en las calles

¿Estás sola/o? Que importa, disfruta de eso, conócete, ejercita tu personalidad, come una buena pizza y que la vida siga, baila en la calle, atrapa pokemones, lee un libro en el parque, lo que sea... Porque también es importante aprender a vivir así por un tiempo.

— Un Chico Escribiendo.

Duelo y Melancolía

“En el duelo, lloramos a los muertos, en la melancolía, morimos con ellos.”


Freud vio tanto al duelo como a la melancolía como formas en que los seres humanos respondemos a la experiencia de una pérdida, ¿pero cómo las diferencia? El duelo involucra la larga y dolorosa labor de separarnos del ser amado que hemos perdido. «Su función», escribe Freud, «es separar los recuerdos y esperanzas de los sobrevivientes de la persona muerta.» El duelo, entonces, es diferente del dolor. El dolor es nuestra reacción a la pérdida, pero el duelo es cómo procesamos este dolor. Cada recuerdo y expectativa ligada a esta persona que hemos perdido debe ser revivida y confrontada con el juicio de que se ha ido para siempre. Éste es el difícil y terrible período en el que nuestros pensamientos regresan perpetuamente a la persona que hemos perdido. Pensamos en su presencia en nuestras vidas, volvemos a recuerdos de momentos que pasamos juntos, imaginamos que los vemos en la calle, esperamos escuchar su voz cuando suena el teléfono. De hecho, los investigadores afirman que al menos un cincuenta por ciento de personas afligidas de hecho experimentan alguna forma de alucinación de la persona amada perdida. Ellos están ahí, obsesionándonos durante el proceso de duelo, pero cada vez que pensamos en ellos, una parte de la intensidad de nuestros sentimientos está siendo fraccionada.

Las acciones cotidianas como ir de compras, caminar en  el parque, ir al cine o estar en ciertas partes de nuestra ciudad de súbito se tornan increíblemente dolorosas. Cada lugar que visitamos, incluso el más familiar, revive recuerdos de cuando estuvimos ahí con la persona que amábamos. Si comprar en el supermercado o caminar por la calle con nuestro compañero nunca habían sido experiencias particularmente especiales, hacerlas ahora se vuelve doloroso. No es sólo el resurgimiento de recuerdos felices ligados a aquellos lugares que importan, sino el hecho de saber que no los veremos ahí nunca más. Incluso las nuevas experiencias pueden volverse angustiosas. Ver una película, ver una exposición o escuchar un fragmento de música nos hace querer compartirlo con aquél que hemos perdido. El hecho de que no esté ahí hace que nuestra realidad cotidiana parezca agudamente vacía. El mundo a nuestro alrededor parece albergar un lugar vacío, un hueco. Pierde su magia.

Con el tiempo, nuestro apego disminuirá. Freud le dijo a uno de sus pacientes que este proceso llevaría entre uno y dos años. Pero no sería fácil. Recaemos, dijo, a causa de cualquier actividad que causa dolor, y así hay «una sublevación en nuestras mentes en contra del duelo.» No pasará automáticamente y tal vez incluso estemos haciendo todo lo posible para resistirnos a ello sin saberlo conscientemente. Si no obstante somos capaces de seguir el proceso de duelo, dicho dolor se volverá menor, junto con nuestros sentimientos de remordimiento y de autorreproche. Nos damos cuenta poco a poco de que la persona que amábamos se ha ido y la energía de nuestro apego a dicha persona se volverá gradualmente menor para que algún día pueda quizás estar vinculada a alguien más. Nos daremos cuenta de que la vida aún tiene algo qué ofrecer.

