embrionario

Canción Animal
Soda Stereo
Canción Animal

“Yo me acuerdo cuando hice Canción Animal estaba en casa y también en una situación así bien íntima. Empecé a hacer los temas y después se los mostré a los chicos: ya prácticamente tenía casi todo el disco, había hecho casi todos los temas y los había demeado. Esto es como si yo hubiera hecho lo mismo, solo que los seguí hasta el final y traté de mantener el estado embrionario de la canción, es decir, lo primero que hice fue lo que valía, —si es que me gustaba, obviamente— y quedó ese momento básico y primario de la composición”. - Gustavo Cerati

ANAMAR

El catorce de febrero del dos mil dieciséis es el día en que Darío López conoce a Ana Mar. Darío fuma marihuana sentado en una playa semi virgen de Guerrero, a media hora de Acapulco, con trescientos pesos en la bolsa, su inseparable casa de campaña y una bolsa mediana de smelly proof llena de OG Kush. En el sitio Odio Amar a Ana Mar, Darío López explica que ese momento tan importante para la humanidad, no habría sido posible sin el comentario de una amiga un día antes: “Me gusta ver las olas, son como enfrentarte a tu conciencia: primero explotan las ideas, mojan tus pies, después se van y crees que nunca van a regresar, pero cuando menos lo esperas, estallan de nuevo y te llegan hasta el cuello”.

Darío López mira las olas para enfrentarse consigo mismo. Tiene veinticuatro años cumplidos y aún no ha amado a nadie. Cualquier humano más avanzado sabría que nuestro desarrollo sentimental se completa después de los treinta, así que pensar en el amor a los veinticuatro es algo apresurado. Sin embargo él no opina lo mismo. Sabe que esta falta de amor en la vida es culpa de su poco compromiso con el mundo. Las olas se elevan frente a sus ojos mientras recuerda las decisiones idiotas que ha tomado. Las veces en que le dijo “Ya no te amo” a mujeres que daban todo por él. Los corazones rotos que dejó y que ahora las pudren por dentro. Se dio cuenta de esto cuando contestó su celular, antes de largarse a la playa. Era Minerva, su actual novia

“¿Neta otra vez me vas a hacer lo mismo? Esto se acabo. Ahora ya no voy a ser capaz de amar, sin miedo a que sean unos hijos de puta conmigo. Gracias; gente como tú es las que provoca que ya no exista el amor en este planeta. Porque sí sabes lo que se dice de ti ¿no? Que no tienes corazón. Que nadie entiende por qué te llamas Darío, si lo menos que haces en la vida, es dar”.

La voz de Minerva estalla en su cabeza, le inunda los pies y se va. Darío le da otra fumada a su porro dulce, espera a que el efecto placentero se incremente para apagar el dolor, pero no lo logra. El agujero en su pecho se hace más grande, no porque extrañe a Minerva, no porque sienta que lo que hizo es un error, sino porque sabe que no hay futuro amoroso para un corazón tan limitado. Cierra los ojos mientras las olas desaparecen y dejan sólo su eco, que parece la voz del planeta tierra hablándole.

“Hola, amigo, oye ¿tienes una toalla que me prestes?”

Cuando recupera la vista, se encuentra con una chica completamente desnuda frente a él, es Ana Mar, y como todos sabemos, es la mujer más hermosa de la historia. Darío la cubre con su casa de campaña y va con ella a comprar ropa. En el camino a la tienda del pueblo, no puede evitar preguntarle

“¿De dónde vienes y por qué estás desnuda?”

“Vengo del mar, una disculpa, soy nueva en esta dimensión”.

