enfadarme

Shuu: Ustedes si que son una gran molestia. ¿No pueden simplemente irse, dejar de hacer tanto ruido y dejarme dormir con ella en paz? Ella es mía. Apréndelo.

Reiji: Típico de ustedes, que son unos vampiros tan bajos y mediocres que no pueden conseguirse a su propia mujer. Ahora hazme un favor y vete de aquí, antes de que e¡n verdad comiences a enfadarme.

Ayato: ……… ¿¡Acaso es cierto lo que estoy viendo!? ¿¡COMO TE ATREVES A TOCAR ALGO QUE LE PERTENECE A ORE-SAMA!? ¡¡PREPARATE PORQUE CHICHINASHI SOLO ES MIA Y AHORITA MISMO LO VAS A ENTENDER!!

Kanato: ….. ¡¡QUITALE LAS MANOS DE ENCIMA!! ¡¡ELLA ES MIA Y SOLAMENTE MIA NO VUELVAS A TOCARLA!! ¡¡TE VOY A ASESINAR Y TE CONVERTIRÉ EN UN MUÑECO!! ¡¡LO JURO!!

Raito: ¿Eeeeeh~? ¿Me puedes explicar en qué momento yo te di permiso de jugar con Bitch-chan? No recuerdo para naaada~ haberlo hecho.

Subaru: ¿¡QUE C*RAJO CREES QUE ESTAS HACIENDO!? ¡¡DEFINITIVAMENTE VOY A MATARTE!! ¡NO! ¡CÁLLATE! ¡NI CREAS QUE ME VOY A CALMAR! ¡NO ME VOY A DETENER HASTA VER QUE NO TE MUEVES!

Ruki: …. Preparate para sentir el peor dolor que haz imaginado en toda tu vida, porque está por suceder si no la sueltas en cinco segundos. Uno…. dos…. tres…

Kou: … ¿Por qué estás con M-Neko-chan….? Sabes que ella es mía, ¿no? ….. ¿Y sabes lo que significa que estés haciéndole eso? …. Voy a acabar contigo. Ahora. Aquí. Y voy a disfrutarlo mucho.

Yuma: ¿¡Es que acaso eres un est*pido!? ¡Vaya que sí lo eres, y más metiéndote con Mesubuta sabiendo que ella está CONMIGO! ¡Te golpearé hasta que implores, lo juro!

Azusa: …. ¿Qué estás haciendole a Eve…? ….. No debes hacerle eso…. no debes tocarla… no le está gustando…. solo le gusta cuando yo hago eso…. porque Eve está conmigo…. ¿verdad que sí, Eve…?

Carla: …… Definitivamente eres descerebrado y no aprecias tu existencia para hacer una cosa como esta. ¿Cierto?

Shin: ¡Ooooh! ¡Ahora SÍ que me haz dado un buen motivo para enseñarte a respetarme!

Sentimientos Latentes || 6 (Fic Wigetta)

- Narra Willy -

Domingo por la mañana, que pesadez. Recordaba con claridad la noche anterior, lo funesta que había resultado nuestra pequeña salida nocturna. Vegetta consideró una buena idea la de ir a una discoteca, beber alcohol y ponerse a flirtear con una chica delante de mis narices. Vale, no podía enfadarme con él por eso, pues no éramos nada y no estaba al tanto de mis sentimientos. Ni yo mismo tenía claro que era lo que sentía por él. Pero ahora, ahora que había reafirmado su heterosexualidad y su poco interés en mí, más claro tenía que nunca jamás confesaría mis sentimientos. Irónico, puesto que el hecho de que lo hiciera también intensificó esto. Verle besándose con una chica consiguió hacerme sentir profundamente celoso, me dieron ganas de golpearle y al mismo tiempo sentí la amarga envidia de querer ocupar el lugar de la joven. Ver a Vegetta en plena acción, besando a esa rubia, me hizo cerciorarme de cuanto anhelaba ser yo quien recibiera aquel beso. Pero también me produjo tristeza, tristeza y mucho miedo, tanto que no pude contener ni las lágrimas ni el malhumor. Me imaginaba a Samuel encontrando a una chica, pasando más tiempo con ella que conmigo, apartando nuestros momentos por los de su pareja y finalmente dejando nuestro hogar para ir a vivir con ella. Eso era lo que más me asustaba, amaba tanto nuestra pequeña rutina, la vida que juntos habíamos formado, que el simple hecho de pensar que podía terminarse y ser sustituido en su vida me generaba una profunda tristeza. Pensaba que haber huido de él después de abandonar la discoteca, haberle permitido que me viera llorar e incluso confirmarle que estaba celoso, sería suficiente para que comprendiera como me sentía respecto a él. ¡Pero que estúpido! El tontaco de Vegetta se había pensado que yo solamente estaba celoso porque él había encontrado una chica y yo no. ¿Cómo podía ser tan despistado? O quizá el tonto era yo por preguntarme eso. Siempre era así, hacía las bromas, las indirectas sexuales, sentimentales.. y cuando yo las seguía, cuando yo me las creía.. cambiaba de tema, se sorprendía o decía que no significaban nada. ¿Acaso lo haría con cualquiera? ¡Maldito Vegetta! ¿Porqué tiras la piedra si luego escondes la mano? Estaba claro, lo único que podía hacer por el bien de nuestra amistad era guardar mis sentimientos en lo más recóndito del corazón, sin ser estos jamás confesados. Y olvidar, olvidar aunque en 21 años de existencia fuera la única persona que me hiciera sentir algo amoroso.

