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LA INFLUENCIA DEL MEDIO AMBIENTE SOBRE LA MENTALIDAD

LOS GRIEGOS CREÌAN QUE EL HOMBRE ERA EL PRODUCTO -EN PARTE AL MENOS- DEL MEDIO AMBIENTE. CONSIDERABAN ESENCIAL, POR LO TANTO, QUE TODA PERSONA ESTUVIERA RODEADA POR COSAS DISEÑADAS CON EL OBJETO DE ESTIMULAR SOLAMENTO LOS MÀS ELEVADOS Y NOBLES SENTIMIENTOS DE SU NATURALEZA…

MUY POCO COMPRENDEMOS NOSOTROS DEL EFECTO PROFUNDO O DE LARGO ALCANCEQUE NOS PRODUCEN LAS DISCORDANCIAS. EN FORMA POTENCIAL, EL HOMBRE CONTIENE DENTRO DE SÌ TODO LO QUE EXISTE CON RELACIÒN A ÈL EN LA NATURALEZA.

TODAS LAS COSAS CON LAS QUE TIENE CONTACTO EXTERNAMENTE, EVOCAN UNA CORRESPONDENCIA INTERNA…

VIVIMOS UNA VIDA DISCORDANTE EN LO ARQUITECTÒNICO, MUSICAL Y ARTÌSTICO. LOS EDIFICIOS ESTÀN AMONTONADOS EN EXTRAÑO DISEÑO CUBISTA; INSTRUMENTOS MUSICALES QUE NO TIENEN NADA EN COMÙN, SON EJECUTADOS A LA VEZ; Y EL ARTISTA MODERNO HA ENCONTRADO FÒRMULAS DE COLOR QUE NO TIENEN SU CONTRAPARTE NI EN EL CIELO, LA TIERRA O EL INFIERNO.

LA CONFUSIÒN GENERADA POR ESTA CIVILIZACIÒN NO PODÌA DEJAR DE PRODUCIR EFECTOS PERJUDICIALES SOBRE LA TRIPLE CONSTITUCIÒN DEL INDIVIDUO -MENTAL, MORAL Y FÌSICA…

SI QUEREMOS PRODUCIR UNA RAZA DE HOMBRES Y MUJERES CAPACES DE TENER PENSAMIENTOS RACIONALES E NTELIGENTES DEBEMOS RODEARLOS DE EJEMPLOS DE ESTABILIDAD Y PROPORCIÒN, LOS CUALES EVOQUEN ESOS MISMOS PRINCIPIOS LATENTES EN EL ALMA HUMANA.

GRECIA COMPRENDIÒ PROFUNDAMENTE QUE SUS FILÒSOFOS ERAN EL PRODUCTO DIRECTO DE LOS NOBLES IDEALES DE MÙSICA, ARTE, ESTÈTICA Y ARQUITECTURA LOS CUALES HABÌAN ESTABLECIDO COMO MODELO O “STANDARD” DE SU SISTEMA CULTURAL.

MANLY P. HALL

La fuerza de trabajo es, pues, una mercancía que su propietario, el obrero asalariado, vende al capital. ¿Para qué la vende? Para vivir.

Ahora bien, la fuerza de trabajo en acción, el trabajo mismo, es la propia actividad vital del obrero, la manifestación misma de su vida. Y esta actividad vital la vende a otro para asegurarse los medios de vida necesarios. Es decir, su actividad vital no es para él más que un medio para poder existir. Trabaja para vivir. El obrero ni siquiera considera el trabajo parte de su vida; para él es más bien un sacrificio de su vida. Es una mercancía que ha adjudicado a un tercero. Por eso el producto de su actividad no es tampoco el fin de esta actividad. Lo que el obrero produce para sí no es la seda que teje ni el oro que extrae de la mina, ni el palacio que edifica. Lo que produce para sí mismo es el salario; y la seda, el oro y el palacio se reducen para él a una determinada cantidad de medios de vida, si acaso a una chaqueta de algodón, unas monedas de cobre y un cuarto en un sótano. Y para el obrero que teje, hila, taladra, tornea, construye, cava, machaca piedras, carga, etc., por espacio de doce horas al día, ¿son estas doce horas de tejer, hilar, taladrar, tornear, construir, cavar y machacar piedras la manifestación de su vida, su vida misma? Al contrario. Para él, la vida comienza allí donde terminan estas actividades, en la mesa de su casa, en el banco de la taberna, en la cama. Las doce horas de trabajo no tienen para él sentido alguno en cuanto a tejer, hilar, taladrar, etc., sino solamente como medio para ganar el dinero que le permite sentarse a la mesa o en el banco de la taberna y meterse en la cama. Si el gusano de seda hilase para ganarse el sustento como oruga, sería un auténtico obrero asalariado.