En la tienda ella le pregunta que cómo se ve con unos shorts y una blusa que dice: sorry mom. Para Darío, Ana se ve bien hasta con una casa de campaña encima. Se gasta doscientos pesos en su ropa. En la noche van a una fiesta en un bar de lancheros. Comparten las cervezas. Ana mueve las caderas y calienta a todos los hombres. Uno de ellos intenta llevársela para la playa. Darío tiene que golpearlo y escapar con ella. Corren riéndose por la carretera que da al pueblo. Se empiezan a besar entre las sombras. Cogen en los matorrales llenos de cantos de bichos ponzoñosos. Ninguno los pica. El viento parece disfrutar sus gemidos. Hay una armonía misteriosa en la atmósfera. Cada que un coche pasa e ilumina el camino, Darío puede ver el cuerpo de la chica que vino del mar, moviéndose suave y duro, al ritmo de las olas. Estalla y se lleva su corazón para después devolvérselo cargado de locura. La locura continua hasta el día siguiente, cuando deciden que van a estar juntos por siempre, Trabajan en lo que pueden para conseguir mil cuatrocientos pesos. Darío vende toda la OG Kush que se iba a fumar. Lo ponen más pacheco los besos de Ana Mar. Logran juntar tres mil en una semana y viajan al DF tomados de la mano en un lujoso camión de pasajeros.

Ana como es de suponerse, no tiene casa . Por lo que le propone a Darío quedarse en su departamento y como pago, encargarse de todas las tareas domésticas. “No cómo crees, no eres mi chacha: eres mi princesa” le responde él con el corazón en llamas. A pesar de esta declaración, un día después, Ana toma la iniciativa y mientras Darío se va a trabajar, se encarga de barrer hasta detrás del refrigerador, de acabar con todo el sarro del baño, de quitarle el polvo a las ventanas, de sacar la basura, de lavar la ropa, tender la ropa, planchar la ropa, doblar la ropa, cambiar los focos, reparar la bomba del retrete, ir por el mandando, comprarse un vestido, comprarse calzones bonitos, googlear una receta de cocina exótica, preparar pasta teriyaki de tres quesos con cecina al curry, bañarse, exfoliarse, encremarse, peinarse, pintarse y sentarse en la sala con una copa de vino en la mano para esperar a Darío.

En cuanto él llega, el perfume de Ana Mar se le mete a las fosas nasales provocando el efecto KARNIL, que consiste en el enamoramiento excesivo hacia el emisor del perfume. Darío toma a la chica y la besa como se besa al amor de tu vida. Las terminaciones nerviosas en sus labios parecen fuegos artificiales. El sillón rechina con sus cuerpos. Están destinados a fracasar pero antes será hermoso, como chupar una espalda mientras se gime. Cenan desnudos. Miran una película abrazados. Cogen una vez más en la regadera antes de dormir y mientras Ana se viene, Darío empieza a sentir algo que generalmente siente después de los tres meses de relación: ganas de escapar. Trata de dormir con los ojos clavados en la pantalla de su celular. Baja su time line de Instagram hasta que ya no se cargan más fotos, y ahí se siente una vez más atrapado. En menos de 24 horas, su corazón ya quiere una nueva víctima.

Pero Ana Mar es demasiado perfecta. Le gusta lo que le gusta a Darío, sobre todo coger y ver series. Pasan horas, uno a lado del otro, pidiendo comida y comentando actuaciones, vestuarios y sobre todo guiones. Nunca pelean por nada. Siempre están felices. Ana Mar tolera y ama a Darío, pero Darío veces no entiende a Ana Mar. La encuentra con los pies metidos en agua. La escucha hablando con las plantas en una lengua que no entiende. La mira a los ojos por mucho tiempo y a veces, siente que dentro de ellos hay constelaciones. Sin embargo, no puede dejar de desearla. Cada que la mera idea de alejarse le cruza por la cabeza, Ana llega con otra idea maravillosa para su vida sexual: “Vamos a coger frente a desconocidos en este sitio”. “Conocí a esta amiga con una app ¿está guapa no? Le gustaste”. “Compré dos vibradores y bajé la sexta temporada de Game Of Thrones, ¿quieres pedir pizza?”

