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El amor es una tentativa de penetrar en otro ser, pero sólo puede realizarse a condición de que la entrega sea mutua. En todas partes es difícil este abandono de sí mismo; pocos coinciden en la entrega y más pocos aún logran trascender esa etapa posesiva y gozar del amor como lo que realmente es: un perpetuo descubrimiento, una inmersión en las aguas de la realidad y una recreación constante.
Estamos solos. La soledad, fondo de donde brota la angustia, empezó el día en que nos desprendimos del ámbito materno y caímos en un mundo extraño y hostil. Hemos caído; y esta caída, este sabernos caídos, nos vuelve culpables. ¿De qué? De un delito sin nombre: el haber nacido.
—  Octavio Paz - El laberinto de la soledad
Pero más vasta y profunda que el sentimiento de inferioridad, yace la soledad. Es imposible identificar ambas actitudes: sentirse solo no es sentirse inferior, sino distinto. El sentimiento de soledad, por otra parte, no es una ilusión -como a veces lo es el de inferioridad- sino la expresión de un hecho real: somos, de verdad, distintos. Y, de verdad, estamos solos.
—  El laberinto de la soledad, Octavio Paz
Solitude is the profoundest fact of the human condition. Man is the only being who knows he is alone, and the only one who seeks out another. His nature -if that word can be used in reference to man, who has ‘invented’ himself by saying ‘no’ to nature- consists in his longing to realize himself in another. Man is nostalgia and a search for communion. Therefore, when he is aware of himself he is aware of his lack of another, that is, of his solitude.
—  Octavio Paz, El laberinto de la soledad (The Labyrinth of Solitude)

Pero más vasta y profunda que el sentimiento de inferioridad, yace la soledad […] Sentirse solo no es sentirse inferior, sino distinto. El sentimiento de soledad, por otra parte, no es una ilusión —como a veces lo es el de inferioridad— sino la expresión de un hecho real: somos, de verdad, distintos.  Y de verdad, estamos solos.

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El laberinto de la soledad. Octavo Paz.

La palabra chingar, con todas estas múltiples significaciones, define gran parte de nuestra vida y califica nuestras relaciones con el resto de nuestros amigos y compatriotas. Para el mexicano la vida es una posibilidad de chingar o ser chingado. Es decir, de humillar, castigar y ofender. O a la inversa. Esta concepción de la vida social como combate engendra fatalmente la división de la sociedad en fuertes y débiles.
—  Octavio Paz