el choco

Se dice en la Astronomía que el origen del hombre vino gracias a una piedra lunar que se estrelló contra nuestro planeta. Al estrellarse se extermino una raza y nació una más evolucionada. De hecho la fuerza de la gravedad en nuestro planeta ha traído tres meteoritos que han chocado con el nuestro y en cada choque se reiniciaba la vida y se engendraba una nueva. De ahí provino el término “Evolución” porque ante el desastre también nacían nuevas especies. Hay meteoritos de diferente tamaño y es Plutón el que nos protege de estos. Pero en aquellos tiempos eran de gran inmensidad y ni nuestra capa de ozono los soportaba. En el primer meteorito se extinguió la raza de los Dinosaurios y comenzaron a surgir nuevas especies. En el segundo se extinguieron los animales acuáticos y gracias a la destrucción salieron seres que no sólo podían andar en el agua sino también en la tierra. En el tercer meteorito se extinguieron los seres primitivos de los que provenimos como el Australopithecus, entre otros. Se dice que la vida se originó gracias a que el primer meteorito que choco con nuestro planeta tenía agua. Antes “La Tierra” era sólo un planeta muerto, seco, sin vida y sin agua. Gracias al agua se originó lo que son los campos-magnéticos, cambios climáticos y los micro-organismos. Que gracias a estos últimos se crearon todos los seres vivos. Se puede decir que provenimos de ellos pero de una vasta genealogía universal y a la vez somos parientes de varios mamíferos de un inmenso árbol genealógico. Es como decir que los peces evolucionaron en lo que somos ahora: Hombres pensantes y con juicio total sobre sus actos, por decirlo de algún modo, comprensible. En la actualidad los astrónomos y científicos saben que si cae otro meteorito (Piedra lunar) y se vuelve a impactar con nuestro planeta, nacerá una nueva raza más evolucionada que el hombre actual. Pero están haciendo todo lo posible para evitarlo: Una por nuestro gran egoísmo por no evolucionar en otros seres y segunda por la preservación de la especie humana. Aunque en la actualidad el gran debate es la lucha infinita entre la religión y el cientificismo. Es gracias a Albert Einstein que podemos saber que en un futuro, muy a nuestro pesar, el Sol se está agigantando. Más adelante el Sol va a crecer tanto que va a devorar a los planetas más cercanos, y claro, también al nuestro. Pero para eso faltan billones de años y le tocara esa catástrofe a otros. Aunque nos ayudó a confirmar que nuestro planeta tiene un final y tiene un tiempo definido para morir. Para algunos es algo demasiado razonable que existamos gracias a una piedra lunar. ¿Por qué? principalmente porque La Luna se estrelló con nosotros y ahora gira alrededor de nuestro planeta gracias a su fuerza gravitacional. Por eso, como el Sol es más grande, su fuerza gravitacional obliga a los demás planetas a girar alrededor suyo. Hay otros planetas que tienen más de dos lunas y tienen huecos, hecho que destaca, han chocado meteoritos incontables veces contra ellos. Pero lo extraño es que sólo “La Tierra” tuviera la fortuna de que chocara uno contra nosotros y tuviera agua en su interior. Es difícil de aceptar ciertas cosas que se pueden tomar como hipótesis y otros como grandes afirmaciones. Ahora sólo queda la voluntad sobre la libre creencia: Creer en un Dios invisible o Creer en la Ciencia.
—  El origen del hombre y La vida en La Tierra, Joseph Kapone

Apenas salió del baño del bar el rubio se choco con alguien. Traía la remera mojada, apenas había logrado sacar las manchas de sangre que se habían impregnado pero esperaba que pasaran desapercibidas por la chaqueta que traía encima. “¿No vas a fijarte por donde vas?“ negó con la cabeza. “ Mas cuidado, no te haría mal “ le miro de pies a cabeza, con las manos dentro de los bolsillos de su pantalón tampoco quería que le viera los nudillos lastimados.

3

GRAN ESCRITOR, MEJOR PERSONA

( La mejor historia  jamás contada  por Vegetta777

Tooooodo comenzó cuando yo era joven en 1930, fue un buen año, yo tenía 10 años de mi tercera vida terrestre y era mi primer día de clase porque por aquella época mis padres eran los criados de la señora Sultana Dorilda, pero pese al nombre era una buena mujer, y mis padres no tenían dinero y ella se ofreció a pagar mi formación. Mis padres me lo dijeron y por un lado me alegre aunque por otro lado me puse un poco triste porque tenía que ir a un colegio en el que estaría meses sin ver a mis padres, o tal vez años. Me despedí de ellos y cogí mi mochila y mis gominolas y me fui al barco que me llevaba hasta Anhurium, estaba muy nervioso porque sabía que era un viaje de la menos 3 semanas hasta llegar a la isla. El barco era sombrío y olía un poco raro. La primera semana a penas salía De mi camarote solo para comer y no hablaba con ninguno de los chicos que iban en el barco hasta que una noche una fuerte tormenta hizo que el barco comenzara a tambalearse y asustado salí rápido a ver que pasaba, todos los chicos estaban en el pasillo llorando y asustados, y yo la verdad que también, los encargados de las habitaciones nos intentaron tranquilizar y nos llevaron a un grupo a una habitación que había cerca de las cocinas, de hecho esa habitación no sabía que estaba ahí y olía súper raro, imagino que porque la comida no era precisamente una delicia.Estábamos 4 chicos y 2 chicas y todos nos mirábamos asustados mientras deseábamos que todo pasara. Pasaron dos horas y parece que la tormenta fue parando poco a poco. Regresamos a nuestras habitaciones y recuerdo que esa noche me quede mirando por la ventana de mi camarote mientras pensaba que realmente si hubiera pasado algo no tendría demasiado que perder (Entended que era joven y estaba triste) Pasaron unos días más, y en cierto modo comencé a perder la vergüenza y ya salía más de mi habitación aunque fuera simplemente a dar vueltas por el barco. Algo que me gustaba mucho era salir por las noches a la cubierta sin que nadie se diera cuenta y mirar las estrellas. Una de esas noches que me escape para subir a cubierta, mientras subía las escaleras encontré a una de las chicas con la que compartí habitación la noche de la tormenta… De hecho recuerdo que la chica era guapísima, tenía unos bonitos ojos verdes y unos pechotes enormes! (Diréis… Si tenía 10 años como tenía pechotes?) Es mi historia vale!!??? Pues eso, ahora sigo…

La pregunte qué porque estaba allí, y al darse la vuelta vi que estaba llorando… Era raro porque sin conocerla de nada me entristeció Verla así me dijo que no quería hablar y tampoco la quise importunar, subió a la cubierta y se sentó a mi lado mientras miramos las estrellas juntos sin decir nada, una hora de silencio, y se acercó a mí, me dio un abrazo y me dijo que gracias :S acto seguido bajo las escaleras y se fue, la verdad que me quede bloqueado, no sabía que había pasado y era completamente surrealista la situación.10 Min más tarde Me fui a a la cama, esa noche recuerdo que no deje de mirar la puerta pensando que en algún momento ella podría entrar, me pareció curioso puesto que días antes no tenía nada que perder y tras estar una hora con esa chica me daba miedo el no poder verla nunca más, sólo por esa sensación ya mereció la pena la noche. Los días siguientes los pase escapándome y subiendo a cubierta para intentar volver a coincidir con ella, una de esas noches hacía un frío tremendo y estaba tirando bolitas de papel higiénico el mar por hacer el tonto imagino y pasar las horas, pero lo curioso que una de esa bolas que tire se quedó flotando delante de mi, el barco se desplazaba y hacia viento y frío y esa bola de papel seguía delante de mi, en ese momento recuerdo como deje de sentir frío, y tenía una sensación muy rara, una mezcla de miedo y curiosidad, me quede ahí de pie sujeto a la barandilla mirando la bola de papel, el tiempo es como sí se parara, de repente me desperté en mi habitación, pensaba que había sido un sueño, pero uno de los ayudantes del capitán entro en el camarote y me dijo que me encontraron tirado en la cubierta, y me echaron una bronca enorme, pase 3 días sin poder salir de la habitación, y Agnes era la mujer que me traía la Comida y cena durante esas noches, era una mujer bastante mayor pero a la vez súper buena, contaba historias de lo más curiosas, que otro día Tal vez os cuente, aunque una de sus historias me pareció muy curiosa, y es sobre la isla a la que nos dirigíamos, decía que cuando ella era joven, le gustaba ir en busca de piedras ya que con su mejor amigo Mondiego usaban para construir una fortaleza en lo alto de una colina y me contó que en uno de esos días ella se tropezó y se golpeó contra una roca, comenzó a sangrar muchísimo y apenas veía nada, caminaba desorientada hasta que un chico la sujeto de la mano y la llevo hasta las afueras del bosque, cuando preguntó a su amigo y a familiares le dijeron que no había más que dos jóvenes en aquella isla, ella y Mondiego. Realmente me mosqueó la historia, y los pelos se me pusieron de punta y que no creo en fantasmas ni cosas por el estilo, pero donde realmente me empecé a inquietarme fue como describió cuando las hojas se quedaron paradas ante ella antes de golpearse contra la piedra. Tal y como me paso a mi con las bolitas que lancé por la borda del barco.

Pasaron los 3 días de castigo, y ya pude salir de nuevo. La gente me miraba súper raro, pero realmente no me importaba porque yo sólo quería ver a esa chica, quería saber de nuevo de ella, que le había pasado aquella noche, donde se había metido todo este tiempo, y porque tenía esos pechos a los 10 años (bueno, eso último no) Por fin! Tras 4 días pasando las noches en cubierta y esquivando al ayudante del capitán que no quería que fuera allí, volví a encontrarme con esa chica, era exactamente como la recordaba, pero curiosamente cuando estaba frente a ella, pese a estar días y días esperando ese momento, no sabía que decirle, era la única que no me miraba como si fuera un bicho raro, y nos volvimos a sentar allí, en silencio, juntos. Era la segunda vez que pude rozar su piel, y realmente me bastaba simplemente eso para estar feliz, es como sí quisiera que ese momento durase eternamente, no había problemas, no había tristeza, ni preocupaciones, sólo ella, yo y una noche sólo iluminada por la luz de la luna. Me gire hacia ella y la mire mientras ella miraba fijamente el mar, creo que fue la primera vez que quise besar a una chica, ella me miro… Le acaricie la cara y fui a darla un beso, de repente, una ola choco contra el barco, se golpeó con la barandilla y ambos caímos. Comenzamos a gritar desde el agua, aunque ambos sabíamos que era inútil, nadie sabía que estábamos ahí, y nuestros gritos no los podía escuchar nadie y mucho menos con las olas golpeando el barco, rápidamente me giré hacia ella, la mire y tenía la cara ensangrentada. Estaba totalmente desorientado, no sabía que hacer, estaba viendo como estaba a punto de perder el único motivo por el que merecía la pena Vivir, estaba sujetándola cerca de su cara mientras la decía a gritos que no pasaba nada, que todo saldrá bien, la intentaba elevar la cabeza de pronto, cuando pensé que había perdido el conocimiento y sólo yo mantenía su cuerpo a flote, levanto la cabeza bruscamente, es como sí no Fuera ella, y me dijo sonriendo de forma realmente inquietante “haz lo que hiciste aquella noche en la cubierta del barco” Comenzó a hundirse y pese al miedo que tenía de forma instintiva rápido comencé a bucear para buscarla, nunca había abierto los ojos. Debajo del mar, era una sensación súper incómoda, tenía frío era oscuro y no se veía nada, sentía que tocaba con la punta de los dedos su cabello mientras su cuerpo se hundía… De repente, pasó lo mismo que el día que perdí el conocimiento en el barco, todo se paraba, era rarísimo, podía respirar podía seguir avanzando lentamente hasta ella, la abrace fuerte, y de repente el agua que había debajo de nosotros comenzó a girar, nos estaba absorbiendo hasta el fondo, no sabía que narices estaba pasando, la tenía agarrada por un brazo y me negaba a soltarla, de pronto no pude más y se soltó, intenté gritar pero no conseguía decir nada, era un silencio únicamente roto por la corriente que me arrastraba hacia el fondo, de pronto me sí cuenta que ya no veía la superficie, no veía las estrellas, estaba bajo el agua, y a la chica la perdí de vista, no tenía ni idea que leches estaba pasando, quería llorar, gritar, y no podía hacer nada.

