elfo nocturno

Está el mito y está la realidad: lo uno lo contamos, lo otro lo escondemos. Creamos monstruos y confiamos en que las lecciones implícitas que hay en sus relatos nos guíen cuando nos tropecemos con lo más horrible de la vida.
Atribuimos nombres falsos a nuestros miedos y rezamos para no enfrentarnos a nada de lo que nosotros mismos hemos creado.
Mentimos para proteger a nuestros hijos, y al mentir los exponemos al mayor de los males
—  El protagonista del relato “El rey de los Elfos”.