Así pues, intentaba comportarme con absoluta normalidad, aún cuando cada vez que le recordaba besándose con esa chica me afloraban los celos y por lo tanto las palabras hostiles. Miré la hora y me sorprendió que Vegetta no me hubiera llamado ya para que nos pusiéramos a grabar Apocalipsis Minecraft. Siempre se levantaba mucho más temprano que yo, hacía todas sus cosas y después me despertaba o interrumpía el desayuno para empezar a grabar. Me levanté y lo busqué por toda la casa, pero no estaba, decidí mirar en su habitación y me sorprendió descubrir que todavía estaba en la cama. Se revolvió entre las sabanas al ser despertado por el ruido de la puerta y mientras se frotaba los ojos con los puños cerrados se giró hacia mí.-Perdona, no quería despertarte.-Me excusé, fijándome en su rostro cuando se lo destapó. Tenía unas enormes ojeras, los ojos inyectados en sangre, el pelo revuelto y cara de dolor. Inevitablemente me reí debido a su aspecto.-Chaval..estás horrible. Vaya pintas.-Dije entre risas, sin poder parar debido a un ataque, mientras Vegetta me fulminaba con la mirada desde la cama.-Que tonto eres.. ven aquí anda.-Dio varias palmadas en el colchón para que me sentara a su lado, mientras él permanecía tumbado y semicubierto por las sabanas.-¿Qué hora es? Me he quedado dormido.. tenía que ir al gimnasio.-Le dije la hora y maldijo por el tiempo que había perdido, Vegetta era muy tiquismiquis y le gustaba tener todos sus días controlados. Me senté junto a él, mirándolo con ternura.-Macho.. tengo una resaca ¡Y mira que casi no bebí nada! .-Se quejó, llevándose las manos a la cabeza, la cual seguramente le dolía mucho.-No haber bebido, ya estás mayor para estos trotes.-Me burlé de él, tumbandome también en la cama para acomodarme mientras hablabámos, quedando nuevamente cara a cara. Era curioso lo atractivo que estaba aún con ese aspecto, con su barba cada vez más crecida y el rostro descompuesto. Mi corazón palpitaba con fuerza cada vez que me acercaba a él, tenía ganas de besarle los labios aún cuando apestaba a alcohol. Pero.. ¡no! Tenía que olvidarle, no podía permitirme pensar en él de ese modo.-Tú estás bien.-Observó Vegetta, mirándome fijamente mientras pestañeaba varias veces.-Es que yo no bebí nada.-Le recordé ¿Tan mal iba que no se acordaba de nada? Movió una mano y me sobresalté un poco, la depositó en mi mejilla derecha y yo lo miré confuso.-Ya.. pero como anoche te pusiste así.. triste, raro.. no sé, me alegra que estés bien.-Suspiré. Esta clase de gestos eran los que Vegetta hacía por inercia, sin darse cuenta de lo que generaban en mí. Tener su cálida mano envolviendo mi mejilla generaba en mi cuerpo mucho más de lo que él podía imaginarse.-tampoco fue para tanto..-Murmuré, pues no quería que empezara a asociar conceptos y se diera cuenta por primera vez de que mis celos eran porque él había besado a una chica. Antes de ponerse a hablar me soltó la mejilla, pues usó esa misma mano para gesticular mientras decía-¿Qué no fue para tanto? Macho si te fuiste corriendo y ni me dejaste despedirme de ella. ¡Que no fue para tanto dice! Y tuve casi que perseguirte hasta casa y no pronunciaste palabra en todo el camino, cuando llegamos a casa ni hablamos del tema y nos fuimos a dormir.-No pude evitar cambiar mi expresión a una algo más hosca. Me senté en la cama y lo miré desde arriba, frunciendo el ceño. Encima se me hacía el ofendido, cuando yo no le había obligado a correr tras de mí.-Bueno, te pones tranquilo. Que para empezar yo no quería salir de fiesta y me arrastras contigo para luego dejarme tirado por ponerte a ligar con esa tía, me dejas todo vendido con las amigas.-Espeté, enfadado al recordar lo que había visto, y lo que él había hecho sin pensar antes en mí. Aunque claro, después de dejarme claro que no era para él más que el hermano pequeño que jamás había tenido..-Ya me disculpé por eso.. pero tío , yo en tu lugar me habría alegrado si ligas. Además sus amigas no estaban mal.-¡Y seguía con el tema! que pesado, que poco se daba cuenta de lo que verdaderamente pasaba.. y no es precisamente porque yo fuera un gran actor, pues si Vegetta fuera algo más perceptivo ya se habría dado cuenta de mis crecientes celos.-Bueno, pues a mi no me gustaban, ¿Podemos no hablar de eso? Estaba enfadado anoche, ya no.-Concluí, pues no quería más discusiones absurdas con él, puesto que no teníamos oportunidades y yo tampoco buscaba que fuéramos pareja o algo así..

