el amor de mi vida prohibido

Tú no lo sabías, pero yo suspiraba por ti. Cada día esperaba con ansias contenidas el verte de nuevo, mirándome con esos ojitos que me volvían loco, tú me mirabas y sé que esos ojos me gritaban más de lo que yo mismo podía descifrar. 
Nunca te lo dije, pero eras asombrosa, pusiste de cabeza mi mundo sin siquiera pretenderlo.
Llegaste un día, y me marcaste  para siempre, fuiste la sorpresa y coincidencia que muy dentro de mí deseaba, y que un día después de tantos años se hizo realidad.
Eras fuente de alegría siempre, amaba tu entusiasmo, las ganas que le ponías a todo, el empeño con el que siempre luchabas.
No te lo dije, pero me enamoré de ti, me enamoré de tus gestos al hablar, y de la manera en la que me mirabas, me enamoré de la manera en la que me hacías sentir, porque no sabía que se podía sentir tanto en un segundo.
Nunca te lo confesé, por idiota, por cobarde o por miedo a que fuera tan correspondido que no fuera posible.
Tú nunca lo supiste, pero el día en que te fuiste mataste algo de mí, fuiste la lección más preciosa con la que pude toparme, y también una de las más dolorosas.
Te fuiste un día, así sin más. Te despediste de mí y me abrazaste como si no hubiera futuro, aunque lo hubo, aunque no fuera el futuro juntos que deseábamos.
Tal vez jamás leas esto, o tal vez jamás sepas que lo escribí, pero esta es la carta de despedida que siempre quise hacerte, pero que no hice. O al menos, que jamás te entregué.
Fue el destino, la vida y la jodida suerte más precisa la que te trajo a mí, o la que me llevó hacía ti, de cualquier manera dejaste algo en mí que será por siempre inolvidable.
Yo sé que no te dije tantas cosas, y me arrepiento, pero nunca olvides, que el amor tan intenso y prohibido que vivimos, jamás se podrá borrar, ni de mi mente, ni de la tuya.


El deseo de un soñador.

—  La sinfonía del alma.
¿Recuerdas cuando nos veíamos a escondidas?, ¿La adrenalina que corría por nuestras venas mientras nos dábamos esos besos apasionados?
Sí EXCLUSIVO es: Tener el privilegio o derecho adquirido para hacer algo que está prohibido para los demás; yo hoy te pido y deseo ser ese AMOR EXCLUSIVO para ti; pues quiero tener el privilegio de hacerte suspirar y soñar más allá de la realidad, y anhelo con todo el corazón, ganarme el derecho de ser esa persona que te acompañe en tu libertad, y así, prohibirle al mundo entero ser parte de algo que es sólo nuestro, de esas noches donde creamos el amor a nuestro antojo y renovamos la vida, tras cada beso y tras cada caricia.
—  jorgema || Amor Exclusivo.
Tal vez no era para mí, tal vez nuestras coincidencias no significaban nada, tal vez tantas miradas no lo explicaban todo, tal vez no todo estuvo escrito, tal vez solo tenía que pasar por mi vida y dejar una lección: Jamás te enamores de lo prohibido, me lo habían dicho muchas veces, pero yo creo que no, lucha, vive, siente, tal vez jamás vuelvas a sentir todo aquello, tal vez en el destino si está que lo vivas y lo sientas, aunque eso no significa que vaya a durar para siempre, tal vez en un día se irá o acabará, tal vez más pronto que tarde, pero ama esos momentos al máximo, tal vez no sea la historia con final feliz, pero puede ser inolvidable, y creo que solo por eso, vale la pena.
—  La sinfonía del alma. De mi diario para el mundo.
Que corras hacia mí como si llevaras años sin verme.
Que me mires como si estuvieras observando las estrellas.
Que me beses como si el roce de mis labios te diera oxígeno.
Que me abraces como si estar entre tus brazos me diera la vida.
Que me valores como si fueras a perderme.
Que me ames como si estuviera prohibido.
Que me cuides como si fuera la flor más bonita de tu jardín.
Que me desees como cumplir uno de tus sueños.
Que me conozcas tanto cuanto yo a cada uno de tus lunares.
O simplemente que te quedes, porque sin ti no puedo estar.
—  Recovecos de mi alma

Donde estabas esa noche fría
cuando te adueñaste de mis pensamientos
donde estaba ese beso que juraste nunca faltaría
me conforme con sobras de tu amor mucho tiempo.

