el pesao

anonymous asked:

A este tipo de fauna se le denomina "cansinos". Aunque también se les conoce por "cállate un mes", "vete a dar un voltio", "ya está el tío plasta" o "pesao, que eres un pesao". Lo mejor es huir de ellos, y en el caso de que te sigan el rastro ahí donde vayas (que lo hacen), entonces ignóralos hasta que se cansen de hablar solos. Tristemente por estas tierras siempre habrá alguien dispuesto a seguirles el critiqueo, aunque no tengan ni puta idea de lo que están hablando.

Técnicamente les estás siguiendo el critiqueo(?

R.

Por fin...

Nose que penes le pasa el tumblr…

Parejas: Varxod (Vardoc x Xoda)

Advertencias: Diabetes asegurados.

__________________________________________________________

Cristian se encontraba enojado, más enojado que la conchesumadre, su “mejor amigo” no le había contado que desde hace un mes se encontraba soltero y encima de todo eso se mandaba a cambiar a Temuco y ni le contestaba los mensajes y las llamadas, ¿Cómo mierda se le ocurría hacerle eso a él? ¿Tan poco apreciaba su amistad? Se sentía tan dolido que lo único que podía hacer era fumar mientras esperaba que uno de sus videos se subiera a youtube, de pronto sintió que alguien tocaba el timbre de su casa, convenientemente la habitación en donde se encontraba su computador tenía una ventana que daba a la calle, así que con silla y todo se acercó a la ventana y corriendo la cortina con su mano miró hacia afuera. Ahí estaba el chico de barba y lentes, parado afuera de la casa de Nicolás con una sonrisa en sus labios mientras esperaba alguna respuesta por parte del dueño de casa quien no cabía en su rabia, el maricón se mandaba a cambiar, no llamaba ni contestaba las llamadas ¿Y ahora aparecía fuera de la casa de Cristian como si nada? No, eso sí que no.

-¿Qué wea queri’? -preguntó desde la ventana del segundo piso Xoda-

-¿Ah? -Vardoc miró en dirección a la ventana, sonrió aún más y saludo con la mano- Hola Xodiwi, te vine a visitar.

-Ahora po’ conchetumadre. -respondió sin pudor alguno en un tono bastante alto de voz para que el otro le escuchara claramente- Te llame todos los días weon y no pescaste, te podi’ ir por donde viniste culiao’.

-Xoda, no te contesté porque no podía… -dijo el otro tranquilamente-

-No me importa culiao’…

-Cristian, -dijo esta vez más serio el de barba- vine a aclarar las cosas contigo, enserio que quiero explicarte todo.

-odiaba que el mayor le hiciera cambiar de parecer tan fácilmente con tan solo unas cuantas palabras, sacó unas llaves del bolsillo de su pantalón y se las lanzó al otro- Entra, pero yo no te voy a abrir la puerta weon…

                Mientras sentía como el otro comenzaba a abrir la puerta de la reja se cruzó de brazos sentado en la silla, mirando en dirección a la puerta esperando a que el otro entrara en la habitación, le iba a decir todas las weas que se había guardado para que los vecinos no supiera todo lo chucheta que podía llegar a ser, tenía más que claro que era solo un amigo de Nicolás y que no tenía derecho a pedirle tantas explicaciones, sabía que su amistad no pasaría de eso y aquel pensamiento le dolía y molestaba todos los días desde hace varios meses atrás. Mientras el pelinegro se encontraba sumido en sus pensamientos Vardoc entró a la habitación y le quedo mirando.

-Ya llegue… -dijo como un esposo que vuelve a casa luego del trabajo-

-¿Cómo mierda no me contay que terminaste con la shushu? -preguntó inmediatamente frunciendo el ceño-

-Es que como que terminamos pero no terminamos… fue como súper… nosé, por eso no lo conté hasta hace poco -dijo levantando los hombros-.

-Creí que era tu amigo weon, enserio creí que teníamos más confianza… -dijo con un tono bastante notorio de tristeza en su voz- pero vo’ te pasaste la amistad por la raja.

