en contraste

Vocabulaire: connecteurs d’opposition et concession

(It’s important to point out that in many cases, these have more equivalents in English than I show here, but since sometimes there are a lot of them, I just wrote the general ones to give a good idea of the meaning)

  • Mais (but): est la conjonction la plus utilisée.
  • Alors que, tandis que (while/as/whereas) + indicatif.
  • À l’inverse de, contrairement á (unlike, contrary to).
  • Même si (even if/although) + indicatif.
  • Bien que, quoique (although/despite) + subjonctif.
  • Cependant, néanmoins, pourtant, toutefois, en revanche (however/but/nevertheless/nonetheless/though). 
  • Par contre, en revanche (in contrast). *
  • Malgré, en dépit de, au mépris de (despite/regardless of) + indicatif.
  • Quand même (still/anyway): in informal situations and specially when speaking, it tends to replace connectors or reinforce them. For example: il n’aime pas la musique classique, pourtant il est quand même allé au concert (he doesn’t like classic music, yet he still went to the concert).

* It’s important to note that, in formal situations or texts, it’s best to avoid the use of par contre, and use en revanche instead.

Historia

Tengo el presentimiento que me serás eterna, y si no es en mi vida al menos en mi historia. Eres mi Sócrates que rompió mis dioses, eres mi Roma pero al revés, eres mi descubrimiento de América, eres mi primera guerra mundial con mi mente y la segunda con mi corazón, eres mi guerra fría al perderte y no poder hablarte, eras el muro de Berlín al alejarme, pero cayó y con esto también fuiste mi bomba nuclear que estalló en sentimientos y volví hacia a ti, somos globalización comunicando cada parte de nuestro afecto, eres mi tiempo, mi poesía y mi viento, el oxígeno que necesito para estar despierto. Mi historia, que me formó por lo cierto, y como tú me creaste no existe un contraste en el que yo exista sin amarte.

Duelo y Melancolía

“En el duelo, lloramos a los muertos, en la melancolía, morimos con ellos.”


Freud vio tanto al duelo como a la melancolía como formas en que los seres humanos respondemos a la experiencia de una pérdida, ¿pero cómo las diferencia? El duelo involucra la larga y dolorosa labor de separarnos del ser amado que hemos perdido. «Su función», escribe Freud, «es separar los recuerdos y esperanzas de los sobrevivientes de la persona muerta.» El duelo, entonces, es diferente del dolor. El dolor es nuestra reacción a la pérdida, pero el duelo es cómo procesamos este dolor. Cada recuerdo y expectativa ligada a esta persona que hemos perdido debe ser revivida y confrontada con el juicio de que se ha ido para siempre. Éste es el difícil y terrible período en el que nuestros pensamientos regresan perpetuamente a la persona que hemos perdido. Pensamos en su presencia en nuestras vidas, volvemos a recuerdos de momentos que pasamos juntos, imaginamos que los vemos en la calle, esperamos escuchar su voz cuando suena el teléfono. De hecho, los investigadores afirman que al menos un cincuenta por ciento de personas afligidas de hecho experimentan alguna forma de alucinación de la persona amada perdida. Ellos están ahí, obsesionándonos durante el proceso de duelo, pero cada vez que pensamos en ellos, una parte de la intensidad de nuestros sentimientos está siendo fraccionada.

Las acciones cotidianas como ir de compras, caminar en  el parque, ir al cine o estar en ciertas partes de nuestra ciudad de súbito se tornan increíblemente dolorosas. Cada lugar que visitamos, incluso el más familiar, revive recuerdos de cuando estuvimos ahí con la persona que amábamos. Si comprar en el supermercado o caminar por la calle con nuestro compañero nunca habían sido experiencias particularmente especiales, hacerlas ahora se vuelve doloroso. No es sólo el resurgimiento de recuerdos felices ligados a aquellos lugares que importan, sino el hecho de saber que no los veremos ahí nunca más. Incluso las nuevas experiencias pueden volverse angustiosas. Ver una película, ver una exposición o escuchar un fragmento de música nos hace querer compartirlo con aquél que hemos perdido. El hecho de que no esté ahí hace que nuestra realidad cotidiana parezca agudamente vacía. El mundo a nuestro alrededor parece albergar un lugar vacío, un hueco. Pierde su magia.