Ahora que decidí dejarte ir completamente
te arrepientes y buscas de nuevo mi amor,
mi amor que nunca mereciste,
nunca te lo ganaste te lo daba solo por el gusto de amarte.

Rápido entendí que tu joven corazón no está listo para amar de verdad
solo quieres aventura y alguien con quien andar
todo eso y más te di, pero perdí el día que me enamoré de ti.

Dices que ahora es diferente, que ahora me amas, 
no te creo nada, solo quieres comodidad y nada más
de mi corazón saliste y jamás podrás volver a entrar
solo acepto a personas dispuesta a amar de verdad.

-Adam… las cosas no son tan fáciles…
-Sólo di que sí y yo me encargo de todo si el mundo se viene encima.
-Dame tiempo para pensarlo.
-Nena, por favor; acaba con mi sufrimiento ahora. Prometo alejarme de tu vida si lo echo a perder; y vaya que lo voy a echar a perder miles de veces antes de comenzar a hacerlo bien, pero quiero descubrirlo a tu lado. No creo que pueda soportar a otro imbécil babeando por tu cuello.
—  Prohibido Enamorarse de Adam Walker.
Carta a un amor imposible

“Mi vida,
Hace tiempo que me di cuenta y ya sé que nuestro amor es imposible, pero eso no lo hace menos real. Por eso quiero escribirte esta carta de amor, que es una auténtica declaración de amor prohibido. Porque a pesar de lo que digan, a pesar de las dificultades y a pesar de la distancia te quiero y siempre te querré.
Es muy triste que no hayamos podido materializar nuestro amor puro y verdadero, pero al final no importa. No importa que tengamos que estar tan distanciados el uno del otro, que no podamos tocarnos, ni acariciarnos, ni besarnos. Porque todo eso lo podemos seguir haciendo en nuestros sueños, porque tu esencia llega cada noche a compartir mi sueño.
Así que no quiero que decaigas, no quiero que sufras por este amor imposible. Pero tampoco quiero que lo olvides, porque es este imposible el que te recordará siempre que tuviste la suerte de amar a una persona por encima de todo. Y si bien nuestros cuerpos nunca podrán volver a estar enlazados, nuestras almas no se separarán jamás.
Da igual lo que digan, da igual que los demás piensen que es una locura, porque en verdad se trata de locura. Y puedo aceptar la imposibilidad física de este amor pero nunca voy a aceptar que no puedo amarte. Así que seguiré amándote de la forma más pura, desde lo más profundo de mi corazón.
Te quiero.”

QUEDA PROHIBIDO


“¿Qué es lo verdaderamente importante?
Busco en mi interior la respuesta,
y me es tan difícil de encontrar.

Falsas ideas invaden mi mente,
acostumbrada a enmascarar lo que no entiende,
aturdida en un mundo de falsas ilusiones,
donde la vanidad, el miedo, la riqueza,
la violencia, el odio, la indiferencia,
se convierten en adorados héroes.

Me preguntas cómo se puede ser feliz,
cómo entre tanta mentira se puede vivir,
es cada uno quien se tiene que responder,
aunque para mí, aquí, ahora y para siempre:

Queda prohibido llorar sin aprender,
levantarme un día sin saber qué hacer,
tener miedo a mis recuerdos,
sentirme sólo alguna vez.

Queda prohibido no sonreír a los problemas,
no luchar por lo que quiero,
abandonarlo todo por tener miedo,
no convertir en realidad mis sueños.

Queda prohibido no demostrarte mi amor,
hacer que pagues mis dudas y mi mal humor,
inventarme cosas que nunca ocurrieron,
recordarte sólo cuando no te tengo.

Queda prohibido dejar a mis amigos,
no intentar comprender lo que vivimos,
llamarles sólo cuando les necesito,
no ver que también nosotros somos distintos.

Queda prohibido no ser yo ante la gente,
fingir ante las personas que no me importan,
hacerme el gracioso con tal de que me recuerden,
olvidar a toda la gente que me quiere.

Queda prohibido no hacer las cosas por mí mismo,
no creer en mi dios y hacer mi destino,
tener miedo a la vida y a sus castigos,
no vivir cada día como si fuera un último suspiro.

