espabilada

BTS REACCIONA A: Tú tocándoles el pelo.

Jin:

Era la primera vez que dormiríais juntos.

Habíais quedado para ver una película en tu casa pero se hizo tarde, por lo que le propusiste de quedarse a dormir y él sin poner ninguna excusa aceptó directamente. SOLO DORMIR.

Para dormir sueles acariciar a tu perrete, porque su pelo es tan suave que te relaja y te hace dormir rápidamente; sin embargo, esta noche tenías a Jin, por lo que esperaste a que él se durmiese. Cuando ya considerabas que estaba en el “quinto cielo”, te acomodaste y empezaste a acariciar un mechón de su ahora negro cabello.

Estabas ya casi que no te enterabas de nada, cayendo en un sueño profundo, cuando sentiste a Jin moverse. Temiendo que se hubiese despertado, paraste y abriste los ojos:

“¿Debería decirle a la compañía que te ponga como mi nueva peluquera?”- dijo abriendo sus ojos de repente, asustándote.

“Ups. No”- dijiste un poco incómoda. No habías querido molestarle. “¿Te he despertado?”

“Puedes continuar…” -dijo simplemente volviéndose a acomodar y cerrando los ojos, con una sonrisa.


Yoongi:

A pesar de estar muy cansado por haber estado todo el dia trabajando, Yoongi fue a tu casa a hacerte una corta visita, para al menos cenar juntos.

Decidiste prepararle para cenar una comida típica de tu país, por tanto, mientras tú hacías la cena, Yoongi, ya que no podía ayudarte, se quedó sentado en el sofá viendo la TV.

Cuando terminaste y fuiste a avistar a tu novio, te diste cuenta que estaba dormido. Te sabía mal despertarlo, ya que sabías lo duro que había sido el día para él; y como no tenías mucha hambre, guardaste todo en un tapper y te echaste junto a él en el sofá.

Te acurrucaste a su lado y empezaste a tocarle el cabello para intentar dormirte.

Fue ahí cuando Yoongi se dio cuenta de que no era la primera vez que le tocabas el pelo y pensó: “Ah, conque es así como consigue conciliar el sueño”, y esperó hasta que te quedases dormida.

Una vez dormida, él abrió los ojos y se quedó observándote:

“La verdad es que tengo mucha suerte de tener a una persona como tú a mi lado”- dijo en voz baja. “Eres de las mejores cosas que me han pasado en la vida”.

Y, muerto él de sueño también, te recogió del sofá, y, al estilo princesa, te llevó a la cama.


J-Hope:

Había sido un día duro, así que nada más llegar a casa pensaste en darte una ducha e irte lo más rápido posible a la cama. Por eso, inmediatamente después de pisar el suelo del piso que tú y Hoseok compartíais, te desvestiste rápidamente y entraste a la ducha.

Después de unos merecidos 20 minutos de relax, envuelta en un albornoz y con una toalla en forma de turbante en tu pelo, saliste relajada y descansada del baño, preparada para dormir. Decidida a irte ya a dormir, divisaste un gran bulto negro que reposaba sobre los pies de la cama. Una gran sonrisa apareció en tu cara.

“Hoseok”- dijiste con un tono suave, como si estuvieras despertando a un bebé, mientras te acercabas a él.

Cuando te acercaste y viste a tu novio pudiste comprobar lo cansado que estaba de la práctica de hoy. Aún llevaba la ropa sudada puesta, y, su pelo en la parte del flequillo estaba muy mojado por el sudor. Tenía los ojos cerrados.

“Hoseok”- repetiste mientras te sentabas a su lado. “Estás chorreando. Deberías ducharte”- le dijiste mientras apartabas las puntas mojadas de su pelo de su frente con mucha delicadeza y le retirabas el pelo hacia atrás.

“Yo también estoy super cansada”- dijiste mientras pasabas de estar sentada a estar tumbada a su vera. En este instante estábais cara a cara. Te quedaste observando sus expresiones. Parecía estar verdaderamente dormido.

“Con este pelo mojado te vas a constipar”- dijiste mientras le empezaste a tocar el pelo y el cuero cabelludo. Sin darte cuenta, tú, poco a poco, empezaste a sentirte cada vez más adormilada, hasta que llegó un punto que no pudiste mantener tus ojos abiertos más y te quedaste durmiendo.