Darío se siente confundido, Ana es dueña de su corazón, de sus pensamientos, de su pene, pero hay algo dentro de él, que no ha sido conquistado ¿qué es? ¿por qué no puede arrancárselo y vivir feliz de una vez por todas?  El día que cumplen dos meses de relación, Darío ya tiene agendada una cita con Minerva. Come con Ana en un restaurante sobre Reforma, le miente diciéndole que va a trabajar hasta tarde, que lo siente mucho. Ella responde con una sonrisa que está bien, no pasa nada. Después mira suspirando al cielo mientras bebe de su copa de vino. Terminan la comida besándose por cinco minutos, antes de separarse, Ana le susurra al oído: “Qué bueno que seguimos juntos, eres lo único que calma mis ganas de destruir a la humanidad”. Esa frase resuena en la cabeza de Darío durante las horas de oficina en la tarde y mientras pide permiso para salir temprano. Lo persigue por las calles cuando camina hacia el hotel donde quedó de verse con Minerva. Lo castiga mientras la ve desvestirse y se apaga en cuanto la penetra, una, dos, ciento sesenta veces en diez minutos. Siente las piernas de su ex novia temblar mientras recuerda todo lo que es: un cazador sin corazón, un perro hambriento de experiencias. Voltea a verla mientras se viste. Le pregunta: “¿si sabes que puedes salir lastimada de esto, verdad?, Ella voltea, se hinca frente a él y se la empieza a chupar. Después de que se viene, siente las manos suaves de Minerva alejarse. La escucha subir cierres, abrir su polvera, tronar los labios, azotar la puerta sin decir adios.

Toma un taxi a casa y en el camino mira las luces de la ciudad, mientras siente fuego en el corazón. Dario llega a su departamento decidido a acabar para siempre con el teatro que tiene con Ana Mar. No la encuentra sentada en la sala. No la encuentra preparando manjares en la cocina. De pronto la escucha gritar dentro del cuarto en la misma la lengua desconocida que usa para platicar con las flores. Abre la puerta temeroso y se encuentra con su novia transformada en una especie de planta humana atroz, con los ojos enormes y llenos de universo. Darío se tapa la cara completamente aterrorizado, pero la voz de Ana Mar le llena la cabeza.

“Yo soy ANAMAR, diosa del florecimiento, hija de KARNIL”

“Te amé con todas mis raíces pero ahora sólo deseo verte caer”.

“Tu traición le costará a tu raza la extinción”.

“No se puede salvar a una especie, que ya olvidó su corazón”.

Los registros oficiales aseguran que ANAMAR floreció a las 00:15 horas y sus esporas se esparcieron por la ciudad en menos de 10 minutos. Estas esporas tienen dos efectos según la fase en que se encuentre la diosa, en un estado embrionario, es decir, cuando tiene forma humana y busca el apareamiento intenso con machos, las esporas viajan en su perfume y siembran el parásito KAR en el cerebro del hombre, el cual manipula las funciones neuronales y crea una necesidad excesiva de sexo y amor, el antes mencionado efecto KARNILL. En la segunda fase, conocida como florecimiento, la diosa ANAMAR se transforma en una especie de planta interdimensional que usa toda su fuerza vital para lanzar un mar de esporas y vegetación, la cual impregna el parásito ANA en el cerebro de todas las mujeres de la región, logrando con esto, el temido efecto ANAMAR, el cual se puede explicar con el siguiente relato de Minerva:

“El día después del florecimiento, fue cuando empezó la pesadilla. Me paré temprano para ir al trabajo, nada inusual durante los ejercicios matutinos, ni siquiera durante el baño. Las cosas se pusieron difíciles cuando salí a la calle. En ese entonces, vivía a tan solo dos cuadras de mi trabajo, sin embargo, cinco hombres me persiguieron para pedirme mi teléfono mientras me llamaban Ana. Cuando llegué a la oficina noté dos chicas idénticas físicamente, supuse que eran un par de gemelas nuevas, pero después vi a más y luego a más. Aterrorizada me asomé por la ventana. Todas las chicas en la calle eran iguales y se llamaban así mismas “Ana Mar”, mientras que los hombres coquetaban con ellas y se las llevaban al baño para coger. Entraban de dos en dos en cada cubículo. Estaba muy confundida. Pero en eso, sentí unas ganas incontenibles de coger. Así que no perdí el tiempo y antes de la hora de la comida, ya me había dejado poseer por tres compañeros, apoyada en el lavamanos”.