Queda prohibido echarte de menos sin alegrarme,
olvidar los momentos que me hicieron quererte,
todo porque nuestros caminos han dejado de abrazarse,
olvidar nuestro pasado y pagarlo con nuestro presente.

Queda prohibido no intentar comprender a las personas,
pensar que sus vidas valen más que la mía,
no saber que cada uno tiene su camino y su dicha,
pensar que con su falta el mundo se termina.

Queda prohibido no crear mi historia,
dejar de dar las gracias a mi familia por mi vida,
no tener un momento para la gente que me necesita,
no comprender que lo que la vida nos da, también nos lo quita.”

Alfredo Cuervo Barrero

Enviado por @i-love-chocolate-so-muchGracias :’)
Volvía a verte.
Esta vez sin temores, sin miedos, sin excusas.
Te veía y no podía creerlo, después de tanto aparecías y volvías a moverme el mundo, los sentimientos, los pensamientos.
Volvías tú o volvía yo, no lo sé.
Pero coincidíamos. Coincidíamos una vez más cariño.
Tú de nuevo soltero y disponible, y yo feliz y tranquila y alterada y alegre y hecha un verdadero caos de emociones.
Volvía y te veía y pensaba que no podría amar a nadie como te amé a ti.
Tú. Mi primer amor, inevitable, intenso, prohibido y fantástico.
La vida nos volvía a una segunda oportunidad, o al menos al intento de una.
Esta vez te tenía, para mí. Y no hubo nada más doloroso, que después de todo, hubiera que despertar.
Y darme cuenta de que no hubo segundas oportunidades, ni siquiera primera. Que todo tan solo había sido un sueño.
Y que solo me quedara de consuelo que el hecho de que lo soñara un 19 de mes no fuera coincidencia, que no podía serlo después de tanto tiempo de ya no soñarte, me quedé con el deseo de que significara que por lo menos tú también lo sentías, que no fuera solo yo quien experimentara todo aquello de nuevo.
A pesar de todo, y del sueño y de la vida.
Aún me queda el deseo de haberte dejado una gran explicación.
Y no sabes cómo lo siento.
—  La sinfonía del alma.
No me miró, no dijo nada, simplemente salí de su auto, caminé unos cuantos pasos; segundos después arrancó el auto, y se alejó. Mi corazón dolió. Por un momento pensé que no aceptaría un “no” como respuesta, pero no. Él había aceptado mis palabras, y lo odié por romper aún más mi corazón.
Más que su voz.
La manera en que pronunciaba mi nombre.
Como si acariciara cada letra.
Más que su sonrisa.
Su manera de reírse sin completar la oración.
Más que sus rasgos.
Sus gestos.
Y su manera de achinar los ojos.
Más que sus palabras.
Sus silencios.
Nuestros silencios.
Llenos de deseos contenidos.
Más que coincidencias.
El habernos conocido.
Más que de todos.
Mío.
Más que los secretos.
Nuestro secreto.
Más que su belleza exterior.
Su belleza interior, sus pensamientos y sentimientos.
Más allá de lo prohibido.
Lo nuestro .
Más allá de los sueños.
La realidad de habernos amado.
Más que sus ojos.
Su mirada. Y la manera en la que me perdía en ella.
Más que su mirada.
Su amor. Mi amor.
Más que todo eso junto.
Lo que fue nuestra historia.
—  La sinfonía del alma.
Su dulce fragancia - Fanfic Wigetta CAPÍTULO 33 y Final: “Boda color lavanda”

Una gran celebración se estaba llevando a cabo en un hotel lujoso de Madrid, los invitados se movían de un lado a otro buscando a sus parientes o amigos que hace mucho tiempo no se veían.

Los padres de los novios estaban nerviosos y emocionados a la vez, era un día importante para la vida de sus hijos, entrarían a un mundo lleno de compromisos y firme determinación. Ya que el estar casado era una gran responsabilidad, porque cada decisión que tomen en el camino involucraría al otro y deberían luchar juntos para que perdurara su felicidad.

Los dos Novios estaban en diferentes habitaciones, arreglándose para aquel esperado momento, Guillermo por un lado no paraba de beber agua, estaba tan nervioso que creía que se equivocaría en los votos, Samuel no se quedaba atrás, estaba pegado en el espejo revoloteándose el cabello, sus manos inquietas delataban sus sentimientos intranquilos.

