escorias

"Eres un error, eres una mierda, eres una gorda, eres una inadaptada, eres una pendeja, eres lo peor que me pudo haber pasado, eres una inútil, nada puedes hacer bien, no serás nada en tu vida, eres una mediocre, eres una perdedora...¡Quisiera una hija mejor, una hija como las demás!" Mamá...en serio perdóname, perdóname por ser una decepción para ti, por no ser lo que quieres...sé que me puedo equivocar, pero hago lo posible por no hacerlo...pero aunque no me equivoque, no me aceptarás por ser como soy...también perdón por eso...perdón por ser yo...perdón, mamá ¡En serio perdón!

El problema es que todos se refugian en Dios, pero siempre incumplen su mandato.  El problema es que cuando hablan de homosexualidad dicen que va contra la ley del Señor, pero critican al prójimo hasta que éste tiene ganas de matarse. ¿Hijos de Dios? ¿Acaso hacer sentir mal a una persona, por como viste, por como piensa, por como habla, es algo que haría un hijo del ser más maravilloso? ¿O es que tenemos derecho a criticar? 
El problema es que preguntan demasiados por qué, y luego dicen que los adolescentes son dramáticos. “Ahora todo lo llaman bullying,” dicen algunos “en mis tiempos nadie se traumatizaba por esas cosas.” Ah, ¿entonces los asesinos seriales, los corruptos, los envidiosos, los violadores, las escorias, surgieron de la noche a la mañana?
El problema es que Dios no quiere eso. Él quiere que argumentemos, que discutamos sanamente. Ya todos nos sabemos la historia de Adán y Eva, ¿por qué no hablar de problemas actuales, de cosas que no deberían pasar? ¿Por qué no hablar sin tapujos y evitar maltratos y violaciones físicas y espirituales?  

El problema es que somos indiferentes a lo que pasa alrededor nuestro.

—  El problema.
Cada loco con su tema. El problema es que tengo demasiados. Ilustraciones de Sara Herranz.
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Le escribí que la extraño, que anhelaba volver escuchar su voz, volverla escucharla reír, que extrañaba esas platicas hasta la madrugada con ella hablando de todo y a la vez de nada, pero sólo fue un mensaje más borrado por mi de los que le he escrito, sé que ella no me extraña, que ella ni el mundo me hace.
—  Un patético masoquista.

