el evangelista

Sempre vai existir um vazio no peito, deixado por alguem que você tanto amou e não está mais presente na sua vida. E mesmo que se passem 20 anos, você não vai conseguir preenchê-lo, o máximo que vai fazer é se acostumar com ele.
—  Jully Anna Evangelista

Este es el rostro de un hombre que vivió hace 700 años

Un grupo de expertos británicos reveló que, a través de tecnología reconstructiva, le fue posible recrear las facciones de un hombre muerto hace aproximadamente siete siglos. Este individuo, apodado Contex 958 por el equipo de científicos, era uno de los casi mil cuerpos que fueron descubiertos bajo la Old Divinity de la Facultad de St. John en Cambridge, Inglaterra, entre los años 2010 y 2012.

En la época del medievo, aquí se situaba el Hospital San Juan Evangelista, dedicado al cuidado de los pobres y enfermos de la comunidad.

A partir del análisis de los restos de Contex 958, los investigadores lograron obtener algunos datos interesantes: este hombre vivió más de 40 años – un tiempo bastante bueno para esa época – , tenía problemas dentales y una estructura muscular bastante marcada, lo que sugiere el uso de la fuerza en su trabajo.

Sus huesos mostraban el perfil de un superviviente, pues tienen pequeñas lesiones que le provocaron dolor y desgaste, pero no fueron responsables por su muerte. Algo muy curioso es que tenía una dieta relativamente rica en carnes o peces —un dato un poco extraño para una persona pobre en el medioevo—, por lo que el equipo cree que intercambiaba o trabajaba con algo que le permitía el acceso a esta clase de alimentos.

Tenga un encuentro con Dios.

El evangelista Moody (1837-1899) contaba que unos creyentes enviaron tratados evangélicos a hombres de la alta sociedad, miembros de un club importante de una ciudad americana.

Un tratado titulado «¡Despierte! ¡Tenga un encuentro con su Dios!», fue enviado a uno de ellos, muy conocido por su vida disoluta.

«¿Quién tiene la insolencia de enviarme estas tonterías?», exclamó. Furioso contra el desconocido remitente, se levantó para quemar el tratado. Pero en ese momento se le ocurrió la idea de enviárselo a un amigo, como broma, para ver cómo reaccionaría. Puso el tratado en un sobre y, disimulando su escritura, lo remitió a un amigo muy bromista. El tratado fue recibido con una palabrota dirigida a esos «cristianos idiotas». El destinatario iba a romper la hoja cuando sus ojos cayeron sobre el título: «¡Despierte! ¡Tenga un encuentro con su Dios!». ¿Cómo? El hombre empezó a leerlo, y cuando terminó, ya no quería romperlo. Su conciencia había sido alcanzada; era como si una flecha divina hubiese alcanzado lo más profundo de su ser. Pronto se convenció de que tenía muchas cosas que arreglar en su vida y halló el perdón en Jesucristo.

Luego pensó en sus amigos que vivían sin preocuparse por Dios. El tratado volvió al correo, pero esta vez iba dirigido con buen motivo a otro amigo. Allí también el llamado de Dios alcanzó el corazón del lector.

- La Buena Semilla.

La tierra tiene muchas cosas deseables a nuestro corazón, y no digo que todas esas cosas sean malas. Hay cosas que nos son necesarias mientras dure nuestra vida aquí en la tierra, y debemos hacer buen uso de ellas para nuestro bien, pero lo que no debemos hacer de esas cosas nuestro único fin, pues entonces todo terminará en frustración. Como nos dice el evangelista, “Buscar primeramente las cosas de Dios, y las demás cosas serán añadidas” (Mateo 6:33)