-Cristian… -dijo preocupado- ni siquiera nuestras familias sabían que habíamos terminado, solo la shushu y yo, no quiero que pienses eso… -se acercó hasta el mayor, se agacho en frente de él y le tomo las manos- tú me importai’ demasiado…

-Cristian solo miró a Nicolás- Ya weon… suéltame las manos, no te pongai’ maraco… -dijo con una sonrisa-

-No -respondió serio el otro-. Cristian, si no te conté antes fue porque quería tener todo realmente terminado con Katherin antes de venir y hablar el tema contigo… -el de barba tomo aire y luego habló- yo y la shushu terminamos porque, a pesar de que la quiero mucho a ella y siempre será alguien importante para mí, a mi comenzó a gustarme otra persona…

-si a Xoda le dolía que Vardoc estuviese con alguien, le dolió aún más escuchar de la boca del mayor que otra persona ya había ocupado su corazón sin siquiera darle chance a él de hacer algo- Ah… dale… buena weon… ¿La conozco? -dijo mirando hacia otro lado-

-Sí, la conocis súper bien, bueno… -sonrió divertido- LO conoces súper bien…

-Xoda sintió que su corazón se detenía de la nada al oír a Vardoc- ¿Es un weon?

-Sí, es el weon más pesao’ y más chucheta que conozco, es un viciado de mierda y siempre me trata como el hoyo… -decía el otro intentando aguatarse la risa-

-¿Cómo te gusta un weon así entonces?

-No sé… -le miró directo a los ojos- creo que es porque siempre estás ahí para mi Cristian… -notó la expresión de sorpresa en el rostro del otro, soltó una leve carcajada y sonrió- Sí Xodiwi, me gustai’ tú.

-No weon… -dijo Xoda soltándose del agarre de Vardoc- vo’ me estay webiando…

-Cristian… -se acercó al rostro del menor y lo besó suavemente en los labios- me gustas mucho…

-Nico… -intentó contener las lágrimas, y por suerte lo logro- puta… maricón culiao’… -abrazó fuertemente al mayor, apegándolo lo más que pudo a su cuerpo-

-Lo tomare como un “tú también me gustas”… -soltó entre risas para luego abrazar al más delgado-

                Se alejó un poco del menor para poder mirarle a los ojos, el otro por su parte estaba rojo hasta las orejas y con los ojos cristalinos, le pareció una imagen tan tierna al de barba, se acercó lentamente a los labios del menor y lo besó con ternura, Cristian por su parte correspondió un poco torpe al  beso del otro, su cuerpo temblaba y su mente está inquieta, pero de alguna manera esto no le molestaba, por fin tenía al hombre que había deseado por meses, aquel que le quitaba el sueño y quien deseaba que estuviera a su lado en aquellas noches donde se sentía solo en aquella casa que se hacía inmensa para una sola persona. Se separaron del beso, Cristian se hundió en el pecho del mayor y este, acariciando los cabellos del más bajo le dijo tiernamente:

-Puta que me haces feliz Cristian…

_______________________________________________________

Por X motivo el tumblr no me postió bien la wea, pero ahora sí, espero que les haya gustado, cortito pero empeñoso como siempre, den like y compartan porque es gratis.

No olviden mandarnos cualquier tipo de pregunta que tengan, apenas podamos Tonni o yo las responderemos.

-Jocho.

50 Sombras De Luque ~ Adaptación

CAPÍTULO 4 (PRIMERA PARTE)

¡Bésame, maldita sea!, le suplico, pero no puedo moverme. Un extraño y desconocido deseo me paraliza. Estoy totalmente cautivado. Observo fascinado la boca de Samuel De Luque, y él me observa a mí con una mirada velada, con ojos cada vez más impenetrables. Respira más deprisa de lo normal, y yo he dejado de respirar. Estoy entre tus brazos. Bésame, por favor. Cierra los ojos, respira muy hondo y mueve ligeramente la cabeza, como si respondiera a mi silenciosa petición. Cuando vuelve a abrirlos, ha recuperado la determinación, ha tomado una férrea decisión.

—Guillermo, deberías mantenerte alejado de mí. No soy un hombre para ti —susurra.

