el trueno

Si de tormentas hablamos
ella era el trueno, y yo sólo el rayo.
Todo el mundo la notaba llegar.
Le encantaba llamar la atención,
que la escucharan, que la sintieran,
ser el centro del espectáculo.
Yo en cambio era la silenciosa.
Esa de la que pocos se percataban. 
Esa cuya presencia podía pasar desapercibida.

Hay quienes aman los truenos, sus estruendos.
Porque los comparan con el crujir de las nubes,
porque les movilizan las entrañas,
porque hacen que se les ponga la piel de gallina.
Ella era así.
Y sin embargo, era sólo eso:
puro ruido.


Pero amor mío,
si de tormentas hablamos,
déjame decirte que el rayo no sólo deja marca:
También ilumina.

—  19 de marzo, Juego de palabras
Los signos como veranos.

ARIES el húmedo verano: calor deslizando las manos pegajosas por la pendiente de tus muslos / / sudor que recoge en su clavícula / / colas de caballo y camisas de tirón sobre quemaduras de sol.

TAURO ∞ el tibio verano: nubes llegando a reunir en la orilla del lago / / cabañas y las fogatas / hierba deslizándose lentamente por los dedos inactivos.

GÉMINISel tormentoso verano: el trueno amenazando con romper el mundo en dos / / lluvia mísera que golpea el pavimento, las gotas persistentes, dulces, sobre el saliente de tu labio inferior / / trajes de baño empapados a través de juegos y el pesado aire con petrifico. 

CÁNCERel sueño de verano: mariquitas dormitando en su pelo / / fortalezas de la manta y cuentos para dormir / / el crepitar de la hoguera goteando perezosamente a través de los árboles.

LEOel verano nostálgico: contar la constelación de rasguños que la temporada dejó / polaroids colgadas como luces de hadas en cada rincón de su habitación / / mejillas besadas por el son que brillan hasta diciembre.

VIRGO ∞ verano estable: trabajos de medio tiempo y fiestas que duran hasta que el sol asoma hacia arriba sobre los árboles / / dedos atados a través de los suyos; manos alisando protector solar sobre los omóplatos / / playa toallas y discos voladores como estrellas fugaces sobre tu cabeza.

LIBRAel verano estético: Ropa de cama blanca y encaje / / Vestidos verano de barrido de la curvatura de los tobillos / / un cielo pecoso con estrellas.

ESCORPIO ∞ el verano de bronce: escotes y noches que se extienden hasta la mañana / / pateando petardos a través de las esquinas vacías / festivales que vibran a través de su cuerpo como un segundo latido.

SAGITARIO el verano primaveral: las coronas de margaritas se colocan sobre la cresta de su frente / / el pesado aire con el olor de los jacintos / / el sol sí mismo drapeado sobre ti como un tejido.

CAPRICORNIO el verano renovador: adornos de cabello y coger los trenes / / la marea chupando el arena hacia fuera por debajo de los dedos / / convertibles paseos y risa que obtiene llevado por el viento.

ACUARIO ∞ el aventurero verano: reglas rotas y cercas saltadas // contando pasaportes como dinero // adrenalina golpeando dentro de ti como un tercer pulmón.

PISCESel verano espiritual: habitaciones de humo y festivales de música // dedos entrelazados perezosamente // conectando las estrellas con Sharpie // pinky juramentos ​​y anillos de promesa.

Originally posted by futuretage

Post original en ingles de: thecantarellaofodile

Silencio (Cuento completo) de Edgar Allan Poe

Escúchame -dijo el Demonio, apoyando la mano en mi cabeza-. La región de que hablo es una lúgubre región en Libia, a orillas del río Zaire. Y allá no hay ni calma ni silencio.

Las aguas del río están teñidas de un matiz azafranado y enfermizo, y no fluyen hacia el mar, sino que palpitan por siempre bajo el ojo purpúreo del sol, con un movimiento tumultuoso y convulsivo. A lo largo de muchas millas, a ambos lados del legamoso lecho del río, se tiende un pálido desierto de gigantescos nenúfares. Suspiran entre sí en esa soledad y tienden hacia el cielo sus largos y pálidos cuellos, mientras inclinan a un lado y otro sus cabezas sempiternas. Y un rumor indistinto se levanta de ellos, como el correr del agua subterránea. Y suspiran entre sí.

Pero su reino tiene un límite, el límite de la oscura, horrible, majestuosa floresta. Allí, como las olas en las Hébridas, la maleza se agita continuamente. Pero ningún viento surca el cielo. Y los altos árboles primitivos oscilan eternamente de un lado a otro con un potente resonar. Y de sus altas copas se filtran, gota a gota, rocíos eternos. Y en sus raíces se retuercen, en un inquieto sueño, extrañas flores venenosas. Y en lo alto, con un agudo sonido susurrante, las nubes grises corren por siempre hacia el oeste, hasta rodar en cataratas sobre las ígneas paredes del horizonte. Pero ningún viento surca el cielo. Y en las orillas del río Zaire no hay ni calma ni silencio.