Con el tiempo, nuestro apego disminuirá. Freud le dijo a uno de sus pacientes que este proceso llevaría entre uno y dos años. Pero no sería fácil. Recaemos, dijo, a causa de cualquier actividad que causa dolor, y así hay «una sublevación en nuestras mentes en contra del duelo.» No pasará automáticamente y tal vez incluso estemos haciendo todo lo posible para resistirnos a ello sin saberlo conscientemente. Si no obstante somos capaces de seguir el proceso de duelo, dicho dolor se volverá menor, junto con nuestros sentimientos de remordimiento y de autorreproche. Nos damos cuenta poco a poco de que la persona que amábamos se ha ido y la energía de nuestro apego a dicha persona se volverá gradualmente menor para que algún día pueda quizás estar vinculada a alguien más. Nos daremos cuenta de que la vida aún tiene algo qué ofrecer.

Freud no se refiere simplemente al duelo aquí. Usa la expresión de «trabajo de duelo», en una frase que recuerda el concepto que ya había introducido en su libro La interpretación de los sueños, «el trabajo de sueño» o «trabajo onírico». El trabajo de sueño es lo que transforma un pensamiento o deseo que quizá tenemos en un sueño manifiesto, complejo. Consiste en desplazamientos, distorsiones y condensaciones, equivalentes al mecanismo del inconsciente mismo. Freud usa el mismo tipo de expresión para hablar del duelo, quizá para indicar que no sólo son nuestros pensamientos sobre la persona amada perdida los que cuentan, sino lo que hacemos con ellos: cómo son organizados, dispuestos, repasados, alterados. En este proceso, nuestros recuerdos y esperanzas sobre aquél que hemos perdido deben ser sacados a la luz en todas las posibles formas en que han sido registrados, como mirar un diamante no sólo desde un ángulo sino desde todos los ángulos posibles, de modo que cada una de sus facetas pueda ser observada. En términos freudianos, debe accederse al objeto perdido en todas sus representaciones variables.

Cuando Freud habla del objeto perdido no quiere decir una persona perdida por la muerte. La frase también puede referirse a una pérdida que sobreviene debido a la separación o el extrañamiento. Aquel que hemos perdido puede aún estar ahí en la realidad, aunque la naturaleza de nuestro vínculo con esa persona haya cambiado. Pueden incluso estar viviendo en la misma casa, o en la misma ciudad, y es claro que el significado de la pérdida dependerá de las particulares circunstancias de cada individuo. El luto es quizá el más claro ejemplo de una pérdida, ya que señala una ausencia real, empírica, pero Freud pretendía que sus ideas tuvieran un alcance más amplio. Lo decisivo será la eliminación de cualquier punto de referencia que ha sido importante en nuestras vidas y que se ha convertido en el centro de nuestros apegos. En el duelo, este punto de referencia no sólo es eliminado, sino que su ausencia está siendo registrada, inscrita indeleblemente en nuestras vidas mentales.


¿Y que hay de la melancolía? ¿Cómo se la distingue del duelo? 


Freud argumenta que mientras que el que está en duelo sabe más o menos que ha perdido, esto no siempre es evidente para el melancólico. La naturaleza de la perdida no necesariamente se conoce a un nivel consciente, y puede igualmente involucrar una decepción o desaire de alguien más como la perdida ocasionada por el dolor, o incluso el colapso de un ideal político o religioso. Si el melancólico si tiene una idea de a quien ha perdido, no sabe, dice Freud, “lo que él ha perdido” en ellos. Este punto brillante complica el panorama simple del dolor. Debemos distinguir entre a quien hemos perdido y lo que hemos perdido en ellos. Y, como veremos, tal vez la dificultad de hacer esta separación es una de las cosas que pueden bloquear el proceso de duelo.

