empeoraron

catorce-inviernos asked:

Hola. Sólo quiero decir que sí algo te sucede puedes platicarlo conmigo. Desahogarte siempre es bueno. Es malo guardarse las cosas. Me intriga tu post. Suicidarse no es la solución de los problemas. Tu mueres y ellos siguen ahí. Atormentando a alguien más. Ten un lindo día. Si necesitas algo Dímelo.

Hola, la verdad pasaron cosas ultimamente que empeoraron todo… Pero esta bien. Gracias de verdad, e igualmente ❤

Los científicos expertos en Inteligencia Artificial piden prohibir los robots militares

(www.neomundo.com.ar / Fuente: Voz de América) Centenares de investigadores y científicos en el campo de la inteligencia artificial (IA), incluyendo al astrónomo Stephen Hawking y al emprendedor Elon Musk, han advertido la necesidad de prohibir robots militares que según ellos, podrían hacer más fáciles y factibles las guerras.

En una carta abierta publicada en Buenos Aires con motivo de la Conferencia Internacional sobre Inteligencia Artificial, los signatarios dicen que los robots soldados son una posibilidad para “dentro unos años y no décadas”.

Afirman que la creación de armas así significaría una tercera revolución militar comparable a lo que en su momento significó la invención de la pólvora y las armas nucleares, hitos que empeoraron las amenazas a la paz a nivel mundial.

“Muchos argumentos se han hecho a favor y en contra de las armas autónomas, por ejemplo, que reemplazar a los soldados humanos con máquinas sería bueno porque reducirían las bajas, pero malo porque rebajaría el umbral para comenzar una guerra”, dicen en la carta.

Además señalan que si cualquier potencia decide avanzar en el desarrollo de las armas inteligentes, es inevitable una carrera armamentista en las que el final obvio es que “las armas autónomas se convertirían en los [rifles] Kalashnikov del futuro”.

“Sería solo cuestión de tiempo que aparecieran en los mercados negros y en las manos de terroristas, dictadores… serían ideal para tareas como asesinatos, desestabilización de naciones, sometimiento de poblaciones y asesinatos selectivos”, agregan.

Los firmantes apuntan que la inteligencia artificial “tiene el gran potencial de beneficiar a la humanidad de muchas maneras y la meta debería ser esa”.

“Comenzar una carrera armamentista con armas inteligentes es una mala idea y debe ser prevenida por una prohibición a las armas autónomas que no estén bajo el control significativo de los humanos”, termina la carta.
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holaciudad.com
Copa Oro: Fracaso de los Estados Unidos ante Jamaica
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Los Estados Unidos cayó derrotado el miércoles 1-2 ante la selección Jamaica en la semifinal de la Copa Oro en el Georgia Dome de Atlanta.

Las “barras y las estrellas” tuvieron un gran problema controlando el balón en la primera mitad del partido. El circuito creativo del mediocampo de la escuadra Jurguen Klinsmann estaba desconectada.

Los EEUU falló en los últimos tres-cuartos de cancha. El pase final y la definición fue una autentica pesadilla.

La defensa estadounidense fue terrible en defensa y Clint Dempsey tuvieron partidos pésimos.

Los cosas para se empeoraron par los estadounidenses minuto 30. Tras un saque de banda desde la izquierda para Jamaica, Darron Mattocks le ganó en el salto a John Brooks y de cabeza clavo el balón en el ángulo superior izquierdo del arco de Brad Guzan.

Solo cinco minutos más tarde Guzan cometió un error garrafal. El portero no soltó el balón a tiempo y termino tocando el esférico afuera del área. Gracias a ese error llego el segundo gol de Jamaica.

Giles Barnes cobró de forma magistral el tiró libre. El disparo pasó por encima de la barrera de los estadounidenses y venció a Guzan.

El primer tiempo terminó 2-0.

Los dirigidos por Klinsmann sabían que necesitarían un gol temprano.

El capitán de los EEUU hizo exactamente eso al minuto 47. Michael Bradley la metió al fondo de la red tras un rebote que soltó el portero jamaiquino.

El gol del empate parecía que llegaba solo tres minutos más tarde. Aaron Johannsson tuvo un cabezazo libre en el área pequeña, pero el atacante la cabeceo por encima del travesaño.

Michael Bradley volvió a avisar al minuto 55. El mediocampista sacó un bombazo que le pegó al portero caribeño y después se estrelló en el palo.