¿Qué? ¿A qué viene esto? Se supone que soy yo el que debería decidirlo. Frunzo el ceño y muevo la cabeza en señal de negación.

—Respira, Guillermo, respira. Voy a soltarte y a dejarte marchar —me dice en voz baja.

Y me aparta suavemente.

Me ha subido la adrenalina por todo el cuerpo, por el ciclista que casi me atropella o por la embriagadora proximidad de Samuel, y me siento paralizado y débil. ¡No!, grita mi mente mientras él se aparta dejándome desamparado. Apoya las manos en mis hombros, a cierta distancia, y observa atentamente mi reacción. Y lo único que puedo pensar es que quería que me besara, que era obvio, pero no lo ha hecho. No me desea. La verdad es que no me desea. He fastidiado soberanamente la cita.

—Quiero decirte una cosa —le digo tras recuperar la voz—: Gracias —musito hundido en la humillación.

¿Cómo he podido malinterpretar hasta tal punto la situación entre nosotros? Tengo que apartarme de él.

—¿Por qué? 

Frunce el ceño. No ha retirado las manos de mis hombros.

—Por salvarme —susurro.

—Ese idiota iba contra dirección. Me alegro de haber estado aquí. Me dan escalofríos solo de pensar lo que podría haberte pasado. ¿Quieres venir al hotel y sentarte un rato?

Me suelta y baja las manos. Estoy frente a él y me siento como un tonto.

Intento aclararme las ideas. Solo quiero marcharme. Todas mis vagas e incoherentes esperanzas se han frustrado. No me desea. ¿En qué estaba pensando?, me riño a mí mismo. ¿Qué iba a interesarle de ti a Samuel De Luque?, se burla la voz de mi conciencia. Me rodeo con los brazos, me giro hacia la carretera y veo aliviado que en el semáforo ha aparecido el hombrecillo verde. Cruzo rápidamente, consciente de que De Luque me sigue. Frente al hotel, vuelvo un instante la cara hacia él, pero no puedo mirarlo a los ojos.

—Gracias por el té y por la sesión de fotos —murmuro.

—Guillermo… Yo…

Se calla. Su tono angustiado me llama la atención, de modo que lo miro involuntariamente. Se pasa la mano por el pelo con mirada desolada. Parece destrozado, frustrado y con expresión alterada. Su prudente control ha desaparecido.

—¿Qué, Samuel? —le pregunto bruscamente al ver que no dice nada.

Quiero marcharme. Necesito llevarme mi frágil orgullo herido y mimarlo para que se cure.

—Buena suerte en los exámenes —murmura.

¿Cómo? ¿Por eso parece tan desolado? ¿Es esta su fantástica despedida? ¿Desearme suerte en los exámenes?

—Gracias —le contesto sin disimular el sarcasmo—. Adiós, señor De Luque.

Doy media vuelta, me sorprende un poco no tropezar y, sin volver a dirigirle la mirada, desaparezco por la acera en dirección al parking subterráneo.

Ya en el oscuro y frío cemento del aparcamiento, bajo su débil luz de fluorescente, me apoyo en la pared y me cubro la cara con las manos. ¿En qué estaba pensando? No puedo evitar que se me llenen los ojos de lágrimas. ¿Por qué lloro? Yo nunca lloro. Me dejo caer al suelo, enfadado conmigo mismo por esta absurda reacción. Levanto las rodillas y las rodeo con los brazos. Quiero hacerme lo más pequeño posible. Quizá este disparatado dolor sea menor cuanto más pequeño me haga. Apoyo la cabeza en las rodillas y dejo que las irracionales lágrimas fluyan sin freno. Estoy llorando la pérdida de algo que nunca he tenido. Qué ridículo. Lamentando la pérdida de algo que nunca ha existido… mis esperanzas frustradas, mis sueños rotos y mis expectativas destrozadas.