La boda era lo que más querían en el mundo, pasaron todo un año esperando y planeando cada detalle, Samuel al estar en el negocio de la florería, tenía la mitad del trabajo hecho, conocía varios amigos que requerían de sus flores para sus eventos y él los llamó para que su anhelado día fuera perfecto.

Guillermo estuvo viendo el lado de los invitados y costeando todo los gastos que habría para ese día,  recibió mucho apoyo de Alex que estaría de padrino en la boda y también con sus respectivas familias.

-Joder… ahora me darán ganas de ir al baño- dijo Guillermo agitado y soltando ligeramente la corbata que la sentía más apretada que nunca.

-Guille debes relajarte, has estado viviendo con Samuel desde hace mucho, esto solo es un trámite que deben pasar juntos- dijo Karol tratando de calmar al pobre chico.

-Pero no es cualquier trámite Karol, ¡hoy me voy a casar! He estado esperando por este día mucho tiempo, tengo miedo que las cosas no resulten- Guillermo se sentó sujetando con ambas manos su cabeza.

-Eso no Guille, créeme que jamás pensé que llegarían tan lejos con su relación, pero han demostrado que se quieren por sobre todas las cosas, es normal tener miedo… te lo dice tu hermana menor, Samuel jamás dejará de apoyarte, hacen un increíble equipo- Guillermo levantó de apoco su vista en dirección a su hermana, le sorprendía que aún siendo más joven que él tuviera esa confianza, ha sabido muy bien tratar los conflictos internos de Guille y que no se ahogase en sus temores.

-Gracias Karol, no sabes lo que significa para mí este día… el tenerte aquí a mi lado me hace sentir más tranquilo- dijo con una pequeña sonrisa la cual contagió a su hermana.

En la otra habitación, estaba Samuel arreglando sus últimos toques, le encantaba ser perfeccionista, pero su obsesión con la imagen personal estaba revelando los nervios que le generaba la boda.

-Samuel ¿qué estas esperando tío? Los invitados están cansados- dijo Abel una vez interrumpido en la habitación.

-Ya voy, solo que no me convence del todo si estoy bien- dijo nuevamente arreglándose el cabello, Abel se le acercó y le agarró de los hombros para detenerlo de un susto.

-Estas bien, deja de preocuparte por eso, no querrás hacer esperar a tu chico en su propia boda ¿no?- Samuel sonrió sonrojado y se paró de aquella silla ya convencido de salir a la ceremonia.

-Tienes razón… vamos tío- los dos chicos salieron de la habitación y empezaron a conversar y saludar a la gente que venía llegando al hotel, algunos eran amigos de su pueblo, otros compañeros de trabajo que involucraba a la florería y todos asistieron gustosos al matrimonio de Samuel.

En un rincón del gran salón, se encontraba Alex, estaba cerca de la mesa de bocadillos y había venido con un primo de Samuel que conoció hace unos meses atrás, no era del todo su tipo, pero no le caía mal tampoco.

No era una cita, Samuel y Guillermo le habían dicho que tratara de venir acompañado y como había hablado mucho con él, le invitó para no ir solo.

-Alex llegaron unos familiares míos ¿te importa si voy a saludar?- dijo el primo de Samuel –por supuesto, yo estaré por aquí comiendo hasta que de inicio- respondió Alex con una expresión neutral, el chico se fue contento a saludar a los familiares y Alex se quedó esperando mientras elegía unos bocadillos de las bandejas que habían en la mesa.

-Nunca cambiaras- dijo una voz que pareciera contener la risa, Alex volteó sin ninguna demora al reconocerla.

-¡Frank! pensé que no ibas a venir- dijo Alex contento, ellos no se habían visto hace más de un año, mientras Frank viajaba por el mundo, conversaba por interno con Alex y Guillermo, pero no habían tenido la oportunidad de volver a juntarse, hasta ahora.

-¿Cómo no voy a venir? Es la boda de Guille, además, los extrañaba muchísimo, llegué recién hace dos días a Madrid y les traje un montón de recuerdos- dijo con su característica sonrisa.