Freud no se refiere simplemente al duelo aquí. Usa la expresión de «trabajo de duelo», en una frase que recuerda el concepto que ya había introducido en su libro La interpretación de los sueños, «el trabajo de sueño» o «trabajo onírico». El trabajo de sueño es lo que transforma un pensamiento o deseo que quizá tenemos en un sueño manifiesto, complejo. Consiste en desplazamientos, distorsiones y condensaciones, equivalentes al mecanismo del inconsciente mismo. Freud usa el mismo tipo de expresión para hablar del duelo, quizá para indicar que no sólo son nuestros pensamientos sobre la persona amada perdida los que cuentan, sino lo que hacemos con ellos: cómo son organizados, dispuestos, repasados, alterados. En este proceso, nuestros recuerdos y esperanzas sobre aquél que hemos perdido deben ser sacados a la luz en todas las posibles formas en que han sido registrados, como mirar un diamante no sólo desde un ángulo sino desde todos los ángulos posibles, de modo que cada una de sus facetas pueda ser observada. En términos freudianos, debe accederse al objeto perdido en todas sus representaciones variables.

Cuando Freud habla del objeto perdido no quiere decir una persona perdida por la muerte. La frase también puede referirse a una pérdida que sobreviene debido a la separación o el extrañamiento. Aquel que hemos perdido puede aún estar ahí en la realidad, aunque la naturaleza de nuestro vínculo con esa persona haya cambiado. Pueden incluso estar viviendo en la misma casa, o en la misma ciudad, y es claro que el significado de la pérdida dependerá de las particulares circunstancias de cada individuo. El luto es quizá el más claro ejemplo de una pérdida, ya que señala una ausencia real, empírica, pero Freud pretendía que sus ideas tuvieran un alcance más amplio. Lo decisivo será la eliminación de cualquier punto de referencia que ha sido importante en nuestras vidas y que se ha convertido en el centro de nuestros apegos. En el duelo, este punto de referencia no sólo es eliminado, sino que su ausencia está siendo registrada, inscrita indeleblemente en nuestras vidas mentales.


¿Y que hay de la melancolía? ¿Cómo se la distingue del duelo? 


Freud argumenta que mientras que el que está en duelo sabe más o menos que ha perdido, esto no siempre es evidente para el melancólico. La naturaleza de la perdida no necesariamente se conoce a un nivel consciente, y puede igualmente involucrar una decepción o desaire de alguien más como la perdida ocasionada por el dolor, o incluso el colapso de un ideal político o religioso. Si el melancólico si tiene una idea de a quien ha perdido, no sabe, dice Freud, “lo que él ha perdido” en ellos. Este punto brillante complica el panorama simple del dolor. Debemos distinguir entre a quien hemos perdido y lo que hemos perdido en ellos. Y, como veremos, tal vez la dificultad de hacer esta separación es una de las cosas que pueden bloquear el proceso de duelo.

La característica clave de la melancolía para Freud es una disminución en la autoestima. Aunque la melancolía comparte con el duelo tales características como un abatimiento profundamente doloroso, su primer rasgo distintivo es “una baja de sentimientos de autoestima a un grado que llega al pronunciamiento de autorreproches y auto - injurias, y culmina en una expectación delirante por ser castigado “. El melancólico se representa a sí mismo como “pobre, sin valor y despreciable, y espera ser expulsado y castigado”. La melancolía significa que después de una perdida, la imagen de uno mismo es pro fundamente alterada.

El melancólico piensa de sí mismo que no vale ni merece nada. E insistirá en esto con mucha obstinación. Estos comentarios ya ayudan a dividir el panorama clínico. Muchas personas deprimidas se sienten indignas, pero el melancólico es diferente en que puede articular esto sin la reticencia encontrada en otros. De manera similar, muchas personas neuróticas relacionarán sus sentimientos de indignidad o de inutilidad con aspectos de su imagen física: su cuerpo simplemente no está bien, su nariz o su cabello o todo estará mal. Pero el melancólico tiene una queja mucho más profunda. Para el, es la misma esencia de su ser la que es indigna o está mal, no solo sus rasgos superficiales. Donde un neurótico puede volverse intranquilo al tener un pensamiento malo o impulsivo, el melancólico se condenara a sí mismo como una persona mala. Esta es una queja ontológica, concerniente a su existencia en sí misma. Donde la persona neurótica puede sentirse inferior a otras o inadecuada, el melancólico en verdad se acusara a si mismo de inutilidad, como si su vida misma fuera una clase de pecado o crimen. No solo se siente inadecuado: se sabe inadecuado. Hay certeza aquí, más que duda.