-Vale, no hablemos del enfado. Hablemos mejor de lo que pasó.. ¿Viste que me besó tío? Tenía los labios super suaves.-Dijo, y acto seguido se llevó la mano a sus labios, acariciándolos. ¿De que iba este hombre, es que quería que me hirviera la sangre hasta que me derritiera la piel? Parecía que lo hiciera aposta, desde ayer parecía querer dejarme claro lo heterosexual que era y lo poco que yo lo interesaba. Bien, pues lo estaba consiguiendo el pringado.-Cállate ya, anda.-Se irguió para quedar también sentado en la cama, en el momento en que sus sabanas se deslizaron reparé en que no llevaba camiseta.-¿Porqué? .-Preguntó, mientras estiraba sus musculosos brazos para desperezarse.-Porque… ehm.. tenemos que grabar, y tú estás aquí tirado sin hacer nada .-Señalé, buscando un mejor motivo para mandarle a callar que el verdadero, mis celos, mi posesividad.- Bueno, sí , tienes razón.. pero primero me voy a dar una duchita, que estoy sudado.-Realmente lo estaba, pero eso no afeaba en absoluto su aspecto lo hacía menos atractivo. ¿Es que a este hombre todo le sentaba bien? 

Cuando se levantó de la cama para irse a duchar, la sabana que le envolvía la cintura se deslizó y cayó al suelo. Estaba durmiendo desnudo. Le vi todo, literalmente.. todo. Los siguientes segundos fueron cruciales para ambos, y cada reacción del otro fue tanto épica como bochornosa. La cara de Vegetta, que al haber llegado completamente ebrio ni se acordaba de la forma en que consiguió llegar a la cama, ni mucho menos se acordaba que se desnudó por completo antes de disponerse a dormir. Mi cara, que de un tono pálido de piel pasó al nivel de rojo más intenso que nadie jamás había visto. Él cogió uno de los cojines de la cama y se cubrió la zona con este, mientras que yo lo miraba sonrojado, aturdido.-Ups..-Murmuró Vegetta, y después de eso se echó a reír de forma nerviosa. Estaba claramente avergonzado, pero decidió tomarse el momento de la forma más optimista, cosa que me hizo darme cuenta de otro motivo por el cual tanto me gustaba. Siempre intentaba ver el lado bueno, el lado divertido.. así que reí con él.-Siéntete afortunado Willy, muchas mujeres soñarían con estar en tu lugar.-Me dejé caer nuevamente en su cama, tumbado boca arriba para poder mirar el techo.-Pues que vengan que les cambio el sitio encantado.-Respondí para picarle, y él hizo el amago de pegarme pero cuando fue a mover el brazo reparó en que estaba ocupado cubriéndose las zonas íntimas y no pudo hacer nada.-Que mentiroso chaval.. pero si te has puesto rojo,si pareces un tomatito. Mírale con sus mejillas grandes y rojas.. tío, eres un tomatito.-Lo miré de la peor forma. Genial, pasaba de ser un hermano menor a ser comparado con un tomate, definitivamente era lo anti sexual para Vegetta. Él se río por la comparación, la cual le pareció muy acertada.-Cómo molan tan rojas, déjame tocarlas..-Dijo, aproximándose a la cama, por lo que yo me cubrí ambas mejillas con las manos.-Ni se te ocurra, vete a duchar.. que apestas y tenemos que grabar de una vez.-Me levanté de la cama aún cubriéndome la cara, y él me persiguió por la habitación, por lo que la abandoné y cerré la puerta tras de mi para evitar que me siguiera. Estaba riéndome , y escuchaba su risa a través de la madera. 