Nunca me habían rechazado. En el plano sentimental, nunca me he expuesto. Toda mi vida he sido muy inseguro. Tengo tantos defectos que siempre he sido yo el que ha rechazado a cualquier posible admirador. En clase de química hubo un tipo al que le gustaba, pero nadie había despertado mi interés… Nadie excepto el maldito Samuel De Luque. Quizá debería ser más agradable con gente como Paul y Alex, aunque estoy seguro de que ninguno de ellos ha acabado llorando solo en la oscuridad. Quizá solo necesite pegarme una buena llantera.

¡Basta! ¡Basta ya!, me grita metafóricamente la voz de mi conciencia, con los brazos cruzados, apoyada en una pierna y dando golpecitos en el suelo con la otra. Métete en el coche, vete a casa y ponte a estudiar. Olvídalo… ¡Ahora mismo! Y deja ya de autocompadecerte, de castigarte y toda esta mierda.

Respiro hondo varias veces y me levanto. Ánimo, Diaz. Me dirijo al coche de Frank secándome las lágrimas. No volveré a pensar en él. Anotaré este incidente en la lista de las experiencias de la vida y me centraré en los exámenes.

Cuando llego, Frank está sentado a la mesa del comedor con el portátil. La sonrisa con la que me recibe se desvanece en cuanto me ve.

—Guille, ¿qué pasa?

Oh, no… El pesao’ de Frank Garnes. Muevo la cabeza como hace él cuando quiere dar a entender que no está para historias, pero no sirve de nada.

—Has llorado.

A veces tiene un don especial para decir lo que es obvio.

—¿Qué te ha hecho ese hijo de puta? —gruñe con una cara que da miedo.

—Nada, Frank.

En realidad, ese es el problema. Al pensarlo, sonrío con ironía.

—¿Y por qué has llorado? Tú nunca lloras —me dice en tono más suave.

Se levanta. Sus ojos negros me miran preocupados. Me abraza. Tengo que decir lo que sea para quitármelo de encima.

—Casi me atropella un ciclista.

Es lo mejor que se me ocurre decirle para que por un momento se olvide de De Luque.

—Dios mío, Guille… ¿Estás bien? ¿Te ha hecho daño?

Se aparta un poco y me hecha un rápido vistazo para comprobar si está todo en orden.

—No. Samuel me ha salvado —susurro—. Pero me he pegado un susto de muerte.

—No me extraña. ¿Qué tal el café? Sé que odias el café.

—He tomado un té. Ha ido bien. Nada que comentar, la verdad. No sé por qué me lo ha pedido.

—Le gustas, Guille —me dice mientras me suelta.

—Ya no. No voy a volver a verlo.

Sí, consigo que suene como si no me importara.

—¿Cómo?

Maldita sea. Está intrigado. Me meto en la cocina para que no pueda verme la cara.

—Sí… No tiene demasiado que ver conmigo, Frank —le digo lo más fríamente posible que puedo.

—¿Qué quieres decir?

—Frank, es obvio.

Me vuelvo y me coloco frente a él, que está de pie en la puerta de la cocina.

—Para mí no —me dice—. Vale, tiene más dinero que tú, pero tiene más dinero que casi todo el mundo de este país.

—Frank, es…

Me encojo de hombros.

—¡Guille, por favor! ¿Cuántas veces tengo que decírtelo? Eres un crío —me interrumpe.

Oh, no. Ya estamos otra vez con ese rollo.

—Frank, por favor, tengo que estudiar —lo corto.

Pone mala cara.

—¿Quieres ver el artículo? Está acabado. Alex ha hecho algunas fotos buenísimas.

¿Tengo ahora que ver al guapo de Samuel De Luque, quien no siente el menor interés por mí?

—Claro.

Me saco una sonrisa de la manga y me acerco al portátil. Y ahí está, mirándome en blanco y negro, mirándome y encontrándome indigno de su interés.

Finjo leer el artículo, pero no aparto los ojos de su firme mirada verde. Busco en la foto alguna pista de por qué no es un hombre para mí, como me ha dicho. Y de repente me parece obvio. Es demasiado guapo. Somos polos opuestos, y de dos mundos muy diferentes. Me veo a mí mismo como a Ícaro cuando se acerca demasiado al sol, se quema y se estrella. Tiene razón. No es un hombre para mí. Es lo que ha querido decirme, y eso hace más fácil aceptar su rechazo… Bueno, casi. Podré soportarlo. Lo entiendo.