A LA MEMORIA DE MARA CASTILLA

Mara; qué coraje, qué rabia, qué tristeza me embriaga por lo que te paso sin deberla ni temerla. Porque no es justo lo que te sucedió, para ti ni para nadie. Porque ninguna mujer debería de sufrir el acoso ni reprimirles ser ellas mismas y salir a la calle libremente; sin vivir de las críticas, sin estereotipos, sin piropos incómodos, sin miradas lascivas u obscenas como si fueran un objeto o un motivo absurdo para su diversión. Teniendo la libertad de vestirse como les dé la gana, andar como les dé la gana, salir cuando les dé la gana, vivir como les dé la gana y sin preocuparse por el mañana. Desgraciadamente vivimos en una sociedad mezquina, sucia, enferma y sin valores o enajenada en creer que las palabras no penetran en lo hondo o que está bien callar o hacerse el sordo ante la injusticia o la incomodidad que provoca el ser observados. Porque no saben respetar la vida ajena, porque no comprenden que cada quien es dueño de su propio cuerpo, porque no les cabe en la cabeza que no tengan la razón, porque se contradicen sus actos con sus palabras, porque no se ponen en los zapatos del otro, porque es muy fácil dañar sin pensar en las consecuencias, porque cualquiera aprovecha la oportunidad a su conveniencia, porque no se tocan el corazón antes de cometer una fechoría. Porque de ser así, todavía estuvieras con nosotros y con tu familia. No es la primera vez que pasa una atrocidad, un abuso, una bestialidad, un atropello, una crueldad innombrable en este mundo tan corrompido, pero deseo que sea la última, lo deseo con toda alma. Cuando supe de la noticia pensé en mi hermana y en mi madre. Porque jamás desearía que les pasara algo tan terrible y después pienso en el dolor de tu familia, en esa grieta abierta palpitante, que nunca cerrará mientras esto siga impune y mientras siga sucediendo.¿Porque, quién podría traerte de regreso? Nadie. Y entonces imagino a tu madre derrumbada, forzándole a reconocer tu cuerpo, que hubiera preferido estar ella en tu lugar, que reconocer lo que desgarra su corazón, lo que la parte en mil pedazos al ya no tenerte. Entonces me entra una profunda tristeza porque veo en ti a todas las mujeres pavorosas en un mundo hostil, un mundo que las evapora, que las consume, las borra de la faz de la tierra en cuestión de minutos, por culpa de un ser vil que llena su vacío existencial en un placer vano: forzarte a algo que no quieres, para satisfacer a su miembro. ¿Por qué? ¿No pueden pensar en su madre? ¿Y si a ella le pasara lo mismo? Pero en el fondo pienso que hace mucho, hace tantísimo tiempo, perdieron su humanidad. Que son como bestias salvajes que no piensan ni tienen alma ni algo que les recuerde que son seres frágiles, que por favor no lo hagan, que por piedad se detengan, que las dejen seguir su camino, que tienen toda una vida por delante, que hay seres que esperan su llegada, pero ya es demasiado tarde, siempre es demasiado tarde, porque no escuchan a nadie ni a ellos mismos. ¿Sensibilidad? No, ya no hay perdón ni justificación. Lo hecho, hecho está y no hay vuelta atrás. Cobarde es quien inventa excusas para salvaguardar su pellejo sabiendo que ha actuado mal y salirse con la suya, basura social, escoria del mundo, rata inmunda, ser despiadado, ladrón de vidas, que finge ser bueno en la última hora, no hay más que decir sobre seres como estos. Entonces pienso en cada mujer en la tierra que ha sido arrebatada, secuestrada, abusada, deshecha por dentro y por fuera. Y pienso también en todas las personas que no alcanzaste a conocer, en las cosas que te hubiera gustado hacer, los lugares que te faltaron por conocer, los libros que no alcanzaste a leer, los besos que no alcanzaste a dar, las charlas que pudiste dar, los pensamientos que nos faltaron por escuchar, las cosas que tus ojos no podrán ver ni tu corazón sentir una vez más. Entonces me entra un coraje universal, un enojo monumental, porque la verdad es demasiado clara, porque esto es demasiado ruin, porque eras demasiado joven, porque no se debería repetir, porque el gobierno ni la sociedad hacen nada y si lo hicieran entenderían la situación alarmante. Porque es fuego en sus manos que los quema y hacen como si no les doliera, como si las mallugaduras fueran juego de niños. Y de pronto, se dan de golpes contra una pared o contra una realidad demasiado dura para ellos como para saber confrontarla, por su misma incapacidad para comprender el dolor ajeno o la enfermedad que merma en esta sociedad tan perdida. Porque todo lo que deseabas era divertirte como todo adolescente disfruta su vivencia y llegar a casa con bien para abrazar a tus padres, pero no contabas con que la realidad es muy diferente a como nos la pintan. Y pudieron decir en el informe que fue tu culpa, que tu te lo buscaste, que era tu forma de vestir, que eran las horas de la noche, que fueron las copas, que fue por hablar con extraños, que fue por miles de razones para tacharte y condenarte a esa muerte, a tu muerte, muerte planeada. Porque vivimos en una sociedad machista, desmoralizadora, fanatista, desobligada, usurpadora, manipuladora, que nos usa como títeres a su antojo y que oculta la verdad o la convierte en lo que desea y todos creen esa tapadera como la verdad absoluta cuando es una gran mentira. Mara, Angélica, Elisa, Victoria, Sara, Alejandra, Valeria, Catalina, en cada mujer y en cada nombre existe una vida que falto por vivirse y por ser relatada, porque le fue arrebatada la oportunidad de gozar cada segundo hasta sus últimos instantes como soñaban y como cada una se descubría a su manera. Pero ya no, ya no estás, ya no están, sólo su memoria y en el corazón clavadas.  Por eso me duele tanto saberte sepultada. Pero eres como una semilla debajo de la tierra y que echa raíz, en cada ser que tuvo la fortuna de conocerte y en quienes sentimos tu dolor, silenciado, como el de todos los que nos ponemos en tu lugar. Y porque somos seres que sienten que haces falta en este mundo como nos faltaría un amigo o la calidez de una madre que nos escucha o nos consuela en los momentos más duros. Por eso Mara; no estás sola, no estás abandonada, no estás olvidada, eres como una rosa que crece y perfuma al mundo con su aroma. Así, Mara bonita, en cada uno de los que no alcanzaste a conocer pero que te aseguro estuvieran encantados de haberte conocido. Porque en cada mujer se esconde una suerte de arte ajeno para los ojos y un enigma que nadie ha alcanzado a descifrar. Descansa, Mara, sábete amada, porque ahora podrás estar libre y ser tú misma, a todas horas y en cualquier lugar. Viviendo siempre en las estancias de la memoria y en el dolor del pueblo, que te añora como se añoran las cosas que parece que se marchan para siempre pero se quedan, sujetas en cada uno que clama tu presencia. Mientras tanto, nosotros, luchamos por la paz mundial y por devolver la humanidad a los enfermos del alma.