Me recosté contra la puerta y suspiré. Me encantaba estar así con él..tan bien, tan divertido, tan familiar. Estaba cómodo conmigo mismo.. pero quizá, si yo hubiera sido una mujer, las cosas serían muy diferentes. Sentía profundamente que éramos el uno para el otro, que habíamos nacido para conocernos, para conectar, para estar juntos. No existía ninguna duda sobre eso,  y hasta el momento me había conformado con su amistad. Pero ahora.. no podía verlo sin anhelar su amor, ser correspondido, que me quisiera y me mirase como lo hacía con algunas chicas cuando paseábamos por la calle. Quererle sin ser correspondido me dolía tanto que me daba ganas de llorar. 

Hola a todos <3 Este es un poco soso, creo que el anterior era más emocionante. Pero tranquilos, en el próximo habrá más salseito, espero opiniones en notas o asks, <3

Te Amaré para Siempre

Mi novia murió. Fue un accidente de tráfico. Lloré durante horas cuando me enteré. Empecé llorando porque ya no estaba. Seguí haciéndolo por nuestras últimas palabras. Tuvimos una bronca por teléfono.

El funeral fue terrible. Tan solo miraba su cuerpo. Demasiado maquillaje. Me daba nauseas.

Más tarde, esa noche, me la pase abrazado a mi almohada sin poder dormir, mirando mi teléfono en la oscuridad, leyendo nuestra última conversación. Luego la escribí un nuevo mensaje.

Yo: Lo siento, Lizz. Te amaré para siempre.

Lo envié y caí rendido.

Me despertó el zumbido de mi teléfono. Mire la hora. 1:49 de la mañana. Había un mensaje nuevo.

Lizz: ¿Para siempre? :)

¿Quién tenía su teléfono? Me lo pregunté antes de enfadarme por ello.

Yo: ¿Quién es?

Lizz: Soy yo, Lizz.

Yo: Quien quiera que seas, por favor… para.

Lizz: Soy yo, lo prometo. Puedo probarlo. Pregúntame algo que solo sepamos.

Y lo hice pregunta tras pregunta. Ya había amanecido cuando acabé convencido. Me dijo que no podía decirme donde estaba, pero que era un lugar increíble y que estaba feliz. Dijo que iba contra las reglas hablar conmigo, pero que no podía remediarlo. Eso me hizo sonreír. Me dijo que no podría llamarme, pero que me escribiría siempre que pudiera.

Durante meses nos escribimos. Casi siempre recordando nuestro pasado. Se negaba a compartir detalles de su nueva vida. Tampoco me hacía falta, era feliz leyendo sus mensajes de nuevo.

Después me dijo que debería empezar a salir con alguien. Le dije que no.

Lizz: Pienso que no deberíamos seguir escribiéndonos.

Yo: ¿De qué estás hablando?

Lizz: Fue una mala idea. Lo siento.

Yo: No, espera. Lo siento. No puedo perderte de nuevo.

Lizz: Te amo.

Lizz: Adiós.

La escribí cada día durante semanas suplicándola que me respondiera. Me encontraba al borde de la depresión sabiendo que la había perdido de nuevo.

Una noche me desperté para encontrarme solo en mi cama. Mi habitación estaba oscura y fría. Agarré mi teléfono para ver la hora. 1:49 de la mañana. Ningún mensaje. Hubiera llorado, pero ya no quedaban lagrimas.

Escuché un golpeteo seco que venía del armario. Miré y ahí estaba ella. Despacio, emergía de entre mis camisas colgadas. Incluso en la oscuridad, sus rasgos delicados eran inconfundibles.

“Lizz…” Susurré. Mi corazón se agitaba nervioso. No dijo nada. Tan solo me miraba, sonriendo. La Luna desde mi ventana hacia que su pálida piel brillara.

De repente, mi teléfono vibró. Salté. Ella se paró en seco y lo miro.

Tal vez no pudiera hablar, pensé. Cogí el teléfono y leí el mensaje.