—Muy bueno, Frank —logro decir—. Me voy a estudiar.

Me propongo no volver a pensar en él de momento. Abro los apuntes y empiezo a leer.

Solo cuando estoy en la cama, intentando dormir, permito que mis pensamientos se trasladen a mi extraña mañana. No dejo de pensar el eso de que no tiene parejas, y me enfado por no haber tenido en cuenta esa información antes de estar entre sus brazos suplicándole mentalmente con todos los poros de mi piel que me besara. Lo había dicho. No me quería como novio. Me tumbo de lado. Me pregunto si quizá no tiene relaciones sexuales. Cierro los ojos y empiezo a quedarme dormido. Quizá este reservándose. Bueno, no para ti. La adormilada voz de mi conciencia me da un último golpe antes de sumergirse en mis sueños.

Y esa noche sueño con ojos oscuros y dibujos de hojas en la espuma de la leche, y corro por lugares apenas iluminados por una luz fantasmagórica, y no sé si corro en dirección a algo o huyendo de algo… No queda claro.

__________________________

Suelto el bolígrafo. Se acabó. He terminado mi último examen. Sonrío de oreja a oreja. Probablemente sea la primera vez que sonrío en toda la semana. Es viernes, y esta noche lo celebraremos. Lo celebraremos por todo lo alto. Quizá hasta me emborrache. Nunca me he emborrachado. Miro a Frank, que está en el otro extremo de la clase, todavía escribiendo como loco. Faltan cinco minutos para el final. Esto es todo. Se acabó mi carrera académica. Ya no tendré que volver a sentarme en filas de alumnos nerviosos. En mi mente doy graciosas volteretas, aunque sé de sobra que mis volteretas solo pueden ser graciosas en mi mente. Frank deja de escribir y suelta el bolígrafo. Me mira también con una sonrisa de oreja a oreja.

De camino a casa, en su Mercedes, nos negamos a hablar del examen. Frank está mucho más preocupado por lo que va a ponerse esta noche. Extraño. Yo intento encontrar las llaves en el bolso.

—Guille, hay un paquete para ti.

Frank está en las escaleras, frente a la puerta de la calle, con un paquete envuelto en papel de embalar. Qué raro. No recuerdo haber encargado nada en Amazon. Frank me da el paquete y coge mis llaves para abrir la puerta. El paquete está dirigido al señor Guillermo Diaz. No lleva remitente. Quizá sea de mi madre o de Mark.

—Seguramente será de mis padres.

—¡Ábrelo! —exclama Frank nervioso.

Entra en la cocina para ir a buscar el champán con el que vamos a celebrar que hemos terminado los exámenes.

Abro el paquete y encuentro un estuche de piel que contiene tres viejos libros, aparentemente idénticos, con cubiertas de tela, en perfecto estado, y una tarjeta de color blanco. En una cara, en tinta negra y una bonita caligrafía, se lee:

‘¿Por qué no me dijiste que era peligroso? ¿Por qué no me lo advertiste?’
‘La gente sabe de lo que tiene que protegerse, porque lee novelas que le cuentan cómo hacerlo…’

Reconozco la cita de ‘Tess’. Me sorprende la casualidad de que hace un momento haya pasado tres horas escribiendo sobre las novelas de Thomas Hardy en mi examen final. Quizá no sea casualidad… quizá sea deliberado. Miro los libros con atención. Tres volúmenes de ‘Tess, la de los d’Urberville’. Abro la cubierta de uno. En la primera página, en una tipografía antigua, leo: LONDON: JACK R. OSGOOD, MCILVAINE AND CO., 1891. 

¡Son primeras ediciones! Deben de valer una fortuna. E inmediatamente sé quién me las ha mandado. Frank observa los libros por encima de mi hombro. Coge la tarjeta.

—Primeras ediciones —susurro.

—No… —dice abriendo los ojos incrédulo—. ¿De Luque?

Asiento.