En ese instante mi pie toco el Una rocas, estaba descalzo, con todo el ajetreo perdería el calzado, eran rojas afiladas y me corte, comenzó a salir sangre pero no sentía ningún dolor, una luz de pronto salió debajo de mi, no podía mirarla fijamente… El los latidos de mi corazón se aceleraron más que nunca. De pronto ya no veía el mar, sólo esa luz, ya no sentía la presión del agua, estaba cayendo al vacío a mucha velocidad, estaba completamente. De pronto aparecí en un bosque tumbado, la tierra estaba mojada, había mucha niebla, llevaba la misma ropa que el primer día que monté en el barco, “¿qué estaba pasando?” Sólo veía árboles enormes, pero no veía el final de los mismos, al final veía una sombra se, algo me decía que debía ir hacia ella ,fui corriendo pensando que encontraría a la chica del barco, pero al llegar a su altura, esa chica se tropezó y se golpeó contra una piedra… En ese instante me quede paralizado, esa mujer sería… ¿Agnes? Es la historia que me contó la mujer del barco, yo era el chico que la salvo, el chico que ella dijo que nadie conocía en esa isla… Rápidamente y de forma instintiva fui a levantarla, y la ayude a caminar, ella me hacia preguntas pero no podía hablar, no podía creer lo Que estaba pasando, la acompañe hasta lo alto de la colina, yo sabía que la tenía que llevar hasta allí ya que me dijo cuando era anciana que es donde jugaba con su amigo, cuando vi que se acercaba salí corriendo al bosque, no paraba de correr los árboles daba la sensación que eran infinitos, de repente… Delante de mi apareció ella… La chica del barco… Parecía estar tranquila, como sí viera normal lo que estaba pasando, yo tenía la ropa destrozada, estaba descalzo y estaba llorando puesto que la situación me superaba pero no derramaba lágrimas, me acerque a ella, conseguí gritar por fin y la pregunte que estaba pasando! Se acercó a mi sonriendo, esta vez tenía una sonrisa bondadosa y no como la vez que estábamos en el mar tras caernos por la borda… Me acaricio la cara y pegó su frente contra la mía, sus ojos eran como los recordaba la primera vez que la vi en esa habitación asustada Pese a todo lo que estaba pasando cada vez que estaba a su lado encontraba la serenidad aunque no entendiera nada, era una mezcla entre rabia, confusión y a su vez.. Creo que amor por alguien que realmente no sabía ni quien era…

En ese momento, me beso era la primera vez que sentía sus labios, en ese momento me sentí el chico más feliz del mundo y me dijo susurrando mientras me miraba:

“Que es lo que más deseas en este mundo” y recuerdo responder: “Vivir este momento eternamente”

chispitatd01-dollhearts  asked:

*inserte gif de comfusion* NO LO ENTIENDO!! EN EL COMIC PARECE MUY AMABLE, PERO ES CRUEL CON LOS DEL CIRCO!! ¿¡QUE PASO PARA QUE JACK FUERA TAN CRUEL!? Q-Q

tecnicamente cuando hiban a llevar a cu casa, Uno de los autos del circo choco con el auto de los padres de jackie, asi que la perdio por culpa del circo, a el no le paso mucho

He encendido mil cosas y hoy mantuve el cerillo más tiempo del que debía y quemé mis dedos.
Más tarde, aguardé en el tráfico para virar a la izquierda cuando un coche me pidió que lo dejara pasar y se metió enfrente. El semáforo cambió a rojo mientras él giraba y tuve que quedarme ahí en la fila otra ronda maldiciendo.
Mientras esperaba la luz verde, vi el anuncio espectacular de una pasta de dientes que parecía curar la tristeza del mundo. Yo la uso. Me miré en el espejo retrovisor e imaginen mi sorpresa, no, no estaba sonriendo.
El cielo azul estaba adornado con unas cuantas nubes blancas. Pero una no tenía forma, así que no era perfecto.
Llegué a casa, encendí la luz de la sala. Se fundió el foco.
Siempre hay algo que arruina todo.
Sólo espero que en lo nuestro no seas tú. Porque te apago un cerillo en los dedos, te choco el carro, embarro la pasta de dientes en todo tu lavabo, hago que te llueva encima y te rompo todos los focos si me agarras de tan mal humor como hoy.
Difícilmente olvido y, sinceramente, no perdono.
—  Le conté a un pajarito, Denise Márquez
ESTABA VIENDO EL DIRECTO QUE HABIAN HECHO LOS CHICOS DE KARMALAND CON FRANK, ABEL VEGETTA Y WILLY Y ALGO ME DICE QUE VEGETTA YA LE HA HECHO BASTANTES ESCENAS DE CELOS A WILLY CON FRANK, SI SOLO CUANDO LE CHOCO EL PUÑO LO MIRO COMO SUELTA A MI BUILY Y LUEGO DE LAS SILLAS QUE EL SE PUSO EN MEDIO Y LE DICE, Y TE PONES EN MEDIO Y FRANK COMO TRATANDOSE DE DISCULPAR.

Pd: SOY LA ÚNICA QUE PIENSA ESTO? IGUAL POR QUE YA TENGO SUEÑO? ¿QUE OPINAN USTEDES? YA SE QUE EL DIRECTO YA PASÓ, PERO ES QUE ANTES ME DABA FLOJERA ESCRIBIRLO #YOLO

¡Por favor ayúdenme! Hoy con una amiga fuimos al mall Arauco Maipú y en un momento empezamos a pedir plata para poder comprarnos algo para comer. En un momento le pedimos a dos niños que eran super lindos y uno de ellos choco con el basurero kldfjdsl pero nos dio $300 pesos mientras su amigo se reía de él. La cosa es que lo vimos todo el rato pero nadie se atrevió a acercarse y con mi amiga queremos saber su tumblr:c el bajo estaba con polera café y su amigo que era alto tenía polera blanca, nosotras estábamos con polera amarilla y shorts, y polera verde con morado POR FAVOR REBLOGUEEN ESTO PARA QUE PODAMOS ENCONTRAR A LOS MINOS PORQUE ERAN SUPER LINDOS:( :( :(

mi amiga: http://losmomentos-sonunicos.tumblr.com/

ONE SHOT WIGETTA.- "In Memory"

Hola<3 Hace tanto que no escribia:0 espero que no les haya decepcionado con este One Shot</3 la verdáh es que igual me gusto argo:3 pero nu se ustedes:( Dirfruten <3

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No veía nada, literalmente no veía nada ya que Samuel me tenía los ojos vendados, 15 minutos en que es todo negro y ya me estoy poniendo un poco nervioso…

-¿Vegetta? Me estas asustando tío

-Espera aquí Willy

Escuché como se cerró la puerta del auto para después escuchar la mía abrirse. Salí gracias a la ayuda de Vegetta y el viento frio choco contra mi cara, sentí las manos de mi novio quitar la vendas para dejarme ver lo que había en frente de mis ojos.

-¿Te gusta?.- me dijo Samuel para después sentir un beso en mi mejilla mientras que yo seguía viendo el paisaje.

Era toda la ciudad de Hollywood, estábamos en la montaña donde se encontraba el cartel de Hollywood, las luces de la ciudad se veían hermosas, las estrellas, la luna, todo era tan hermoso y calmado. Había subido otras veces, pero nunca de noche, y era mucho, pero mucho, mejor que de día.

-Samuel esto es…

-Feliz tercer aniversario.- y me regalo una de esas sonrisas que tanto amaba, que sin que él se dará cuenta, me provocaba en cada vez quererlo más.

-Te amo.- me acerque a sus labios para tocarlos con los míos suavemente, era un beso realmente de película de Hollywood, sentí que no me faltaba nada. Estaba completamente feliz y tenía todo lo que era necesario.

Pasaron unos minutos, de silencio, de felicidad, de risas, mirando la ciudad bajo las estrellas.

-¿Ves el cielo Willy?

-Hombre, no lo veo.- le respondí en plan de cachondeo, acabo de arruinar un momento de cursilería nivel maestro, tito Willy tenía que ser.- ejhé

-Que tonto es…- hizo un suspiro.- ¿Ves el azul?.- la verdad es que el cielo esa noche era diferente al resto, más brillante, más azul, lleno de estrellas, perfecto…

-Lo veo.- dije en voz baja

-El azul puede ser el color que nos identifique, míralo, es hermoso tío ¿Confirmamos?.- me dijo mirándome a los ojos con gran nivel de entusiasmo, asimilándose a un niño pequeño.

-¿Confirmamos?.- le respondí con una mirada llena de alegría.

Mi vida era perfecta, pero no todo es para siempre…

-o-

-Willy voy a trotar.-

-¿Ah?.- dije frotándome mis ojos para despertar.

-Que voy a trotar, no me esperes para desayunar ¿Si?

-¿Qué hora es?

-Las 9, se me ha hecho tarde.- se abrochó los cordones de sus zapatillas de deporte.

-Cuídate.-me dio un beso de despedida en los labios al que le correspondí.

-Te amo.- le respondí.

Después de unos segundos escuche la puerta de entrada cerrarse.

Pensé en la noche de ayer, había sido increíble, tan pacífica y tranquila, solo un momento de nosotros, el cielo, las estrellas, las luces, el azul, creo que nunca lo olvidare, era todo sin preocupaciones.

Estuvimos hasta las 2 de la mañana para después venir a casa y dormir juntos, todo lleno de caricias y besos. Es como si mi vida fuera un cuento.

Reí al pensar eso.

Nunca creí que mi vida llegaría a ser tan perfecta, quizás también estoy omitiendo los problemas, pero eso es bueno ¿no?

Mientras este con Samuel, mi vida esta con lo necesario.

Mis ojos se fueron cerrando lentamente, para después quedarme dormido de nuevo.

-o-

¿12 de la tarde? ¿Tan tarde desperté? ¿Y Samuel? ¿Todavía no llega? ¿Tanto se ha demorado?

Los sonidos de una sirena de ambulancia cerca de él departamento me despertaron de golpe, ¿Un accidente?

Me levante de la cama para buscar a Vegetta por alguna parte, pero no estaba, todavía no llegaba de correr, y eso es raro, no suele demorarse tanto tampoco

La curiosidad me estaba matando así que decidí vestirme con una camiseta Jack & Jones y unos vaqueros normales, he ir a ver el jaleo de afuera, ojalá no haya sido algún vecino que haya tenido un accidente.

Además que también tenía que comprar las cosas para el almuerzo, ya que Vegetta llega con hambre después de trotar y no me gustaría dejarlo esperando.

Tome mis cosas y baje por el ascensor del edificio, mientras bajaba tome mi celular y entré a Twitter.

“Hay un sonido de ambulancias que flipan afuera, ¿Accidente?” publiqué, para después salir del ascensor.

https://www.youtube.com/watch?v=iZ-kiDDTs-8 )

Lo primero que vi fue mucha gente en frente de la puerta de salida, ambulancias, camillas, ¿Dios que ha pasado? La gente estaba en medio de la calle impidiendo que los autos pasaran.

Fui abriéndome paso para ver el acto lo cual fue algo difícil ya que toda esta estaba amontonada y siendo presionada por la policía que impedía el paso a la escena.

