el-hulk

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I kno this is old but the way he so passionately shits on Hulk Hogan while praising Ric Flair is priceless.

Estuve toda la tarde haciendo barro terapia

en la casa de mi amigo hippie buena onda.

Tiene una casita re linda, por el bosque del faro,

hecha de macramé, semillas y mostacillas.

¡Pura artesanía!

Las sillas, la mesa, la puerta:

todo hecho artesanalmente.

Menos el techo, el techo es de Dreadlocks.

Rastas entrelazadas que fue recolectando

durante años y años de viajes.

Toda la tarde nos revolcamos en la pachamama

al ritmo de Manu Chao, Mano Negra y Alfa Blondi,

re liberador,

psicodélico,

“un criadero de dengue” dijo una señora que pasó.

Después, fuimos a comer.

Comimos brócolis hervidos, cosechados

de su quinta orgánica. En la cena, me explicó

la filosofía vegetariana.

Le pregunté si podía comer cornalitos,

que son tan chiquitos que casi ni tienen vida.

Me dijo que no, que no puede comer nada

que tenga cara, ojos para mirar el solo y pueda sonreír.

Después del postre, que era brócolis en almíbar,

charlamos acerca de ser padres.

Me dijo que si tenía un hijo le iba a poner África.

Le dije que era un ignorante, que África es un país muy pobre

que la pasan re mal y siempre tienen hambre,

porque no tienen para comer.

Que, si quiere ponerle un nombre copado,

le ponga Amoxicilina 400.

Nada que ver, me dijo, le voy a poner Aloe Vera.

A las doce, me volví en taxi.

A mitad de camino, me empezó a doler la panza.

Me bajé dos cuadras antes y caminé hasta mi casa.

Me acosté con fiebre, escalofríos y retorcijones.

Y tuve un sueño muy raro:

iba en bicicleta con el increíble Hulk sentado en el manubrio.

Teníamos que subir una loma re empinada,

antes que los brócolis, que también iban en bicicleta.

Ellos iban bien, en un ratito nos habían sacado

un kilómetro de distancia. Nosotros, en cambio,

no avanzábamos nada. Encima Hulk

se enojaba y me pegaba cachetadas.

“Dale”, me decía, “apurate que voy re incómodo

y el freno, que me estoy clavando

en cualquier momento me va a reventar la próstata”.

Yo le decía que no me pegue, que tenía la mano re pesada.

Que, si me quería motivar psicológicamente,

me tire buena onda.

Después llegábamos a la costa, nos sentábamos

y tomábamos mate. Cuando se nos acababa el agua, le decía a Hulk

que se haga chiquito

y que piense en cosas tristes.

Cuando Hulk se hacía chiquito,

lo metía adentro del termo y Hulk

lloraba, lloraba y lloraba hasta

que llenaba el termo. Después salía,

volvía a su tamaño natural y seguíamos

tomando mate, disfrutando de la vista

nutriéndonos con su angustia radioactiva.

Me desperté temblando de frío.

Llamé a mi mamá y le dije

que tenía cólera. Me dijo que me abrigue

y vaya al médico. Me tomé un taxi

y fui al médico. Llegué y me atendió la secretaria

y me dijo: - tenés que sacar un turno, hay diez personas adelante tuyo.

Estuve diez minutos en la sala de espera y me fui a hacer tiempo a la plaza.

Compré una bolsa de maní y me senté en un banco de la plaza Mitre.

Siempre, cuando me siento triste,

voy a la plaza con una bolsa de maní y les doy de comer

a los linyeras. Me siento en un banco y les tiro maní desde ahí.

De regreso a la clínica, me crucé con un compañero de letras,

que recién salía de terapia intensiva.

Me dejó un panfleto para una muestra de fotografía.

Yo le dije que iba a ir, pero no fui. Porque  las muestras de fotografía,

me parecen aburridísimas,

siempre son lo mismo. La foto de una vieja caminando,

un linyera durmiendo adentro de un tacho de basura

o una lesbiana con cara de culo.

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NUNCA ENFADES A UN PISCIS

Piscis es el gran escapista del zodiaco. Cuando se siente atosigado por problemas, tensiones y sinsabores, sabe cómo desconectar de todo eso y perderse mentalmente en un mundo mejor.

Habitualmente es afable, buena gente, incluso dulce. E intenta seguir siéndolo en las situaciones difíciles, escapando con su imaginación cuando ve venir el enfrentamiento, en este caso.

Sin embargo, ya sea porque alguien le busque demasiado las cosquillas o por la situación en sí, en algunas ocasiones no puede escapar y… ¡EXPLOTA!

Los enfados de este signo son muy violentos. Primero, porque Piscis suele evitar los enfrentamientos y, cuando estalla, es porque ya no puede contenerse más. Y, segundo, porque la gente está acostumbrada a su sonrisa, a su dulzura y placidez de carácter. Por lo que una reacción tan brusca resulta sorprendente.

No obstante, ahí donde lo ves, Piscis puede hacer los comentarios más hirientes que te imaginas (insultos y barbaridades escatológicas incluidas). Y también es de los que no se lo piensan a la hora de darle un cabezazo al espejo, a la de tirarte un plato a la cabeza o a la de romperte una silla en la espalda.

Eso,  para que te hagas una idea. Afortunadamente, no todos son iguales. Sólo quédate con que este pececito angelical es un tsunami cuando se enfada de verdad.

¿No es sorprendente? Piscis, en su estado habitual, suele tener consideración por sus semejantes. Pero, cuando se enfada, la pierde por completo.

No es que Piscis pretenda ser cruel. Simplemente, no piensa en ese momento, sino que se deja arrastrar por la hecatombe emocional que experimenta.

Esa tempestad, afortunadamente, no suele ser larga. El Hulk Piscis vuelve pronto a su apacibilidad habitual, aunque en el tiempo de enfado le haya dado tiempo a poner en tu contra hasta a tu propia madre.

Mientras tanto, lo más inteligente que puedes hacer es permanecer lejos. La calma no tardará en volver y, si hay algo que arreglar, luego lo hablas con Piscis. (Aunque sería mejor que no le pasaras una factura por daños y perjuicios, para evitar un posible “reenfollinamiento”.)

— Si no encontraba esos dos chocolates junto a mi equipaje, juro que me veían convertirme en el increíble Hulk —le aseguró falsamente a la persona que tenía en frente, finalizando de aquél modo el extenso relato que le había obsequiado -sin razón aparente- sobre lo que había sucedido con su habitación en la noche anterior. Se suponía que debía ser discreto y no andar por ahí comentando a todo el mundo sobre la decisión que Senét, Banshee y Raisie habían tomado a sus espaldas, obligándolo a cambiarse de habitación sin que nadie se molestara siquiera en preguntarle si estaba de acuerdo. Las cosas habían resultado bien, pese a que él hablaba como si estuviese frustrado por todo lo sucedido. Aún a pesar de sus momentos con la rubia, Banshee le agradaba, y sin duda alguna había contado con mejor suerte que él a la hora de la asignación de habitaciones. Consideraba la de ella mucho mejor que aquella que iba a ser suya originalmente. Sin embargo, había decidido dramatizar toda la situación para aquella persona que se encontraba frente a él mientras se disponía a terminar su delicioso licuado de banana en la cafetería del hotel.

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Impresionante disfraz de látex.

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Ha llegado… EL MOD DE HULK PARA GTA V

Ya puedo morir tranquilo.