el juego de ender

Y todo se reduce a esto: en el momento en que entiendo verdaderamente a mi enemigo, en el momento en el que le entiendo lo suficientemente bien como para derrotarle, entonces, en ese preciso instante, también le quiero. Creo que es imposible entender realmente a alguien, saber lo que quiere, saber lo que cree, y no amarle como se ama a sí mismo. Y entonces, en ese preciso momento, cuando le quiero..
- Le vences.
Por un momento, no tuvo miedo de que la entendiera.
-No, no lo entiendes. Le destruyo. Hago que le resulte imposible volver a hacerme daño. Lo trituro más y más hasta que no existe.
—  El juego de Ender. Orson Scott Card
—Todos están locos.
—¿Y tú no?
—Loco también, amiguito, pero cuando estoy demasiado loco, floto en el espacio, solo, y la locura sale a flote y se va, se pega a las paredes y no sale hasta que hay una batalla y los niños pequeños chocáis contra las paredes y salpicáis la locura.
—  El juego de Ender
Orson Scott Card
− Lo más extraño de los humanos es la forma en que se emparejan, machos y hembras. Están
constantemente en guerra unos con otros, nunca se dejan en paz. Nunca parecen comprender la
idea de que machos y hembras son especies separadas con ideas y deseos completamente
diferentes, forzados a unirse sólo para multiplicarse.
− Es normal que pienses así. Vuestros machos no son más que zánganos sin mente, extensiones de
ti mismo, sin identidad propia.
− Conocemos a nuestros amantes a la perfección. Los humanos inventan un amante imaginario y
colocan una máscara sobre el rostro del cuerpo que está en su cama.
− Ésa es la tragedia del lenguaje, amiga mía. Los que se conocen solamente a través de
representaciones simbólicas están obligados a imaginarse unos a otros. Y como la imaginación es
imperfecta, a menudo se equivocan.
— 

Orson Scott Card 

Endr El Xenocida.