emergencias

Eu já fiz tantas meninas desistirem de suicídio, meninas da mesma idade que eu, mais velhas e até mesmo meninas mais novas, aconselhei, dei motivos para ficar, mostrei que apesar da tempestade sempre vem o sol, mostrei o mundo de um jeito que ninguém nunca viu, um mundo no qual nem eu mesma vi. E o mais engraçado é que eu as fiz desistir de suicídio mas pra mim é a única coisa que eu penso, a única solução, tudo ficaria bem, acho que elas tinham motivo pra ficar, e esse talvez seja o meu problema, não ter motivos pra ficar, ser vazia, sem sentimentos e principalmente sozinha.
—  Caixinha-desonhos
Después de cierto tiempo de estar en un va y viene de relaciones he llegado a creer que en mi corazón esta rotulada la leyenda -Rómpase en caso de Emergencia- y en estos tiempos en que nadie sabe como amar, amar es una emergencia y la gente se asusta, creo que por eso siempre termino recogiendo los trozos de mi.
—  Tito Anaya (via- El diástole)
Servir
Y todavia hay personas que se preguntan por que quiero estudiar medicina y por que me gustaria estudiar Tecnico de Emergencias Medicas (Paramedico).

Saben cual es mi respuesta? 
No hay nada mejor que ayudar a alguien cuando mas lo necesita.

Por que no es un titulo lo que te hace ser buena persona si no el conocimiento, tu humildad y el deseo de ayudar a otros sin esperar nada a cambio. 

by. angely :) 
Quando eu olho para as pessoas nas ruas, nas festas, vejo um desfile de desejos,alguns com fome de poder,outros de sucesso,muitos com fome de dinheiro e até mesmo sonhando com o amor. Por trás dos disfarces tirando a maquiagem, as roupas caras, perfumes importados a gente descobre o que realmente está em jogo e o quanto cada um esta disposto a apostar pra possuir oque quer…Não se iluda tudo tem seu preço !
—   Verdades Secretas
Por eso piensas que soy un desastre,
porque dices que prefiero vivir a la deriva
antes que agarrarme a tus salvavidas.
Pero es que no entiendes
que yo solo encuentro brújula en tu saliva,
que no necesito que me salven,
estoy acostumbrada a la caída.
Que prefiero mil doscientos acantilados
antes que un terreno llano
donde ya no sentir adrenalina.
Sé que no lo entiendes
porque lo que para ti es perder el mando,
para mí es comerme la vida.
No sabes lo que es vivir de errores,
ser siempre la que cierra las peores historias de naufragios.
No tienes ni idea qué es no entender eso
de que hay que seguir andando,
de que hay que seguir hacia delante.
Soy la amante de una noche
que no anda,
no sigue hacia delante
porque prefiere seguir bailando hasta quedarse dormida.
Eso es para mí la vida,
bailar hasta que se me cierren los ojos,
hasta que se me curen las heridas.
Cambiarme la piel dos veces por semana
y olvidarme de las cicatrices de tu sábana.
Soñar hasta reinventar la palabra fantasía,
porque en mis sueños,
cuando todo es difícil
la vida para hasta que me ría.
Estrellarme una y otra vez contra el mismo muro.
Aprender que, quizás,
no vale ni un duro esa persona por la que
me estoy dejando los nudillos.
Aprender que unir lazos es lo que te hace sentir vivo
y que aun así después de tanto desengaño,
aquí sigo.
Y no sé por qué.
Quizás porque si algo he aprendido
es que prefiero mil batallas
mil heridas
mil muertes,
antes que darme cuenta un día
que no he vivido nada.
Por eso te digo que ahí tienes la salida,
que puedes salir cuando quieras,
que puedes dejar de ser mi pista de aterrizaje.
Y aunque a mí se me agoten las salidas de emergencia,
aunque me encuentres llena de heridas y de golpes
a punto de acabar con la última de mis siete vidas,
acuérdate cuando te dije
que si tenía que aprender a vivir,
lo haría bailando.
Y que puestos a pedir,
me gustaría conseguir los mapas de mi último naufragio.
—  317 Kilómetros y Dos Salidas de Emergencia (Loreto Sesma)
Una vez conocí a una niña. Ella pensaba que podría jugar a la rayuela con las líneas de una carretera. Creyó que era verdad que hay una estrella que guía a los viajeros con alma de nómada. Encontró miles de hogares y todos ellos fueron personas. Se abrazó al desastre que supone arrancar sus raíces y amarrarlas a cualquier corazón que creía que latía por algo más que supervivencia. Luchó por llegar a una cima solo para robarle un rayo de luz al sol y así poder alumbrar los ojos tristes de su madre. Amó como solo un niño puede amar: con el pecho abierto y como si no hubiese un mañana. Escribió durante demasiadas madrugadas para sus dientes de leche y lloró cuando su barquito de papel no podía surcar más mares. Sobrevivió a un naufragio y llegó a tierra, donde añadió una vela más a la tarta simplemente para poder soplar un nuevo deseo. «Que empiece el viaje», pidió. Lo escribió en una libreta, porque le habían contado que si los sueños se dicen en alto no se hacen realidad.
—  Loreto Sesma