Lizz: ¡ESA NO SOY YO!


Fuente Original (en Inglés): I’ll love you forever por markarjoh90

A veces saco tiempo. Y en vez de irme por ahí de fiesta, o de alquilar una cabaña en la sierra y tocarme las narices mientras busco wifi, pues mira, me da por sacar las acuarelas y hacer cosas.

Le estoy cogiendo el gusto, porque admito que hace un tiempo las odiaba así como con mucha fuerza, todo debido a mi poca paciencia con la vida. Pero eh! ahora me he hecho adulta y puedo estar un rato entretenida con esas cosas sin enfadarme. Se llamar madurar.

Todo esto viene a que la mayoría de los dibujos que hago luego están a la venta en mi Etsy. Así me ayudáis a rentabilizar los pinceles y podéis tener algún original en vuestra casa. No sé a qué esperáis.

elmundo.es
Sara Calleja acabó con su vida el pasado 11 de julio tras dos años de acoso
Horas antes dejó una carta a la juez exponiendo su desaliento judicial.

Yo parece que a veces entro a Internet a enfadarme. Extraído de la carta que dejó antes de suicidarse:

19 denuncias, 3 juicios y 2 órdenes de alejamiento quebrantadas. Para que luego vengan los infraseres a decir que la ley es “hembrista” y está en su contra.

Os pido por favor que leáis carta y artículo. Otra que “se muere” ella sola, sin que nadie intervenga. Y otra que se ha hartado de poner denuncias falsas, ¿eh?

Ocurre con estos temas que mucha más gente de la que cree es cómplice. El Estado, los policías que afirman “tu palabra contra la suya”, la juez y la fiscal: cómplices. La basura infecta que dice que las leyes benefician a la mujer y dejan al hombre mal: CÓMPLICES.

Las noticias siguen diciendo “se ha encontrado muerta” a una mujer asesinada (tras previa y larga tortura) por su (ex)pareja. CÓMPLICES.

Estos temas nos implican a todos y no se puede ser neutro, lo siento. En vuestra mano está tomar cartas en el asunto para bien. Os dejo, como siempre hago, 2 horas y media de vídeo que hacen ver esas cosas desde otro prisma: No sólo duelen los golpes. Allá vosotros con qué empleáis vuestro tiempo y lo que os pesan estos temas, pero que os conste bien fuerte que TODOS SOMOS RESPONSABLES.

En fin, yo decir lo de siempre. Me muero de orgullo, respeto y admiración por quien se responsabiliza y da la cara. Al resto, que no os toque nunca. Que no tengáis hijas o novias o que todo bien con vuestra madre. Y aún peor: que nunca os deis cuenta, así un día de repente, que las mujeres son seres humanos aunque no os toque nada y merecen exactamente el mismo respeto que vosotros. Puede que ese día tengáis resaca de consciencia.