Lo siguiente que sabes es que te despertaste con la habitación oscura, miraste la hora del móvil, eran las 4:23 de la mañana. Te despertaste un poco confundida, por lo que te costó ubicarte. Te encontrabas metida en la cama, con lo que parecía ser una camiseta de Hoseok. Miraste a tu izquierda. Hoseok estaba plácidamente durmiendo.

“Hoseok”- le dijiste mientras le sacudías ligeramente el hombro- “¿Me has puesto tú esto?”

“Sí”- dijo con voz grave y ronca- “Estabas durmiendo tan profundamente …que me sabía mal despertar…te…para no tener que… moverte mucho …te he puesto una camiseta mía… y te he meti…do en la cama…”- Dijo medio durmiendo. No se le entendía muy bien.

Sonreíste para tus adentros. Le empezaste a tocar el pelo nuevamente.

“Me encanta cuando haces esto”- dijo con una voz mucho más despierta y espabilada- “Antes cuando estaba tirado en la cama te estaba oyendo en todo momento, y estaba dispuesto a  levantarme y ducharme, pero cuando has empezado a tocarme el pelo me he dado cuenta que no quería moverme.”

“Me ayuda a dormir”

“Lo sé”- se dió la vuelta. Ahora estabais cara a cara. “Me alegro que mi pelo te ayude a dormir”- Te dió un beso en la frente. “Buenas noches, jagiyah

“Buenas noches Hobi”- cerraste los ojos y te adentraste en un plácido sueño.


Namjoon:

Eran unos días bastante ajetreados en los que apenas veías a Namjoon, ya que se encontraban, tanto él como el resto de los chicos de Bangtan, preparando letras y nuevas bases para el álbum que sacarían el próximo año.

Dentro de esa época tan agobiante Nam y tú habíais conseguido establecer una rutina: durante los cinco días laborables de la semana cada uno se ocupaba de sus cosas respectivamente: Nam su música, y tú tus clases y prácticas de la universidad. Pero habíais conseguido sacar un tiempito los viernes por la noche, momento en el que tú podías acercarte a su estudio para luego iros juntos a dormir a tu casa; aunque a la mañana siguiente él tendría que volver a su estudio para continuar trabajando.

Así es la vida de idol.

Aunque la de estudiante tampoco es fácil…

Llegó ese momento del viernes noche que ambos siempre esperábais con ansias, ya que él podía salir de la casa Bangtan y despejarse un poco, y tú así también podías comprobar que tu novio seguía vivo.

Cuando llegaste al estudio de RM te lo encontraste todavía trabajando.

“Sólo dame unos minutos más, jagi, que termine esto” -te dijo nada más verte entrar.

Directamente te quitaste tu mochila y te tiraste en el sillón que había en la esquina del lugar. Estabas cansadísima después de haber estado todo el día metida en la biblioteca estudiando para el parcial que tendrías el lunes.

Pasaban los minutos y Namjoon seguía entretenido, mientras tanto tú te morías por irte a casa ya y descansar, por lo que se te cerraban los ojos.

“Nam, ¿te queda mucho?” -preguntaste.

“Nada. Enseguida termino” -Namjoon estaba tan concentrado que ni siquiera te había dirigido una mirada.

Llegó a pasar hasta media hora, por lo que ya harta de esperar te levantaste para comprobar si él recordaba que estabas ahí esperándolo.

“Oye… “ -dijiste mientras te acercabas por detrás y apoyabas tus manos en sus hombros - “¿y si me voy yo y luego ya te acercas tú a casa?”

“No, no. Sólo me falta revisar una última cosa y ya, te lo prometo” -dijo acariciándote rápidamente tu mano derecha.

Mientras Nam terminaba tú te quedaste ahí, detrás de él mirando su pantalla y esperando, empanada por el cansancio. Al notar el sueño inundándote, automáticamente tus manos se trasladaron al pelo de Nam, el cual empezaste a acariciar con delicadeza. Como consecuencia tus ojos se empezaban a cerrar. Él, disfrutando de tu tacto, en un momento echó la cabeza hacia atrás y te miró, soltando una risita al verte ahí detrás con los ojos cerrados.

Enseguida Nam se quitó los cascos y giró su silla, haciendo que te sentaras en su regazo.

“Creo que no deberías tocarme el pelo cuando estás tan cansada” -dijo mientras rodeaba tu cintura con un brazo, apegándote a él para alcanzar tu cuello y depositar un corto beso. “Me he dado cuenta que es como un somnífero para ti”.

“¿Mmmmm?”