Los melancólicos se reprenderán a sí mismos sin tregua por sus faltas. No existe ningún consejo racional o persuasión que pueda detenerlos. Están convencidos de que ellos están equivocados. En contraste con el paranoico, quien culpa al mundo exterior, el melancólico solo se culpa a sí mismo. Freud usa este motif de autorreproche como un rasgo distintivo de la melancolía, apartándola así de muchos otros casos de sentimientos depresivos.

La necesidad del melancólico de reprenderse a sí mismo intrigaba a Freud. ¿Por qué esta insistencia en culparse a sí mismo? ¿Pudiera ser que cuando el melancólico estaba tan ocupado culpándose a sí mismo, en realidad estaba culpando a alguien más? Ha redirigido los reproches que tenía para alguien más en contra de sí mismo.

Estos clamorosos autorreproches son de hecho reproches dirigidos a otra persona que ha sido internalizada. El melancólico se ha identificado por completo con el que ha perdido. Esto no siempre significa que una separación real o luto ha tenido lugar. Puede ser quizá la persona que el sujeto ama, o amó, o incluso la que debió haber amado. Pero una vez que la pérdida ha ocurrido, su imagen ha sido transferida al lugar del yo del melancólico. La furia y el odio dirigidos a la persona perdida son de igual forma desplazados, así que el yo ahora es juzgado como si fuera el objeto abandonado. En la famosa frase de Freud, “la sombra del objeto ha caído sobre el yo” ahora sujeto a la crítica despiadada tan singular al sujeto melancólico. Las espadas se han convertido en boomerangs.

Para Freud, el autorreproche del melancólico es de hecho un reproche al ser amado perdido. Pero, ¿por qué un reproche en primer lugar? ¿Infaliblemente los muertos y los que ya se han ido solo merecen nuestra simpatía? Puede haber enojo por la simple razón de que, cuando alguien se esfuma, los culpamos por su partida. Los cantos fúnebres en muchas culturas a menudo castigan amargamente al fallecido por haber abandonado a los vivos. Y esta rabia es ubicua en la vida mental de la persona afligida. Puede que encuentre difícil llorar una pérdida cuando sentimientos amorosos luchan contra la furia hacia la persona por haber muerto. La ausencia nunca es aceptada sin enojo. En duelo por un ser amado, un hombre describió su sueño aterrador de una lápida agrietada, como si estuviera “destrozada por un acto de venganza”. Darle sentido a esto era difícil ya que él no sentía enojo consciente; sin embargo, más sueños mostraron lo real que era esto. No podía perdonar a la persona muerta por partir. El sueño es ejemplar en que muestra lo difícil que puede ser construir un memorial para una persona si el enojo lo destruye continuamente.

Los viajes a visitar la tumba del ser amado traían consigo el mismo dilema. Cada vez que salía para el cementerio, equivocaba el camino: se pasaba de la parada correcta del metro o se perdía en el laberinto de calles que rodeaban al cementerio. Estas desventuras lo dejaban en total desesperación, hasta que de súbito se dio cuenta de que estaban representando su reproche contra la persona fallecida. Encontrarse solo y sin apoyo en un lugar extraño, dijo, era como culpar a la persona muerta.

Este es uno de los más importantes descubrimientos del psicoanálisis: el hecho de que podemos sentir furia sin ser conscientes de ello. Freud señaló después que las relaciones entre los vivos eran en sí mismas ambivalentes. Como escribió en Tótem y tabú:

 “En casi todos los casos donde hay un apego emocional fuerte para con una persona en particular, encontramos que detrás del amor más tierno hay una hostilidad oculta en el inconsciente.”

