educar en la fe

Sin la inspiración, nuestras almas vivirán una vida perezosa, paralítica e inútil; mas, cuando llegan los divinos rayos de la inspiración, sentimos una luz mezclada de una calor vivificante, la cual ilumina nuestro entendimiento, y despierta y anima nuestra voluntad, dándonos fuerza para querer y hacer el bien que se refiere a la salud eterna.
—  Tratado del amor de Dios, San Francisco de Sales
Ateo y socialista, no gracias

“Tan pronto como Alioscha se convenció, tras serias reflexiones, de que Dios y la inmortalidad existían, se dijo sencillamente: "Quiero vivir para la inmortalidad, no admito compromisos”. Por supuesto, si hubiese admitido que no había Dios ni inmortalidad, se hubiese hecho ateo y socialista inmediatamente. A Alioscha le parecía raro e imposible vivir como hasta entonces. Jesucristo había dicho: Si quieres ser perfecto, da todo lo que tienes y sígueme. Alischa se dijo: “No puedo dar en lugar de todo dos rublos, y en lugar de sígueme ir solamente a misa”.

Tomado de: 10 ateos cambian de autobus. JR. Ayllón, Pg. 52, Edit. Palabra, 2010.

Ref. Los Hermanos Karamazov, F. Dostoievski.

Aquel grano minúsculo de sal

Vamos a suponer que quiero contar los átomos de un grano de sal y de que soy lo suficientemente rápido como para contar mil millones de átomos por segundo. A pesar de esta notable hazaña, necesitaría más de cincuenta siglos para realizar el censo completo de la población de átomos que contiene ese minúsculo grano de sal.

Jean Guitton

Dios y la ciencia.