Lo único que importa es que tú me haces más feliz de lo que creí que podría llegar a ser. Y si me lo permites, pasare el resto de mi vida tratando de hacerte sentir lo mismo.

Todos los que hemos abandonado la cordura, pero que sabemos la verdad y entendemos la realidad, buscamos las estrellas y constelaciones en la piel y no en el cielo; pues hemos logrado entender que la gloria no se encuentra en un paraíso externo, sino que se encuentra en el calor que emana del ser a quien amas.


Es por eso amigos míos, que nosotros «Los no cuerdos» dedicamos nuestro tiempo a conocer y surcar el alma, a escribir palabras que puedan ser el combustible de ese fuego que puede dar vida con una mirada e invertimos nuestros sueños y fantasías, en poder ser la alegría y paz de nuestra bella y hermosa eternidad. Ya que sólo queremos estar cerca de esas constelaciones y estrellas que al tocarlas, hacen estremecer nuestros pensamientos, y a su vez, hacen emerger el arte en nuestra piel.


Si, no estoy cuerdo, pues dígame usted quien me lee:
¿Quién en su sano juicio, luego de haber probado el elixir de la vida, el cual se encuentra en los labios del amor, puede seguir siendo un ser esclavo de la razón?
¿Qué ser humano consiente de su humanidad, luego de tocar con sus propias manos las estrellas en la piel de quien ama, puede soportar no sucumbir ante la irrealidad?
o dígame usted, ¿Acaso existe alguien en este universo, que por planes del destino, al encontrar una galaxia de posibilidades en la pupila de un extraordinario y perfecto extraño, pueda seguir su vida como sí nada hubiese pasado?


No, es más que imposible, puesto que ésta es la única verdad:
«Nadie luego de haberse vinculado con ese nexo eterno, puede seguir siendo parte de algo tan escueto como la realidad ni puede seguir pensando en lo superficial y externo, ya que hay un sinfín de mundos sin explorar en una vida, en una mirada y en una caricia.»


Si, no estoy cuerdo, y eso es lo mejor que puedo decir acerca de mí.

—  jorgema || No estoy cuerdo
No sé, tengo como la sensación de que es la única persona con la que podría hablar de ciertas cosas, con la que no me cansaría de verla cada mañana al despertar, y la conozco. La conozco. Sé cuántos lunares tiene en la cara, que se arregla el pelo cuando está nerviosa, que la rutina le aburre a muerte, que cruza la pierna izquierda sobre la derecha. Bueno, yo creo que eso es estar enamorado, ¿no?
—  La Tregua- Mario Benedetti