Hasta que llegue en frente de un policía.

-¿Qué ha pasado?

-Accidente automovilístico, por favor, necesitamos más espacio.-

-¿Esta muerto?.- dije con cierto tono de susto

-Estamos haciendo todo lo posible, ahora joven, por favor.- me empujo suavemente apartándome.

Levante mi cara para ver por encima del hombro del señor quien era la persona en el suelo, rodeada por paramédicos.

Pero quede paralizado, hasta que junte todas mis fuerzas para gritar.

-¡SAMUEL! ¡DEJEME PASAR! ¡SAMUEL!.- grité desesperado, solo quería estar a su lado, mis ojos no podían creer lo que veían, que de un momento a otro esté pasando esto.

-¡Señor cálmese!.- me dijo el policía en frente mía tomándome fuerte para que no pasara

-¡ES MI NOVIO! ¡DEJEME PASAR!.-

Todas las personas alrededor de me quedaron viendo, el policía me soltó, por lo que corrí al lado de mi novio así quitándose todos los paramédicos a su alrededor, me arrodille a su lado manchando mis pantalones con sangre y las lágrimas cayendo por mis mejillas.

-Samuel, no, no, n-no me dejes así, hey, mírame por favor, Samuel.- tomaba su cara con mis dedos, pero no había reacción alguna. Sabía que todavía había pulso, así que me escuchaba de alguna forma.

-No me dejes solo aquí, por favor no, no puedo estar sin ti, no puedo, recuerda el azul, no dejes que se vaya, por favor no. Te necesito, te amo, hey, te amo, no te puedes ir. Te necesito.-

Lágrimas nublaban mi mirada dejándome ciego en frente de la persona que más amo, tirada en el suelo, muriendo y dejándome solo…solo.

-Te amo Samuel.- el pulso de iba lentamente, ya no quedaba tiempo, no más tiempo.- No, no, no Vegetta, te amo, te amo, te amo, te amo, te amo.- abracé a mi novio desde el cuello para no querer soltarlo nunca más, repitiendo las palabras más sinceras que le podía decir.

Pero no puedo detener lo inevitable, y así se fue, para no volver nunca más.

-o-

Llegó el día del funeral, estaban todos los amigos de YouTube de Samuel, más la familia, los fans, mucha gente.

 Pero en especial, se encontraba el mismo Samuel, transparente, con alas, un alma, vagando por su funeral, buscando a la persona que le cambio la vida, solo para obsérvala, esto le había costado un montón, bajar al mundo de los humanos solamente para ver a uno es difícil. Pero lo consiguió.

Se quedó sentado como un invitado más en frente del mini altar donde hablaría la persona más importante para él.

Por otro lado, Guillermo estaba destrozado por dentro, agonizando, llorando, rompiéndose en pedazos, quizás es un poco exagerado, pero así era, mostraba valor para decir las palabras que tenía en memoria de su primer y único amor.

Seco todas sus lágrimas y salió a hablar con un guitarra a sus espaldas.

Se posó en el altar, frente a la persona que más amaba en su vida pero que en esta ocasión era transparente, como el agua pura, invisible.

-Hoy estamos aquí en memoria de Samuel de Luque, la mejor persona que hubo en mi vida, y que a todos nos sacó una sonrisa, siempre. Es una lástima que.- su cuerpo tembló y trataba de que lágrimas no cayeras de sus ojos.- ya no podamos escuchar su voz otra vez como antes, o verlo de nuevo con su típica sonrisa.- una gota de agua cayo por los ojos de Guillermo y su tono de voz lo dilataba en frente de la gente y de Samuel para demostrar lo roto que estaba por dentro.- Lo extrañamos d-demasiado y…

-Willy, está bien, tranquilo, si no quieres decir más.- le dijo Luzu por sus espaldas un susurro.

-No no.- hizo una pequeña pausa para calmarse.- hoy vine a cantar una canción para esa persona especial y espero que de alguna forma la escuche.

Guillermo se sentó en una silla para luego sacaran el altar que tapaba su otra parte del cuerpo, dejando a Samuel y Guillermo de frente.

https://www.youtube.com/watch?v=nLcJ22VYb9M )

La guitarra tocada por Willy empezó a sonar suavemente, y un hilo de voz tratando de no llorar empezó a cantar

-Escribo esta canción en memoria, de la sonrisa rebelde, del chico que no olvidaremos

-Del alma que te llevo lejos de nosotros, del río que fluye, de las lágrimas que lloramos

-Te echo te menos.- dijo el chico tratando de que la voz no se le rompiera.- es todo lo que necesitó decir.

-Más que el azul.- Samuel y Guillermo recordaron la noche especial y chocaron miradas, claro que Willy no veía a su amado en frente suya.

-Son las palabras que hay dentro de mi cabeza. Y sé, que te has ido, y sé, que te has ido

La guitarra sonaba pacíficamente, las manos de Guillermo temblaban y su garganta no podía más, pero era valiente, y seguía tocando, seguía cantando.

-La sonrisa pícara, de bromas y risas.- los chicos sonrieron al mismo tiempo.- los recuerdos de los tiempos, cruzamos la línea

-Los puntos de enlace, a través de mi mente arrasó, ahora todos se sienten tan ciegos.- Guillermo recordó el momento en que Vegetta le puso las vendas para darle la sorpresa de aniversario por lo que de nuevo su voz estuvo en peligro de romperse.

-Te echo de menos, es todo lo que puedo decir, más que el azul, son las palabras que hay dentro de mi cabeza.

-Y sé que te has ido

Guillermo siguió tocando la guitarra. Sin cantar y solo pensar.

“Samuel, sé que estas aquí, escuchándome, quiero que sepas que todavía no puedo superar lo que ha pasado, que sigo destrozado por dentro, que no puedo seguir, que me es muy difícil estar aquí sin ti, te amo demasiado. No puedo olvidarte y te extraño tanto”

“El cielo no ha vuelto a ser del mismo azul si no estás aquí conmigo, pero seguiré, para que después nos podamos encontrar y yo podre decirte de nuevo, cuanto es lo que dependo de ti, porque quiero que nuestro final, sea un final feliz”

La canción termino, haciendo llorar al pequeño Guillermo tan desconsolado.

La vida es muchas veces injusta. El amor es parte de la vida, y siendo la vida injusta, el amor también lo es, pero eso no significa que pueda serlo para siempre, porque siempre habrá un final feliz, si en el mundo o en el cielo, donde sea lo habrá. Nunca dejes que el final triste te domine, que tu historia termine como una tragedia, aunque no veas un arreglo siempre lo habrá.

Siempre habrá un final feliz si tú lo deseas. Gran parte de tu vida depende de ti, la otra del destino.

Homofobia {One•Shot} Wigetta

Quien eres realmente, a quien observas cuando miras al espejo, ¿Tu reflejo es exactamente lo que esperas ser?, que pasa si no es lo que tu deseas ver, tu reflejo no se parece a como estas actuando y mucho menos a lo que estas sintiendo, te sientes confundido y con muchas preguntas, no sabes a quien acudir y tienes la certeza que nadie te podría entender, te aterra saber que pasaría si te dejas llevar… te aterra sentir pero sobre todo te aterra amar. 

¿Hasta que punto el amor es considerado como correcto?, que es lo que la sociedad quiere de mi, y que es lo que dice mi religión son tantos factores lo que me impiden poder amarlo, son tantos los temores que me rodean para poder llegar a ser honesto conmigo, ¿Acaso es tanto mi orgullo que no me deja aceptar esto?… ¿Debería acceder a vivir una vida de mentiras?… en donde no me aceptaban, en donde  mi orgullo no declina… les podría decir que esta es mi triste historia… pero en realidad esta es la triste historia de mi sociedad.

Alguna vez has sentido tan desolado y confundido, sin saber a quien acudir, le temes a la verdad y lo sabes bien, lo único que haces es ignorar el sentimiento y lo dejas guardado en lo mas profundo de tu alma en donde nadie lo pueda averiguar pero ¡Sorpresa! tarde o temprano las mentiras se romperán y se abrirán paso ala libertad, por que ellas no están hechas para ser guardadas por siempre, anhelan con ser libres y por fin poderse transformarse en verdad… en una verdad que puede lastimar, aunque aun no lo entiendo, ¿Por que amar podría lastimar a alguien?, no se supone que el amor es el sentimiento mas poderoso y puro que la humanidad posee, ¿Por que ocultarse o avergonzarse? … Yo lo se, es tan simple, por la sociedad.

Desde muy pequeño mis padres fueron un ejemplo para mi, yo era hijo único y ellos solo deseaban lo mejor para mi, tal vez llegar a ser abogado o medico, con una gran casa blanca y adentro una esposa hermosa y unos niños encantadores y no les miento ese también era mi sueño, por mucho tiempo me engañe, y que mas podía hacer, estaba apunto entrar a la universidad de medicina, por fin iba a estudiar lo que siempre anhele o mejor dicho lo que mis padres siempre quisieron y soñaron, sabia que los iba enorgullecer, y estaba dispuesto a darlo todo de mi, a tener una vida feliz, nunca pensé que mis sueños y anhelos cambiarían tan rápido. 

Aun recuerdo cuando lo vi, era la primera vez que me pasaba esto con un hombre, muy en mi interior sabia perfectamente lo que yo era, lo que realmente deseaba pero tenia el miedo me inundaba y prefería ignorar cualquier sentimiento, si hay algo que le gana al amor es el temor, el temor a luchar por algo que realmente quieres, lo que realmente te hace feliz y te llena la vida de emociones y sensaciones que no puedes explicar pero te hacen sentir completo. El día en que lo conocí fue el día que cambio mi existencia, el día en donde me enamore de verdad, se podría decir que fue amor a primera vista, inmediatamente nuestras alma dieron click, yo lo sentí y el lo sintió, jamás olvidaría esos oscuros ojos rasgados, ni su brillo, ni mucho menos el reflejo de mi alma en ellos. Mi interior lo supo automáticamente había encontrado mi otra mitad aunque sonara muy cliché.

La forma de conocernos fue tan inusual, después de tres años compartiendo bachiller jamás me lo había topado, era nuestra graduación y aun recuerdo que llegaba tarde a la entrega de certificados, me molestaba llegar tarde y mas a un día tan importante en mi vida, aunque parecía que ese día todo se empeñaba a que llegase tarde, y ahora me encontraba en el suelo, el destino me choco en la cara, como el lo hizo, tirado en el piso pude sentir un dolor cesante por las manos y algunas partes de mi torso, note una presión sobre mi cuerpo, choque con algo al entrar corriendo al instituto, eso tenia claro, la vista la tenia nublada por el golpe, poco a poco se fue aclarando mi visión  y fue cuando pude observar, estaba a pocos centímetros de mi, no había notado que la presión que sentía era su cuerpo sobre el mío, pude percatarme que estaba aturdido al igual que yo hace unos momentos, el peor error que pude haber hecho en ese momento fue mirarle a los ojos, en ese preciso momento una parte muy profunda de mi ser se pudo dar cuenta que algo iba a cambiar por completo. - Hola - susurre cuando nuestra miradas se encontraron, acto reflejo le regale una sonrisa, pude observar como abría los ojos como platos y como sus mejillas iban tornando un color carmín, creo que no se había percatado de lo sucedido, pasaron poco segundos cuando sentí que su cuerpo se separaba del mío y se paraba de un salto - Lo-lo siento-too tanto…. Llevaba prisa, disculpa no era mi… - tartamudeaba nerviosamente, me pareció absolutamente adorable, y me llenaba de curiosidad saber quien era ese hombre tan nervioso enfrente de mi, solté una risa interrumpiendo sus tartamudeos, inmediatamente me ofreció su mano para poder levantarme del piso y yo accedí sin dudarlo - No te preocupes - me levante del suelo, pasaron unos segundos mas, me le quede viendo fijamente a los ojos, no sabia el motivo o el por que de mis actos simplemente me había quedado encantado, aun no soltaba su mano, no puedo explicar lo que sentí cuando quito su mirada de mis ojos para dirigirlas a nuestras manos que estaban entrelazadas todavía , la sonrisa que les dedico me quito el aliento, me electrizo por dentro, empecé a mover la mano en forma de saludo - Samuel mucho gusto - mi vos hizo que sus ojos volvieran a mirarme fijamente - Guillermo - imito mi acción con la mano y ahora el era el que las movía - el gusto es mío… - y sonrío de par en par, eso hizo que las mejillas se le enchaparan volviendo a su color carmín de antes, en ese momento no solamente me golpeaba el destino en rostro, sino también el amor, el amor me golpea el corazón y  ahí fue cuando supe que esa sonrisa la quería ver por el resto de mis días. 

