que dejaron huellas imborrables. Traté de ser fuerte, pero sólo me debilitaron. Traté de saltar muy lejos para alejarme, pero sólo me retuvieron y me hundieron. Traté explicarme, pero sólo me callaron. Traté de vivir, pero sólo me dejaron morir de a poco. Entonces decidí no volver, porque vi que ya no había más cariño ni respeto para mí. Porque vi que ya era hora de salir de esa mentira.

Me da miedo que el dolor me lleve mañana a tomar decisiones que después, tal vez, lamentaré. Me da miedo decir algo que no quiera decir,  que me hagan sentir tan presionada que explote. Me da miedo no saber cómo puedo volver a perdonar. Por eso decidí no volver, necesito ponerme por delante de los demás por una vez y seguir así por el resto de la vida. No voy a permitir que el mundo me siga dando golpes, no voy a permitir que me vuelvan a dar la espalda, no voy a permitir que apaguen la luz que ilumina el camino hacía mi felicidad y tranquilidad, no voy a permitir que se sigan burlando de mí, no voy a permitir más faltas de respeto, no voy a permitir que me roben la paz, ni que apaguen el fuego de mi interior. Me voy en busca del camino que me lleve al perdón, no sólo con los demás, sino conmigo también. Me voy sola, porque si he de ser lastimada de nuevo, que sea por el esfuerzo que me toma encontrar lo que busco, y no porque dejé que alguien más me dañara. Así que es verdad, me fui porque preferí estar bien conmigo misma. Preferí empezar a sanar mi alma, a dejar que las heridas cicatricen y no volverlas a tocar para que no me duelan tanto. ¿Eso me hace mala persona? 

-casper

Tem dias que a gente acorda e simplesmente cansamos de ser otários. Essa vida de dar valor á quem não merece, de investir em quem não se importa e coisas assim, chega um dia que apenas… Cansa. Eu olhei nos seus olhos e soube que não dava mais. Não dava para continuar em um relacionamento que só eu sustentava, que nem o amor cultivava. Percebi que estava querendo algo sozinha e não é assim que faz, não é mesmo? Quantas vezes tentei conversar com você e você nem me dava ouvidos? Eu falava e falava, mas parecia que apenas falava tudo aos ventos. Isso foi me chateando aos poucos, me magoando profundamente com a sua falta de interesse em me incluir nos seus queridos planos, enquanto eu apenas só sabia pensar em como não ter você nos meus planos. Eu te amei e você me descartou, como num jogo qualquer, como se eu fosse um zero a esquerda pra você.  Fui uma espectadora na sua vida, vendo tudo acontecer e acompanhando apenas por fora. Talvez você não estivesse tão apaixonado quanto dizia estar, e eu me descuidei em não perceber isso. Meus sentimentos foram desgastados, estou exausta e preciso de um tempo só para mim. Preciso refletir um pouco pois até algumas das minhas amizades são assim, exaustivas. E infelizmente chega uma hora que cansa, a gente se desprende daquilo que não nos leva para frente. Amores quebrados, amizades desgastadas com o tempo. Tiramos de nossas vidas tudo aquilo que não nos serve mais, chega de fazer tudo por alguém que nem se movimenta por você, que não demonstra nenhum tipo de interesse. Quantas vezes a gente tenta, insiste, mas a pessoa só espera você ir embora para dar o devido valor. Eu te quis e você não demonstrou nenhum interesse, pois bem, cansei. Me pus em primeiro lugar. E graças a você, por tudo que me fez passar construí um amor próprio e hoje sou apaixonada por mim mesma…
—  Escrito por Isadora, Marcela, Glória e Jasmyne em Julieta-s.

Unfashion blogger.

Por: María Fernanda López y Valeria Giraldo.

Un tema que está más que en furor, en un eterno e insulso cánon repetitivo. La clonación se materializó con la viralización de este “estilo de vida” que llegó a desacralizar todo lo que es sagrado, años de historia y prestigio lanzados a la basura: las tales ‘fashion bloggers’ llegaron a demostrar que si bien, en el ideal de cada uno de los seres humanos está lograr una autenticidad desde nuestra vestimenta hasta lo más profundo de nuestras cabezas, también existen estos especímenes que tienen como fin la tibieza y las ganas de ubicarse en el espacio-tiempo como parte de un gremio, pero carentes de toda individualidad. Podrán tildarnos de resentidas, podrán tildarnos de puristas y sobretodo, y con motivo, podrán decir que somos ajenas a opinar porque solo somos espectadoras lejanas del aquí y ahora; pero créanlo o no, esta es la defensa de personas que saben lo difícil y hermoso que es este mundo por el mismo hecho de estar tan lejanas a pertenecer a él.