Era de noche y llovía, y al caer era lluvia, pero después de caída era sangre. Y yo estaba en la marisma entre los altos nenúfares, y la lluvia caía en mi cabeza, y los nenúfares suspiraban entre sí en la solemnidad de su desolación.

Y de improviso levantóse la luna a través de la fina niebla espectral y su color era carmesí. Y mis ojos se posaron en una enorme roca gris que se alzaba a la orilla del río, iluminada por la luz de la luna. Y la roca era gris, y espectral, y alta; y la roca era gris. En su faz había caracteres grabados en la piedra, y yo anduve por la marisma de nenúfares hasta acercarme a la orilla, para leer los caracteres en la piedra. Pero no pude descifrarlos. Y me volvía a la marisma cuando la luna brilló con un rojo más intenso, y al volverme y mirar otra vez hacia la roca y los caracteres vi que los caracteres decían DESOLACIÓN.

Y miré hacia arriba y en lo alto de la roca había un hombre, y me oculté entre los nenúfares para observar lo que hacía aquel hombre. Y el hombre era alto y majestuoso y estaba cubierto desde los hombros a los pies con la toga de la antigua Roma. Y su silueta era indistinta, pero sus facciones eran las facciones de una deidad, porque el palio de la noche, y la luna, y la niebla, y el rocío, habían dejado al descubierto las facciones de su cara. Y su frente era alta y pensativa, y sus ojos brillaban de preocupación; y en las escasas arrugas de sus mejillas leí las fábulas de la tristeza, del cansancio, del disgusto de la humanidad, y el anhelo de estar solo.

Y el hombre se sentó en la roca, apoyó la cabeza en la mano y contempló la desolación. Miró los inquietos matorrales, y los altos árboles primitivos, y más arriba el susurrante cielo, y la luna carmesí. Y yo me mantuve al abrigo de los nenúfares, observando las acciones de aquel hombre. Y el hombre tembló en la soledad, pero la noche transcurría, y él continuaba sentado en la roca.

Y el hombre distrajo su atención del cielo y miró hacia el melancólico río Zaire y las amarillas, siniestras aguas y las pálidas legiones de nenúfares. Y el hombre escuchó los suspiros de los nenúfares y el murmullo que nacía de ellos. Y yo me mantenía oculto y observaba las acciones de aquel hombre. Y el hombre tembló en la soledad; pero la noche transcurría y él continuaba sentado en la roca.

Entonces me sumí en las profundidades de la marisma, vadeando a través de la soledad de los nenúfares, y llamé a los hipopótamos que moran entre los pantanos en las profundidades de la marisma. Y los hipopótamos oyeron mi llamada y vinieron con los behemot al pie de la roca y rugieron sonora y terriblemente bajo la luna. Y yo me mantenía oculto y observaba las acciones de aquel hombre. Y el hombre tembló en la soledad; pero la noche transcurría y él continuaba sentado en la roca.

Entonces maldije los elementos con la maldición del tumulto, y una espantosa tempestad se congregó en el cielo, donde antes no había viento. Y el cielo se tornó lívido con la violencia de la tempestad, y la lluvia azotó la cabeza del hombre, y las aguas del río se desbordaron, y el río atormentado se cubría de espuma, y los nenúfares alzaban clamores, y la floresta se desmoronaba ante el viento, y rodaba el trueno, y caía el rayo, y la roca vacilaba en sus cimientos. Y yo me mantenía oculto y observaba las acciones de aquel hombre. Y el hombre tembló en la soledad; pero la noche transcurría y él continuaba sentado.

Entonces me encolericé y maldije, con la maldición del silencio, el río y los nenúfares y el viento y la floresta y el cielo y el trueno y los suspiros de los nenúfares. Y quedaron malditos y se callaron. Y la luna cesó de trepar hacia el cielo, y el trueno murió, y el rayo no tuvo ya luz, y las nubes se suspendieron inmóviles, y las aguas bajaron a su nivel y se estacionaron, y los árboles dejaron de balancearse, y los nenúfares ya no suspiraron y no se oyó más el murmullo que nacía de ellos, ni la menor sombra de sonido en todo el vasto desierto ilimitado. Y miré los caracteres de la roca, y habían cambiado; y los caracteres decían: SILENCIO.

Y mis ojos cayeron sobre el rostro de aquel hombre, y su rostro estaba pálido. Y bruscamente alzó la cabeza, que apoyaba en la mano y, poniéndose de pie en la roca, escuchó. Pero no se oía ninguna voz en todo el vasto desierto ilimitado, y los caracteres sobre la roca decían: SILENCIO. Y el hombre se estremeció y, desviando el rostro, huyó a toda carrera, al punto que cesé de verlo.

