ernest sabine

Hay momentos en que la vida me parece un misterio infinito, como si entender lo que estoy haciendo o hacia donde voy fuera tan complicado y difícil, hay momentos en los que volteo hacia el pasado y descubro que no soy yo, que incluso no me parezco a quien era ayer. No me entiendo, no sé quién soy, no sé qué es lo que quiero, incluso por instantes mi mente toma diversos giros, se agota pensando en si es válido que siga existiendo, tengo miedo, y la habitación me parece cada vez más oscura y pequeña. Las sogas en mi cuello se tensan siguiendo el ejemplo de las que rodean mis muñecas, llevarlas es cada vez más insoportable y aunque me asfixio a cada segundo, mi alma lleva mucho tiempo muerta ya. Vivo a través de un espejo que me da miedo observar, yo no sé quién es el que está escondido ahí, la gente dice que soy yo pero no les creo. Las aves en mis oídos aletean y graznan tan fuerte que me es imposible pensar, las venas de la frente me palpitan con dureza siguiendo el ritmo del vaivén del reloj; tic tac, marca mi muerte, tic tac, y la angustia que soy yo me abruma, me ahoga e inunda mi rostro agrietado. ¿acaso importa si me muero ya?

Branduran