En primera instancia, cabe resaltar que existe siempre una regla a toda excepción, y que en medio de todo este caos de egolatría, existen personas talentosas y sensatas en lo que al tema de la moda respecta y que la generalización se hace por mayoría de personas pertenecientes a este mundo según lo que percibimos.

Si bien, la comunicación masiva como se vivencia hoy en día resulta ventajosa en muchos de los casos, puede también tornarse un tormento en el que la superficialidad y la artificialidad -porque hasta en el mundo de la moda que consiste en exteriorizar, existe una brecha en quienes lo disfrutan superficialmente y quienes realmente lo hacen- son pan de cada día, dando acceso (incluso a quienes no deberían) a elementos que antes eran observados desde afuera como objeto de estudio y de análisis. 

Propongamos el triste ejemplo de la típica fashion blogger promedio que comenzó con una creencia vaga de que tiene talento porque su sentido de la estética no está totalmente perdido. Da la casualidad de que este individuo tiene recursos para unirse a la cola de personas detrás de una tendencia, que puede incluso no ser del propio agrado de quien la pretende y que probablemente la prenda que quiere se encuentre en Zara o Stradivarius, el paso siguiente es elegir el escenario (inserten calle de apariencia antigua, cruzando la calle, y en el peor de los casos el típico ambiente “natural”) y tener algún contacto que esté relacionado al mundo de la fotografía. Listo. Es todo, ¿y como plus? Comidas estratégicamente acomodadas para lucir bien en el marco de una foto, pero que bien sabemos que así no van a ingerir, paisajes que tienen como prioridad hacer de la espectadora objeto de envidia, y no el abrir la mente y el campo visual, como es de esperarse que sea el fin verdadero de un viaje. Fuera de esto, con conocimientos casi nulos frente a la moda -nos atrevemos a afirmar esto porque el conocimiento nulo es, precisamente, nuestra fuente de indignación- comienza por redactar entradas que solo tienden a impresionar a personas incluso más externas al mundo de la moda que la misma, y que lastimosamente, estas mismas personas en su enajenamiento, querrán seguir el ejemplo de esta, pasando el legado cada vez más a personas aún menos preparadas para esto. La primera razón y la más importante para escribir esto son varios interrogantes: ¿dónde está tu formación en moda, realmente tu capacidad de impacto radica nada más en verte bonita? ¿cuál es el criterio que tienes frente a una industria de tal tamaño que viene reluciendo al mundo la intimidad de miles de culturas a lo largo de la historia? ¿conoces a sus exponentes, su importancia, su cotidianidad? El mundo de la moda funciona como todo lo que es digno de conocer en el campo del conocimiento: no hables si no sabes del tema.

Trascendiendo un poco más allá del prospecto aparente y sin una pizca de sustancia, las razones para convertirse en una fashion blogger del común radican en la banalidad y la superficialidad: mientras que estas personas están probando el punto de que viven una vida envidiable, están absorbiendo los beneficios del mundo de la moda sin ofrecer nada a cambio. Nada de inspirador tiene el hecho de que proyecten al mundo algo tan bien sabido y tan simple como una tendencia si a su vez no van a tener la capacidad de análisis y de entendimiento detrás de las mismas, y mucho menos si lo único que tienen para ofrecer son halagos y aplausos al aire carentes de todo criterio. Cuando se toma la decisión de ser un ejemplo es de vital importancia saber trasmitir conocimientos importantes y sustanciosos, además de la sed por adquirirlos. Martin Margiela, fundador de la casa de moda Maison Martin Margiela, resulta ser un diseñador digno de admiración por el hecho de que su anonimato se respaldaba por su deseo de ser conocido por su habilidad artística y no su ego, virtud que fue desechándose con el transcurrir del tiempo y que concluye en el tema de este escrito. 

Es entendible que muchas personas exógenas se vean entretenidas por esta cortina de vanidad sin fundamento; pero para quienes realmente tienen o en nuestro caso, queremos tener el conocimiento de todo lo que la moda como fenómeno social puede ofrencernos: no existe un verdadero contenido de valor e incluso las mismas casas de moda importantes como Balmain o Chanel están fomentando más allá de la calidad, la cantidad como Reason Why. Todo es un rally entre quién es más trendy, quién tiene más seguidores, qué celebridad sin talento uso esto o fue imagen de mi marca. Las raíces de la moda se están desvaneciendo desde que es vista como un juego en el que para jugar solo se necesita dinero y una cuenta en Instagram. El buen gusto no consiste en mezclar en una pinta dos prendas en tendencia, consiste en plasmar armoniosamente en nuestro aspecto lo que llevamos dentro.