La característica clave de la melancolía para Freud es una disminución en la autoestima. Aunque la melancolía comparte con el duelo tales características como un abatimiento profundamente doloroso, su primer rasgo distintivo es “una baja de sentimientos de autoestima a un grado que llega al pronunciamiento de autorreproches y auto - injurias, y culmina en una expectación delirante por ser castigado “. El melancólico se representa a sí mismo como “pobre, sin valor y despreciable, y espera ser expulsado y castigado”. La melancolía significa que después de una perdida, la imagen de uno mismo es pro fundamente alterada.

El melancólico piensa de sí mismo que no vale ni merece nada. E insistirá en esto con mucha obstinación. Estos comentarios ya ayudan a dividir el panorama clínico. Muchas personas deprimidas se sienten indignas, pero el melancólico es diferente en que puede articular esto sin la reticencia encontrada en otros. De manera similar, muchas personas neuróticas relacionarán sus sentimientos de indignidad o de inutilidad con aspectos de su imagen física: su cuerpo simplemente no está bien, su nariz o su cabello o todo estará mal. Pero el melancólico tiene una queja mucho más profunda. Para el, es la misma esencia de su ser la que es indigna o está mal, no solo sus rasgos superficiales. Donde un neurótico puede volverse intranquilo al tener un pensamiento malo o impulsivo, el melancólico se condenara a sí mismo como una persona mala. Esta es una queja ontológica, concerniente a su existencia en sí misma. Donde la persona neurótica puede sentirse inferior a otras o inadecuada, el melancólico en verdad se acusara a si mismo de inutilidad, como si su vida misma fuera una clase de pecado o crimen. No solo se siente inadecuado: se sabe inadecuado. Hay certeza aquí, más que duda.

Los melancólicos se reprenderán a sí mismos sin tregua por sus faltas. No existe ningún consejo racional o persuasión que pueda detenerlos. Están convencidos de que ellos están equivocados. En contraste con el paranoico, quien culpa al mundo exterior, el melancólico solo se culpa a sí mismo. Freud usa este motif de autorreproche como un rasgo distintivo de la melancolía, apartándola así de muchos otros casos de sentimientos depresivos.

La necesidad del melancólico de reprenderse a sí mismo intrigaba a Freud. ¿Por qué esta insistencia en culparse a sí mismo? ¿Pudiera ser que cuando el melancólico estaba tan ocupado culpándose a sí mismo, en realidad estaba culpando a alguien más? Ha redirigido los reproches que tenía para alguien más en contra de sí mismo.

Estos clamorosos autorreproches son de hecho reproches dirigidos a otra persona que ha sido internalizada. El melancólico se ha identificado por completo con el que ha perdido. Esto no siempre significa que una separación real o luto ha tenido lugar. Puede ser quizá la persona que el sujeto ama, o amó, o incluso la que debió haber amado. Pero una vez que la pérdida ha ocurrido, su imagen ha sido transferida al lugar del yo del melancólico. La furia y el odio dirigidos a la persona perdida son de igual forma desplazados, así que el yo ahora es juzgado como si fuera el objeto abandonado. En la famosa frase de Freud, “la sombra del objeto ha caído sobre el yo” ahora sujeto a la crítica despiadada tan singular al sujeto melancólico. Las espadas se han convertido en boomerangs.

Para Freud, el autorreproche del melancólico es de hecho un reproche al ser amado perdido. Pero, ¿por qué un reproche en primer lugar? ¿Infaliblemente los muertos y los que ya se han ido solo merecen nuestra simpatía? Puede haber enojo por la simple razón de que, cuando alguien se esfuma, los culpamos por su partida. Los cantos fúnebres en muchas culturas a menudo castigan amargamente al fallecido por haber abandonado a los vivos. Y esta rabia es ubicua en la vida mental de la persona afligida. Puede que encuentre difícil llorar una pérdida cuando sentimientos amorosos luchan contra la furia hacia la persona por haber muerto. La ausencia nunca es aceptada sin enojo. En duelo por un ser amado, un hombre describió su sueño aterrador de una lápida agrietada, como si estuviera “destrozada por un acto de venganza”. Darle sentido a esto era difícil ya que él no sentía enojo consciente; sin embargo, más sueños mostraron lo real que era esto. No podía perdonar a la persona muerta por partir. El sueño es ejemplar en que muestra lo difícil que puede ser construir un memorial para una persona si el enojo lo destruye continuamente.