Las “barras y las estrellas” eran otro equipo en el segundo tiempo.

Brooks por poco hace el segundo tras un saque de banda para los EEUU. El defensa central, de cabeza, forzó una gran atajada del portero caribeño.

Jamaica aguantó todo el partido y se llevo la victoria. Ahora tendrán que esperar el ganador de la otra semifinal entre Panamá y México para ver con quién pelearan el título.

anonymous asked:

como estassss?

Bien, o sea algunas cosas no cambian y otras empeoraron. Pero otras mejoraron. Tuve una conversación que ayudó bastante con un cercano, me hizo sentir que no iba a quedar solo nunca al menos. ☺️ Pero que tengo que ser fuerte, porque mis viejos no están bien y solo queda el tiempo para ellos. 😕
PD: Ayer me gritaron en la calle “que mirai coshino culiao” y ni siquiera había mirado 😩
PD2: Quien eres, Dani? Me intriga cuando la gente escribe en anónimo porque no me siento seguro con quien hablo.

Las Noches

Es hora de apagar las luces. Me pregunto que será esta vez. Que persona, que mounstro, que entidad, que ser, que muerte. ¿Acaso la mía? ¿La de mis padres? O mi favorita, la de mi hermano. Estoy consciente de que el problema ya me sobrepasó hace ya bastante tiempo y simplemente lo acepto como algo cotidiano. Vivir así es, bueno, estar al filo de la cordura y de la salud mental. Hace mucho que les dije a mis padres que ya no me pasaba nada, para que ya no se preocuparan ni me vieran como un bicho raro. Desfiles de doctores, psicólogos, psiquiatras y hasta homeópatas y curanderos los analizaron. Algunos mejoraron, otros empeoraron.

Y es que debo admitir, no siempre son malos. A veces vienen con sus partes cómicas, o con alguna emoción de empoderamiento y una fugaz esperanza de salir bien librado. Pero la mayoría de las veces, no. Reprimo un grito y abrazo mi almohada porque es lo único que puedo hacer. Sofía me dijo que la respiración cura todo, ella sabe mucho de yoga y esas cosas. Así que, todos los días, a las 3 de la madrugada, aspiro con fuerza, lenta y pausadamente. Despeja un poco las neuronas.

Hoy no es un día especial ni distinto en ningún sentido, fui a la escuela, comí espagueti, me masturbe dos veces (una en la ducha y otra en mi cuarto), discutí con René, hablé un poco con mamá y vi los Simpson mientras cenaba Corn Pops en mi tazón favorito, el azul.

Ahora mismo escucho a Trent Reznor decirme en los audífonos que todos los días son exactamente iguales. Que mi vida es un espiral sin control, destinada a repetirse una y otra vez. No tengo ganas de escribir en el diario negro, el que contiene lo peor. Lo más cruel y vil. Creaciones horripilantes y lobreguez de las cuales Lovecraft y King estarían orgullosos. Donde escribo los sentimientos de miedo, repudio y odio que me atormentan sin parar. Curiosamente, es también causa de cierto placer masoquista. Porque es ahí donde pongo mi alma desnuda. Mis pesadillas.

Algo extraño ocurrió anoche. Escribía a las 3:15 AM como siempre en mi diario negro, cuando escuché claramente los pasos de alguien que venía hacia mi recamara. La poca luz opaca, mortecina que se filtraba por la ventana del pasillo, me reveló que se trataba de mi hermano. Mi puerta estaba, como siempre, abierta de par en par, así que cortésmente le pregunté:

- ¿Qué quieres puto?

Mi hermano me miro y me dijo:

- ¿Qué haces güey?

Usualmente escribo con la luz de mi lámpara de escritorio. No prendo las luces para no molestar a nadie. Sólo lo hago cuando el terror me supera por alguno de mis sueños.

- Nada que te importe.

Me miro unos 15 segundos sin decir nada. Hice una expresión de “te puedes ir a tomar por culo, ¿por favor?”. Su expresión era insondable, algo muy extraño en el bobo de mi hermano mayor. Con una voz inusitadamente aguda me soltó:

- No creas que no lo sé. Fuiste tú. Tú la mataste.