Pues bien, hay muy hermosos relatos en los libros de los Magos, en los melancólicos libros de los Magos, encuadernados en hierro. Allí, digo, hay admirables historias del cielo y de la tierra, y del potente mar, y de los Genios que gobiernan el mar, y la tierra, y el majestuoso cielo. También había mucho saber en las palabras que pronunciaban las Sibilas, y santas, santas cosas fueron oídas antaño por las sombrías hojas que temblaban en torno a Dodona. Pero, tan cierto como que Alá vive, digo que la fábula que me contó el Demonio, que se sentaba a mi lado a la sombra de la tumba, es la más asombrosa de todas. Y cuando el Demonio concluyó su historia, se dejó caer, en la cavidad de la tumba y rió. Y yo no pude reírme con él, y me maldijo porque no reía. Y el lince que eternamente mora en la tumba salió de ella y se tendió a los pies del Demonio, y lo miró fijamente a la cara.

FIN.

Weather Vocabulary in Spanish and French

Nouns

Weather – El clima – La météo/ le temps

Temperature – La temperatura – La température

Forecast – El pronóstico – La prévision

Sun – El sol – Le soleil

Wind – El viento – Le vent

Cloud – La nube – Le nuage

Snow – La nieve – La neige

Rain – La lluvia – La pluie

Storm – La tormenta – La tempête/ l’orage (m.)

Thunder – El trueno – Le tonnerre

Lighting – El rayo – L’éclair (m.)

Heat – El calor – La chaleur

Cold – El frio – Le froid

Ice – El hielo – La glace

Hail – El granizo – La grêle

Humidity – La humedad – L’humidité (f.)

Adjectives

Sunny – Soleado - Ensoleillé

Windy – Ventoso - Venteux

Cloudy – Nublado – Nuageux

Rainy – Lluvioso - Pluvieux

Stormy – Tormentoso – Orageux

Hot – Caliente – Chaleureux

Cold – Frio – Froid

Icy – Helado* – Glacé

Humid – Húmedo – Humide

Dry – Seco – Sec

Frozen – Congelado – Gelé

Slippery – Resbaladizo – Glissant

*Can also mean very cold

Verbs

To shine – Brillar – Briller

To rain- Llover – Pleuvoir

To blow – Soplar – Souffler

To burn – Quemar – Bruler

To freeze – Congelar – Geler

To check the weather – Revisar el clima – Vérifier la météo/ le temps

To fall – Caer – Tomber

To slip – Resbalar – Glisser

To hail – Granizar – Grêler

To predict – Predecir – Prévoir

Y cada vez que te acuerdes de mí no mires a las estrellas, tampoco a la luna, fíjate en aquella ventana mojada por la lluvia de sentimientos rotos, recuerda cómo nos abrazamos desde el otro lado y de cómo el estruendo de los truenos y gotas de agua cayendo en el tejado se convirtieron en melodía de fondo de ese momento tan nuestro de mangas mojadas, de amor utópico y real por momentos, estábamos confundidos e indecisos, simplemente nos dejamos llevar por ese momento en el que la atracción de nuestros corazones era lo único real para ambos, nos escondimos bajo un viejo cobertor a huir del frío invierno que nos separaba, la melodía de fondo continuaba y nuestros ojos se encontraron al igual que nuestras manos, el frío se marchó y dos corazones apagados quedaron expuestos al calor del amor.
—  Enviado por @morado-rojo-verde
Cocaína

Nos dejamos arrastrar pero
los dos sabemos que esto
no es bueno,
hemos ido tantas veces
a pillar,
que ya nos mira raro
hasta el camello.
El vicio nos puede,
no entendemos de miedos,
yo sólo llevo dos gramos,
¿dónde está el otro puto medio?

Turulo de cristal,
aspiramos tormentas,
nos bebemos los truenos,
en el coche, en casa y a solas
o en cualquier bar
de mala muerte,
abierto un miércoles,
destellos de neón y
tías en bolas
¿Ahora quien pisa el freno?

Nos dejamos arrastrar pero
en el fondo,
los dos sabemos
que estamos enfermos.


- Javier López Píriz

Ella no es una chica espectacular, ella es sólo una chica normal que me  flipa.

Porque ella no es campeona del mundo en nada
pero si la pienso fuerte le nacen tragaluces a los techos
y empiezan a moverse solos los columpios de los parques
y empieza a nevar sobre las playas mientras por la calle
los niños pequeños me miran con sus ojos grandes
como diciéndome
has sido tú, ¿verdad?

Por eso me flipa.

