encasillado

Sueño con el día en que las etiquetas sean únicamente para la ropa, con el día en que nos reconozcamos como seres humanos sin diferencia, con el día en que podamos ser felices sin ser encasillados, juzgados, etiquetados ni reprochados. Por eso ni blanco, ni rojo, ni negro, ni amarillo, ni trigueño, ni indígena, ni mestizo, ni puro, ni heterosexual, ni homosexual, ni transgénero, ni gafufo, ni “serio”, ni “bien”, ni NADA, …

FUENTE

Cap. 2016 pág. 69 de 366

A ti que te han encerrado
en estereotipos,
que han encasillado tu género
a la debilidad,
a lo frágil.
Que por un lado te regalan flores
y por el otro se burlan de tu sensibilidad.
Tú, mujer, eres fuerte.
De incontable valor,
y de madera inquebrantable.
Un número en la báscula,
ni el idiota que te dejó ayer,
ni aquel que te alzó la vista tratando de minimizarte,
podrá determinar cuán preciosa eres,
cuán hermosos son tus pies que saben volar,
o cuán mágica es tu sonrisa cuando está nublado.
Mírate, tienes cielo en las manos y vida en tu vientre.
Tienes universos que bailan cuando sabes amarte
y poesía cuando explotas al dar amor.
Abre los brazos y abraza lo que eres.
Valiente, hermosa, que sabe vivir,
que arde,
que es locura, pasión y paz.
A ti, que te han echado de lado tanto tiempo,
celébrate hoy, y mañana y dentro de diez años más,
porque no hay nada más rico que ser mujer.

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M. Sierra VIllanueva