-Hubieras… avisado- dijo Alex bajando la vista, Frank se acercó y lo abrazó fuertemente –bueno, ya estoy aquí, te eché de menos Alex- el pequeño se había quedado de piedra con aquel abrazo, desde que se fue, trataba de olvidar aquellos sentimientos de amor que su corazón seguía reprimiendo, pero era casi inevitable caer de nuevo ante sus brazos, como si estuviera condenado amarlo de por vida.

Alex al reaccionar, empujó ligeramente hacia atrás a Frank y le preguntó –y dime ¿Cómo esta Claudia?, viniste con ella a la ceremonia ¿no?- Frank se había quedado unos segundos callado mirando a Alex que trataba de evitarlo, se acercó a la pared y se apoyó para tomar un respiro.

-Sí, ella vino… con su novio- Alex asombrado, volteó la vista al rostro de Frank -¿novio? ¿De qué estás hablando tío?-.

-Tranquilo, ella y yo somos grandes amigos, hace unos meses nuestra relación terminó… fue en Berlín, nos dimos cuenta de varias cosas y decidimos terminar para bien- el chico pelinegro quedó con los ojos de plato por la impresión, no podía creer las palabras que decía Frank, el amor que veía tan imposible y lejano, estaba ahora disponible.

-Yo… lo lamento mucho, sé cuanto amabas a Claudia- dijo sin apartar su vista –descuida Alex, aún la sigo queriendo, pero como amiga, conocí al chaval y es un buen tipo, no tengo problema con verle juntos- dijo mostrando una suave sonrisa.

Alex quería continuar su plática, pero se vio interrumpido por un chico que apareció de pronto a su costado.

-Alex, perdón por tardar ¿te parece si vamos a buscar un asiento?- dijo el primo de Samuel que ya había regresado.

Frank observó al chico detenidamente y luego volvió a mirar a Alex, se notaba algo confundido y no dudó en preguntar - ¿un amigo tuyo?- Alex no sabía que responder, en cierta forma no eran amigos ni tampoco salían, ¿Qué era la relación que mantenía con el primo de Samuel? Él estaba alado suyo, no podía decir que no era nadie.

-Hola un gusto soy José, el acompañante de Alex- dijo mientras le ofrecía la mano para saludar, Frank respondió el gesto con un semblante serio, Alex estaba intranquilo y no sabía que decir.

-Bueno… Alex ¿vamos?- el chico tomó la mano de Alex para llevárselo a donde estaban los puestos de los invitados y Alex solo se dejó llevar.

Habían caminado unos pasos cuando un brazo rodea el pecho del pequeño chico haciéndolo retroceder y José quien lo estaba llevando, volteó para ver qué era lo que le impedía seguir avanzando.

Era Frank, había apegado a Alex a su cuerpo soltando una mirada abismal al pariente de Samuel, un rostro que jamás había mostrado a ninguna persona por muy enfadado que estuviese.

Alex se había quedado congelado con aquella inesperada acción y Frank después de haber lanzado una mirada asesina, soltó una pequeña mueca en forma de sonrisa –lo siento, pero este pequeñajo es mío- sin poder siquiera responder, Frank retrocedió llevándose al pequeño Alex que aún estaba atontado.

Salieron del salón y siguieron caminando por los pasillos del hotel hasta bajar las escaleras ¿Dónde estaba llevando a Alex?, Frank seguía con paso firme sin decir ninguna palabra, Alex reaccionó después de unos segundos y se detuvo para pedir una explicación.

-¿¡Se puede saber que fue eso!? Vine a la boda con ese chico, no puedes llegar como si nada y decir que soy tuyo tío ¿Qué mierda tienes en la cabeza?- Frank tomó bruscamente el brazo de Alex sin contestar, estaba aún decidido en seguir llevándoselo.

-¡Oye! Estoy habl- los gritos de sermón de Alex habían sido interrumpidos por los labios de Frank, él que aún seguía sosteniendo su brazo, lo llevó hasta una pared para arrinconarlo y no tuviera opción de escapar.

Alex trataba de zafarse de aquel atrayente beso, pero le era inútil, desde hace años él estaba esperando este contacto físico con Frank, aún si fuera solo un error o un capricho inesperado, las emociones alborotadoras que contenía su cuerpo habían sido liberadas.