Porque ella mata a las rosas muertas
y hace lazos de cuello de cisne con las agujas del reloj
pero sus ojos no son como los de vuestras novias,
no son de azul laspilázuli ni verde jade,
son vulgares y marrones como los de cualquiera,
y sin embargo cuando ella me mira, me suena La Marsellesa por dentro, me mira y me ve más valiente que el trueno,
aunque es ella la inconsciente que vuela sin tren de aterrizaje,
kamikaze perdida, hacia mí, yo antes no era así, me dice,
pero entonces
tú.

Por eso me flipa.

Porque tiene todos los defectos de la mujer verdadera
pero ni un solo lunar, os lo juro, ni uno solo,
os lo digo yo, que los he buscado con lupa y cartabón,
con mapas y sextantes, y he encontrado a cambio
las huellas de la vida en su piel,
trazos minúsculos de ruedas de bicicleta en sus muslos,
piel de naranja en sus nalgas que me dicen yo sólo soy real.

Por eso me flipa.

Porque es el pan y la tierra.
Porque la miro y pienso
que quién quiere princesas quién quiere trenzas de arcoíris
quién amores de gominolas, cuando tiene delante los defectos de la mujer cierta que llora y sangra y suda contigo
las batallas que en tantas otras ocasiones perdimos
pero que quizás, sólo quizás,
esta vez
no.

—  Por eso | Karim Chergui.

Ziralina, la bendición​ de la alegría

Edad: 5844 años ( 16 años humanos )

Estatura: 1,52

Gustos: Greñas, peluches, todos los seres vivos,chocolate, café, dibujar

Disgustos: los truenos, el mar, sus amigos tristes

Pros: muy valiente y justiciera, con un sentido del liderazgo nato, puede convertir sus desventajas en ventajas

Contras: eso se va por el caño si escucha un trueno, ya que sale corriendo cómo gatito y se larga a llorar

Todos los Sentimientos son Niños (Y tú estás hecho de polvo de estrellas)

(Imagen: Mysticsartdesign)


Siente tus sentimientos, pero no los consientas.
Ellos son niños salvajes, anhelando un padre con empatía.

No los apartes, pero tampoco te aferres a ellos.
Tampoco necesitas hacer nada con ellos.
Como la lluvia, caerán y luego dejarán de caer.
Como el trueno, retumbarán para caer de nuevo en el silencio.
Como las olas en el océano, surgirán para después descansar.

Dales espacio a los sentimientos. Respira en ellos.
Deja que titilen y ardan. 
Pronto pasarán. 
Confía. Y confía en que a veces no puedes confiar.
Siente tus pies en el suelo.
Siente tu vientre elevarse y relajarse.
Recuerda que tu hogar es aquí, en la presencia.

Sabe que dentro de ti hay algo que no tiene absolutamente ningún miedo.

Deja que los niños jueguen, pero no permitas que te controlen.
Ten una atención plena. 
Déjalos bailar, pero no te pierdas.
Déjalos ser, pero reconoce lo que eres.

Los sentimientos pueden ser fuertes, sí.
Pero tu mayor poder 
radica en tu valentía.

Y ERES valiente, 
sin importar lo que nadie diga,
porque estás hecho de polvo de estrellas.

- Jeff Foster

Secretos

Llovía y me mandaste un Whatsapp. Yo estaba intentando ponerme al día con The Walking Dead, pero tenía la cabeza en otro lado. Tu mensaje decía: “Nunca te lo dije, pero me dan mucho miedo los truenos y estoy sola en casa”. Sonreí. Sabía que no era una invitación a coger, era una invitación a seguir conociéndonos. Lo cierto es que en cinco meses de relación no conocés completamente a alguien. En realidad, soy de los que piensa que nunca terminás de conocer a la otra persona. “Te hago compañía por acá hasta que se te pase el miedo o te quedes dormida”, respondí.

Me contaste que todo el mundo se reía de vos porque guardás el arroz en la heladera, que las tostadas te gustan con manteca y dulce y que cuando eras chica tenías un montón de piojos. Yo dije que me gustaba una canción de Agapornis, que siempre había querido ser fotógrafo, pero que me daba pánico fracasar y que no entiendo el fanatismo con las películas de superhéroes.

Mel! dice:
Qué fácil es confesar estas cosas cuando no te tengo que ver la cara.
Con lo tosco que sos con los sentimientos, seguro me tirás tu primer te quiero por acá.
JAJAJAJA

Pablito dice:
Me bancás media hora que tengo que hacer algo importantísimo? Es urgente! No te quedes dormida, eh! Ya vengo

Los truenos eran cada vez más fuertes y me reía pensando en vos metida debajo de las frazadas, cagada hasta las patas. Habían pasado cuarenta minutos y no tenías noticias mías.

Mel! dice:
Me dejaste re colgada, no?
Bueno, aprovecho el momento de sincericidio y que no te estoy viendo la cara para decirte lo siguiente: yo sí te quiero. Y mucho. Un poco me da miedo

Leí el mensaje, pero no te respondí. Tenía poco tiempo de acción porque si no te llegaba una respuesta mía pronto, me ibas a mandar a la mierda, pero todavía no podía.

