efluvios

Medicamentos que provocan caída del cabello y pérdida de pelo

Medicamentos que provocan caída del cabello y pérdida de pelo

Que medicamentos tomas es un antecedente de gran relevancia que pocas veces es tomado en cuenta en la consulta por caída de pelo

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Una de las causantes de inicio de caída de cabello en forma busca, es decir, cuando puedes decir “a partir de tal fecha el pelo se empezó a caer a puños” y también de muchas de las caídas de pelo difusas, a lo largo tiempo y que no responden a tratamiento, es la toma…

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“el revolucionario”

el efluvio de los astros borincanos
acaricia mi piel fría
del acrecentado estancamiento.
su arreglo sideral nocturna
ilumina
el camino liberador.

fulgura del espíritu
revolucionario
la esencia misma
de la existencia
con todo su impudor.

desvanecer las ataduras
opresoras
implica estudiar la reflexión
reveladora.

implica sufrir,
agonizantemente,
el bullicio de la conciencia.

los ángeles hegemónicos
residen en el cráneo.
deshacerse de ellos implica
desvanecer las ataduras
de todo lo foráneo.

implica luchar,
forzosamente,
el miedo a la impotencia.

implica estar condenado
a la eterna incertidumbre
de la decisión tomada.

en el proceso revolucionario
se aprende a navegar las costas
de la contradicción para recuperar
nuestra dignidad robada…

(11/02/16)

🎨: Francisco de Goya, “El Coloso”, 1814-1818.

Virginidad perdida en este elenco de mil pecados concedidos, en guardia maestra ante el Deseo inquieto que arrastra piel y fango; hombre y mujer; destinos desatados en el verbo “fornicare” que tú y yo sacralizamos con divinas esencias, efluvios exudados de una Pasión que nos mueve las arenas, que nos hace desierto, viento y olas, cielo y universo, oración y Pecado…
©ɱağa

Los encantos de La Aldea
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Graffiti del Che Guevara con el peinado conocido como “el yonqui” (foto: Frank Correa)

LA HABANA, Cuba.- El barrio marginal Romerillo se encuentra enclavado cerca de importantes sitios de La Habana, a menos de un kilómetro del Palacio de las Convenciones y el hotel Palco, a unas cuadras de la Quinta Avenida y enfrente del parque de diversiones Isla del Coco, antiguo Coney Island.

Famoso antes de la revolución por su vida nocturna, su cadena de bares y fritas y los personajes atrapados en su efluvio: Marlon Brando y la tumbadora, Kid Chocolate y sus prostitutas y el Chori, punto de enlace principal del folclor habanero de esos años con los visitantes extranjeros que buscaban juergas.

La revolución terminó con el Chori y los puestos de fritas, con los bares y el comercio del barrio, que empobreció más aún y comenzó a extenderse hacia el sur, con orientales que escapaban de sus provincias “huyendo de un fantasma”, y construyeron sus viviendas en cualquier espacio disponible hasta conformar lo que es hoy La Aldea, ramificación de Romerillo detenida solamente por el muro de piedra del antiguo aeropuerto militar del cuartel de Columbia, hoy Ciudad Escolar Libertad.

La aldea se suscribe a solo un par de kilómetros cuadrados, donde perviven en hacinamiento casi doce mil almas, sin alcantarillado, ni una correcta electrificación, ni las condiciones sanitarias adecuadas; colmado de ilegalidades propias de un sistema que las genera de forma natural, debido a leyes irracionales que engendra y conlleva que el mercado negro sea quien rija el comercio del lugar.

La vida en La Aldea es de arrabal, vocerío, música alta, negocio, humo y bebida. Una de las vecinas más vieja de la zona es Mercedes, quien cuenta que una noche, en una reunión en el Palacio de las Convenciones, un ministro le dijo a Fidel que a unas cuadras de allí había un barrio marginal y Fidel no lo creyó.

“Al otro día La Aldea amaneció tomada por asalto, había guardias de verde olivo en todas las callejuelas, en los pasillos y hasta en la bodega, entonces apareció Fidel, tan grande que copaba todo el pasillo de Pititi, le dijo a uno que lo acompañaba; “Esto hay que cambiarlo”. Después se fue y no se hizo  nada, solo el Club de Computación y dos parquecitos”.

El año pasado se efectuó un concierto de Silvio Rodríguez en Romerillo, difundido por la televisión nacional, y sólo los habitantes de La aldea advirtieron un detalle: “la tarima fue  colocada de espaldas a La aldea y de frente a Quinta avenida, aunque seguramente sin ninguna intención”.

El artista de la plástica Kacho también es un degustador de este peculiar sitio de la geografía habanera. En Romerillo ha instalado su “Laboratorio para el arte” y conseguido que decenas de jóvenes, pegados a la pared exterior, en la calle, pernocten conectados a la red a través de su maravilloso wifi. “Una ayuda en la comunicación”, dice un joven mientras navega.

La reciente Bienal de La Habana atrajo hasta Romerillo a varios artistas de otras regiones del mundo, que dejaron sus huellas en collages, pinturas y expresiones culturales, que han terminado fundidas con la mística de este barrio marginal.

Una lámpara de pomos plásticos, un taxi almendrón convertido en tanque de guerra, rostros de Hugo Chávez y hasta un Che Guevara con Pilsen, argollas, aretes y peinado “al yonqui”, cohabitan con la basura amontonada en las esquinas, las aguas albañales corriendo por la calle, las fosas desbordadas y el latido de doce mil corazones pujando por sobrevivir.

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    Entrada a La Aldea (foto: Frank Correa)
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    Lámpara de botellas plásticas (foto: Frank Correa)
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    Lugar conocido como “pasillo de El Gordo” (foto: Frank Correa)
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    Bodega de la zona (foto: Frank Correa)
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    “Pasillo de Pititi” (foto: Frank Correa)
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    “Almendrón” convertido en taque de guerra (foto: Frank Correa)
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    Calle principal (foto: Frank Correa)
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Los encantos de La Aldea