 —El grito de rebeldía ante la injusticia, Joseph Kapone

    En las altas horas de la noche, desperté de pronto a la orilla de un abismo anormal. Al borde de mi cama, una falla geológica cortada en piedra sombría se desplomó en semicírculos, desdibujada por un tenue vapor nauseabundo y un revuelo de aves oscuras. De pie sobre su cornisa de escorias, casi suspendido en el vértigo, un personaje irrisorio y coronado de laurel me tendió la mano invitándome a bajar.
   Yo rehusé amablemente, invadido por el terror nocturno, diciendo que todas las expediciones hombre adentro acababan siempre en superficial y vana palabrería.
   Preferí encender la luz y me dejé caer otra vez en la profunda monotonía de los tercetos, allí donde una voz que habla y llora al mismo tiempo, me repite que no hay mayor dolor que acordarse del tiempo feliz en la miseria.


  Inferno V - Juan José Arreola

Entonces mientras suena la canción que me parte el alma, mientras veo tu rostro en el celular, buscando el valor de quitarme la máscara que has conocido durante cinco años; mientras veo sus mensajes en la pantalla, pensando que esto valdrá la pena; mientras ves mi rostro cubierto por lágrimas, entiendes que la persona que creías conocer no existe, y te das cuenta que alejarte de mí me dolerá más que a ti, pero aún así, te das la vuelta, apagas el computador y decides olvidarme.

Siento que la respiración me falta, que el corazón dejará de latir, que mi confianza ha sido traicionada, pero más que nada me duele tu rechazo. Y lo único que quiero hacer es correr, salir de aquí, permanecer en donde no me juzguen, quedarme en las montañas y transformarme en parte de la vida.

Mi corazón dejo de sentirse como tal cuando me miraste así, mi vida dejo de importar en un segundo.

Quiero quedarme aquí, sobre la tierra húmeda, debajo de la lluvia que parece entender mi dolor al ser rechazada ella también. Contándole mis penas al cielo, escuchando consejos de las estrellas, recibiendo el consuelo de la luna.

Pero recuerdo el porque de la situación, y mi mente no deja de mandarme preguntas aún más dolorosas, ideas más desgarradoras que las anteriores, como si no tuviera ya suficiente.

La vida, es demasiado cruel para darnos tantas preocupaciones en un día. Mi cabeza duele, mis ojos arden, mi dignidad fue pisoteada, y mi único consuelo es un trozo de papel roto y mojado, aún no estoy segura si es por mis lágrimas o la lluvia.

Se supone que yo debo ser la guionista de mí libro, debería ser yo su narradora detrás del escritorio, ¿por qué deben elegir entonces la trama de mi vida?.

No quiero ser eso, no me gusta vestir aquello, esa música no me gusta, ese sabor no es mi favorito, no dejaré de ser mujer solo por vestir pantalones, no seré peor que tú por mis diferentes ideales. ¿Por qué no puedes entenderlo?.

Si me escucharás solo durante un segundo, solo un segundo, entenderías el porque de las lágrimas de sangre que ahora pisas con asco.

Dime, ¿qué se siente matar a la persona que decías querer?.

Vamos, sonríe sinicamente, anda, muéstrame que eres mejor persona que yo, ríete, insultame. ¡Vamos! ¡dilo! ¡te reto! ¡llamame escoria, dime estúpida, grita cuanto me odias, insulta mi pensamiento!.

¡Dilo! ¡Grita que eres mejor que yo! ¡Muestrale a todos que maltratando mis sentimientos curaras todo lo que está mal en mí! ¡Hablales a los imbéciles que dicen ser tus amigos como me dejaste en el piso llorando! Después de todo eres mucho más de lo que yo seré algún día ¿no es cierto? ¡¿no es cierto?!.

Quiero que grabes tu maldito rostro, quiero que lo recuerdes, que pienses siempre en tu estúpida sonrisa. Recuerdalo cuando me veas superando mis metas, recuerda cuanto me odias hoy, porque quiero que me sigas odiando durante toda tu puta vida, porque lo creas o no, eso me mantendrá fuerte, me levántare y permitiré que golpees mi otra mejilla.

¡Vamos, grita que eres una más del estupido montón! ¡Siéntete orgullosa por tus palabras!
¡Di que mataste todo lo que sentía por ti!
¡Presume que mataste a tu único amigo!

¡Vamos! ¡Gritalo!

—  wbR