Freud argumenta, después de todo, que el factor decisivo no es la fuerza de nuestro apego hacia quien hemos perdido. No es el amor, sino la mezcla del amor y el odio lo que importa. Tendremos dificultades durante el duelo no porque amábamos a alguien demasiado, como sugeriría el sentido común, sino porque nuestro odio era tan poderoso. Tal vez es el esfuerzo mismo para separar el amor del odio lo que incapacita a la persona en duelo, dejándola atrapada en un limbo doloroso y devastador que puede tomar la forma del abatimiento y el pánico.

Hemos vista cómo Freud distinguía el duelo de la melancolía. En el duelo, nuestros recuerdos y esperanzas ligadas a alguien que hemos perdido son repasados y cada uno es confrontado con el juicio de que la persona ya no está aquí. Este proceso de reconocer y reorganizar pensamientos e imágenes eventualmente se agotara a sí mismo, y la persona en duelo elegirá la vida por encima de la muerte. En duelos patológicos o complicados, este proceso es detenido, debido primordialmente a la presencia de sentimientos poderosos de odio mezclado con nuestro amor por el fallecido. En la melancolía, el odio inconsciente hacia el que hemos perdido se vuelve contra nosotros para hundirnos: nos enfurecemos contra nosotros mismos de la misma forma que antes nos enfurecíamos contra el otro, debido a nuestra identificación inconsciente con él. Nos hemos convertido en aquello a lo que no podemos renunciar.


Fragmento del libro “La Moda Negra: Duelo, Melancolía y Depresión” de Darian Leader


Nuestra Señora de Loreto

hija del profundo rugir de una motito
en la calle central del barrio
así era con su plaza
y su iglesia pequeña sus parques
de lo divino lo cruel
de lo todo desatado
del mal antíguo un muerto entre los labios
del barroco no alcanzaba a la
arquitectura
tampoco
escribirle con aerosol negro los ojos
al angel y decirle hijo de puta
pero dale
que dale que lo hacíamos
delante de las vírgenes

está mi sangre la de un viejo
que habla con mi boca
y mucho se soñaba de ser yo
ese

cayeron los cobanis
y te besé las tetas vandalistas
rapeando en el escape
y a la vista de los santos
puta. esta es mi sangre negra
con barro para que se pudra

y aerosol en las yemas de los dedos
tu nuca bajándose a la tierra

una explosión lenta pero fresca
se clava al pelambre de los pastos
se chiflan uno al otro para sortear el alambrado
en la huida
así definitivo llegó el olvido a los teléfonos

públicos del centrito comercial del barrio

caer se parece al comienzo del vacío
en la comisaría me dieron
me dieron
te enteraste que soy un templo.

10

Estamos cansados. Somos un hermoso país que lo han llevado a la ruina. Antes la gente venía a nuestro país por el cálido clima, las hermosas playas ¡incluso el Salto Ángel! (que todos conocen por Up). Y ahora todos se van. Ya sea por el aeropuerto o un ataúd tres metro bajo tierra. Me duele mi país. Me duele ver que mis amigos se van porque saben que su futuro aquí ya no vale nada. Me duele ver como los niños/adultos/jóvenes se mueren a diario porque no hay insumos suficientes para todos. Me duele que no puedo salir a una disco o a casa de un amigo, incluso a caminar de noche porque corro el riesgo de ser asesinada sólo por un celular. Me duele ver que los chamos están dejando su vida por nosotros en la calle protestando mientras que a muchos no les importa. Me duele ver niños toooodos los días comiendo de la basura porque sus padres no tienen para llevarle ni un pedacito de pan a ellos o lo peor sus padres no pudieron conseguir alimentos porque nos hay NADA en este país. Se lo han robado todo que hasta el miedo se nos lo llevaron. Yo se que algún día te recuperaremos, mi amada Venezuela. Se que pronto todos volverán y lloraremos de alegría porque volveremos a ser un país hermoso, seguro y alegre. Pronto mi Venezuela. Pronto serás nuestra otra vez ¡QUE VIVA VENEZUELA NOJODA!