El parásito ANA en el cerebro de los hombres, provoca un deseo sexual incontenible por las mujeres infectadas, las cuales ya son consideradas réplicas de la diosa ANAMAR, por lo que a través de sus ojos lucen como el espécimen original de ANAMAR, la mujer más bella de la historia. Darío describe esta experiencia de la siguiente manera:

“Después del florecimiento, desperté cubierto de pétalos morados en el cuarto que tenía con Ana, para descubrir un árbol rojo lleno de flores moradas en medio de la cama, sus raíces se extendían por todo el cuarto y de ellas brotaban arbustos amarillos, también flores moradas mucho más grandes. Me asomé por la ventana confundido y descubrí que las raíces, las flores y los arbustos se extendían por toda la fachada del edificio, y continuaban por toda la ciudad. Pequeñas nubes de esporas rosas volaban de ventana en ventana, contaminando mujeres. Saqué mi celular para tomar una foto pero vi que tenía veinte mensajes. El primero que abrí era de un amigo, me mandó la imagen de una chica con la que acababa de coger en el baño de su oficina: era una foto de Ana. Abrí otro mensaje de mi padre, diciéndome que mi madre y él me mandaban saludos, noté algo raro en su avatar, lo abrí para descubrir la imagen de mi papá abrazando a Ana. Salí a la calle, todas las chicas lucían como mi ella y se cogían a hombres en lugares públicos como nosotros en la playa. Le marqué a Minerva y me contestó Ana. Entonces tuvimos una de esas extrañas conversaciones que ahora son tan comunes en el mundo”.

“¿Minerva? ¿Eres tú?”

“Sí, soy yo”.

“Pero hablas como Ana”.

“No mames güey, bien sabes que soy Ana Mar. Deja de estar chingando. Ya superame”.

Como lo mencionamos anteriormente, las mujeres al infectarse de la bacteria se transforman en la diosa ANAMAR, pero siguen reconociendose en el espejo como las que eran antes, y cuando hablan, se refieren a sí mismas por su nombre. Sin embargo esto sólo sucede a nivel cerebral, ya que sus habilidades motrices son influenciadas por el parásito, lo que provoca que cuando hablen se refieran a mismas como Ana Mar, aunque ellas crean que dijeron su nombre.

“Lo más frustrante de estar infectada es la crisis de identidad, tú le dices al mundo tu nombre, les hablas de lo única que eres y ellos te contestan cosas horribles como: Si Ana Mar, eres hermosa, vamos a coger. Si antes muchas no se sentían escuchadas, ni respetadas, ahora la objetivación de la mujer es una enfermedad bacteriana. No culpo a los hombres, ya que ellos también están infectados con el parásito KAR gracias a nuestro perfume, pero sin duda a veces deseo erradicarlos del planeta tierra, cosa no me dura mucho porque luego me entran esas terribles ganas de coger y de satisfacerlos y bueno, lo olvido”.