—No se me ocurre nadie más.

—¿Qué quiere decir la tarjeta?

—No tengo ni idea. Creo que es una advertencia… La verdad es que sigue previniéndome. No tengo ni idea de por qué. No es que me haya dedicado a tirarle la puerta abajo precisamente —digo frunciendo el ceño.

—Sé que no quieres hablar de él, Guille, pero no hay duda de que le interesas, te advierta o no.

No me he permitido pensar en Samuel De Luque en la última semana. Bueno… sus ojos oscuros siguen invadiendo mis sueños, y sé que tardaré una eternidad en eliminar de mi cerebro la sensación de sus brazos rodeándome y su maravilloso olor. ¿Por qué me ha mandado estos libros? Me dijo que yo no era para él.

—He encontrado una primera edición de ‘Tess’ en venta, en Nueva York, por catorce mil dólares, pero los tuyos están en mucho mejor estado. Deben de haber costado más —me dice Frank consultando a su buen amigo Google.

—La cita… Tess se lo dice a su madre después de lo que le hace Alec d’Urberville.

—Lo sé —me contesta Frank, pensativo—. ¿Qué intenta decir?

—Ni lo sé ni me importa. No puedo aceptarlos. Se los devolveré con otra cita tan desconcertante como esta de alguna parte confusa del libro.

—¿El pasaje en el que Angel Clare la manda a la mierda? —me pregunta Frank muy serio.

—Sí, ese —le contesto riéndome.

Quiero mucho a Frank. Es leal y me apoya. Envuelvo los libros y los dejo en la mesa del comedor. Frank me ofrece una copa de champán.

—Por el final de los exámenes, nuestra nueva vida en Seattle y porque todo nos vaya bien.

Chocamos las copas y bebemos.

__________________________

El bar es ruidoso y está lleno de gente, de futuros licenciados que han salido a pillar una buena cogorza. Alex ha venido con nosotros. No se graduará hasta el año que viene, pero le apetecía salir. Nos trae una jarra de margaritas para ponernos en la onda de nuestra recién estrenada libertad. Mientras me bebo la quinta copa, pienso que no es buena idea beber tantos margaritas después del champán.

—¿Y ahora qué, Guille? —me grita Alex.

—Frank y yo nos vamos a vivir a Seattle. Los padres de Frank le han comprado un piso.

—Dios mío, como viven algunos… Pero volveréis para mi exposición, ¿no?

—Por supuesto, Alex. No me la perdería por nada del mundo —le contesto sonriendo.

Me pasa el brazo por la cintura y me acerca a él.

—Es muy importante para mí que vengas, Guille —me susurra al oído—. ¿Otro margarita?

—Alejandro Bravo… ¿estás intentando emborracharme? Porque creo que lo estás consiguiendo —le digo riéndome—. Creo que mejor me tomo una cerveza. Voy a buscar una jarra para todos.

—¡Más bebida, Willy! —grita Frank.

Frank es fuerte como un toro. Ha pasado el brazo por los hombros de Levi, un compañero de la clase de inglés y su fotógrafo habitual en la revista de la facultad, que ha dejado de hacer fotos de los borrachos que lo rodean. Solo tiene ojos para Frank, que se ha puesto una camiseta que hacía resaltar sus músculos, jeans igualmente ajustados y zapatillas DC. Lleva el pelo bien peinado, aunque con algunos cuantos cabellos rebeldes, aun así… está perfecto, como siempre. Yo también soy de Vans y camisetas, aunque no me vea tan bien como él, hoy me he puesto los vaqueros que más me favorecen. Me aparto de Alex y me levanto de la mesa.

Uf, me da vueltas la cabeza.

Tengo que agarrarme al respaldo de la silla. Los cócteles con tequila no son buena idea. 

