eliana-saavedra

(…) nunca había extrañado tanto a alguien, pero admitirlo sería un acto de debilidad…. Si ya ni las miradas son las mismas, las palabras son vacíos profundos y las sonrisas ahora son llantos distantes. Los momentos de felicidad ahora fueron reemplazado por una soledad cercana, aunque estemos cerca no hay palabras ni porque para hablar. Nos borramos, me borró, de todo aspecto para no verme en ninguna medida posible.Y aunque yo extrañe esa amistad, sospecho que el no o quizás si y si fuera lo último nunca se ha esforzado para demostrarmelo, que sea un hola o un porque lo hizo… Esa es mi mayor tortura la duda. Pero ¿ qué puedo hacer? Si aunque yo quiera no se puede. Yo lo quiero, lo extraño a el entero. A su amistad, a su compañía. Pero no me puedo quedar llorando y cuestionando. Hay que avanzar aunque duela, pero cada día me diré… Nunca había extrañado tanto a alguien.