PD: Necesitamos que estas fotos den la vuelta al mundo para que sepan lo que sufre nuestro país. Por favor, ayúdanos a que todos sepan por lo que estamos atravesando, se nuestro granito de arena, de verdad necesitamos que el mundo vea la crisis que estamos atravesando los venezolanos. Por favor… Les prometemos que no les tomará mucho tiempo

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We are tired. We are a beautiful country that have brought it to ruin. Before, people came to our country because of the warm weather, the beautiful beaches, even the Angel Falls! (Which everyone knows about Up, the movie). And now they all go. Either by the airport or a coffin three meters underground. My country hurts. It hurts to see my friends leave because they know that their future here is not worth anything. It hurts me to see how children / adults / young people die every day because there are not enough medical supplies for everyone. It hurts me that I can not go out to a disco or to a friend’s house, even walking at night because I run the risk of being killed only by a cell phone. It pains me to see that young people are leaving their lives for us on the street protesting while many do not care. It hurts me to see children every day eating from the garbage because their parents do not have to take a piece of bread to them or worse their parents could not get food because there is NOTHING in this country. They have stolen everything that even the fear took away. I know that someday we will recover, my beloved Venezuela. I know that soon all will return and we will cry of joy because we will be a beautiful, safe and happy country again. Soon my Venezuela. Soon you will be ours again! LIVE VENEZUELA NOJODA!

PS: We need these photos to go around the world so they know what our country suffers. Please, help us all know what we are going through, it is our bit, we really need the world to see the crisis that we are going through the Venezuelans. Please … We promise you it will not take too long.

-Una chica invisible & Tiburón Krum

No puedo ni escribir. No sé ni qué tipeo. No sé ni para qué. Fumo. Lloro. Vuelvo a escribir. Borro. Ando sola por la calle y tengo miedo. Y me da una bronca… A mí que toda la vida hice lo que quise. Que anduve por todos lados… La reputa madre que lo parió.
Se llevaron otra. Se cargaron una más. 21 años tirados literalmente como basura a un descampado sólo porque un hijo de puta sintió ganas de ponerla y eso hizo. Salió a cazar. SIEMPRE. Una, dos, tres veces. ¿Por qué iba a ser diferente la noche del sábado? Si estos forros saben que podés violar tranquilamente cuanta mujer se te cruce y seguir libre. Lo sabemos todos. Así funciona.
Volver caminando a tu casa para no llegar jamás. No pasa nada.
Para que te suban a un auto y hagan desastres con tu cuerpo. Para que te caguen a trompadas mientras te la van metiendo y te la van metiendo y te la van metiendo hasta que dejás de respirar. Y te vas yendo. Te vas apagando. Y a lo mejor ves la cara de tu vieja ese último segundo y sonreís porque ya no estás acá. Ya está. Ya se termina. Te nos fuiste carajo. Desfigurada. Indefensa. Llena de semen. Llena de barro. Desnuda.
“Me pegó mucho y me violó, todo en veinte minutos” dijo una de las chicas que agarró este tipo. La primera. Año 2010. Después siguieron dos más.
Siete años después, el juez Juan Carlos Rossi, decidió que estaba bien dejarlo libre. NO PASA NADA.
Mirá Juan Carlos: Mirá lo que hiciste. MIRALO BIEN. Porque está muerta por tu culpa también. Sos tan asesino como él. Igualito. A lo mejor vos crees que no te violaste a nadie. Yo creo que nos cogiste a todas. Se te cantó la chota decidir que este señor no era un peligro. Con una soberbia descomunal ignoraste los informes negativos del Servicio Penitenciario que explicaban bien clarito que este tipo NO ESTABA APTO PARA SER PUESTO EN LIBERTAD.
¿Y ahora? ¿Qué le decimos a la madre? ¿Señora calmese? ¿Está todo en manos de la justicia?
¿Qué justicia? ¿Qué jueces? ¿De que mierda están hablando?
Tengan la dignidad de no decirle nada. De no hablar pelotudeces. De respetar su dolor ya que no tienen los huevos de protegernos cuando todavía estamos vivas.
Cierren el orto cuando nos vean en la calle como nos van a ver hoy.Cuando pintemos paredes y lloremos gritando su nombre. Cuando pasemos por la puerta de la Catedral maldiciendo esa iglesia que poderosa y calladita protege violadores en nombre de no sé qué Señor. Ni qué leyes divinas. Ni qué mierda. Que amasa guita y nos desprecia. Que rezará por Micaela, seguramente, para que descanse en paz, pobrecita, Dios la tenga en su gloria. No me pinten la pared. VAYANSE A LA CONCHA DE SU MADRE.
“Los padres reconocieron el cuerpo” rezan los medios. Cómo reconocer a tu hija en esos restos. En ese cuerpo que se fue pudriendo a la intemperie. Con qué cara mirás a esa mamá, pregunto, al destapar la sábana blanca de la morgue y preguntar si esa es su hija.
Esa no es Micaela. Esa no. Esa no es. Esos son los restos. Eso es lo que dejó la bestia que dejaron libre después de comersela.
Micaela es la de la sonrisa con la remera de Ni una menos.
La de la militancia.
La de la risa y la libertad.
La ingenua que se creyó con derecho a caminar sola a casa.
La que estaba viva y hoy no está.