Los viajes a visitar la tumba del ser amado traían consigo el mismo dilema. Cada vez que salía para el cementerio, equivocaba el camino: se pasaba de la parada correcta del metro o se perdía en el laberinto de calles que rodeaban al cementerio. Estas desventuras lo dejaban en total desesperación, hasta que de súbito se dio cuenta de que estaban representando su reproche contra la persona fallecida. Encontrarse solo y sin apoyo en un lugar extraño, dijo, era como culpar a la persona muerta.

Este es uno de los más importantes descubrimientos del psicoanálisis: el hecho de que podemos sentir furia sin ser conscientes de ello. Freud señaló después que las relaciones entre los vivos eran en sí mismas ambivalentes. Como escribió en Tótem y tabú:

 “En casi todos los casos donde hay un apego emocional fuerte para con una persona en particular, encontramos que detrás del amor más tierno hay una hostilidad oculta en el inconsciente.”

Freud argumenta, después de todo, que el factor decisivo no es la fuerza de nuestro apego hacia quien hemos perdido. No es el amor, sino la mezcla del amor y el odio lo que importa. Tendremos dificultades durante el duelo no porque amábamos a alguien demasiado, como sugeriría el sentido común, sino porque nuestro odio era tan poderoso. Tal vez es el esfuerzo mismo para separar el amor del odio lo que incapacita a la persona en duelo, dejándola atrapada en un limbo doloroso y devastador que puede tomar la forma del abatimiento y el pánico.

Hemos vista cómo Freud distinguía el duelo de la melancolía. En el duelo, nuestros recuerdos y esperanzas ligadas a alguien que hemos perdido son repasados y cada uno es confrontado con el juicio de que la persona ya no está aquí. Este proceso de reconocer y reorganizar pensamientos e imágenes eventualmente se agotara a sí mismo, y la persona en duelo elegirá la vida por encima de la muerte. En duelos patológicos o complicados, este proceso es detenido, debido primordialmente a la presencia de sentimientos poderosos de odio mezclado con nuestro amor por el fallecido. En la melancolía, el odio inconsciente hacia el que hemos perdido se vuelve contra nosotros para hundirnos: nos enfurecemos contra nosotros mismos de la misma forma que antes nos enfurecíamos contra el otro, debido a nuestra identificación inconsciente con él. Nos hemos convertido en aquello a lo que no podemos renunciar.


Fragmento del libro “La Moda Negra: Duelo, Melancolía y Depresión” de Darian Leader


Autorretrato con el retrato de Diego en el pecho y María entre las cejas — Frida Kahlo (1954)
Después de 1951, Frida sufría dolores tan fuertes que ya no era capaz de trabajar sin tomar sedantes… a veces con alcohol. Su medicación, cada vez más fuerte, podría ser la razón de que sus pinceladas cada vez eran menos precisas, las capas de pintura más gruesa, en contraste con el preciso detalle de sus cuadros anteriores.
Este es el ultimo autorretrato de Frida. En este autorretrato, Frida se pintó como una mujer joven con un retrato de Diego en su pecho y una cara que parece Jesucristo en el sol. Como prueba de que nunca perdió su sentido del humor, pintó un retrato de la actriz Maria Félix en su frente (Maria Félix fue una de las amantes de Diego). Uno de sus perros también esta representado en el cuadro, con una actitud tierna y protectora.

anonymous asked:

De donde sacaron su conocimiento sobre la astrología? Cómo fue todo ese proceso? Además, la astrología está en contra de la religión?