Frank detuvo su apasionante beso y quedó de frente con el rostro extenuado de Alex, ambas respiraciones estaban agitadas, sus ojos no tenían más visión que los del otro, estaban sumergidos en aquellos largos minutos donde la tensión pasional se incrementaba.

-No puedes estar con nadie Alex… nadie más a excepción de mi- dijo como si fuese un susurro –eso… es demasiado egoísta de tu parte ¿no crees?- respondió Alex sin quitar la vista de sus serios ojos.

-Lo sé… toda mi vida lo fui, pero no quiero seguir equivocándome… no contigo… -dijo mientras sus brazos acercaban fuertemente el cuerpo delgado del pequeño pelinegro.

Alex no tenía más que decir… desde un principio sabía que no podía escapar de este amor que creía unilateral, el tener tan cerca a su chico prohibido mientras le declaraba están insinuaciones… ¿Qué más podía hacer? había perdido completamente ante él…

-Vámonos de aquí- dijo Frank en el oído del pequeño –es la boda de nuestro amigo, además, soy el padrino…- dijo suave sin soltar el abrazo.

Frank retrocedió y tomó la mano de Alex –entonces… deberá buscar a otro, porque no pienso soltarte- Alex disparó una fuerte y nerviosa carcajada, pero no se negó en ningún momento, ambos se distanciaron de aquella pared y se miraron con complicidad –eres un pringao- dijo Alex alejándose junto con Frank de aquel hotel.

La hora de la boda estaba por comenzar, Guille salió de esa habitación con Karol y empezó a saludar a los invitados mientras se acercaba a donde estaba Samuel.

Guille estaba encantado con su imagen, por alguna razón sentía que brillaba, tal como la primera vez que lo vio en ese incidente.

-Guille ¿estás preparado compañero?- dijo Samuel con una tierna sonrisa, Guille se acercó hasta quedar en frente –hombre… nací preparado- respondió achinando más los ojos con su amplia sonrisa.

La ceremonia había dado inicio, se acercaron al juez que estaba instalado cerca de una fuente, los invitados tomaron sus lugares y Guille se preocupó al notar que el padrino no estaba.

Con una acción rápida, Chris que estaba alado de Mary para ayudarla a mantenerse de pie con su pancita de embarazada, fue escogido para ser su reemplazo.

Antes de seguir teniendo más interrupciones, Guille se cercioró de repasar en su mente, todo lo que debía tener listo, pero fue calmado por las acogedoras y grandes manos de Samuel, que con una expresión angelical le decía que todo estaría bien.

El juez había silenciado el lugar con sus palabras, la gente estaba expectante con la boda, donde los adornos, las flores, el lugar y el aroma los adentraban a un mágico y peculiar ambiente.

Aún estando dentro de un lujoso hotel, el aroma floral y campestre se hacía presente ¿Por qué era? Samuel había puesto en todas las mesas un frasco de cristal con un pequeño ramo de lavanda, como el que tenía en la tienda.

Por obras del destino su abuela no pudo estar en este importante día, por esa razón aquellas flores reflejaban que aún podía estar presente en espíritu, su esencia estaba por todo el salón, mirando en algún lugar a la feliz pareja que estaban ya dando sus votos.

Ambos firmaron el papel y se pusieron los anillos, Guille estaba completamente rojo durante toda la ceremonia, pero le daba igual, estaba feliz… estaba con Samuel, la persona que cambio radicalmente su vida y para bien.

Las últimas palabras del juez fueron selladas con el beso de la pareja, estaba siendo celebrada con grandes aplausos alrededor, donde para ellos era solo un ligero golpeteo que se escuchada en la lejanía, ambos estaban perdidos en sus miradas, habían logrado por fin ser esposos, después de miles de cosas que pasaron juntos.

Se tomaron de las manos y voltearon a ver a los invitados que seguían aplaudiendo y sacando fotografías, Abel estaba a un lado grabando el momento con Dennis que ya eran novios, Mary se tuvo que sentar porque ya no daba más estar en pie con su condición, estaba esperando gemelos de Chris y una vez los hijos cumpliesen un año, se casarían ellos también.

La felicidad se esparcía por el aire, los padres de Guille estaban emocionados a ver a su hijo crecido y acompañado de un buen hombre, le debían mucho a Samuel, jamás alguien había hecho tanto por su hijo como él.

