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A veces dormimos hasta el amanecer y nos despierta un esperanzado sentimiento de mejoría. Es terrible, vamos con toda seguridad hacia el baño, y de improviso sentimos en la cara la piel desnuda del espejo alto. Casi siempre lo tomamos a broma, porque hay que pensar en el trabajo que espera y de nada serviría desanimarnos tan pronto.

- Julio Cortázar, Bestiario.

Y debo decir que confío plenamente en la casualidad de haberte conocido. Que nunca intentare olvidarte, y que si lo hiciera, no lo conseguiría. Que me encanta mirarte y que te hago mío con solo verte de lejos. Que adoro tus lunares y tu pecho me parece el paraíso. Que no fuiste el amor de mi vida, ni de mis días, ni de mi momento. Pero que te quise, y que te quiero, aunque estemos destinados a no ser.
—  Julio Cortázar
VIAJANTE ASTRAL

Um viajante astral voltando pro lado de cá

Um sonho se dissolvendo, já não lembro

Aqueles dias em que se acorda pensativo

O existir rondando como bicho furtivo

Um falso sorriso para o mundo

Vesti um escafandro e caminhei lá no fundo

Ecos do passado me visitaram sem motivo

Conversas presas nos cantos da casa

Pensei ter achado seu cheiro no travesseiro

Voei em lembranças como uma ave sem asa

Voei o dia inteiro…

(J. Victor Fernandes)

Cuando apenas era un adolescente creí que la vida o el destino había deparado para mí un papel importante en el escenario de la sociedad humana. Mi nacimiento no había sido en vano y tarde o temprano se presentaría como un acontecimiento crucial para la humanidad entera. Yo a mitad de mi adolescencia, me embargaba un sentimiento de superioridad e iluminación. Así es: era yo uno de esos sujetos cuyo destino se les revelaba como un suceso extraordinario y disfrutaba con premura de mi porvenir privilegiado. No hay nada qué temer, pues aquello no pasó de ser más que una sensación pasajera, sepultada muy pronto por el agobiante peso de la realidad. No seré yo quien añada nuevos males a la zoología humana, ni guardo esperanzas de permanecer en la memoria de la sociedad como un ser singular y fuera de lo común. Desde temprana edad me decepcioné y llegué a la conclusión de que mantenerse en la sombra y practicar la discreción son atributos apreciables, dignos y necesarios cuando uno se rehúsa a provocar más confusión, maldad y terror —racional o irracional— desde una posición privilegiada. Por ello es tan necesario darle, en nuestros días, un valor importante a la prudencia, al ascetismo y a la “santa mediocridad.
—  Guillermo Fadanelli.