Después de conocer a Guillermo de una forma tan inusual, nos dirigimos hasta el evento, ahí pude darme cuenta que estábamos en la misma generación pero en diferentes grupos, eso contestaba el por que de mis preguntas, no pude quitarle la mirada de encima, y al parecer el tampoco de mi, en lo que quedo de la ceremonia no dejamos de vernos ni de sonreír, solo lo perdí unos minutos de vista cuando mis padres se acercaron a felicitarme - Muchas Felicidades Samuel, me enorgulleces - decía mi padre con una gran sonrisa pintada en su rostro, me llenaba de felicidad saber que era el hijo que mi padre tanto anhelaba, - Muchas gracias padre, esto solo es el comienzo - y era cierto había sido el mas alto de la generación salía del bachiller con un 100 limpio, esto no solo significaba que seria el orgullo de mi familia, si no una muy buena beca en la mejor escuela de medicina en Madrid. 

Al otro lado del salón pude observar como los padres, suponía, de Guillermo lo felicitaban con un cálido abrazo, y después se dirigían a la salida, algo en mi se alarmo y quiso ir hacia el -¿Les molestaría si salgo hoy con unos amigos? -  solté la pregunta con prisa, temía que se fuera a ir y ya no saber como encontrarlo, - Por su puesto que no hijo te lo mereces, anda ve diviértete - contesto rápidamente mi madre, les dedique una sonrisa y me fui corriendo tras de el, aun no comprendía por que actuaba de esta manera - Solo no llegues tarde - escuche decir a mi padre cuando ya había salido del salón. 

Pude observarlo hablar con un grupo de chicos en la entrada del instituto por suerte dos de ellos era mis mejores amigos Ian y Frank, el estaba de espaldas hacia mi por lo que decide acercarme delicadamente a ellos, - Hombre Vegetta - pude escuchar gritar a Frank y no pude evitar ruborizarme, que vergüenza, odiaba que me dijera de esa forma, puede observar como Guillermo volteaba clavando una mirada divertida en mi y eso hizo que me diera aun mas vergüenza - Que tonto… ya te he dicho que no me digas así - me encogí de hombros acercándome aun mas a ellos - Ya hombre relájate - Hablo Ian en un tono despreocupado - Y que Samuel vienes- me pregunto animadamente el mismo - ¿Adonde? - me dio curiosidad a donde querían dirigirse mis amigos, ellos eran los típicos fiesteros que se amanecían, y en realidad ese no era mi estilo, jamás me había gustado, pude observar como Frank iba a contestarme hasta que alguien lo interrumpió - Andy van a dar una fiesta por la graduación - pude escuchar como su vos llenaba de dulzura mis oídos, ensanche una sonrisa volteándolo a ver y el me contesto con otra sonrisa y unas mejillas sonrojadas, era simplemente perfecto - ¿Se va poner de puta madre vienes? - Pude escuchar la vos de Frank a lo lejos pero yo no aparte mi mirada de Guillermo ni el de mi, - Por supuesto - conteste sin apartar mis ojos de los suyos y dedicándole una ultima sonrisa para después caminar hacia la salida. 

La fiesta no estaba mal, era yo el que se sentía incomodo en ese ambiente, todo estaba descontrolado, había bebidas por donde sea y la música resonaba en todo rincón de la casa apenas llegar Frank se fue a ligar e Ian se fue a buscar que tomar, los demás chicos no los conocía y a Guillermo lo había perdido de vista una vez entrando a la fiesta, ya tenia un rato que no lo veía, me estaba agobiando la música, era música electrónica de esa que hace que te den ganas de bailar y que pierdas el control, me estaba hartando por lo que decidí salir un momento de la casa para poder dirigirme al patio trasero, la casa de Andy era muy grande, el patio tenia una gran alberca y un barandal  de madera  en donde podrías apreciar un pequeño acantilado, en donde solo se observaban planta y flores, me preguntaba en donde se encontrarían sus padres, una vez alejado del retumbadero de sonidos pude apreciar a una persona sentada en el barandal con las piernas flotando hacia el acantilado y las meneaba de un lado a otro, - También te a agobiado la fiesta eh -  pude notar como se sobresaltaba, me voltio a ver después y comenzó a reír - Me has asustado - suspiro y volvió su vista hacia el cielo, - En realidad la fiesta no es mi estilo - dijo y yo copie su postura y me senté a unos pocos centímetros de el poniendo de igual manera mis piernas en el aire - Y cual es tu estilo - Le pregunte mirándolo fijamente, - Lo tranquilo - voltio a verme dedicándome una sonrisa, lo cual se la devolví al instante, no entendía que era lo que me pasaba con el, - Lo mío igual - le conteste para luego perderme en sus ojos rasgados, en ese momento no comprendía muy bien que era lo que me sucedía y por que me estaba comportando de esa manera pero simplemente sentía la necesidad de estar con el, de verlo sonreír y de mirarle a los ojos, era incomprendible mi actitud básicamente Guillermo era un extraño para mi yo jamás me había comportado de esta manera…

“Sentía necesidad de acariciarle la mejilla y lo hice.”

“Sentía la gran necesidad de acercarme a su rostro, y eso hice.”

“Sentía la enorme necesidad de besarle y sin dudarlo lo hice.”

“Y sin duda alguna Sentía una infinita necesidad de amarlo para toda la vida… lamentablemente eso no lo hice.”