Mel!:
Bueno, me siento un poco idiota después de eso. Sabía que no te tenía que decir nada porque te ibas a asustar

Bajé del taxi y me paré enfrente de tu casa. Estuve menos de dos minutos en la puerta, pero me empapé como si hubiese estado una eternidad. Toqué el timbre. Abriste con cara de pánico.

 - Me quiero morir
- ¿Por qué, Mel?
- Por lo que acabo de decirte
- ¿Puedo entrar o me voy a quedar mucho tiempo más afuera?
- Uy, sí. Perdón, pasá

Cuando crucé la puerta, me abrazaste. Ahora me da vergüenza, dijiste. Qué cosa, pregunté. Y, vos viste, lo que te dije hace un rato. No seas tonta, Mel. Agarré tu cara entre mis manos y te di un beso. Me saqué la remera y la puse cerca de una estufa que no tiraba mucho calor, pero que iba a servir para secarla antes de que salga el sol. “Vení, tengo una idea”, propuse.

Apagué todas las luces, te llevé hasta la cama y agarré tu mano. “Bueno, ahora me tenés acá para que no te den miedo los truenos y como no nos vemos las caras podemos seguir contando cosas que nos dan vergüenza”, deslicé.

- Vos estás loco
- Lo tomo como un halago, eh
- Bueno, empezá vos
- No, primero las damas
- Dale, pelotudo. Vos lo propusiste, ahora bancatela
Silencio.

- Creo que estoy un poco resentido con mi viejo porque no me dio mucha pelota cuando era chico
- Retrasé tantas citas nuestro primer garche porque no me gusta mi cuerpo
- Pero si sos hermosa, Mel
- ¡Callate y seguí jugando! Interrumpir no es parte del juego
- Emm…fui a un recital de Arjona y no, nadie me obligó
Te reíste. Siempre me gustó tu risa, así que por unos segundos no dije nada hasta que me quejé.

- Hey, no vale reirse. Me hacés sentir un pelotudo
- Tenés razón, perdón. Sigo yo. Tengo miedo a volar en avión
- Fui flogger
Me agarraste la mano y pude sentir cómo te contenías la risa.

- Una vez cogí con una mina
- Perdí la virginidad a los veinte
- Odio a Borges y a García Márquez
- Estoy enamorado de vos

Otra vez el silencio que sólo era interrumpido por los truenos y el ruido de la lluvia que cada vez era más fuerte. Solté tu mano porque empecé a transpirar y me daba vergüenza. Seguías sin decirme nada. Estaba quieto, rígido. Qué ganas de matarme, por favor. Empecé a levantarme para irme, pero me agarraste de la mano y lo dijiste: “Yo también”. Intenté mirarte a los ojos, pero entre la miopía y la oscuridad de la habitación no veía mucho. Te quise dar un beso, pero le pifié. Nos reímos un rato. “Acá estoy”, orientaste. Me empecé a desabrochar el pantalón, pero me frenaste. “Hoy no puedo, me vino”. No me importó. Nos volvimos a acostar, nos tapamos y nos quedamos dormidos.

