en mis brazos

He creado mil historias contigo,
y ninguna acaba bien,
en unas veo mi corazón partido por un rayo de indiferencia,
y en otras, mis brazos se enredan en la cadera de un desconocido.
Te lo he dicho,
ninguna acaba bien.
Terminamos distanciados,
corrompidos por la amargura de un café que solíamos compartir, y ahora lo único que hace es enfriarse conforme pasa la noche.

He intentado visualizar mi futuro contigo,
despertando a tu lado en una mañana que nunca avanza,
en una mañana en la que nunca estás.
Te busco en la cama y no te encuentro,
como las flores que nunca me diste,
o los libros olvidados en un cajón,
los besos regalados a alguien más,
o la risa que dejamos de compartir.

Difícil creer que se ha muerto,
lo nuestro, ¿no crees?
Lo nutriamos con amor y lo regábamos con esperanza todos los días, pero había amaneceres que se nos olvidaban los “buenos días”.

Que te deje.
Como si fuera tan fácil dejar un corazón en la carretera y ver cómo lo aplastan y lo machacan.

Que hay más peces en el agua, rumoran.
Como si no supieran que tus ojos son el paraíso,
y que son el camino que me han enseñado a seguir.

Pero, ya se ha marchitado por completo.
Los caminos que me llevaban a ti.
El rumbo que iba derecho a tu cadera.
El mundo que habitaba en nuestro cuarto.
La distancia que no es más un juego de 2+2.
El punto final que me rehúso a poner.
El mensaje que jamás te enviaré.
La llamada que no marcaré.
Cosas sin cumplir.
Todo se ha marchitado.
Como el girasol que tenía en mi ventana,
y de un día para otro murió sin decir adiós.

Te juro que eso no es lo que quiero para nosotros.
Todavía hay un nosotros,
creo,
porque me gusta como suena,
como si compartiéramos complicidad,
como si fuéramos un alma que se ha perdido y se encontró en nuestros cuerpos.
Venga, no lo dejemos morir y que se pudra en el sofá.

He creado mil historias contigo,
y no me importa si acaban mal.
Siempre podemos empezar una nueva.

—  Paulina Mora
Luisa, lo que traigo en el estómago
no son mariposas, mejor dicho,
son hadas fosforescentes
que pronuncian tu nombre
y se queda en mis venas
se evapora en mis átomos
luego suben al cielo, llueven,
caen en la tierra
en forma de palabras
que alguien que encuentra
la sintonía de un amor
también puede saborearlas,
como yo saboreo tu aroma
y extiendo en mis sueños
mi brazo para acariciar tu rostro
como una ola que baila
un tango con la arena
Luisa, aquella vez
que nos tomamos de la mano
sentí que amarnos
iba a ser el mejor regalo
que la vida podría darnos
yo puedo ir por ti al trabajo
para que no regreses sola
y si no
puedo esperarte aquí
en estos labios
que son tus labios
—  El color de los tallos, Quetzal Noah
Si, hoy amanecí con esas ganas insoportables de tenerte en mi brazos y decirte al oído todo lo que siento por ti. De robarte un beso que provoque una sonrisa plena y llena de felicidad. De pararme en una esquina y gritarle al mundo que te amo con locura. Porque hoy amanecí mas loco por ti.
—  jorgema
245: No les pasa que de la nada les llega un sentimiento de angustia y mucho miedo al pensar en perder a alguien, una persona importante, que aman demasiado que si se fueran no sabrían que hacer con sus vidas, estarían desamparados. A mí si, me hundo en la angustia y la pena al pensar en el momento, inevitable pero tremendamente doloroso, cuando la vida decida quitar de mi lado a mi abuelita, sí a mi abuelita, ella ha sido quien me apoya desde siempre y me ha dado un amor y una confianza incondicional, ella cuando estaba en mis peores días me recogió y me arrumo en sus brazos, cuando mi viejita se me vaya no sé que voy a hacer, me volveré a sentir sola, se llevará un gran pedazo de mí.
—  365 citas y sentimientos.
Lo único que deseo es quedarme dormido entre tus brazos y escuchar cada latido de tu corazón. Y así, al despertar, pueda saber que eres tan real como te siente mi corazón.
—  jorgema || Así como te siente mi corazón