“Tranquila, ya nos vamos a casa, vamos”. -sentenció sonriendo tiernamente.

Seguidamente apagó todos sus equipos, aunque todavía no había terminado; y, cogidos de la mano, salisteis por fin del estudio a disfrutar de vuestro único tiempo juntos en la semana, aunque fuese simplemente durmiendo.


Jimin:

El frío había llegado a Corea de golpe justo la mañana en la que no te abrigaste lo suficiente para salir a trabajar, por lo que era inevitable que al cabo de unos días notases los primeros síntomas del resfriado que se había gestado en tu organismo.

Estabas demasiado debilitada como para ir a hacer tus obligaciones diarias y las tareas de casa. Pero gracias a Dios tenías a Jimin, que era un cielo y siempre que podía se acercaba a tu casa para hacerte un poco de sopa bien calentita y ayudarte en lo que necesitases.

Ya te ibas encontrando mejor con el paso de los días, no tanto por los cuidados de Jimin si no por el antibiótico que te había recetado el médico, las cosas como son. 
Sin embargo, había una cosa para la cual no encontrabas solución: el insomnio. Siempre te ha costado conciliar el sueño, pero estos días había sido peor. No hay peor sensación que la de estar muerta de sueño y no poder dormir.

Es por eso que una tarde antes de que Jimin se fuese le pediste que se tumbase a tu lado para probar una técnica que siempre te había funcionado en esas situaciones:

“Jimin… ¿me puedes hacer un último favor?” -preguntaste, exagerando un poco el cansancio en tu voz para darle pena a Jimin y que te hiciese caso. “¿No puedes quedarte un ratito hasta que me duerma? Solo media hora.

Jimin pareció pensarlo un momento, ya que tenía ensayo con los chicos y no era recomendable que se retrasara.

“Bueno… pero media hora, ¿vale?”

Dicho esto, se echó de lado y apoyó su barbilla en tu hombro mientras te abrazaba. Mientras tanto, tu mano que se encontraba al alcance de su cabeza se hundió directamente en su pelo y empezaste entretenerte acariciando durante un rato el mismo mechón. De esta manera cerraste los ojos, esperando poder conciliar el sueño aunque fuese al menos media horita.

Los minutos pasaban y sin daros cuenta ambos caísteis en los dulces brazos de Morfeo: tú poniendo fin a tu insomnio de días y Jimin olvidándose por completo del ensayo.

Para cuando Jimin abrió los ojos, ya había pasado una hora desde que el ensayo había empezado. Rápidamente se levantó y cogió sus cosas para salir disparado de allí.

Sin embargo, antes de salir por la puerta se paró y te observó unos segundos.

“Así que me utilizas para dormir” -dijo volviéndose a acercar a ti- “No te voy a volver a dejar tocarme el pelo” -dijo sonriendo para seguidamente dejar un beso en tu frente y salir corriendo al ensayo, sin darse cuenta del desastre que tenía en el pelo… por tu culpa.


Taehyung:

Taehyung llegó tarde esa noche a casa. Había estado practicando las coreografías con los chicos durante horas, por lo que nada más llegar se duchó y se tiró en la cama.

Tu tardaste un poco más en ir, ya que tenías trabajo pendiente que estabas terminando, pero cuando terminaste te encontraste al pobre muchacho en una posición un tanto extraña durmiendo. Aguantándote la risa te acostaste a su lado.

“Ay, mi jagi…” -decías sonriendo mientras comenzabas a acariciarle el pelo, como siempre cuando él se encontraba en el quinto cielo.

Estabas ya conciliando el sueño cuando algo te paró la acción de tocar su pelo. Sorprendida, abriste los ojos y miraste qué era lo pasaba.

Notaste como la mano de Taehyung rodeó la muñeca y apartó tu mano de él, acercándola a sus labios para darte un tierno beso en el dorso.

“¿Por qué siempre que piensas que estoy dormido me tocas el pelo?” - te preguntó aún con los ojos cerrados, con una voz adormilada.

“¿Eh?”- preguntaste extrañada- “¿Acaso me has visto hacerlo otras veces?”

“Visto no… estoy con los ojos cerrados.” -dijo sonriendo, a lo que tú le diste un golpecito en la frente, por hacerse el graciosete.

“Tranquilo, que ya no te toco más” -dijiste borde, quitando tu muñeca de su embrace- “Búscate a otra. Yo ya me compraré un perro para acariciarlo a él.