Samuel miró ligeramente a Guille y notó que su rostro corrían lágrimas - ¿Qué te sucede Guille?- preguntó preocupado, Guille con una pequeña sonrisa y secando nervioso sus lágrimas respondió

-nada Samuel… solo me dio nostalgia… estaba recordando cuando te vi por primavera vez, eras un completo desconocido, pero mira ahora… estamos casados y todo lo que vivimos juntos solo serán memorias- Samuel se acercó despacio a Guille y quedó mirándole de frente, se notaba tranquilo, lleno de felicidad y eso se debía porque estaba Guillermo a su lado.

-Guille… no debes porque llorar- tomó suavemente sus dos manos y se acercó para darle un ligero beso –yo estoy aquí, siempre lo estaré Guille… no debes llorar por aquellos recuerdos que compartimos… porque esto es solo el inicio de nuestra verdadera historia-.

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Por fin… quién lo diría… el final del fanfic, recuerdo cuando publiqué el primer capítulo muy nerviosa, estaba convencida que no lo leería mucha gente, era mi primer fanfiction, primera vez que publicaba algo así tan determinadamente y lo hice porque yo estaba pasando por un mal momento, sentía que no tenía nada que perder, después de todo siempre me reprimí por el bien de los demás… y por miedo.

Me encanta wigetta, siempre pensaba en miles de historias que podrían hacer juntos, por eso me gustaba leer fanfic hasta que entró en mí aquel bicho de la intriga ¿estará mal que yo también pueda hacer lo mismo? Muchos meses quedó plantada esa incertidumbre, pero aquí estoy… agradecida completamente de todos los que lo apoyaron, con un me gusta, reblog o con sus palabras de aliento en comentarios.

Perdonen si doy la lata xD pero es que no puedo sentirme más emocionada que ahora, de verdad muchas gracias y espero sigan disfrutando de las historias que tengo planeadas iniciar :)

Su dulce fragancia, fanfic de 33 capítulos, con un total de 189 páginas en tamaño carta. Me siento orgullosa de haber escrito esta hermosa historia. Cuídense mucho, gracias nuevamente por llegar hasta aquí y como dijo Samuel, este solo es el inicio n.n un besoooo!!!

(pueden encontrarla ahora completa en wattpad :,D)

Te juro que a veces
no sé cómo gritarte
las ganas que te tengo.

Que el amor en ocasiones
es perder las batallas de la vida
con tal de ganar la guerra a tu lado.

Lo hubiéramos logrado
de no ser porque algunas noches
me despierto pensando en lo horrible
que resulta el paisaje
si no están tus curvas adornándolo.
Mi cama se convierte en un lienzo en blanco
con la obra maestra ausente: tú.

Me hubiera gustado pintarte la piel
de todos los colores del deseo
cuando miras a alguien y sólo piensas
en comerle la boca y morderle los lunares;
romper el silencio con esos te quieros
que parecen prohibidos.

Y no sé, cariño,
te juro que verte es otra forma que tengo
de recordar lo cerca que jamás estuve
de perder de vista a la tristeza para siempre.

A veces no sé cómo decirte que te quiero
sin que aquello sonase demasiado ridículo
a estas alturas, estando tan tarde,
y cuando ya hemos perdido el pasaje de ida
a ese lugar en donde pensábamos
refugiarnos para siempre.
—  Dashten Geriott
Tu sangre es la tinta
que escribe mi historia,
tu voz es el viento
que mueve mi voluntad,
tus pasos son la música
que alimenta mi fuego,
y tu silencio, el grito mudo
que mantiene mi dignidad.
Tus ojos son un mapa,
tu corazón el tesoro,
yo soy pirata
y tú eres mi oro.
Tus labios, debilidad
en llanto, hundidos,
eficaz remedio a la soledad,
tus besos prohibidos.
En tus cicatrices, naufragio,
en tus recuerdos, verdad,
en tu pasado, el llanto,
en tu vida, la libertad.
Tanto tiempo sin verte y he vuelto a soñar contigo, soñé que nos reencontrábamos y que me querías, cariño, que aún me querías. Y que al fin, después de tanto, podíamos estar juntos, soñé que nuestro amor no era imposible ni prohibido. Pero desperté y fue tan solo eso, un sueño precioso… Sí, pero tan triste.
—  La sinfonía del alma.