Me dirijo a la barra y decido que debería de ir al baño ahora que todavía me mantengo en pie. Bien pensado, Willy. Me abro camino entre el gentío tambaleándome. Por supuesto hay cola, pero al menos el pasillo está tranquilo y fresco. Saco el móvil para pasar el rato mientras espero. A ver… ¿cuál ha sido mi última llamada? ¿A Alex? Antes hay un número que no sé de quién es. Ah, sí. De Luque. Creo que es su número. Me río. No tengo ni idea de la hora que es. Quizá lo despierte. Quizá pueda explicarme por qué me ha mandado esos libros y el críptico mensaje. Si quiere que me mantenga alejado de él, debería dejarme en paz. Reprimo una sonrisa de borracho y pulso el botón de llamar. Contesta a la segunda señal.

—¿Guillermo?

__________________________
Maldita sea, De Luque! Cómo te atreves a rechazar así a nuestro chinito? >.< huehueh… Guille se va con Frank a vivir a Seattle, ¿coincidencia…? e_e

Ay mi Alex, tan atrevido que le agarra de la cintura a Willy como si nah owo. Pero no te pases! Él es de Samu! xD

-Inserte voz del tío de los comerciales- ¿Qué creen que responderá Samuel De Luque a la llamada de Guillermo…? ¿Qué significará la cita que le puso con los libros…? ¿Por qué le habrá dicho: “no soy un hombre para ti”…? Véanlo en la siguiente parte de esta sensuah adaptación!! (?.

LIKE Y REBLOG AYUDAN!! :3

El cumpleaños de Ust~ Chat Youtubers

Hola, pues esto se me ha ocurrido cuando no tenía sueño, se que todos hacen chats y eso pero #Bruh. Quiero hacerlo igual, espero les guste.

——————————————————————-
Mangel a creado el grupo.

Mangel agrego a Alesbi.

Mangel agrego Vegetta.

Mangel agrego a Willy el chino.

Mangel agrego a Luzu.

Mangel cambió el nombre del grupo a: “El cumpleaños de Ust”

Mangel: Hola chicos. :3 como sabrán, el 13 de febrero es el cumpleaños de Ust

Vegetta: Hola Mangel.

Willy el chino: ¿Cumpleaños de Ust?

Mangel: Si:3 le estoy organizando una fiesta y me gustaría que le felicitarán al bueno de Ust en un video.

Luzu: #ElBuenoDeUst mañana te mandó mi video. ¿Puede salir Lanita?

Mangel: Claro :D pero que no haga el “Wiii” que me asusta al niño.

Vegetta: Willy y yo te mandamos un sólo video juntos.

Luzu: #Wigetta

Luzu a cambiado el nombre del grupo a: “Necesito material pa’ Tumblr”

Willy el chino: Que pesao macho.

Willy a cambiado el nombre del grupo a:
“El cumpleaños de Ust, sin Wigetta”

Mangel: dejen de jugar-.-’ <—— (Willy Face)

Luzu: Buylling a Willy

Willy el chino a abandonado el grupo

Alesbi: Mangel….

Mangel: ¿Qué?

Alesbi: ¿Qué harás para el cumpleaños de rubius?

Mangel: Falta mucho para su cumpleaños

Alesbi: Mangel…


Mangel: ¿que?

Alesbi: Es el 13 de Febrero

Mangel: mierda…


——————————————-

No sirvo para esto :’v

Solamente TE AMO ATI - WIGETTA.

Hola a todos. Les vengo a compartir un one shot wigettil espero y os guste mis amores <3 

Narrado del punto de vista de Willy:

Joder…. Que pesao el día de ayer jamás pensé que todo pasaría así; me desperté,  fui a comer un bocadillo de esos que tanto me gustan de dinosaurio, edite el último video del GTA V; de hecho fue uno de los más épicos que eh grabado con Vegetta…

Espera –Vegetta-

Willy había susurrado su nombre acompañado de un suspiro… pero que era lo que le pasaba al pobre de Guillermo, él estaba confundido por lo que sentía por Samuel desde hace unos años, pero no podía decirle nada por miedo de perder su fiel amistad.

-Ya no puedo más con esto, Samuel….Vegetta ha sido todo para mí y estos últimos días, y con esto de que se viene a vivir otra vez con migo, me estoy alterando mas- Dijo willy terminando de comer su galleta de animalito.

