el aquelarr

A Series Of Adventures☽

Había pasado a ver una película de cada género; la televisión fue uno de los primeros gustos que descubrió cuando despertó de su largo sueño, era de esperarse que la semana cinematográfica le causara cierta emoción. Sus pasos la habían llevado inconscientemente hasta el cementerio, mientras veía aquella película de terror no podía evitar sentir la presencia de los ancestros rodando el lugar, era demasiado incómodo para ella, tanto que en ocasiones dejaba de ponerle atención a la película por escuchar los susurros de los ancestros, a la bruja se le hacía demasiado extraño sentir aquella presencia con demasiada intensidad, más su concentración por entender aquello se vio interrumpida por la charla de una pareja de chicas que Freya  había visto en el aquelarre  Nymph y que en esta ocasión estaban  en la fila trasera  al asiento de la chica Mikaelson.

—Podrían guardar silencio, por favor—pidió la bruja de manera amable regresando su atención hacia la pantalla. La plática continuo pese a ello y alguien no tardó en quejarse de nueva cuenta, porque al parecer contaban en voz alta lo que estaba por suceder en la película, Freya perdió la paciencia y con un ligero movimiento de muñeca las silencio.—De nada—vocifero dedicándoles una rápida mirada al mismo tiempo que curvaba su labios en una ligera sonrisa, así estaba mejor, todos podían ver tranquilos la película.

Noche de brujas

Vi una mariposa transparente,
un gato con monedas en la barriga y un cielo con complejo de acuarelas,
complejo de naturista le llaman.
Figuro astros, destellos y leo a disgusto frases de niños,
actos impuros a ojos de almas pasivas.
La quietud me arde, mis piernas sólo conocen el ritmo de la revolución.
Liberación a presos mentales, muerte a las cadenas y repudio a los muros.
Desconstrucción.
Añoro la noche, la conspiración,
pólvora claman mis ojos,
pólvora dibujan mis manos,
pólvora hecha luz.
Ilumina,
ilumina,
ilumina,
ilumina la tumba de tu amigo el burgués.
Aquelarre de brujas,
humo lila,
revancha.
Hijas de la derrota, rosa en mano, poemas como escudos y divina defensa,
caigan los mitos,
mordazas quemadas,
anhelos de viento.
Vuelve la locura,
que todo lo cura.

-sabia que hacer accedido a ayudar a los Mikaelson era mala idea pero de todas las cosas que podían suceder la de su hermano Kai apareciendo era la última que deseaba ver. Aquello no era bueno para su seguridad, seguramente su hermano pretendiese acabar con ella y asegurarse de que no le molestaba en su camino hacia el control del aquelarre, lo peor de todo es que ambos estaban atrapados en aquella ciudad hasta que uno de los dos muriese- ¿Qué quieres? -le preguntó a la persona que se le habia acercado por la calle- No estoy de humor para charlas estúpidas.