7 cosas que mi perro me enseñó ðŸ¶

Vivir con un perro te cambia la vida. No solo es una gran responsabilidad, sino que es una fuente inagotable de enseñanza y bienestar. Haber compartido gran parte de mi vida con animales me ha hecho inmensamente feliz pero además me ha aportado innumerables beneficios.
Cada día es una aventura y no hay un solo instante en el que estando con él te sientas sola. Así, si me acompañáis, a continuación os cuento 7 cosas que mi perro me enseñó:
1-A amar sin condiciones
Mi perro me enseñó el valor del compromiso y de la reciprocidad. Gracias a mi perro aprendí el valor de la lealtad, que es inmensa.  Y el amor incondicional, el amor de pase lo que pase y el amor de “te quiero siempre a mi lado porque contigo mi vida es infinitamente mejor”.
2-A ser paciente y a perdonar
En realidad mi perro cada día me enseña a no enfadarme. La vida no es de color de rosa y eso mi perro lo sabe; sin embargo, es capaz de perdonar cualquier fechoría o cualquier salida de tono y seguir hacia adelante, porque hay un lazo mucho más grande que nos une para siempre.
3-A vivir cada momento intensamente
Mi perro disfruta de un paseo, de un rato de juego o de una comida como si fuese la primera o la última de su vida.  Él también tiene sus ansiedades y sus preocupaciones pero todo le hace disfrutar y procura vivirlo intensamente. Es algo así como el “carpe diem perruno”. Además, cada día se reservan un rato para explorar y ejercitarse, no pasan un día entero sin hacerlo aunque solo sea un poquito. En cuanto al paseo, le da igual a donde ir, él es feliz por acompañarme y sabe valorar esos momentos. No hay nada para hacerme sonreír como ver lo contento que se pone porque sale a pasear.
4-A adorar el caos
Adoro su desorden ordenado. En medio del caos de juguetes y huesos entre las diferentes habitaciones de la casa él sabe donde tiene lo que quiere y lo que le apetece en todo momento.
No hay razón para perder el tiempo en organizar sus cosas ni en establecer prioridades: mi perro es feliz con lo mucho o poco que tenga, recuerda que lo tiene y sabe disfrutarlo. Si yo comienzo a recoger sus juguetes para llevarlos a su cuna me persigue por toda la casa para asegurarse de tenerlo todo controlado. Y lo más asombroso es que lo consigue. Ojalá fuese capaz de llevar mi vida tan organizada sin preocuparme por el orden constantemente.
5-A disfrutar de los pequeños placeres de la vida
Escuchar su respiración sosegada en la noche me produce una paz indescriptible. Se tumba cerca de mí y se siente seguro y amado. Tanto como yo a su lado. Me resulta tan delicioso escucharle como atender a la brisa del mar o al cantar de los pajarillos.
6- A comunicarme con mi cuerpo
Puede que él no entienda lo que yo le estoy  diciendo pero sabe por mis gestos o la forma en la que posiciono mi cuerpo hacia él cuál es mi estado emocional o si le quiero decir algo.Ambos nos hemos vuelto muy habilidosos para comprendernos y no hay nada que se nos resista. Los animales son verdaderos detectores de emociones.
Es muy común que los que han compartido su vida con un animal hayan tenido la sensación de que en verdad parece que entienden lo que les decimos. Es cierto, lo hacen.., no sé si por lo que decimos o por cómo lo decimos pero nuestra capacidad de comunicación y de intercambio llega a ser alucinante. Realmente esto me ha hecho consciente de lo que puedo llegar a transmitir.
7- A sentirme única e irremplazable
Un perro te enseña cientos de cosas, te da lo que necesites y te seguirá toda la vida. Pero lo que un animal te va a enseñar es a quererte y a aceptar el hecho de ser una persona merecedora de amor.
Mi perro me ha hecho mejor persona y sé que seguirá haciéndolo cada día. Me ha enseñado que puedo ser amada con gran intensidad y de forma incondicional. Pero además me ha enseñado el valor de decir te quiero cada día y, además, decirlo sin palabras.

Simplemente solo necesito el vicio del arte.

El de quedarme hasta la madrugada pintando.

El de fotografiar cada amanecer y cada anochecer.

El de escribir hasta que me duelan los dedos.

El de intentar esculpir tu espalda por si te vas.

Porque nunca necesité de un cigarro más que de una hoja y un papel.

Porque nunca necesité emborracharme de vodka sino de letras.

Porque nunca necesité palpar las drogas más que tu espalda.

Esta fue mi elección de vida, me entregaron el don del arte.

A él me vicio y me aferro.

Con él sobrellevo mis días.

Si voy a cortarme, sera con la aguja que marcará con tinta mi piel para siempre.

Si voy a ilusionarme, enfadarme o sufrir, lo haré todo por escrito.

Es lo que me sostiene, lo que me da vida.
Nunca puede ser malo.

Lo necesite solo un día o todos los días.

Es como un poder que me fue entregado al nacer y no todos pueden poseer.

Es una forma diferente de ver las cosas, la gente, la vida.

Es saberse cada detalle. Observar cada color, cada sombra.

Es poner cada coma, cada punto. Destacar cada palabra con el universo que lleva dentro

Es querer plasmar toda la belleza que veo a pesar de la apagada realidad.

Es querer rodearme de todos mi recuerdos o pesadillas plasmadas con mis propias manos.

Todo aquello llevado a una dimensión tangible y visible.

Para que todos puedan sufrirlo o disfrutarlo con la misma intensidad o más que yo cuando lo vivía o más tarde cuando lo creaba.

Con el fin de inmortalizar, representar. enseñar, destacar. El arte es una fuente inagotable de ideas.

Tan grande como el sentimiento de sentirte capaz de tenerlo en tus manos.

Con un lápiz o con cientos de colores, podré transmitir aquello que me apasiona en papel o cualquier objeto.

Podré meterme en otro mundo que pocos entienden y saben.

Podré pasarme días con lo mismo, mejorando cada detalle.

Añadiendo o quitando.

Podré frustrarme si algo no me sale a la perfección.