Yo todo lo he sacado de libros en pdf y de artículos en internet.😂
Tengo entendido que la astrología va en contra de la religión solo y únicamente si es usada para adivinar. Aunque, esto que encontré en internet añade un poco más:

En contraste con la astronomía, la astrología es la “interpretación” de una supuesta influencia que las estrellas (y los planetas) ejercen sobre el destino de la humanidad. Esto es una creencia falsa. Los astrólogos reales de la corte babilónica fueron puestos en vergüenza por el profeta de Dios Daniel (Daniel 1:20) y fueron impotentes para interpretar el sueño del rey (Daniel 2:27). Dios especifica a los astrólogos como entre quienes serán quemados como tamo en el juicio de Dios (Isaías 47:13-14). La astrología como una forma de adivinación está expresamente prohibida en las Escrituras (Deuteronomio 18:10-14). Dios prohibió a los hijos de Israel adorar o servir al “ejército del cielo” (Deuteronomio 4:19). Varias veces en su historia, sin embargo, Israel cayó en ese mismo pecado (2º Reyes 17:16 es un ejemplo de esto). Su culto a las estrellas trajo el juicio de Dios cada vez.

Las estrellas deben despertar asombro ante el poder, sabiduría e infinitud de Dios. Deberíamos usar las estrellas para marcar tiempo y lugar, y recordarnos de la naturaleza fiel de Dios a su pacto. Al mismo tiempo, reconocemos el Creador de los cielos. Nuestra sabiduría proviene de Dios, no las estrellas (Santiago 1:5). La palabra de Dios, la Biblia, es nuestra guía a través de la vida (Salmo 119:105).
-Luis.💕🤔

LA LIBERTAD DE HABLAR DE BASURA EN UN PAIS REDUCIDO A CHATARRA.

Diez años, cuatro gobernadores, dos partidos, un accidente de auto y millones de risas marcan el paso de esta tirilla que hoy deja de ser publicada en el espacio que le dio la oportunidad de ser.

Hace un poco más de una década, el periódico Primera Hora tuvo la visión de abrir un espacio para el cómic puertorriqueño, apostando al talento local en vez de reciclar historietas creadas en otros mercados. Luego de una convocatoria abierta cuatro excelentes tirillas fueron seleccionadas. Con el pasar de los años el número fue bajando, hasta que solo quedó Pepito.

Se pueden argumentar muchas razones por la cual Pepito capturó el corazón de los puertorriqueños por tanto tiempo, pero sin duda la principal es el disentimiento. Los niños tienen la capacidad de ver las ecuaciones del mundo en sus denominaciones más simples. Con facilidad pueden separar el ruido que acompaña la musicalidad de nuestra realidad colectiva y expresan, sin necesidad de mucho adorno, lo que entienden de ella y lo que no. Es esta cualidad de la niñez de identificar y expresar verdades la que facultó a Pepito como vocero de la disidencia.

Para filósofos como Montesquieu, Voltaire y Rousseau la posibilidad del disenso fomenta el avance de las artes, las ciencias y la auténtica participación política. Gracias a la inocencia de Pepito, en los cuadros donde vivía podía cuestionar, denunciar y hasta burlarse de situaciones que algunos adultos obviarían por ser tabúes. Esto transformó a la tirilla en un gran tablón de expresión pública desde donde se informaba y urgía a la reflexión sobre la realidad actual. Y tal vez más importante aún, se fomentaba la movilización de sus interlocutores hacia una acción de cambio.

Nuestro querendón de siete años ha sido mordaz con temas como la religión, el colonialismo, los derechos humanos, la corrupción, las incongruencias de los políticos y los partidos, y otros temas menos trascendentales de nuestro diario vivir. El uso del humor y la sátira hacen contraste en un país sobresaturado de analistas, donde se le da énfasis a la mirada de los protagonistas del ruedo político pero pocas veces se divulga la mirada del pueblo.

Es la relevancia cultural de Pepito la que lo ha llenado de laureles a lo largo de estos diez años. Mejor Libro por los Latino Book Awards, dos premios de la Asociación de Fotoperiodistas de Puerto Rico, Seleccionado para la muestra de Arte del Instituto de Cultura de Puerto Rico, un premio por la UNESCO de las Naciones Unidas por la aportación a la educación y la cultura y premios a sus campañas de movilización y comunicación en los festivales publicitarios más importantes como Cannes, London International Awards y Clio. Todos validan el compromiso de este proyecto con su pueblo.

El éxito y la acogida de este proyecto genera una incomodidad en algunos grupos que transciende el trago amargo de ver plasmado sus verdades en el mundo de Pepito. Siempre ha existido presión para silenciar su voz. Hoy lamentamos reconocer que lo lograron. El periódico Primera Hora dejará de publicar de forma inmediata la tirilla que adornó sus páginas por tantos años.

