entre luces y sombras

Lo amaba con las luces apagadas, entre sombras y silencios, cuando el frío cortaba y la lluvia hundía, yo lo amaba, aun cuando los moretones era negros, las heridas dejaran de cerrar y el alma se quebrara.
Lo amaba aunque la alfombra estuviera sucia de sangre y las escaleras y paredes encerraran los gritos, a pesar de que ya no quedaban platos, tazas o vasos que aventar, a pesar del lavabo lleno de medicinas o de las drogas y toxinas fluyendo por su espíritu.
A pesar de que estar a su lado era un infierno, lo amaba.
—  Nancy Castro