Pero me enseña a no rendirme.

Que hay diferentes caminos para llegar a lo mismo.

Que tendré que borrar tantas veces como necesite volver a empezar.

Que por más que parezca perfecto siempre querré superarlo.

Y después de todo, seguirá habiendo gente a la que no le guste lo que hago.

No aprecia mi arte o no le parece magnífico.

Una obra más.

Como si cada línea no costara lo suyo.
Como si no me hubiera pasado horas.

Habrá gente que seguirá buscando algo visual en una obra puramente sentimental.

Habrá gente que intentará verle el doble sentido o la historia de detrás.

O habrá gente que dirá que es bonito. Y ya está.

Pero no siempre es bonito.
El arte es un medio, otra forma de hablar.

Pocos entienden este lenguaje.
Detrás de todo puede haber un mensaje.

Porque el arte es para muchas cosas. Para muchas personas.

Sin importar la edad o el dinero.

Es liberarse, descomprimirse, derramarse, desenfadarse.

Por todo eso, yo escogí el arte y no los vicios.


Por esto voy a luchar. De esto voy a aprender.

No lo voy a dejar.

Me va acompañar hasta la muerte y cuando yo muera él seguirá presente en todos los demás.

Esta vez, representándome a mí, en lugar de yo a él como hice toda mi vida.

El arte te representará como tú has intentado representarlo.

Siete minutos en el paraíso| One Shot Rubelangel

Primer minuto

Me siento como un idiota, las manos me sudan y mi corazón late desbocado, los nervios siempre me juegan malas pasadas, y el poco espacio de separación entre él y yo no hace más que agravar las cosas, pero si algo debo agradecer es la oscuridad, normalmente le temo pero hoy ella me cubre y cobija me vería aún más idiota de no ser así, escucho su respiración y me tiemblan las piernas parezco una niña asustada, sé que él lo nota casi puedo jurar que lo veo esbozar una sonrisa. ¡Será cabrón! sabe que no estoy nada cómodo y lo único que hace es burlarse de mí; y aunque intento enfadarme no lo consigo, de ser opuesto nuestro estado yo estaría descojonándome en frente de su cara, mentalmente me doy fuerza, me repito que no es la primera vez que estamos en una situación así, que es mi mejor amigo, que lo conozco de toda la vida, que hemos estado en situaciones más comprometedoras y con gente a nuestro alrededor, pero lo único que consigo es que mi mente divague por todas las veces que nuestra piel se ha tocado tanto en cámara como en la intimidad de nuestras tardes de ocio, la piel se me eriza, Mangel definitivamente lo nota y para tranquilizarme me da un pequeño empujón y me regala su mejor sonrisa.

Segundo minuto

Cuando los labios de Mangel se curvan siento una tranquilidad que no es ni medio normal y comienzo a reírme más por sacar los nervios que tengo acumulados que porque su gesto me pareciera gracioso, el ríe conmigo y mientras lo hace su mano derecha se levanta lentamente y se apoya justo a un lado de mi cabeza, el armario en el que nos encontramos es muy pequeño y este gesto además de invadir totalmente mi espacio logra acallar por completo nuestras risas, los ojos de Mangel son muy profundos y con frecuencia me pierdo en ellos, ahora con la oscuridad rodeándonos me es difícil verlos, por lo que lentamente me acerco un poco más a él, le quito las gafas que siempre lo acompañan y no me permiten apreciarlo como quiero, de repente y para mi sorpresa noto como sus mejillas toman un hermoso color rojo, esbozo una sonrisa inquisidora a lo que él responde con una fuerte carcajada, definitivamente todos los nervios que tenía abandonan mi cuerpo, ahora lo que quiero es seguirle el juego, lo hacemos siempre y aunque sin querer ambos ponemos un poco del corazón en cada escena, ahora no hay cámaras y lo que suceda aquí quedara siempre en nosotros, porque claro ese el objetivo de este juego divertirse sin cargar con el peso de lo que vendrá después.