No estamos satisfechos con la decisión. Especialmente porque no se nos otorgó el espacio de discutir lo sucedido. Grupos de presión relacionados con el estado han hecho campaña para ponerle fin a este proyecto acusándolo de fomentar la violencia contra la mujer. Acusación que se aparta de la trayectoria histórica de denuncia activa a favor de mejorar las condiciones de vida de la mujer puertorriqueña y salvaguardar sus derechos.

Agradecemos a GFR por la relación de todos estos años y les deseamos éxito en sus futuros proyectos. De igual forma les invitamos a que se mantengan firmes ante las presiones que menoscaban la integridad del trabajo artístico. Les recordamos que los artistas, como los periodistas, frecuentemente sufren la mayor parte de la censura a raíz de la capacidad de su obra de comunicar ideas y creencias al público. Es el deber de la prensa abogar por una sociedad que reconozca los beneficios de un sector artístico y cultural libre.

Igualmente reconocemos el trabajo importante de Samuel Figueroa, que en los primeros años de la tirilla hizo palpable el mundo de Pepito con su arte.

La libertad de expresión no sólo es importante en sí misma, sino que también es esencial para que otros derechos humanos puedan ser realizados. La crítica humorística busca corregir un error, la injusticia, la carencia, la insuficiencia o un malestar, ya que el humor logra que lo los acontecimientos cotidianos sean más palpables y adquieran un nuevo sentido. El sarcasmo y la ironía son armas válidas para hacer una denuncia no convencional. El humor, en tiempos de crisis duras, critica e invita a reflexionar. De parte Pepito, Mofin, Yelitza, Mamá, Papá, la abuela Tata, Chupi, Cuco y todos los personajes de nuestra tirilla, ¡GRACIAS! Su lectura hizo de esta caricatura tan real como sus lectores. Continúen luchando con humor para devolverle el valor a un país que la seriedad ha dejado en quiebra.

Más adelante compartiremos detalles sobre el futuro de Pepito a través de este canal. Cerramos este capítulo con las palabras del gran novelista George Orwell, “la libertad de expresión es la libertad de decirle a la gente lo que no quiere oír.”

Siempre agradecidos,

Harold y Aníbal

Primer amor:

El primer amor es el que más duele, el que nos cambia. Lo dejamos todo sin esperar nada a cambio, nos perdemos en la otra persona y dependemos de ella, cuando el cariño no regresa y sentimos que todo es en vano, entonces nos derrumbamos. Nos sentimos débiles, inútiles, insuficientes. A el primer amor no le interesa si es correspondido o no. Él se ríe de nosotros, indefensos bajo la flecha de cupido. Pero cuando el primer amor se acaba, entiendes que solo te estaba enseñando..

Agradezco que no hayas durado, porque amar así no es sano.
Agradezco a dios esas veces que le pedí que me enviaras un mensaje y no lo hiciste.
Agradezco que me hayas mentido, ahora jamás volveré a estar ciega.
Agradezco que tiraras abajo, así solo puedo levantarme.
Agradezco que me hayas rechazado, ahora la soledad me conforta y ya no le temo.

Gracias a él sabemos que no debemos vivir por nadie más que por nosotros mismos.
La vida se basa en contrastes, ahora sé que aprendí a amar, sufriendo.

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La naturaleza salvaje impone el paisaje exuberante, con aromas, trinos, humedad, viento y una gama de intensos elementos que se cuelan en las casas. Poder disfrutar de ellos en la medida justa lleva a trabajar con contrastes, espacios plenamente abiertos y otros más herméticos, en contraste material de dureza y permeabilidad que permita integrarse de buena manera a un ambiente tan rico.

The wild nature imposes the exuberant landscape, with aromas, trills, humidity, wind and a range of intense elements that are squeezed in the houses. Being able to enjoy them in the right way leads to work with contrasts, fully open spaces and other more hermetic, in contrast material of hardness and permeability that allows to integrate in a good way to such a rich environment.

palinda kannangara studio - dwelling at rajagiriya, sri lanka