ecuestre

Mundo ecuestre

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Un mundo con inimaginable perfección, belleza natural, colinas por bajar y montañas por escalar. Mariposas color marrón contrastan el otoño fúnebre de un año bisiesto. Recorriendo una ciudad abandonada, transitada por bestias salvajes y poco civilizadas, estas caminan a dos patas y gastan oxigeno natural para crear vida artificial. Últimamente mis pesuñas me duelen por caminar sobre un piso negro, pues la tierra al parecer se ha enfermado y se a ido consumiendo de estas arterias negras de asfalto, le han crecido espeluznantes Barros y espinillas en toda su bella capa terrestre. Sus vellos verdes se le han caído. Se escucha hablar que un cáncer la ha invadido, un cáncer denominado raza humana, sí, se refieren a esa bestia erguida a quien me refería anteriormente. Yo no tengo nada contra ellos, pues mi libertad nunca me la podrán quitar, pero aún así, su existencia me desagrada, han enfermado a mi hermosa tierra, han contagiado mi atmósfera. Esos hermosos lunares de su cuerpo donde se encontraban mis sabanas. ¡Oh¡ aun recuerdo cuando las galopaba, mi cabello se movía sin sentido, pero reafirmaba su libertad y mis piernas corrían por si solas… En ese tiempo, nosotros, éramos felices, o más o menos felices. También recuerdo aquellos enormes bosques tan tupidos y húmedos que hacían que corriéramos a todo, para atravesarlos. Me encantaba correr por ellos y estropearle algunas ramas a esos fríos árboles para que después me hicieran algún tipo de venganza y tropezara con sus raíces. ¡Oh! aquellos tiempos eran perfectos, al igual que la simetría del sistema solar. 
Con sentimiento, un ecuestre humano. 
-Oliver Sick. 

¡Todo era amor… amor!
No había nada más que amor.
En todas partes se encontraba amor.
No se podía hablar más que de amor.
Amor pasado por agua, a la vainilla,
amor al portador, amor a plazos.
Amor analizable, analizado.
Amor ultramarino.
Amor ecuestre.
Amor de cartón piedra, amor con leche…
lleno de prevenciones, de preventivos;
lleno de cortocircuitos, de cortapisas.
Amor con una gran M, con una M mayúscula,
chorreado de merengue,
cubierto de flores blancas…
Amor espermatozoico, esperantista.
Amor desinfectado, amor untuoso…
Amor con sus accesorios, con sus repuestos;
con sus faltas de puntualidad, de ortografía;
con sus interrupciones cardíacas y telefónicas.
Amor que incendia el corazón de los orangutanes,
de los bomberos.
Amor que exalta el canto de las ranas bajo las ramas,
que arranca los botones de los botines,
que se alimenta de encelo y de ensalada.
Amor impostergable y amor impuesto.
Amor incandescente y amor incauto.
Amor indeformable. Amor desnudo.
Amor amor que es, simplemente, amor.
Amor y amor… ¡y nada más que amor!
—  ¡Todo era amor!, Oliverio Girondo.

En un lejano país existió hace muchos años una Oveja negra. Fue fusilada.

Un siglo después, el rebaño arrepentido le levantó una estatua ecuestre que quedó muy bien en el parque.

Así, en lo sucesivo, cada vez que aparecían ovejas negras eran rápidamente pasadas por las armas para que las futuras generaciones de ovejas comunes y corrientes pudieran ejercitarse también en la escultura.

—  La oveja negra, Augusto Monterroso

AMAZONS - THE ORIGINAL EQUESTRIAN LIFESTYLE

New research proves that the legendary Amazons, long believed to be a figment of imagination, really did exist. Fierce warrior hunting women as lethal as their male counterparts, they lived on the steppes of Eurasia,  killing and hunting with Scythian bows from the backs of their small fast horses.

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AMAZONAS - EL ESTILO DE VIDA ECUESTRE ORIGINAL

Los investigadores han demostrado recientemente que las legendarias Amazonas, creídos durante mucho tiempo para ser parte de imaginación, realmente existía. Feroz mujeres guerreras y cazadoras tan letal como sus homólogos masculinos, vivían en las estepas de Eurasia, estaban matando y cazando con arcos escitas de las espaldas de sus pequeños caballos rápidos.