Después de esa noche Guillermo y yo nos hicimos inseparables, nuestra relación era un poco extraña no se podría decir que éramos solo amigos por que había besos y caricias de por medio pero tampoco nos podríamos llamar novios por que eso sonaría muy extraño, yo tenia planeado ir todo el verano a casa de mis abuelos, pero simplemente lo cancele, decidí pasar mi verano con Guillermo, fue el mejor verano de mi vida, teníamos muchos gustos en común, a los dos nos llamaba la atención los video juegos y pasábamos horas jugando, también nos gustaba el mismo tipo de música y se podría decir que teníamos un humor casi igual, simplemente no parábamos de reír cuando estábamos juntos, íbamos juntos al lago con los demás chichos y aunque no habíamos acordado nada de guardo lo nuestro en secreto lo hacíamos y disimulábamos no amarnos y aunque no entendía el por que de esa situación no le daba mas vueltas, pero así como nos divertimos también existían tontas peleas como cualquier pareja, - Guillermo por favor - Le grite tratándolo de alcanzar, no entendía que le sucedía estábamos en el parque y simplemente se molesto y se puso de pie, así como era tan adorable muchas veces era insoportable y mal humorado, pero para nada me molestaba, amaba cada uno de sus pequeño defectos - Para - lo tome del brazo y lo jale hacia mi cuerpo no entendía por que se había enfadado si hace algunos momentos estábamos tumbados en el pasto riendo e intercambiando uno que otro beso - Que es lo que sucede - escuche como tronaba el cielo, no entendía por que  a mitad de verano se creaba una tormenta, por que eso era lo que se veía venir, la cielo de un momento a otro se había pintado color negro grisáceo, mire fijamente a Guillermo tomándolo del rostro con mis dos manos - Que te pasa guille - le susurre muy cerca de sus labios, sabia que algo andaba mal por que cerro sus pequeños ojos para no mirarme - Sucede… que estoy harto Samuel - Abrió de golpe los ojos y me miro fijamente, su miraba me penetraba y me causaba un escalofrío, frunce el ceño, ¿Acaso se había hartado de mi?  ese pensamiento hizo que mi corazón retumbara fuertemente contra mi pecho - ¿Que estas diciendo? - le dije separando un poco mi cara de su rostro para poder observarle mejor, acto seguido este poso sus manos en mi pecho embujandome para liberase de mi agarre - Que estoy harto de esto Samuel, - con su dedo me señalo a mi y se señalo el en un movimiento uniforme - Dime algo, ¿Que es lo que somos?, por que no podemos actuar en publico como actuamos siempre cuando estamos tu y yo solos, ¿dime por que? a caso te da pena que sepan que estas enamorado de mi - se le quebró la vos - ¿o acaso no lo estas? - intente acercarme a el pero retrocedió dos pasos, - Dime que va pasar con nosotros cuando el verano se acaba, dime si estas jugando conmigo, hasta el momento he pasado tus rechazos en publico y he actuado como si no sucediera nada entre nosotros pero simplemente estoy harto parece que estuvieras jugando conmigo y sinceramente ya me canse. - suspiro, vi como los ojos se le llenaban de lagrimas odiaba verlo así, y me odiaba mas a mi por ser el motivo de sus pesares intente acercarme pero simplemente no me lo permitió - Guillermo yo...- sentí como caía un gota en mi mejilla y se escurría suavemente por esta, - A que le temes Samuel - me miro fijamente yo no pude sostenerle la mirada por lo que decidí bajarla al piso, yo sabia perfectamente a que le temía, simplemente me estaba auto engañando - JODER SAMUEL DIMELO YA - su grito me sobre el salto  y me lastimo por que no estaba recargado de enojo o reclamo hubiera preferido mil veces eso a verlo roto y llorando enfrente de mi, por ultima vez mas intente acercarme a el lo evito de nuevo pude sentir como de un segundo a otro la lluvia comenzaba a caer y como nuestros cuerpo se comenzaban a mojar - se acabo - susurro,  y después hecho a correr, me quede inmóvil tratando de asimilar lo que acaba de suceder, sentí como una parte de mi cuerpo se rompía - Guillermo - susurre - GUILLERMO - Grite, por su puesto que no lo iba a dejar ir, yo lo amaba y tenia que jugármela por el, tenia que poder vencer mis miedos el era mi felicidad no lo dude ningún momento y decidí correr tras de el sentía como la agua mojada caía por mi cuerpo y como el aire húmedo y frío penetraban mis fosas nasales y lo pude visualizar un poco borroso por la lluvia se dirigía a su casa pude ver como corría hacia la entrada y antes de que pisara el umbral de su casa y ponerse a salvo del agua lo tome del brazo y lo volví a jalar hacia mi cuerpo, la a lluvia se había intensificado y estaba mas fría que hace unos momentos - TE AMO - le grite en su cara, pude observar como temblaban sus labios rosados por el frío, acerque mis labios a dirección de su oído  - No te dejare ir jamás - susurre el se separo unos centímetros de mi y pude observar que estaba llorando - Promete que esto será para siempre - en ese momento mi corazón dio un vuelco me odiaba ser la razón de sus lagrimas - LO PROMETO - Grite eufóricamente estirando los brazos a un lado - TE AMO - y acto seguido sentí como sus labios chocaban con los míos, no se si fue la lluvia o la emoción del momento pero ese beso jamás lo podría olvidar sentir como sus manos se enredaban en mi pelo mojado y me jalaban hacia el mas y mas, nos dejamos llevar por las sensaciones del momento lo que fue un besos tierno comenzó a tomar intensidad cuando lo tome por detrás y lo levante haciendo que sus piernas se enredaran en mi cadera, lo único que quería en ese momento era tenerlo, era hacerlo mío, amarlo y que este momento durara para toda la vida, con el encima mío comencé a caminar para el umbral de su casa y pude sentir que chocábamos contra la puerta de la entrada acto seguido Guillermo me empujo para que pudiera bajarlo y este abrió la puerta y me jalado al interior de su hogar, volvió a unir nuestros labios, el frío que sentía hace unos momentos comenzaba a desaparecer por la intensidad de los besos, lo acorrale en la primera pared que pude observar y comencé a besarle el cuello, lentamente y cuidadosamente, suspirando entre cada beso, regalándole un poco de calor ya que estaba muy frío por la lluvia, escuche como suspiraba, lentamente saque mi lengua y fui saboreándolo era un sabor dulce y el olor era tan característico de el, su piel era tan suave y pálida - y tus padres - susurre aun estando besando su cuello - No-o están - susurro en un tono inaudible, tome su rostro en mis manos y lo mire con un deseo incomparable, jamás había deseado tanto a un persona en mi vida, estaba tan rojo su color característico que tanto me encantaba susurre acercándome peligrosamente a sus labios sin quitar mi mirada de la suya - Quieres continuar - sentía una ligera molestia en mi pantalón pero por supuesto que no lo iba a obligar hacer algo que no quisiese, no paso ni un segundo de mi pregunto cuando volvió a juntar nuestros labios y susurro en el beso - Por supuesto - lo volví alzar para que pudiera enredar sus piernas en mi cadera, separe sus labios de los míos volviendo a su cuello - ¿tu cuarto? - susurre en su oreja - por ahí - señalo una puerta que quedaba a lo lejos del pasillo, sin dudarlo mas lo lleve hasta aquí, abrí la puerta como pude sin despegar mis labios de los suyos y lo deposite cuidadosamente en su cama, el al igual que yo se le notaba el deseo en la mirada, estaba nervioso, era la primera vez que estaba con un hombre, no le quería hacer daño, lo quería tratar con toda la delicadeza que se me fuera posible, mis labios se dirigieron a su oído de nuevo - Siempre te amare - y en realidad eso era lo que yo sentía, siempre lo amaría, nunca había sentido algo tan majestoso por alguien deposite un beso en su oreja y comencé a bajar, depositando pequeños besos por sus ropas mojados, llegue hasta su estomago y levante poco a poco su camisa con mi rostro depositando nuevamente pequeños besos en la piel que iba quedando al descubierto, una vez que levante su camiseta hasta los hombre se la quite desesperadamente y la avente sabrá dios, volví a besar sus labios suaves y carnosos, me consumía en deseo y amor por el, sentí como sus manos se metían por debajo de mi camiseta y sentir sus dedos hizo que me estremeciera nuevamente, le ayude a quitarme la camisa y acto seguido le desabroche el pantalón - tengo miedo - susurro abrazándome tan fuerte contra su cuerpo, su tono de voz estaba quebrada, y lagrimas salían de sus ojos, limpie sus lagrimas con mis labios y lo mire fijamente - Para siempre, lo prometo - y acto después nos volvimos a fundir en un beso, no se en que momento nos habíamos deshecho de nuestros pantalones, pero ahora estábamos completamente en ropa interior baje lentamente mi mano izquierda por su estomago acariciando su piel con sumo cuidado y delicadeza como si se fuera a romper, metí mi mano debajo de su bóxer y este suspiro al sentir mi mano en su miembro, comencé a mover mi mano lentamente y delicadamente y este me comenzó a besar el cuello, sentía sus suspiros en el mismo y eso me encendía mas, cada vez era mas rápido con mi mano pero tenia sumo cuidado en no lastimarlo, después de un segundos decidí quitarle el bóxer por completo fui bajando lentamente con un camino de besos por sus brazos y su estomago hasta llegas a la punta de su miembro - Sammmu...- gimió cuando sintió que mi lengua hacia precio en la punta de su miembro, la sensación de oírlo gemir mi nombre era embriagador así que sin dudarlo pase mi lengua por todo el largo del mismo, sabia que Guille no iba aguantar mucho si seguía así, ya que al parecer era su primera vez, y tenia una molesta presión debajo de mi bóxer gritando ser liberada, me deshice de mis bóxer como pude y me acerque a los labios de mi ángel, depositando pequeños besos en ellos mi mano derecha sujeto fuertemente su mano que estaba aferrada a las sabanas verdes de la cama y entre lanzamos los dedos, lo mire fijamente  a los ojos - ¿para toda la vida? - me pregunto gimiendo en un tono casi inaudible con mi otra mano metí delicadamente un dedo en su entrada, este gimió cuando sintió la presión que le provocaba, una vez que lo vi calmarse decidí mover el dedo y cuando escuche que ahora gemía de placer metí otro dedo, esta vez ahogo el grito en mi hombro, daba pequeños besos y cuando vi que ya se había tranquilizado decidí sacar mis dedos y con sumo cuidado puse la punta de mi miembro en su entrada, tome sus manos y las lleve hacia lo lados de su cara lo mire fijamente, tenia los labios hinchados en un todo rosado y sus mejillas jamás las había visto tan rojas, me causo tanta ternura y al mismo tiempo excitación al sentir como respiraba dificultosamente, sentir su miembro rosando mi vientre, sin duda alguna era la mejor sensaciones que había vivido jamás, lo mire fijamente y le susurre - Para toda la vida - y lo penetre de una estocada, escuche como salía de sus labios un grito y como hacia una mueca de dolor, inmediatamente lo bese ahogando sus quejas con mis besos, su respiración se había acelerado todavía mas y estaba temblando debajo mío, mi cuerpo me pedía que fuera rápido pero simplemente me controle no lo quería lastimar, cuando sentí que comenzó a mover su cadera de arriba a bajo supe que ya se le había pasado el dolor, comencé a moverme despacio pero profundamente, sus manos sujetaban fuertemente las mías y sus labios se fundían con los míos, me separe un momento de sus labios para poderlo escuchar, tenia los ojos cerrados - aaah,… dioos, samueeeel, siiii, aaah, - susurraba cosas sin sentido sabia que esa imagen nunca se me olvidaría - aaaaaaah - sentí como gemía  fuertemente y segundos después sentí un liquido caliente en mi vientre, me moví rápidamente adentro de el, - aaaaaay - sentí como posaba sus piernas en mi cadera y me apretaba mas contra su cuerpo, comenzó a mover su cadera a un ritmo uniforme como yo movía mi tórax y pude sentir una presión en mi vientre y como comenzaba a palpitar mi miembro,  un ultimo gemido con su nombre se escapo de mis labios para finalizar nuestro acto de amor, que jamás olvidaría. 

Me encantaría decir que después de ese día las cosas fueron mejores y que pudimos vivir nuestro amor libremente y sin culpas pero eso no fue lo que sucedió…  

-Samuel lo prometiste, me prometiste que les dirías hoy - Escuchaba otra vez como Guillermo se quejaba por mi falta de palabra - Por que siempre haces lo mismo - suspiro sentándose en una banca del parque - Estoy harto de esconderme - lo imite sentándome a sus lado, -Guille, para ti es fácil, tus padres lo aceptaron felizmente, pero los míos dudo que lo hagan - suspire recargando mi rostro en mis manos - Eso no lo sabes, solo prueba, intenta para ver que pasara - sentí como se recargaba en mi hombre y pasaba un brazo a mi cintura, sabia que no era su culpa el que yo tuviera unos padres tan homofóbicos, por que si los tenia, ese fue mi miedo desde al principio decepcionarlos y que mes avergonzaran de mi, sabia que esto sucedería, yo tenia que cumplir como hijo ser su hijo perfecto, estudiar medicina y ser el mejor doctor de Madrid, casarme con una hermosa MUJER y sobre todo darles nietos, Guillermo lamentablemente no entraba en mis planes, aunque eso me doliese, tenia que jugármela por el, tenia que perder a mis padres y mi carrera de medicina, por que una vez que se enteraran de todo esto no me apoyarían, perdería a mis mejores amigos, Ian y Frank, los conocía de toda la vida y sabia perfectamente que pensaban de las personas como yo, a veces las llamaban “Maricones” y yo me unía a sus burlas, ¿Que pensarían si supieran que yo era un “Maricon”?. y ahora venia la pregunta que tanto me temía, ¿Guillermo valdría tanto la pena como para perderlo todo por el?, Lo amaba como nunca jamás había amado a nadie, aunque era verdad que aun no había vivido nada, solo tenia 18 años tenia un futuro por delante pensar en todo esto me agobio he hizo que dijera cosas que no quería, tenia miedo y sobretodo no sabia si mi orgullo me dejaría aceptar públicamente lo que era en realidad, yo mismo me avergonzaba de mi, lagrimas empezaron a caer sobre mi rostro, no quería lastimarlo, no quería perderlo, no entendía por que no lo podíamos guardar en secreto y ya, sabia perfectamente desde un principio que esto no terminaría bien - Samuel por favor...- escuche como susurraba en mi oído, me agobiaba no poder complacerlo, yo solo quería su felicidad, tanta presión hizo que explotara, me pare de un salto de la banca - BASTA GUILLERMO - Le grite con lagrimas en mis ojos - NO LO HARE, NO PUEDO ENTIENDE CARAJO - pude notar como sus ojos se abrían como platos y mas que tristeza o enfado pude apreciar que su rostro reflejaba decepción - ¿Te avergüenzas de lo que eres? - me pregunto calmadamente , eso hizo que me desesperara aun mas, por su puesto que no me avergonzaba pero en ese momento solo palabras de temor salían de mi boca - POR SU PUESTO QUE ME AVERGÜENZO, Guillermo somos hombres, no maricones, yo sabia que esto saldría mal desde que te vi, sabia que dejarme llevar estaba mal, Guillermo te amo y no sabes cuanto pero no estoy dispuesto a ser humillado en publico ni mucho menos a perder a mis padres o mis amigos tengo miedo.- me quebré en un llanto cesante, sentí sus manos en mi rostro lo tomo firmemente - Samu, es normal tener miedo, pero todo saldrá bien, tienes que hacer lo que diga tu corazón, que acaso no te das cuenta que nuestro amor es mucho mas puro y sincero que los de los heterosexuales, no te das cuenta por todo lo que tenemos que pasar para estar juntos, si me amas como dices lucharas por estar a mi lado, por tener una vida conmigo, por dejar tu orgullo a un lado e ignorar lo que las personas piensen o digan de ti, Por que me amas y yo te amo, lucha por tu amor Samuel se fuerte por mi - me suplico con lagrimas en sus ojos, sabia que lo que iba hacer haría que rompiera muchas promesas pero sobre todo me haría infeliz por el resto de mis días, solo una mentira necesitaba para volver a mi vida de antes- Guillermo - susurre su nombre y le bese, sabia perfectamente que ese seria nuestro ultimo beso por lo que decidí aprovecharlo lo mejor que pude - Guillermo - volví a susurrar  una vez separados - lo siento tanto, pero mi amor por ti no es lo suficiente para dejarlo todo…. - sentí como se desmoronaba mi interior al ver la cara de dolor que puso - se acabo - me separe de el, pude percatarme de sus lagrimas y decidí huir como un cobarde - Samuel lo prometiste…- escuche un ultimo susurro de sus labios y acto siguiente me largue cobardemente sabia perfectamente que si lo escuchaba llorar no lo podría resistir y volvería a su lado, tenia que dejar de sentir esto por el, por que estaba mal, por que los hombres fueron creados para amar a una mujer no a un hombre, por que así Dios lo quería, por que enamorarse de alguien de tu mismo sexo era lo mas impuro que podrías hacer, era una aberración que no seria perdonada, las religiones lo prohibían, la sociedad lo veía mal, esta mas que obvio que ellas estaban en lo correcto y que el amor estaba mal… eso era lo que pensaba,… muy tarde me di cuenta de mi error… aunque no solamente fue mi error si no fue el error que nos enseñan dese pequeños, nos enseñan a ver con malos ojos a las personas homosexuales, ¿Que por que? por que no es natural. 