-NO ME CALMO NADA.

10

Estamos cansados. Somos un hermoso país que lo han llevado a la ruina. Antes la gente venía a nuestro país por el cálido clima, las hermosas playas ¡incluso el Salto Ángel! (que todos conocen por Up). Y ahora todos se van. Ya sea por el aeropuerto o un ataúd tres metro bajo tierra. Me duele mi país. Me duele ver que mis amigos se van porque saben que su futuro aquí ya no vale nada. Me duele ver como los niños/adultos/jóvenes se mueren a diario porque no hay insumos suficientes para todos. Me duele que no puedo salir a una disco o a casa de un amigo, incluso a caminar de noche porque corro el riesgo de ser asesinada sólo por un celular. Me duele ver que los chamos están dejando su vida por nosotros en la calle protestando mientras que a muchos no les importa. Me duele ver niños toooodos los días comiendo de la basura porque sus padres no tienen para llevarle ni un pedacito de pan a ellos o lo peor sus padres no pudieron conseguir alimentos porque nos hay NADA en este país. Se lo han robado todo que hasta el miedo se nos lo llevaron. Yo se que algún día te recuperaremos, mi amada Venezuela. Se que pronto todos volverán y lloraremos de alegría porque volveremos a ser un país hermoso, seguro y alegre. Pronto mi Venezuela. Pronto serás nuestra otra vez ¡QUE VIVA VENEZUELA NOJODA!

Si estas imágenes no les tocan el corazón, definitivamente no deben de ser humanos!  #SOSVENEZUELA  #NOMASMUERTES

-Una chica invisible. 

PD: Necesitamos que estas fotos den la vuelta al mundo para que sepan lo que sufre nuestro país. Por favor, ayúdanos a que todos sepan por lo que estamos atravesando, se nuestro granito de arena, de verdad necesitamos que el mundo vea la crisis que estamos atravesando los venezolanos. Por favor… Les prometemos que no les tomará mucho tiempo

Te quiero mucho, te quiero como para ser algo nuevo, algo especial, algo indestructible, te quiero como para caminar juntos en la madrugada por las calles mirando las estrellas, el suelo mojado y los carros pasar.

Te quiero como para tomar un café mirando películas, y sentir tu respiración en mi pecho.

Te quiero para ser amor y para hacerlo infinitamente.

—  Poeta Invisible