Dioses griegos

Aries: Ares, dios de la guerra

Tauro: Zeus, dios del cielo y el trueno y rey de los dioses

Géminis: Dioniso, dios de la vendimia y el vino

Cáncer: Hera, diosa del matrimonio y reina de los dioses

Leo: Afrodita, diosa del amor, el deseo, la belleza y la reproducción

Virgo: Artemisa, diosa de de la caza, los animales salvajes y la virginidad

Libra: Hestia, diosa de la arquitectura y el hogar

Escorpio: Hades, dios del inframundo

Sagitario: Hermes, dios del engaño y el hurto y mensajero de los dioses

Capricornio: Atenea, diosa de la guerra (estrategia) y la sabiduría

Acuario: Poseidón, dios de los mares

Piscis: Deméter, diosa de la agricultura y portadora de las estaciones

La mujer Virgo

Si te imaginas a la mujer Virgo como una doncella dulce y virginal, pura como la nieve recién caída, ya verás cómo se hacen pedazos tus ilusiones. Virgo no es una ninfa arrodillada junto a un estanque, envuelta en una túnica de gasa. Lamento estropearte la imagen. Una mujer Virgo es capaz de dejar a su pareja por un hombre a quien conoció en algún océano remoto, de tener un hijo de su amante sin preocuparse del matrimonio y de enfrentar con la cabeza bien alta a un mundo hostil. Nada de eso es muy púdico ni virginal. Hay mucho que aprender sobre este tierno y frágil símbolo de la feminidad sin mancha, y en primer lugar, que su columna vertebral está hecha de acero inoxidable. Es verdad que básicamente es tímida; eso no te lo discuto. Las chicas Virgo no se suben a un cajón para pronunciar fervorosos discursos, ni arrasan ellas solas con un bar, como las mujeres del Lejano Oeste. Tampoco verás que las arresten por conducir borrachas, y te daré dinero por cada una que encuentres en el reparto de una revista picaresca. Pero una mujer Virgo es una mujer, con todas las armas y astucias necesarias, incluso una férrea determinación de perseguir la felicidad sin importarle a dónde la lleve el camino. Algunos punzantes espinos en la ruta no harán que se desmaye ni que gima débilmente pidiendo ayuda. Cuando oigas hablar de una mujer Virgo que ha violado las reglas de la sociedad, asegúrate de leer bien entre líneas. Su mentalidad es intrínsecamente pura, eso es cierto. Pero también el amor es puro; el verdadero amor, y a Virgo no le interesa el de ninguna otra clase. Es capaz de escalar las montañas más altas y atravesar el mar agitado como marinero, una vez que se ha movilizado en ella el espíritu de Mercurio, que puede oscurecer considerablemente esa imagen etérea y graciosa. Recuerda también que el verdadero regente de Virgo, el distante Vulcano, es el dios del trueno. Una Virgo que considere imperfecto su matrimonio y encuentre un amor sin mácula (o crea haberlo encontrado, lo mismo da), no vacilará en cortar los antiguos vínculos. Cuando usa el escalpelo, lo hará con la calma y precisión de un cirujano. Por más que deteste destruir el círculo de la familia, Virgo detesta más la hipocresía.
Una vez que haya aceptado un amor como ideal y verdadero, la pureza de la idea que ella tiene de la relación tiene primacía absoluta sobre todos los pedazos de papel legal del mundo. Es la única mujer del zodiaco que puede ser absolutamente práctica y divinamente romántica al mismo tiempo. Esa situación, la de aventura amorosa junto a un océano remoto, puede parecer superficialmente sin fundamento e inmoral. En realidad, es un predecible ejemplo de cómo Virgo puede mostrarse fiel a su genio cuando se ve ante una decisión difícil. En una situación así, se angustiará al extremo ante la reprobación social, pero la angustia no alterará su conducta, como no alterará tampoco la pureza de sus motivaciones. Es un ejemplo perfecto del firme sentido práctico que da a Virgo su elemento de tierra, unido a la cualidad mental, etérea y orientada hacia lo ideal de Mercurio. Una vez que el amor de Virgo se enciende, arde al rojo blanco, y con su intensidad y unicidad de propósito puede dar motivos de vergüenza a las pasiones de otros signos solares. Sin embargo, para encenderlo puede hacer falta cierto tiempo. Admito que los aspectos físicos y ardientes del amor pueden estar un tanto suavizados en las mujeres típicas de Virgo, pero hay en ellas una misteriosa y serena cualidad de espera, una “pasión del espíritu” que, para los hombres que prefieren la delicadeza de los sobreentendidos en amor, es una cualidad sumamente satisfactoria.
Es una perfeccionista, pero eso no significa que sea perfecta. Tiene sus rasgos negativos, que pueden ser bien fastidiosos. Para empezar, las mujeres Virgo están tercamente convencidas de que nadie puede hacer las cosas con tanto orden y eficiencia como ellas, y lo que realmente le revienta a uno es que -por lo general- nadie puede. También son insoportables con la puntualidad. ¿Alguna vez has hecho esperar a una mujer Virgo a quien hubieras citado? Cuando se sienta molesta o irritable, no te hará una escena ni te tirará botellas a la cabeza, pero puede ponerse arisca y quisquillosa si la haces enojar. También puede ser que te riña, directamente. Alguna vez es posible que una mujer Virgo llegue a parecerse a una arpía, pero en general no llegan tan lejos. Llévale flores, admite que te comportaste mal y no discutas. No te servirá de nada, a Virgo no podrás vencerla. Su elemento es la tierra, de modo que valora las creaciones de la naturaleza, y un ramillete puede calmar su irritación. En cuanto a las disculpas, que sean breves y precisas. Nadie puede tomar por tonta a Virgo. Su claridad de visión detectará la más elaborada de las mentiras del más hábil enredador, y la más tenue mancha de lápiz de labios en el cuello de una camisa. Puede ser limpia en sus intenciones, pero desde luego no es ingenua. No quiero decir que vaya a revisarte la ropa que envías al lavadero, por lo menos mientras no estén casados. Después, como estará en su casa, no se sentirá tan culpable al hacerlo.