“Los seres humanos nos enamoramos de seres humanos, no de un sexo.”

-7 años después-

Cuando me volví a encontrar a Guillermo comprendía el grave error que había cometido, por no luchar por lo que amaba, por dejarme llevar por los comentarios y por las criticas, después de ese día en el parque siempre existió un hueco en mi corazón y un espacio que nadie podía llenar, había cumplido el sueño de mis padres y los había enorgullecido, era un prestigiado doctor con una enorme casa y una esposa y un pequeño niño y  otro en camino, cuando volví a verlo me encontraba en el parque con mi hijo el estaba jugando con otros niños - Hola - lo salude cuando lo tuve enfrente, en su mirada podría ver alegría por verme, una parte de mi temía que me odiase todavía, me saludo y comenzamos hablar en una de las bancas del parque, me contó lo que había estudiado y como le había ido, cuando fue mi parte de contarle mi historia temía que se pudiera sentir mal o que se fuera corriendo como acostumbraba hacerlo, cuando llegue al tema de mis hijos y mi esposa no pude deprimir lo que siempre callé - sabes… después de ti… jamás me volví a enamorar de nuevo - lo solté como pude, voltio a mirarlo y el solo me sonrío dulcemente - se que estas con alguien ¿no?- asintió con la cabeza - ¿Lo amas? - me miro fijamente, con esa mirada tan característica de el y luego sonrío dulcemente - sin duda alguna - y volvió a mirar hacia los niños que jugaba, en realidad no se que era lo que pretendía, el dolor que sentí era inexplicable, sabia que si hubiera sido mas fuerte y hubiera luchado por el, yo estaría con el, no era que me arrepintiera ahora de mi familia, ellos ocupaban gran parte de mi felicidad, pero para ser sinceros nadie podría ocupar jamás el lugar que Guillermo dejo en mi ser y sobre todo en mi alma, después de ese día ya no lo volví a ver, pero supe que se caso y adopto una niña, ese pude a ver sido yo, pero era lo que me merecía por hacer sufrir a la persona que mas ame en mi vida, estaba viviendo una vida en la que mis padres habían soñado y si era feliz pero no lo suficiente como lo fui hace algunos años, no como lo fui ese verano en el que conocí al amor y sobretodo en la que lo perdí todo, no se si fue la sociedad o mis padres pero jamás volvería a cometer un error como este tipo, tal vez en otra vida me darían alguna oportunidad, por que sin duda alguna esta vida no fue mi preferida. 

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Holis espero que les guste :v no se si este muy largo o no pero #YOLO, es la primera ver que escribo Limade así de descriptivo… así que no se si lo hice muy empalagoso e_e ehje, :v lo que publique hace rato dije que este era mi punto de vista sobre este tema y es la verdad siento que muchas personas viven una vida falsa por miedo aceptarse y por la sociedad, ): malditos homofobicos ardan en el infierno - si dan un ♥ o reblog se agradece :v y para los que me preguntaron que cuando subo noviembre *lol ya se va acabar el mes* mañana tal vez:D un besito y mucho amor para ustedes♥ n_n - Lailis…. Pd. Perdonen si se me van la ortografia e_e 

50 Sombras Más Oscuras

CAPÍTULO 3 (2/2)

—¿Vas a dejarme entrar o no, Guillermo?

Yo intento ponerle mala cara —morderme el labio ayuda—, pero sonrío al abrir la puerta. Samuel se da la vuelta, le hace un gesto a Higgins, y el Audi se marcha.


Es raro estar con Samuel De Luque en el apartamento. Parece un sitio muy pequeño para él.

Sigo enfadado: su acoso no tiene límites, y ahora caigo que es así como supo que los correos de SIP estaban monitorizados. Seguramente sabe más de SIP que yo. Esa idea me resulta desagradable.

¿Qué puedo hacer? ¿Por qué tiene esa necesidad de mantenerme a salvo? Soy un adulto —más o menos—, por el amor de Dios… ¿Qué puedo hacer para tranquilizarle?

Observo su cara mientras se pasea por la habitación como un animal enjaulado, y mi rabia disminuye. Verle aquí, en mi espacio, cuando creí que habíamos terminado, es reconfortante. Más que reconfortante… le quiero, y mi corazón se expande con un júbilo exaltado y embriagador. Él echa un vistazo por todas partes, examinando el entorno.

—Es bonito —dice.

—Los padres de Frank lo compraron para él.

Asiente distraído y sus vivaces ojos cafèsdescansan en los míos, me miran.

—Esto… ¿quieres beber algo? —susurro, ruborizándome por los nervios.

—No, gracias, Guillermo.

Su mirada se ensombrece.

¿Por qué estoy tan nervioso?

—¿Qué te gustaría hacer, Guillermo? —pregunta dulcemente mientras camina hacia mí, salvaje y ardiente—. Yo sé lo que quiero hacer —añade en voz baja.

Me echo hacia atrás y choco contra el cemento de la cocina tipo isla.

—Sigo enfadado contigo.

—Lo sé.

Me sonríe con un amago de disculpa y yo me derrito… bueno, quizá no esté tan enfadado.

—¿Te apetece comer algo? —pregunto.

Él asiente despacio.

—Sí, a ti —murmura.

Mi cuerpo se tensa de cintura para abajo. Solo su voz basta para seducirme, pero esa mirada, esa hambrienta mirada de deseo urgente… Oh, Dios.

Está de pie delante de mí, sin llegar a tocarme. Baja la vista, me mira a los ojos y el calor que irradia su cuerpo me inunda. Un ardor sofocante que me aturde y siento las piernas como si fueran gelatina, mientras un deseo oscuro me recorre las entrañas. Le deseo.

—¿Has comido hoy? —murmura.

—Un bocadillo al mediodía —susurro.

No quiero hablar de comida.

Entorna los ojos.

—Tienes que comer.

—La verdad es que ahora no tengo hambre… de comida.

—¿De qué tiene hambre, señor Díaz?

—Creo que ya lo sabe, señor De Luque.

Se inclina y nuevamente creo que va a besarme, pero no lo hace.

—¿Quieres que te bese, Guillermo? —me susurra bajito al oído.

—Sí —digo sin aliento.

—¿Dónde?

—Por todas partes.

—Vas a tener que especificar un poco más. Ya te dije que no pienso tocarte hasta que me supliques y me digas qué debo hacer.

Estoy perdido; no está jugando limpio.

—Por favor —murmuro.

—Por favor, ¿qué?

—Tócame.

—¿Dónde, cariño?

Está tan tentadoramente cerca, su aroma es tan embriagador… Alargo la mano, y él se aparta inmediatamente.

—No, no —me recrimina, y abre los ojos con una repentina expresión de alarma.

—¿Qué?

No… vuelve.

—No.

Niega con la cabeza.

—¿Nada de nada?

No puedo reprimir el anhelo de mi voz.

Me mira desconcertado y su duda me envalentona. Doy un paso hacia él, y se aparta, levanta las manos para defenderse, pero sonriendo.

—Oye, Guille…

Es una advertencia, y se pasa la mano por el pelo, exasperado.

—A veces no te importa —comento quejoso—. Quizá debería ir a buscar un rotulador y podríamos hacer un mapa de las zonas prohibidas.

Arquea una ceja.

—No es mala idea. ¿Dónde está tu dormitorio?

Señalo con la cabeza. ¿Está cambiando de tema aposta?

—Ven, comamos algo.

—¡Creía que íbamos a acostarnos! Yo quiero acostarme contigo.

—Lo sé.

Sonríe y de repente viene hacia mí, me sujeta las muñecas, me atrae a sus brazos y me estrecha contra su cuerpo.

—Tú tienes que comer, y yo también —murmura, y baja hacia mí sus ardientes ojos marrones—. Además… la expectación es clave en la seducción, y la verdad es que ahora mismo estoy muy interesado en posponer la gratificación.

Ah… ¿desde cuándo?

—Yo ya he sido seducido y quiero mi gratificación ahora. Te suplicaré, por favor —digo casi gimoteante.

Me sonríe con ternura.

—Come. Estás demasiado flaco.

Me besa la frente y me suelta.

Esto es un juego, parte de algún plan diabólico. Le frunzo el ceño.

—Sigo enfadado porque compraras SIP, y ahora estoy enfadado porque me haces esperar —digo haciendo un puchero.

—El señorito está enfadado, ¿eh? Después de comer te sentirás mejor.

—Ya sé después de qué me sentiré mejor.

—Guillermo Díaz, estoy escandalizado —dice en tono burlón.

—Deja de burlarte de mí. No estás jugando limpio.

Disimula la sonrisa mordiéndose el labio inferior. Tiene un aspecto sencillamente adorable… de Samuel travieso que juega con mi libido. Si mis armas de seducción fueran mejores, sabría qué hacer, pero no poder tocarle lo hace aún más difícil.

El dios que llevo dentro entorna los ojos y parece pensativo. Hemos de trabajar en eso.

Mientras Samuel y yo nos miramos fijamente —yo ardiente, molesto y anhelante, y él, relajado, divirtiéndose a mi costa—, caigo en la cuenta de que no tengo comida en el piso.

—Podría cocinar algo… pero tendremos que ir a comprar.

—¿A comprar?

—La comida.

—¿No tienes nada aquí?

Se le endurece el gesto.

Yo niego con la cabeza. Dios, parece bastante enfadado.

—Pues vamos a comprar —dice en tono severo y, girando sobre sus talones, va hacia la puerta y me la abre de par en par.


—¿Cuándo fue la última vez que estuviste en un supermercado?

Samuel parece fuera de lugar, pero me sigue diligentemente, cargando con la cesta de la compra.

—No me acuerdo.

—¿La señora Jones se encarga de todas las compras?

—Creo que Higgins la ayuda. No estoy seguro.

—¿Te parece bien algo salteado? Es rápido.

—Un salteado suena bien.

Samuel sonríe, sin duda imaginando qué hay detrás de mi deseo de preparar algo rápido.

—¿Hace mucho que trabajan para ti?

—Higgins, cuatro años, me parece. La señora Jones más o menos lo mismo. ¿Por qué no tenías comida en el apartamento?

—Ya sabes por qué —murmuro, ruborizado.

—Fuiste tú quien me dejó —masculla, molesto.

—Ya lo sé —replico en voz muy baja; no quiero que me lo recuerde.

Llegamos a la caja y nos ponemos en la cola sin hablar.

Si no me hubiera ido, ¿me habrías ofrecido la alternativa vainilla?, me pregunto vagamente.

—¿Tienes algo para beber? —dice, devolviéndome al presente.

—Cerveza… creo.

—Compraré un poco de vino.

Ay, Dios. No estoy seguro de qué tipo de vino tienen en el supermercado Ernie’s. Samuel vuelve con las manos vacías y una mueca de disgusto.

—Aquí al lado hay una buena licorería —digo enseguida.

—Veré qué tienen.

Quizá deberíamos ir a su piso, y así no pasaríamos por todo este lío. Le veo salir por la puerta muy decidido, con su elegancia natural. Dos mujeres que entran se paran y se quedan mirando. Ah, sí, mirad a mi Cincuenta Sombras, pienso con cierto desaliento.

Le deseo tal como le recuerdo, en mi cama, pero se está haciendo mucho de rogar. A lo mejor yo debería hacer lo mismo. El dios que llevo dentro asiente frenéticamente. Y mientras hago cola, se nos ocurre un plan. Mmm…


Samuel mete las bolsas de la compra al apartamento. Ha cargado con ellas todo el camino desde que salimos de la tienda. Se le ve muy raro, muy distinto de su porte habitual de presidente.