“No te he dicho nada…” dijo acurrucándose más cerca de ti, poniendo tu mano nuevamente en su pelo. Al ver que tú no hacías movimiento, empezó a mover tu mano encima de su cabeza para hacerte reaccionar.- “Vengaaaa…”

Tú decidiste ignorarlo un poco más. La broma fue bien hasta que él, ya harto de tu indiferencia, decidió buscar tu atención de otra manera.

Taehyung, de repente, decidió ponerse a horcajadas encima de ti, posando sus manos a los lados de tu cabeza dejándote  sin poder moverte tumbada en la cama.

“Taehyung ¿Qué haces?. Se supone que estás cansado, así que, DUERME”- dijiste riéndote.

“Pues tócame el pelooo”- sonrió pícaramente- “a no ser que…”- dejo de mirarte a los ojos, ahora miraba para tu izquierda avergonzado.

Abriendo los ojos como platos apartaste como pudiste a Tae de encima tuyo y te levantaste de la cama.

“Aissh ¿Whe?”- dijo un poco molesto tirado en la cama boca arriba, dando pataditas infantiles.

Te quedaste mirándolo con desagrado- “Eres mayor que yo pero me siento una asaltacunas… debería dejarte en una guardería.” -decías mientras te ibas a la cocina a por un vaso de agua.

“¿Conque esas tenemos?- dijo un poco molesto. A continuación, un poco rabioso, se quitó la camiseta y enseñando su masculino torso y sus abs te siguió hasta la cocina.

“¿Esto te parece infantil?”- dijo vacilante cuando te paraste a mirarlo. En un abrir y cerrar de ojos se abalanzó sobre ti y comenzó a besarte fogosamente.

“Soy un hombre, no un niño”- tomó un respiro- “Y si quieres te lo demuestro ahora”.

“Ay, señor… y eso que estás cansado. Está demostrado que debería hacerte dudar de tu masculinidad más a menudo.” -dijiste sonriendo antes de que Taehyung te volviera sumergir en un apasionado beso.


Jungkook:

Con la llegada del otoño en Corea, se acercaba el Chuseok, que era una especie de Acción de gracias coreano. Esto significaba que, como todos los años, tus suegros os invitaban a ti y a Jungkook a Busan para pasar el día allí con ellos.

Este año, Jungkook acababa de adquirir su 4x4 de alta gama, así que decidió que haríais el viaje  desde Seúl a Busan en carretera. Aunque no te hizo mucha gracia, ya que pasaríais 5 horas en el coche, accediste porque viste lo ilusionado que estaba de estrenarlo.

Debido a que Jungkook tenía schedule el día anterior, el mismísimo día de Chuseok tuvisteis que levantaros a las 4:30 de la mañana para a las  5 poder emprender el viaje.

Y allí os encontrabais, en el 4x4 de camino a Busan con una neblina blanca que os acompañaba y que os evitaba ver el paisaje. Miraste el móvil, eran 5:48 de la mañana y aún os encontrabais en la mitad de la nada coreana.

“Duerme si quieres, yo me encargo”- te dijo sin despegar los ojos de la carretera mientras apoyaba su mano derecha en tu muslo izquierdo y lo sacudía suavemente.  

“No, no pasa nada. En serio”- dijiste mientras apoyabas tu mano sobre la suya.

“No seas cabezota, __ duerme. Sé que estás cansada de ayer. Te despertaré cuando hayamos llegado”- dijo dandote otra suave sacudida en el muslo a la misma vez que se giró para mirarte por un corto tiempo.

Posaste la mano, que antes estaba sobre la suya, ahora en su nuca.

“Está bien. Pero 20 minutos”- le dijiste mientras que tu mano subía más y más arriba, masajeando su pelo.

“Si me haces esto, al final me voy a quedar yo durmiendo también.”- dijo con una pequeña sonrisa.

“Sabes que lo hago para relajarme”- dijiste mientras te apoyabas en el lateral del coche, inclinando tu cabeza lo más cómodamente posible.

“No lo sabía. Aunque he de decir que no me importa en absoluto.”- dijo manteniendo esa pequeña sonrisilla de antes.

Sin darte cuenta, te viste inmersa en un profundo y dulce sueño, mientras que Jungkook se dispuso a poner un poco de música Blues. En esta acogedora y tierna atmósfera, tu mente desconectó de la realidad y comenzaste a soñar.

-Adm. P y Adm. R

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