el sabinal

Quisiera estar junto a ti, para decir sobre tu oído: te quiero, te quiero, te quiero, te quiero, te quiero, y repetirlo constantemente, infinitamente, hasta que te cansaras tú de oírlo pero no yo de pronunciarlo. ¿Cómo marcártelo en un brazo? ¿Cómo sellártelo en la frente? ¿Cómo grabártelo en el corazón?
—  Jaime Sabines
¿A las cuántas palabras te olvido?
Te odio
te extraño
te quiero
te pienso
te invito a desmadrarme
una vez más
no por masoquismo
sino por el amor a tu presencia
por el absoluto aburrimiento
que me hace sentir morir
cuando tu sonrisa
se hace cometa que se aleja
¿A las cuántas palabras te olvido?
Ya me bebí los poemas
como los amorosos de Sabines
y el de los versos más tristes de Neruda
es que no puedo; no quiero
sin ti pienso en negocios,
en el éxito o en hacer dinero
pero eso no lo es todo y lo sabes
me gusta amar
y quiero al amor más
que todos los discos de una banda de rock
los libros de un poeta herido
o la sonrisa de un ángel
ya alteré todos los factores de la ecuación
y aunque siempre es menos
parece que de pronto
aparece algo nuevo
una señal que me recuerda a ti
y es ahí donde suspiro y me digo
¿Qué tanto falta?
O ¿A las cuántas palabras te olvido?
—  Las viejas cartas para Ana, Quetzal Noah