Son mujeres que padecen un bloqueo mental cuando se trata de admitir sus propios errores, como si tuvieran un bloque de madera ante el cerebro, de manera que será prudente que, simplemente, te ahorres el intento. Por frustrante que sea, la mayoría de las veces tendrá razón, de modo que ¿a qué discutirle? Cuando hayas conseguido que vuelva a su estado de ánimo normal, es tan deliciosa que ya no te importará quien ganó o perdió. Si no resulta demasiado hiriente para tu orgullo masculino, te resultaría provechoso seguir sus consejos financieros, o dejar que sea ella quien organice el presupuesto. Es concisa y práctica, y capaz de detectar pequeños errores que hasta a un contable público se le escaparían. (Salvo que tenga influencias negativas en su carta natal, o que tenga un ascendente impulsivo.)
Si empiezas a salir con una mujer Virgo, pule tus modales y tu gramática. No verá con buenos ojos que uses lenguaje de cuartel o que bebas el agua del chorro. No te pongas a masticar apio muy cerca de sus oídos, y en cuanto a comer mazorca, será mejor que te olvides. Dile en todo caso al camarero que te lo desgrane y te lo sirva en el plato. Tampoco pasarás el examen si eres desaliñado en el vestir. Si te has enamorado de Virgo, es mejor que te resignes a afeitarte dos veces al día, y lo mismo te digo para las duchas. Báñate en loción para después de afeitarte, cepíllate bien el traje, ponte una camisa limpia, cuidado con los modales, y hazte limpiar los zapatos antes de empezar a cortejar a una chica de estas. Y una última advertencia, muy valiosa: la próxima vez que llegues tarde, finge que no te has dado cuenta de la hora que es. Entra en su casa con porte colérico y, cuando te pregunte qué te pasa, dile que esa tonta y ridícula biblioteca del demonio (no se te ocurra usar palabras más fuertes que esas) cierra siempre cinco minutos antes del horario estipulado. No importaría si fuera de vez en cuando, pero es que todas las noches te cierran las puertas cuando tú todavía tienes que guardar todas esas publicaciones científicas. Eso le hará olvidar tu retraso.
Tienes que guardar todas esas publicaciones científicas. Eso le hará olvidar tu retraso.
No la lleves al hipódromo ni la dejes ver cómo pierdes el salario de una semana con esa estupenda yegua en la quinta carrera, por media cabeza. Las historias de color subido, guárdalas para los almuerzos con los amigos, y repítele siempre cuanto te alegra que ella no sea una de esas mujeres tornadizas. ¿Acaso no es cierto? Y tampoco es una lapa. Las mujeres de Virgo no se van a los extremos. Ella puede cuidarse sola, gracias, pero para hacerlo no necesita portarse como un hombre. No la abrumes con tus encantos físicos ni la abraces como un oso cuando van en el metro; tampoco precipites el beso de despedida la primera vez que salgan juntos, ni tal vez la décima… espera el momento justo. En general, procura evitar las escenas sobreactuadas. Muévete con lentitud, con gracia y con gusto, si no quieres terminar en la orquesta por tu torpeza. Y ya que hablamos de teatro, es probable que a ella le encante. Y los desfiles también. La pompa y el ornamento, la emoción dramática, sirven de escape para sus propias emociones, tensamente controladas. Además, como crítica es excelente. El desarrollo de su intelecto y su gusto artístico, combinados, explican la agudeza de su percepción. Casi siempre, una mujer Virgo se adelantará a los comentarios de los críticos. Para definirla, discriminación es una de las palabras claves. Le encantan las obras de teatro, los conciertos y los libros, pero critica severamente su contenido, de la misma manera que te criticará la corbata y la forma de peinarte, por no hablar de lo que dices y de lo que haces. Para ella, criticar es tan natural como respirar para ti. Virgo es la eterna perfeccionista, y sin ella andaríamos todos bastante sucios y desaliñados. Pero no se te ocurra criticarla a ella, que eso va contra las reglas. Aquí, la regla de oro decididamente no es válida. Lo que ella te hace, es mejor que tú no se lo hagas. La cristalina claridad de su pensamiento hace que, por dentro, tenga tanta conciencia de sus propias imperfecciones como de las tuyas, y como la evaluación que hace de sí misma es tan frecuente como severa, de ahí que tenga la sensación de que no necesita que tú la ayudes. De ella se puede decir con verdad que es “el peor de sus críticos”.
