—¿De dónde vienen las olas? —preguntó Nola.
—De lejos —respondió Harry—. Vienen de lejos para ver la orilla de la gran América antes de morir.
Miró a los ojos a Nola y, de pronto, agarró su cara de forma impulsiva.
—¡Por Dios, Nola! ¿Por qué querer morir?
—No es querer morir —dijo Nola—. Es no querer seguir viviendo.
—  La verdad sobre el caso Harry Quebert, Joel Dicker