—Se te ve muy… doméstico.

—Nadie me había acusado de eso antes —dice con sequedad.

Coloca las bolsas sobre la encimera de la isla de la cocina. Mientras yo empiezo a vaciarlas, él saca una botella de vino y busca un sacacorchos.

—Este sitio aún es nuevo para mí. Me parece que el abridor está en ese cajón de allí —digo, señalando con la barbilla.

Esto parece tan… normal. Dos personas que se están conociendo, que se disponen a comer. Y, sin embargo, es tan raro. El miedo que siempre sentía en su presencia ha desaparecido. Ya hemos hecho tantas cosas juntos que me ruborizo solo de pensarlo, y aún así apenas le conozco.

—¿En qué estás pensando?

Samuel interrumpe mis fantasías mientras se quita la americana y la deja sobre el sofá.

—En lo poco que te conozco, en realidad.

Se me queda mirando y sus ojos se apaciguan.

—Me conoces mejor que nadie.

—No creo que sea verdad.

De pronto, y totalmente en contra de mi voluntad, la señora Robinson aparece en mi mente.

—La cuestión, Guillermo, es que soy una persona muy, muy cerrada.

Me ofrece una copa de vino blanco.

—Salud —dice.

—Salud —contesto, y bebo un sorbo mientras él mete la botella en la nevera.

—¿Puedo ayudarte con eso? —pregunta.

—No, no hace falta… siéntate.

—Me gustaría ayudar.

Parece sincero.

—Puedes picar las verduras.

—No sé cocinar —dice, mirando con suspicacia el cuchillo que le doy.

—Supongo que no lo necesitas.

Le pongo delante una tabla para cortar y unos pimientos rojos. Los mira, confundido.

—¿Nunca has picado una verdura?

—No.

Lo miro riendo.

—¿Te estás riendo de mí?

—Por lo visto hay algo que yo sé hacer y tú no. Reconozcámoslo, Samuel, creo que esto es nuevo. Ven, te enseñaré.

Le rozo y se aparta. El dios que llevo dentro se incorpora y observa.

—Así —digo, mientras corto el pimiento rojo y aparto las semillas con cuidado.

—Parece bastante fácil.

—No deberías tener ningún problema para conseguirlo —le aseguro con ironía.

Él me observa impasible un momento y después se pone a ello, mientras yo comienzo a preparar los dados de pollo. Empieza a cortar, con cuidado, despacio. Por favor… así estaremos aquí todo el día.

Me lavo las manos y busco el wok, el aceite y los demás ingredientes que necesito, rozándole repetidas veces: con la cadera, el brazo, la espalda, las manos. Toquecitos inocentes. Cada vez que lo hago, él se queda muy quieto.

—Sé lo que estás haciendo, Guillermo —murmura sombrío, mientras sigue aún con el primer pimiento.

—Creo que se llama cocinar —digo, coqueteando.

Cojo otro cuchillo y me coloco a su lado para pelar y cortar el ajo, las chalotas y las judías verdes, chocando con él a cada momento.

—Lo haces bastante bien —musita mientras empiezo con el segundo pimiento rojo.

—¿Picar? —Le miro—. Son años de práctica.

Vuelvo a rozarle, está vez con el trasero. Él se queda inmóvil otra vez.

—Si vuelves a hacer eso, Guillermo, te follaré en el suelo de la cocina.

Oh, vaya, esto funciona.

—Primero tendrás que suplicarme.

—¿Me estás desafiando?

—Puede.

Deja el cuchillo y, lentamente, da un paso hacia mí. Le arden los ojos. Se inclina a mi lado, apaga el gas. El aceite del wok deja de crepitar casi al instante.

—Creo que comeremos después —dice—. Mete el pollo en la nevera.

Esta es una frase que nunca habría esperado oír de los labios de Samuel De Luque, y solo él puede hacer que suene erótica, muy erótica. Cojo el bol con los dados de pollo, le pongo un plato encima con las manos algo temblorosas y lo guardo en la nevera. Cuando me doy la vuelta, él está a mi lado.

—¿Así que vas a suplicar? —susurro, mirando audazmente sus ojos turbios.

—No, Guillermo. —Menea la cabeza—. Nada de súplicas.

Su voz es tenue y seductora.

Y nos quedamos mirándonos el uno al otro, embebiéndonos el uno del otro… el ambiente se va cargando, casi saltan chispas, sin que ninguno diga nada, solo mirando. Me muerdo el labio cuando el deseo por ese chico me domina con ánimo de venganza, incendia mi cuerpo, me roba el aliento, me inunda de cintura para abajo. Veo mis reacciones reflejadas en su semblante, en sus ojos.

De golpe, me agarra por las caderas y me arrastra hacia él, mientras yo hundo las manos en su cabello y su boca me reclama. Me empuja contra la nevera, y oigo la vaga protesta de la hilera de botellas y tarros en el interior, mientras su lengua encuentra la mía. Yo jadeo en su boca, y una de sus manos me sujeta el pelo y me echa hacia atrás la cabeza mientras nos besamos salvajemente.

—¿Qué quieres, Guillermo? —jadea.

—A ti —gimo.

—¿Dónde?

—En la cama.

Me suelta, me coge en brazos y me lleva deprisa y sin aparente esfuerzo a mi dormitorio. Me deja de pie junto a la cama, se inclina y enciende la luz de la mesita. Echa una ojeada rápida a la habitación y se apresura a correr las cortinas.

—¿Ahora qué? —dice en voz baja.

—Hazme el amor.

—¿Cómo?

Madre mía.

—Tienes que decírmelo, Guille.

Por Dios…

—Desnúdame —digo ya jadeando.

Él sonríe, me agarra de la camisa y tira hacia él.

—Buen chico —murmura, y sin apartar sus ardientes ojos de mí, empieza a desabrocharme despacio.

Con cuidado, apoyo las manos en sus brazos para mantener el equilibrio. Él no protesta. Sus brazos son una zona segura. Cuando ha terminado con los botones, me saca la camisa por encima de los hombros, y yo le suelto para dejar que la prenda caiga al suelo. Él se inclina hasta la cintura de mis pantalones, desabrocha el botón y baja la cremallera.

—Dime lo que quieras, Guillermo.

Le centellean los ojos. Separa los labios y respira entrecortadamente.

—Bésame desde aquí hasta aquí —susurro deslizando un dedo desde la base de la oreja hasta la garganta.

Él se inclina, dejando un rastro de besos suaves y cariñosos por el trazado de mi dedo, y luego de vuelta.

—Mis pantalones y mis bóxers —murmuro, y él, pegado a mi cuello, sonríe antes de dejarse caer de rodillas ante mí.

Oh, me siento tan poderoso. Mete los pulgares en mis pantalones y me los quita con cuidado por las piernas junto con mis bóxers. Yo doy un paso al lado para librarme del calzado y la ropa, de manera que me quedo desnudo. Él se para y alza la mirada expectante, pero no se levanta.

—¿Ahora qué, Guillermo?

—Chupa.

—¿Dónde?

—Ya sabes dónde.

—¿Dónde?

Ah, es implacable. Avergonzado, señalo rápidamente la cúspide de mis muslos y él sonríe de par en par. Cierro los ojos, mortificado pero al mismo tiempo increíblemente excitado.

—Oh, encantado —dice entre risas.

Me besa la punta y despliega su lengua, su lengua experta en dar placer. Yo gimo y me agarro a su cabello. Él no para, me rodea el miembro con la lengua y me vuelve loco, una vez y otra, una vuelta y otra. Ahhh… solo hace… ¿cuánto? Oh…

—Samuel, por favor —suplico.

No quiero correrme de pie. No tengo fuerzas.

—¿Por favor qué, Guillermo?

—Hazme el amor.

—Es lo que hago —susurra, exhalando suavemente en mi entrepierna.

—No. Te quiero dentro de mí.

—¿Estás seguro?

—Por favor.

No ceja en su exquisita y dulce tortura. Gimo en voz alta.

—Samuel… por favor.

Se levanta y me mira de arriba abajo, y en sus labios brilla la prueba de mi excitación.

Es tan erótico…

—¿Y bien? —pregunta.

—Y bien, ¿qué? —digo sin aliento y mirándole con un ansia febril.

—Yo sigo vestido.

Le miro boquiabierto y confundido.

¿Desnudarle? Sí, eso puedo hacerlo. Me acerco a su camisa y él da un paso atrás.

—Ah, no —me riñe.

Por Dios, quiere decir los pantalones.

Uf… y eso me da una idea. El dios que llevo dentro me aclama a gritos y me pongo de rodillas ante él. Con dedos temblorosos y bastante torpeza, le desabrocho el cinturón y la bragueta, después tiro de sus vaqueros y sus bóxers hacia abajo, y lo libero. Wow.

Alzo la vista a través de las pestañas, y él me está mirando con… ¿qué? ¿Inquietud? ¿Asombro? ¿Sorpresa?

Da un paso a un lado para zafarse de los pantalones, se quita los calcetines, y yo lo tomo en mi mano, y aprieto y tiro hacia atrás. Gime y se tensa, respirando con dificultad entre los dientes apretados. Con mucho tiento, me meto su miembro en mi boca y chupo… fuerte.


—Ah, Guille… ah, despacio.

Me coge la cabeza tiernamente, y yo le empujo más a fondo en mi boca, y junto los labios, tan fuerte como puedo, me cubro los dientes y chupo fuerte.

—Joder —masculla.

Oh, es un sonido agradable, sugerente y sexy, así que vuelvo a hacerlo, hundo la boca hasta el fondo y hago girar la lengua alrededor de la punta. Mmm… me siento tan bien.

—Guille, ya basta. Para.

Vuelvo a hacerlo (suplica, De Luque, suplica), y otra vez.

—Guille, ya has demostrado lo que querías —gruñe entre dientes—. No quiero correrme en tu boca.

Lo hago otra vez, y él se inclina, me agarra por los hombros, me pone en pie de golpe y me tira sobre la cama. Se quita la camisa por la cabeza, y luego, como un buen chico, se agacha para sacar un paquetito plateado del bolsillo de sus vaqueros tirados en el suelo. Está jadeando, como yo.

—Túmbate. Quiero mirarte.

Me tumbo, y alzo la vista hacia él mientras saca el condón. Le deseo tanto. Me mira y se relame.

—Eres precioso, Guillermo Díaz.

Se inclina sobre la cama, y lentamente se arrastra sobre mí, besándome al hacerlo y con los dedos prepara a mi cuerpo, mientras yo jadeo y me retuerzo debajo de él, pero no se detiene.

No… Para. Te deseo.

—Samuel, por favor.

—¿Por favor, qué? —murmura.

—Te quiero dentro de mí.

—¿Ah, sí?

—Por favor.

Sin dejar de mirarme, me separa las piernas con las suyas y se mueve hasta quedar suspendido sobre mí. Sin apartar sus ojos de los míos, se hunde en mi interior con un ritmo deliciosamente lento.

Cierro los ojos, deleitándome en la lentitud, en la sensación exquisita de su posesión, e instintivamente arqueo la pelvis para recibirle, para unirme a él, gimiendo en voz alta. Él se retira suavemente y vuelve a colmarme muy despacio. Mis dedos encuentran el camino hasta su pelo sedoso, y él sigue moviéndose muy despacio, dentro y fuera y otra vez.

—Más rápido, Samuel, más rápido… por favor.

Baja la vista, me mira triunfante y me besa con dureza, y luego empieza a moverse de verdad —castigador, implacable… oh, Dios—, y sé que esto no durará mucho. Adopta un ritmo palpitante. Yo empiezo a acelerarme, mis piernas se tensan debajo de él.

—Vamos, nene —gime—. Dámelo.