El parásito ANA también se caracteriza por bloquear temporalmente las nociones de tiempo y espacio, además de aumentar el libido, por lo que el individuo infectado pierde interés en salir de la situación en la que se encuentra, aunque sepa que es terrible. Las diosas ANAMAR, viven copulando con la mayor cantidad de hombres, hasta que se enamoran de uno y viven con él felices por un tiempo. Lo que sucede a continuación responde a la pregunta que ha tenido todo el mundo desde el primer florecimiento: ¿Por qué Darío López, fue capaz de vencer el efecto KARNIL y reproducirse con una mujer no infectada, logrando así la furia y florecimiento de la diosa ANAMAR original? La explicación es más simple de lo que parece:

Durante el efecto KARNIL el hombre siente el deseo por su pareja mientras se encuentre en la región de donde proviene la diosa, en el caso de Darío y Ana, esa región era la playa, el pueblo y sus alrededores.  En cuanto la pareja abandona esa zona para vivir en la ciudad, Darío vuelve a sentir esas misteriosas ganas de ser libre, que lo castigaron durante toda su vida. Mismas que lo llevan a engañar a Ana Mar. En cuanto un macho infectado con el parásito ANA, copula con una mujer no infectada, la diosa que infectó al macho siente la traición en sus células y en el arranque de furia desata su florecimiento.

Esa es la manera en que la bacteria ANA se esparce, a través de un enfermo juego amoroso basado en la naturaleza sexual humana. Cada que una pareja de ANAMAR - hombre, viaja a otra ciudad para vivir su aventura romántica, el hombre termina engañando a la diosa, provocando el florecimiento. Hoy en día, casi todas las ciudades del mundo han sido infectadas, sólo queda un dos por ciento de población sana, que se encuentra resguardada en bunkers con filtros de aire especiales, los cuales según los expertos, no podrán evitar que la humanidad se extinga. Como lo explica Darío López, en su sitio Odio Amar a Ana Mar:

“Por si fuera poco, esta diosa asesina nos guardaba una última sorpresa: las mujeres infectadas por el parásito ANA son estériles, no importa cuánto copulen, la fertilización se ocupa para crear esporas, no bebés. Por lo tanto ya no hay más nacimientos ¿hace cuánto que no escuchas a un bebé reír?”.

Darío López es la cabeza principal en la lucha contra este extraño parásito que tiene a la humanidad al borde de la extinción, es el primero en exponer que para proteger la vida de las mujeres, ahora diosas ANAMAR, y evitar su florecimiento, se les tiene que ser fieles y amar hasta que la muerte los separe. Además, en conjunto con Minerva, ha creado grupos de ayuda para mujeres infectadas con crisis de identidad, en los cuales ayudan a redefinir el concepto de personalidad femenina actual, basado en la frase: “Eres única, aunque para todos seas una ANAMAR más”, esto con el objetivo de que las diosas se comporten como mujeres independientes sexualmente, y no entren al juego amoroso con ningún hombre para evitar su florecimiento.

“No sabemos de dónde vino Ana Mar, ni por qué nos castigó de esta manera, pero merecemos tener una vida digna, antes de la extinción”.

Declaró hace unas horas Minerva, en su conferencia durante este congreso de lucha contra ANAMAR 2020, el cual llega a su fin hoy, en esta hermosa playa, que por cierto, es la misma donde Darío y Ana Mar se conocieron por primera vez. De parte de todo el comité organizador les doy las gracias. Gracias por seguir luchando y por escuchar esta historia que conocemos a la perfección, pero que siempre vale la pena recordar. Nunca es demasiado tarde para aprender de nuestros errores y seguir adelante, quizás en algún futuro cercano, encontraremos una luz que nos guíe en medio de estos tiempos oscuros.

Para finalizar, voy a citar una declaración que dio Darío López en su última entrevista, antes de morir.

“Creo que nunca voy a asimilar el hecho de que gracias a una pendejada que hice, la humanidad termine. Pero en las noches en que no puedo dormir, siempre llegó a la conclusión de que nos lo merecemos. El universo nos dio miles de advertencias y nosotros no entendimos que la respuesta para sobrevivir, es el amor honesto. No me importa lo que opinen, hoy en día creo que nuestra asesina tiene razón: no se puede salvar a una especie, que ya olvidó su corazón”.