encasillado

Hoy Yon Raga Kender me ha regalado un bello texto inspirado en las Mujeres que retrato, no podía ser más intrinseco y por ello más acertado.
Gracias

“Mujeres”

La visibilidad de lo invisible mostrado con la textura de lo intangible extrapolado sin dominación bajo el sometimiento de lo inalcanzable.
Ausente en la presencia e indescriptiblemente enraizada en la artificialidad de un reflejo liberador y resistente a la premisa del etéreo encierro corporal.
Sin la comercialización del imposible plausible encasillado en la beldad futil, reivindica el primor de su propia esencia, el esplendor de la espontaneidad.
El encanto de una generalidad prófuga de la sombra y ama de su proceder.

Mujeres

Mujeres

La visibilidad de lo invisible mostrado con la textura de lo intangible extrapolado sin dominación bajo el sometimiento de lo inalcanzable. Ausente en la presencia e indescriptiblemente enraizada en la artificialidad de un reflejo liberador y resistente a la premisa del etéreo encierro corporal. Sin la comercialización del imposible plausible encasillado en la beldad futil, reivindica el primor de su propia esencia, el esplendor de la espontaneidad. El encanto de una generalidad prófuga de la sombra y ama de su proceder.
Gracias Jon Raga Kender acertado sin duda tu texto…

Por esto tanta gente no cree en el amor.
Y caminan por su vida encasillados en las 4 paredes de su mente cerrada,
que espera más de alguien que de sí mismos,
que busca en la imperfeccion humana la indescriptible sensación de amar.
Amo 💚

una carta

carolina

todos los días sé que estás detrás del escritorio aunque a veces tengo que imaginarte, todos esas pilas de libros cubren tu morena cara. estos meses escribiéndonos me han servido para acomodar mis prioridades y me he encontrado con que eres ahora tú la primera de todas ellas pero me pregunto ¿cómo puedo amar a alguien que jamás he escuchado hablar? al mismo tiempo sé que no me importa y sé que conozco tu voz incluso mejor que la mía.

ambos encasillados en el silencio de esta biblioteca y ambos atados a este trabajo. tú recepcionista, yo acomodador. estoy seguro que no he tocado y acomodado todos los libros de esta inmensa y sobrecogedora biblioteca pero todos ellos conocen mi dolor, mi amor, mi apuro, mi deseo por tu sonido, cielo mío.

no puedo escribirte más ni mirarte más a través de los estantes sin saber que al final del día podré hablarte. dentro de este edificio nadie puede hacer ningún ruido pero pido tu permiso para escucharte fuera de él. porque aquí adentro el susurro que hacen las páginas entre ellas me enloquece, siento que me llama, siento que dice mi nombre. siento que dices mi nombre.

con esperanza termino esta carta

roberto