Me atragante con la saliva que llevaba guardando hacia un rato en la boca, mientras mi hermano se alejaba, con pasos robóticos. Me levante con el pulso acelerado hacia la puerta de mi cuarto y me asome por el resquicio. René me miraba desde la puerta de su cuarto, con una media sonrisa y los ojos totalmente en blanco. Metí rápidamente la cabeza de vuelta. Mi corazón estaba a punto de estallar. ¿Acaso no había despertado? No sería la primera vez que me pasaba. Comencé a hiperventilar y me dieron arcadas. Tosí un poco. Tenía el estómago muy revuelto. Con todo el valor que fui capaz, volví a asomar mi cabeza. La puerta del cuarto de mi hermano estaba cerrada. En la mesita de madera del pasillo, la pequeña luz de la llama de una vela se movía acompasadamente, iluminando un arcángel que daba la estocada final a un demonio que se arrastraba en el fango. Mi mamá encendía esa vela todas las noches, para que tuviéramos dulces sueños. Ese mural en la casa era una de las cosas más acojonantes existentes en nuestro hogar, pero en ese momento me reconforto saber que no estaba dormido y que podía escapar fácilmente de aquella “pesadilla”. Muchas preguntas me asaltaron aquella noche. Guarde mi diario en la mesita de noche y le puse llave. Me acosté sin poder dejar de mirar la puerta. Después de tanto tiempo, por primera vez, quería cerrarla, porque esta vez, no tenía miedo de que algo escapara, sino de que algo entrara.

¿Cómo lo sabía? Daba y daba vueltas en la cama. Un sudor pegajoso y frio me aperlaba la frente. Pensé que jamás nadie sabría mi secreto. Más había sido yo el que lo había puesto en tinta y papel. El sello era inviolable. Todos los días lo revisaba con aprensión y siempre estaba intacto. Aun así, el puñetas de René lo sabía. Mi mente me decía que él estaba sonámbulo. A lo mejor era sólo un capricho las palabras que había pronunciado. Hurgaba aquí y allá, rompiéndome la cabeza, figurando situaciones de cuál era la manera en que debía de actuar. Y entonces, las sabanas de mi cuarto empezaron a desprender pequeños destellos. Cuajos de pintura se desprendían de las paredes de mi cuarto. Mi visión paso a ser limitada, por unos cuantos colores ambarinos. El foco de mi cuarto se encendió y Ella llegó. Me miraba desde algún punto y yo no podía girar la cabeza ni el torso, me susurraba cosas ininteligibles en algo que parecía arameo. Jamás había escuchado arameo. Cerré mis ojos “Es solo un sueño, es lo mismo de siempre”. Su cuerpo putrefacto comenzó a infectarme. Dicen que el sentido del olfato no existe cuando dormimos. Que si nos llega una sensación viene del exterior, no es algo que podamos fabricar con nuestra mente, como los ruidos y sonidos presentes cuando dormimos. Ese olor era muy real, a saliva seca, a pescado descompuesto, al olor de los huecos junto a tu nariz cuando te limpias con el pulgar y el índice, donde se acumula la grasa del día. Un olor que no quieres oler y sin embargo, regustas más para identificarlo, sabiendo perfectamente que es. El olor a cuerpo corrupto me llenó los pulmones. Algo viscoso cayó en mi mano y me dijo: “Él no miente”.

Una hora. Un minuto. No, un segundo.

Pestañe un instante. Luz de día. Me levante pesadamente, me puse las chanclas y salí de mi recamara. Pase casi corriendo por el pasillo sin dejar de ver la puerta del final. Baje la escalera angosta en tres o cuatro saltos, y me di de bruces con mi padre.

- Buenos días hijo ¿Se te hizo tarde?-

- No papá, para nada es que… es que… no nada.

Me miró con cara de preocupación.

- Ángel, ¿dormiste bien? ¿Qué tienes en la cara? – Su espeso bigote se movía de lado a lado.

- ¿Qué? No nada. – Apenas y podía articular una palabra.

- ¿Te pintaste algo?- Entornó los ojos y apretó su mandíbula.

- No, espera.

Me deshice de él lo mejor que pude y me metí al baño. Necesitaba meterme a la ducha y estar solo, una rutina mañanera que me calmaba siempre. Entonces me vi en el espejo. Tres puntos rojos en línea recta debajo de mi ojo izquierdo. Quise gritar de terror. Mi garganta se cerró y atrapó el dolor. Unas cuantas gotas cayeron en el lavabo. Dos eran lágrimas. Una era sangre.