Sus palabras son mi detonante, y estallo de forma escandalosa, arrolladora, y él sigue gritando mi nombre.

—¡Guille! ¡Joder, Guillermo!

Se derrumba encima de mí, hundiendo la cabeza en mi cuello.

LA HISTORIA DE SAMUEL DE LUQUE. ¿Alguien mas la recuerda?

Como otra noche de insomnio para Samuel, hace tiempo a las dos de la mañana comenzó a escribir ésta historia y no sé, me senti en la necesidad de buscarla y escribirla aqui, para recordar viejos tiempos :)

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Tooooodo comenzó cuando yo era joven en 1930. Fue un buen año, yo tenía 10 años de mi tercera vida terrestre, era mi primer día de clase porque por aquella época mis padres eran los criados de la señora Sultana Dorilda, pero pese al nombre era una buena mujer, y mis padres no tenían dinero y ella se ofreció a pagar mi formación. Mis padres me lo dijeron y por un lado me alegre aunque por otro lado me puse un poco triste porque tenía que ir a un colegio en el que estaría meses sin ver a mis padres, o tal vez años. Me despedí de ellos y cogí mi mochila y mis gominolas y me fui al barco que me llevaba hasta Anhurium, estaba muy nervioso porque sabía que era un viaje de al menos 3 semanas hasta llegar a la isla.

El barco era sombrío y olía un poco raro. La primera semana a penas salía de mi camarote, solo para comer y no hablaba con ninguno de los chicos que iban en el barco :( hasta que una noche una fuerte tormenta hizo que el barco comenzara a tambalearse y asustado salí rápido a ver que pasaba, todos los chicos estaban en el pasillo llorando y asustados, y yo la verdad que también. Los encargados de las habitaciones nos intentaron tranquilizar y nos llevaron en grupo a una habitación que había cerca de las cocinas, de hecho esa habitación no sabía que estaba ahí y olía súper raro, imagino que porque la comida no era precisamente una delicia.

Estábamos 4 chicos y 2 chicas y todos nos mirábamos asustados mientras deseábamos que todo pasara pasaron dos horas y parece que la tormenta fue parando poco a poco.

Regresamos a nuestras habitaciones y recuerdo que esa noche me quede mirando por la ventana de mi camarote mientras pensaba que realmente si hubiera pasado algo no tendría demasiado que perder :( (Entended que era joven y estaba triste)

Pasaron unos días más, y en cierto modo comencé a perder la vergüenza y ya salía más de mi habitación aunque fuera simplemente a dar vueltas por el barco. Algo que me gustaba mucho era salir por las noches a la cubierta sin que nadie se diera cuenta y mirar las estrellas. Una de esas noches que me escape para subir a cubierta, mientras subía las escaleras encontré a una de las chicas con la que compartí habitación la noche de la tormenta, de hecho recuerdo que la chica era guapísima,tenía unos bonitos ojos verdes y unos pechotes enormes! (Diréis… Si tenía 10 años como tenía pechotes?), es mi historia vale!!??? Pues eso, ahora sigo… Le pregunte que porque estaba allí, y al darse la vuelta vi que estaba llorando, era raro porque sin conocerla de nada me entristeció verla así :( . Me dijo que no quería hablar y tampoco la quise importunar. Subió a la cubierta y se sentó a mi lado mientras miramos las estrellas juntos sin decir nada, una hora de silencio, y se acercó a mí, me dio un abrazo y me dijo que gracias :S acto seguido bajo las escaleras y se fue, la verdad que me quede bloqueado,no sabía que había pasado y era completamente surrealista la situación.10 min más tarde me fui a a la cama, esa noche recuerdo que no deje de mirar la puerta pensando que en algún momento ella podría entrar, me pareció curioso puesto que días antes no tenía nada que perder y tras estar una hora con esa chica me daba miedo el no poder verla nunca más, sólo por esa sensación ya mereció la pena la noche.

Los días siguientes los pase escapándome y subiendo a cubierta para intentar volver a coincidir con ella. Una de esas noches hacia un frío tremendo y estaba tirando bolitas de papel higiénico el mar por hacer el tonto imagino y pasar las horas, pero lo curioso que una de esa bolas que tire se quedo flotando delante de mi, el barco se desplazaba y hacia viento y frío y esa bola de papel seguía delante de mi, en ese momento recuerdo como deje de sentir frío, y tenía una sensación muy rara, una mezcla de miedo y curiosidad. Me quede ahí de pie sujeto a la barandilla mirando la bola de papel, el tiempo es como sí se parara, de repente me desperté en mi habitación,pensaba que había sido un sueño, pero uno de los ayudantes del capitán entro en el camarote y me dijo que me encontraron tirado en la cubierta, y me echaron una bronca enorme, pase 3 días sin poder salir de la habitación, y Agnes era la mujer que me traía la comida y cena durante esas noches. Era una mujer bastante mayor pero a la vez súper buena, contaba historias de lo más curiosas, que otro día tal vez os cuente, aunque una de sus historias me pareció muy curiosa, y es sobre la isla a la que nos dirigíamos, decía que cuando ella era joven,le gustaba ir en busca de piedras ya que con su mejor amigo Mondiego usaban para construir una fortaleza en lo alto de una colina. Me contó que en uno de esos días ella se tropezó y se golpeó contra una roca, comenzó a sangrar muchísimo y a penas veía nada, caminaba desorientada hasta que un chico la sujeto de la mano y la llevo hasta las afueras del bosque,cuando preguntó a su amigo y a familiares le dijeron que no había más que dos jóvenes en aquella isla, ella y Mondiego. Realmente me mosqueó la historia,y los pelos se me pusieron de punta y que no creo en fantasmas ni cosas por el estilo, pero donde realmente me empece a inquietarme fue como describió cuando las hojas se quedaron paradas ante ella antes de golpearse contra la piedra, tal y como me paso a mi con las bolitas que lancé por la borda del barco.

Pasaron los 3 días de castigo, y ya pude salir de nuevo. La gente me miraba súper raro, pero realmente no me importaba porque yo sólo quería ver a esa chica, quería saber de nuevo de ella, que le había pasado aquella noche, donde se había metido todo este tiempo, y porque tenía esos pechos a los 10 años (bueno,eso último no)

Por fin! Tras 4 días pasando las noches en cubierta y esquivando al ayudante del capitán que no quería que fuera allí volví a encontrarme con esa chica, era exactamente como la recordaba pero curiosamente cuando estaba frente a ella, pese a estar días y días esperando ese momento, no sabía que decirle, era la única que no me miraba como sí fuera un bicho raro, y nos volvimos a sentar allí, en silencio, juntos. Era la segunda vez que pude rozar su piel, y realmente me bastaba simplemente eso para estar feliz, es como sí quisiera que ese momento durase eternamente, no había problemas, no había tristeza, ni preocupaciones, sólo ella, yo y una noche sólo iluminada por la luz de la luna. Me gire hacia ella y la mire mientras ella miraba fijamente el mar, creo que fue la primera vez que quise besar a una chica, ella me miro, le acaricie la cara y fui a darla un beso, de repente, una ola choco contra el barco, se golpeó con la barandilla y ambos caímos. Comenzamos a gritar desde el agua, aunque ambos sabíamos que era inútil, nadie sabía que estábamos ahí, y nuestros gritos no los podía escuchar nadie y mucho menos con las olas golpeando el barco, rápidamente me giré hacia ella, la mire y tenía la cara ensangrentada, estaba totalmente desorientado, no sabía que hacer, estaba viendo como estaba a punto de perder el único motivo por el que merecía la pena vivir, estaba sujetándola cerca de su cara mientras le decía a gritos que no pasaba nada, que todo saldrá bien, la intentaba elevar la cabeza. De pronto,cuando pensé que había perdido el conocimiento y sólo yo mantenía su cuerpo a flote, levanto la cabeza bruscamente, es como sí no fuera ella, y me dijo sonriendo de forma realmente inquietante “haz lo que hiciste aquella noche en la cubierta del barco”, di por hecho que se refería al día que tiraba papelitos por la borda y de pronto… sus ojos eran completamente negros… la aparte rápido, comenzó a hundirse y pese al miedo que tenía de forma instintiva rápido comencé a bucear para buscarla. Nunca había abierto los ojos debajo del mar, era una sensación súper incómoda, tenía frío, era oscuro y no se veía nada, sentía que tocaba con la punta de los dedos su cabello mientras su cuerpo se hundía… De repente, pasó lo mismo que el día que perdí el conocimiento en el barco, todo se paraba, era rarísimo, podía respirar podía seguir avanzando lentamente hasta ella, la abrace fuerte, y de repente el agua que había debajo de nosotros comenzó a girar. Nos estaba absorbiendo hasta el fondo, no sabía que narices estaba pasando, la tenía agarrada por un brazo y me negaba a soltarla, de pronto no pude más y se soltó, intenté gritar pero no conseguía decir nada, era un silencio únicamente roto por la corriente que me arrastraba hacia el fondo y de pronto me dí cuenta que ya no veía la superficie, no veía las estrellas, estaba bajo el agua, y a la chica la perdí de vista, no tenía ni idea que leches estaba pasando, quería llorar, gritar y no podía hacer nada.

En ese instante mi pie toco unas rocas, estaba descalzo, con todo el ajetreo perdería el calzado, eran rojas afiladas y me corte, comenzó a salir sangre pero no sentía ningún dolor. Una luz de pronto salió debajo de mi, no podía mirarla fijamente… Los latidos de mi corazón se aceleraron más que nunca, de pronto ya no veía el mar, sólo esa luz, ya no sentía la presión del agua, estaba cayendo al vacío a mucha velocidad.

De pronto aparecí en un bosque tumbado, la tierra estaba mojada y había mucha niebla, llevaba la misma ropa que el primer día que monté en el barco, “¿que estaba pasando?” Sólo veía árboles enormes, pero no veía el final de los mismos. Al final veía una sombra moverse, algo me decía que debía ir hacia ella. Fui corriendo pensando que encontraría a la chica del barco, pero al llegar a su altura,esa chica se tropezó y se golpeó contra una piedra, en ese instante me quede paralizado,esa mujer sería… ¿Agnes? Es la historia que me contó la mujer del barco, yo era el chico que la salvo, el chico que ella dijo que nadie conocía en esa isla… Rápidamente y de forma instintiva fui a levantarla, y la ayude a caminar, ella me hacia preguntas pero no podía hablar, no podía creer lo que estaba pasando, la acompañe hasta lo alto de la colina, yo sabía que la tenía que llevar hasta allí ya que me dijo cuando era anciana que es donde jugaba con su amigo. Cuando vi que se acercaba salí corriendo al bosque, no paraba de correr, los árboles daban la sensación que eran infinitos y de repente, delante de mi apareció ella… la chica del barco. Parecía estar tranquila, como sí viera normal lo que estaba pasando. Yo tenía la ropa destrozada, estaba descalzo y estaba llorando puesto que la situación me superaba pero no derramaba lágrimas, me acerque a ella, conseguí gritar por fin y le pregunte que estaba pasando!? Se acercó a mi sonriendo, esta vez tenía una sonrisa bondadosa y no como la vez que estábamos en el mar tras caernos por la borda. Me acaricio la cara y pegó su frente contra la mía, sus ojos eran como los recordaba la primera vez que la vi en esa habitación asustada. Pese a todo lo que estaba pasando cada vez que estaba a su lado encontraba la serenidad aunque no entendiera nada, era una mezcla entre rabia, confusión y a su vez, creo que amor por alguien que realmente no sabía ni quien era…

En ese momento, me beso, era la primera vez que sentía sus labios, en ese momento me sentí el chico más feliz del mundo y me dijo susurrando mientras me miraba: “que es lo que más deseas en este mundo” y recuerdo responder: “vivir este momento eternamente"