Tercer minuto

Ya con el cuerpo de nuevo bajo mi control guardo las gafas de Mangel en el bolsillo de su camisa tocándolo excesivamente, noto su pecho bajo la tela y él mis intenciones, después de pasar tanto tiempo juntos conocemos cada rasgo del otro y si mi conocimiento acerca de él no me falla ahora va a hacer de todo para lograr intimidarme y hacer que olvide el sonrojo que acabo de presenciar, da medio paso en mi dirección haciendo que nuestras narices choquen a lo que yo respondo retrocediendo y quedando totalmente apoyado en la pared, debo admitir que no ha sido mi mejor idea pues ahora me he acorralado, y para dejarme totalmente atrapado bajo su cuerpo apoya su mano izquierda junto a mi cintura, sus acciones provocan que el calor se me suba a la cara y antes de que pueda si quiera intentar disimularlo Mangel me regala una seductora sonrisa y me dice: “No te atrevas ni a pensar en esconderte bajo el bueno de Ust, en este momento te quiero sólo a ti… conmigo”. Los nervios me pueden y rompo el contacto visual, Mangel me conoce muy bien y sabe que Ust es mi boleto de salida en situaciones vergonzosas a las que no quiero hacerles frente, trago saliva con fuerza y de nuevo busco su mirada, esta vez estoy decidido.

Cuarto minuto

Mangel no se espera que mi mirada sea tan segura luego de lo que acaba de decir, pero estoy confiado, así que lanzo mis brazos a su cuello, esto lo desequilibra haciendo que retroceda quedando apoyado en la pared y yo sobre él, sobra decir que la cara de Mangel es un poema definitivamente no esperaba lo que acabo de hacer, pero no puedo permitir que juegue con mis nervios a su favor, después de todo puedo ser muy tímido con extraños, pero con Mangel me desinhibo totalmente desde que lo conozco y eso no va a cambiar, claro que porque mi confianza haya vuelto no quiere decir que él se dejará intimidar fácilmente apenas se acomoda en la pared pasa sus manos por mi cintura y me atrae hacia él yo decidido a no volver a ponerme nervioso muerdo mi labio inferior con malicia y enredo mis dedos en su cabello, masajeándolo suavemente él hace un lento recorrido por mi espalda con uno de sus dedos, parece que estuviera asegurándose de que cada una de mis vertebras se encuentren en su lugar, me produce un hormigueo placentero que llega hasta el final de mi columna.

Quinto minuto

No recuerdo el momento en que acepte entrar en este juego, pero no lo cambiaría por nada, recordar la cara de Mangel cuando la botella al fin se detuvo apuntándonos vale todo el bochorno que este gilipollas me está haciendo pasar. El contacto de una de sus manos en mi espalda me vuelve a la realidad, sin pensarlo acaricio su nuca con la yema de mis dedos y luego recorro delicadamente la línea de su barba, el cierra los ojos, yo aprovecho y contorneo sus carnosos labios con ayuda de mis dedos, estos se curvan levemente, se lo que viene cierro mis ojos imitándolo y siento su lengua recorrer mi labio superior, soy paciente, pero no demasiado así que tomo la iniciativa y lo beso, su labios se despiertan de golpe y responde a mi beso subiendo totalmente la temperatura de nuestro pequeño refugio, sus manos recorren mi espalda y su lengua toma posesión de mi boca.

Sexto minuto

Mangel disfruta de llevar el ritmo, a mí la verdad no me importa demasiado, el beso inocente que inicie se transformó en uno muy pasional, aprieto mis ojos con fuerza y disfruto del jugueteo de nuestras lenguas, es como una danza, como un pequeño secreto que nunca verá la luz, y es eso lo que le da un aire místico a este momento en el que estamos sólo él y yo encerrados en nuestra burbuja, no necesitamos al mundo lo tenemos todo aquí ocultos, como si por un momento el tiempo se detuviera y las cosas que antes me preocupaban ahora no significaran nada, mi momento de ensueño se resquebraja cuando empieza a faltar aire en mis pulmones, muy a mi pesar nos separamos, sus ojos tienen un brillo mágico y sus labios una sonrisa idiota seguramente igual a la que tengo yo.

Séptimo minuto

Un aire de sinceridad ataca mí cuerpo miro directamente a los ojos de Mangel y le digo casi en un susurro: “Tío… te quiero” Él sonríe y atina a pasar sus manos por mi cuello y posar sus labios sobre los míos, en un beso tierno y lleno de amor muy distinto al último en el que devoraba mis labios con ansia. No siento mariposas en el estómago, ni ninguna de esas cursilerías pero por un instante me siento completo. Es extraño como cosas como estas pueden darte perspectivas que antes no veías, nunca pensé que fuéramos a pasar por esto, pero lo agradezco; ahora me siento diferente y no creo que eso sea malo. Rompo el beso para abrazarme a él con fuerza, el me mira con cariño e iba a decirme algo cuando escuchamos golpes en la puerta del armario.

- Chavales vestíos, se acabaron los siete minutos, ya podéis salir.