Lo bueno de enamorarte de una mujer como ella es que se hará cargo de todas tus preocupaciones, y es posible que incluso disfrute con ello. Evitará que caigas en el ridículo sin hacerte sentir disminuido en tu hombría, un arte que bien podrían imitar las mujeres nacidas bajo otros signos solares. En cuanto a la fidelidad, alguna vez sabrás de una excepcional mujer de Virgo que, por sus razones propias e insondables, ha decidido mandar al diablo la virtud, pero por lo común en esos impulsos, que no suelen durar mucho, hay el deseo de demostrarse algo a sí misma. Las mujeres Virgo que alguna vez dan unos pasos por la florida senda de la promiscuidad tienen la habilidad suficiente para ocultar el traspié, y de todas maneras ese comportamiento es excepcional. Lo habitual es que, si te ama de veras, puedas dejarla tranquilamente durante un mes en una isla desierta, con el hombre más atractivo que conozcas. ¿Dos meses? Bueno, la mujer Virgo es humana, en definitiva; no es una computadora que camina y habla. Tiene un corazón más cálido de lo que se imagina la gente, y sus emociones pueden volverse tormentosas, aunque no se tome el trabajo de anunciarlo en la cartelera. La naturaleza emocional de Virgo es contenida, pero no inexistente. Recuérdalo, que eso te levantará el ánimo.
Aunque sean fastidiosamente meticulosas con las pequeñeces, las jóvenes Virgo también pueden ser las criaturas más generosas, afectuosas y buenas del mundo. Considera su perfeccionismo como una virtud y no como un vicio. Con toda la precipitación y la impulsividad que imperan en el mundo, ¿que haríamos sin la agudeza visual y mental de Virgo? Aun en los momentos en que te irrite con su actitud crítica, encontrarás en ella algo encantador que es totalmente irresistible. Claro que tú ya lo habías descubierto; si no, no estarías afeitándote dos veces por día ni yendo todas las noches a la biblioteca. La suavidad de sus modales y la dulce claridad de sus ojos han funcionado como debían. Es probable que hayas descubierto incluso lo divertida que es cuando no se la presiona, y lo despierto que es el ingenio que se oculta en su linda cabecita. Hay algo amable y extraño en la risa de la mujer Virgo, que cuando se suelta suena como un repique de campanillas. Como no tiene ilusiones, no intentes venderle espejismos. Para ella, la verdad es belleza, y la belleza es verdad. Acostúmbrate a aceptar que limpie los ceniceros cada tres minutos, ten paciencia con los gatitos que recoja, y tendrás quien se ocupe con femenina gracia de la rutina de la pipa y las pantuflas. Solamente con alguien en quien confía se compartirá ella, cautelosamente, y para Virgo las cosas pequeñas significan mucho. Pese a su modestia y timidez naturales, tiene la fuerza y la reciedumbre suficiente para que otros puedan encontrar en ella consuelo ante la tormenta. El silencioso valor y el profundo sentido de la responsabilidad de la mujer Virgo actúan con frecuencia como un mágico cemento que mantiene unidas a las familias grandes. Es probable que sea buena cocinera, y jamás te envenenarás con la sopa que ella haga. Encontrarás tu casa limpia y acogedora, y sobre la mesita del café un gran tazón lleno de manzanas, no de bombones de chocolate (que son perjudiciales para los dientes y para la salud, en general).
Probablemente nunca verás a tus hijos corriendo por ahí con las narices sucias, la cara llena de mermelada o los zapatos rotos. Tampoco te encontrarás deditos que te rompan los cigarrillos o que pinten a la acuarela tus papeles personales. Ella se ocupará de la disciplina. Es raro que la mujer Virgo tenga más de uno o dos hijos, parece que la maternidad no fuera necesaria para satisfacer su feminidad. Pero una vez que el bebé haya irrumpido en su vida, Virgo jamás olvidará sus necesidades físicas, morales o educacionales. Es posible que no le resulte tan fácil satisfacer a su hijo en sus necesidades emocionales, pero si se siente segura de tu amor y sabe que la valoras, se relajará y rodeará a vuestros vástagos de cálido afecto. Los pequeños suelen hallar deliciosamente gratas y dulces a las mamás Virgo. Dentro de su firmeza y de su empeño en inculcar buenos hábitos, tienen un toque de ternura que da al niño la seguridad de su amor.
Si tu mujer es típica de su signo, es posible que tu casa esté llena de una mezcla celestial de perfumes: el de las flores frescas y el del pan casero que sube, crujiente, en el horno. Muy gratos al llegar a casa. Ella desempolvará todos tus viejos sueños hasta hacerlos brillar de nuevo, y tendrás una mujer que jamás te pedirá la afeitadora ni usará tu cepillo de dientes para pintarse las pestañas. Cuando estés enfermo, te cuidará como un ángel, y jamás te pondrá en una situación incómoda flirteando con tu mejor amigo. Será pulcra en el vestir, y con ella podrás hablar de algo más que de pañales y de los comentarios del salón de belleza. Recibirás toda la lealtad y devoción que te mereces, y ella no te hará escenas de celos ni dilapidará a tontas y a locas el dinero. Guardará en su corazón tus secretos, te ayudará a organizar tu trabajo, y no es probable que su cutis se arrugue al alcanzar la madurez. Dime sinceramente si no vale la pena que cuides tus modales y no te olvides de limpiarte las uñas. Sus ojos son frescos lagos de puro amor y, cuando sonríe es capaz de iluminar toda la habitación. Mejor que la cuides, que tal vez nunca volverás a tener tanta suerte.

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