Karl Marx (Trabajo asalariado y capital)

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Miró por lo menos por 10 minutos a la persona frente a ella como es que intentaba obtener la bebida de aquella máquina dispensadora. Rodó los ojos divertida, no iba a conseguir nada así que se acercó y con un golpe pequeño en el costado de máquina, consiguió que el producto fuera liberado por esta cayendo por el hueco. La cogió y se giró hasta la persona para entregársela — tiene sus mañas, las quejas no sirven mucho para que funcione por suerte ya conozco las máquinas de por aquí 

Amantes pasajeros

Quiero confesar algo muy lindo y tierno que me paso hoy en el MIO, cuando venia de la Universidad. En la estacion del estadio se subio un chico simpatico a vender un producto, creo que el no queria hablar por que le daba pena, asi que solo pasaba el producto a las personas, yo no se lo recibi, el siguio repartiendo y me fue imposible aparatar la mirada de él, tenia algo que en su silecio me atraia mucho, al final el termino de recojer de nuevo su producto y aun asi vino hasta mi y me paso la mano, como si yo le hubiese recibido, pero se fue y se paro en el bagon de adelate y yo venia en el de atras, pero desde alla yo lo miraba y el tambien lo hacia, hasta que se vino y se paro justo enfrente mio y me miraba y me sonrio y yo tambien lo hize, nos quedamos mirando un rato fijamente y fue muy lindo (justo iba escuchando con mis audifonos la cancion de Hello- Adele) al final se acerco mas a mi y se hizo en la puerta de atras, asi que yo ya no podia verlo, pero un momento no aguante y me voltee y el me estaba mirando, lugo vino de nuevo delante mio y miro por ultima vez. Se bajo en la estacion Torre de Cali, y hasta que se bajo, no deje de mirarlo por el vidrio. Ojala vuelva a verlo. Tenia una camisa amarilla, unos jeans, unas zapatillas nike, verde con negro y una gorra negra. Fue la sonrisa mas linda que me han dado.

#CuentameTusHistorias.

“Mi primer novio me decía bonita. Quería ser el de mejor promedio de la clase. Teníamos 14 años y nos gustaba morder nuestros labios. Los suyos eran igual de carnosos que los míos. Siempre fue segundo lugar, después de mí. Me odiaba en cada entrega de calificaciones.
Mi segundo novio me decía linda. Usaba lentes oscuros, producto en el cabello, pantalones ajustados y una riñonera Kipling. Hablaba perfecto inglés. Siempre se quiso más que a mí.
Mi tercer novio me decía cariño. Era un sabelotodo. Siempre tenía una respuesta u opinión para cualquier tema, pero una vez le pregunté si me amaba y no supo qué contestar.
Mi cuarto novio me decía amor. Era un mujeriego hasta que me conoció. Me bajó la luna y las estrellas pero yo no le creí. Cuando terminamos, volvió a ser mujeriego. Siempre tendré la duda de si me equivoqué al juzgarlo.
Mi quinto novio me decía muñeca. Era divertido e inteligente. Tenía una casa, un negocio y una sonrisa divina. Pero también dos hijos y una esposa.
Mi sexto novio me decía niña. Era divorciado y mayor que yo. Me presentó su historia, me leía y contaba de las aventuras que tuvo. Un día me regañó y, jugando, le dije que parecía mi papá. Triste, me hizo dejarlo.
Mi séptimo novio me dice hermosa.
Yo creo que ahora sí éste es el bueno.”

by @denisesoyletras

El orden de los factores
sí altera el producto.
Y mucho.
Hay que tener cuidado con lo que pones
a cada lado de un pero.
Quiero quedarme,
pero tengo que irme.
Te volvería a pedir que te quedaras,
pero tengo clara una cosa.
Las ganas siempre pueden a los peros.
Tienes que irte,
pero te quedas.
—  Circo de quimeras.