encender

Ahora que no estás

Quiero escribir de ti. Quiero escribir de ti porque me da la gana, porque me vale madre todo, porque aunque digan que eras una puta, una culera y lo peor que me pudo haber pasado, me vale madre, yo te amé y te amé como nadie, como ninguno, como nunca.

Quiero escribir de ti porque hace bastante tiempo que no soy infeliz, que no paso mis tardes tras un libro o sumido en la almohada húmeda de tanto llorar y gemir tu nombre. Quiero escribirte porque lo necesito, porque me fastidia la variedad que se ha apoderado de mis días. Ya no encuentro esa rutina que tanto me agobiaba; ya no paso mis días encerrado sin ver a nadie, frente a un monitor, leyendo y jugando, jugando y comiendo, comiendo, llorando y durmiendo.

Quiero escribir de ti porque sí, porque sí y nada más. No necesito razón para tomar un lápiz, un papel y hundirme en los recuerdos que tanto me agobiaban. No necesito razón alguna para encender el ordenador, o mejor aún, tomar mi vieja máquina de escribir, mis viejas hojas en blanco, que más que blanco son ocre, y teclear hasta que se me acaben los dedos. ¡Es que nadie necesita una razón para amar cuando el amor es la razón!

Debido a que Dios es Santo, su ira se enciende contra el pecado. Debido a que Dios es justo, sus juicios descienden contra los que contra Él se rebelan. Debido a que Dios es fiel, se cumplen las solemnes amenazas de Su Palabra. Debido a que Dios es omnipotente, ninguno puede resistirse a Él con éxito, y menos aún destruir su propósito. Debido a que Dios es omnisciente, no hay problema que escape a su conocimiento ni dificultad que confunda Su sabiduría.
—  A. W. Pink