Una serie de imágenes se le cruzo en la mente a Willy; de repente sintió como de extraña forma se sonrojaba y como sentía esas “mariposas en el estómago”

-La última vez que hable con Samuel por Skyp me dijo que tenía muchas ganas de verme… y que deseaba ver la nueva casa, después se puso un poco nervioso y con la excusa de que tenía que alimentar a su unicornio morado se salió del Skyp… ¡PERO QUIEN COJONES TIENE UN UNICORNIO!

 Narrado del punto de vista de Vegetta:

Y pensar que Willy es un pringao en el GTA V… que le costaba mantener las 5 estrellas y subirnos a ese helicóptero, pero que tonto es, siempre con las mismas tonterías que hace… nunca pensé poder enamorarme de una persona así.

-Es una extraña sensación- La verdad es que Samuel estaba tan enamorado de Guillermo; desde el primer día que se conocieron él sabía que algo tenía, ese grandioso chico pero no sabía que.

-Tan solo pudiera abrazarlo y besarlo-  suspiro -como eres tonto Samuel él nunca se fijara en ti, solo te ve como un compañero de trabajo y un simple amigo- hecho Samuel un pequeño llanto.

El llevaba más de 3 años enamorado de Guillermo, jamás pensó en ninguna otra persona más que él aunque el verano pasado una fan, guapísima, con el cabello teñido de un morado eléctrico y ojos azules, se había lanzado contra él, en una convención casi robándole un beso y dándole su número telefónico, por supuesto Samuel lo tiro a la basura saliendo de la convención, a él se le hacía tonto todo ese tipo de cosas.

-En fin el día de mañana será un día sensacional, espero y Willy piense lo mismo- Dijo vegetta sentándose en su cama.

-Espero y la nueva casa sea tan acojedora como la de los Angeles.

Narrado del punto de vista de Willy:

Suena su celular. 

-¿Bueno?- dijo willy con la voz ronca.

-¿Willy?-dijo vegetta en tono preocupado.

-¿Samu?- dijo willy muy adormilado, no sabia ni que hora era.

-Hola tontin, estoy en el aeropuerto, voy rumbo a la casa de mis padres, despues ire a ver la nueva casa espero y no este patas arriba eh- dijo vegetta entre risas.

-No… no, no. Hombre tranquilo, que todo estara bien cuando llegues a casa.

-Bien chaval te vere dentro de unas horitas shaoo.

-Claro… amor.-dijo willy pensando que ya habia colgado. 

-¿Amor?- rio vegetta sonrojándose un poco.- pero claro si quieres puedo ser tu amor.

Willy estaba muy nervioso, mas nervioso de lo que se podia estar. No sabia que contestar o hacer.

-Me tengo que ir adios.- dijo willy desesperado. 

Termino de colgar el telefono.

Pero que demonios acabo de decir y hacer, dios, pense que el ya habia terminado la llamada. Pero si es que soy un pringao para esto. Espero y esto se le olvide.

Se levanto y agarro su toalla para meterse a bañar. Prendio su movil y puso la cancio que tanto le gustaba para relajarse mientras se bañaba (Brand New - Jesus Christ.)  el solamente pensaba en como decirle a Samuel lo que sentia por el, cada ves era mas dificil ocultar el amor que le tenia.

-Bueno solo falta arreglarme para resivirle bien.-Dijo willy terminando de ponerse su camiseta.- ¿Sera hora de decirle?

se puso a pensar seriamente en como decirle lo que sentia mientras seguia escuchando su movil sonar, ahora la cancio de  “The Boy Who Blocked His Own Shot” - Brand New. 

-Ya se- Exclamo willy- Lo llevare a cenar, como lo hice la otra vez en los Angeles, cuando intente decirle lo que sentia, pero esta vez va en serio.  

HOLA¡¡¡ espero y les guste la historia ¿Quieren que suba la segunda parte mis amores? si es asi solo dejen una notita <3 y mañana les dejare el siguiente capitulo de  Solamente TE AMO ATI - WIGETTA.  

Quiero aclarar que esta es mi primera novela UuUr espero y la esten gozando. en verdad escuchen las canciones son muy hermosas.