domesticados

O homem, no íntimo, é um animal selvagem, uma fera. Só o conhecemos domesticado, domado, nesse estado que se chama civilização, por isso recuamos assustados ante as explosões acidentais do seu temperamento. Se caíssem os ferrolhos e as cadeias da ordem legal, se a anarquia rebentasse, ver-se-ia então o que é o homem.
—  Arthur Schopenhauer.
NACE NUESTRO HIJO!! | #APOCALIPSISMINECRAFT5 | EPISODIO 131 | WILLYREX Y VEGETTA minuto 16:25

V: -Algunos no los hemos domesticado, discúlpeme usted, señorito.
W: -Y este tampoco, de hecho.
V: -Es que, desde que nos hemos casado estás de un *se traba* susceptible.
W: -Es que, uff *mini corte* Luego emm *bufa* Mira que me pido el divorcio.

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Ese corte estuvo muy extraño y oportuno, ¿No creen?

La mujer herida

Solamente si alguna vez amaste
con uñas y con dientes
sin red
sin salvavidas
aciertes a entender el vértigo insondable
que se extiende a los pies del desengaño.

Lo amó sin precipicios ni preguntas
tiernamente, en silencio
con esa gratitud voluptuosa
que provoca la lluvia en primavera.

Todo era tan sencillo.

Los versos inflamados de poetas infinitos
parecían seguirla a todas partes
como si el corazón se hubiera convertido
en un fiel animal domesticado.

Porque no existe nada que perdure
una noche aprendió, como tantos lo hicieran
antes y después de ella,
que el amor es un río con cataratas propias
y remansos ajenos
que siempre desemboca en el océano.

Míralo de este modo: la vida te ha enseñado
siguiendo su costumbre de incansable maestra
cómo el alma dibuja
serenas cicatrices sobre viejas heridas.

//Raquel Lanseros//

Era uma vez um bando de patos selvagens que voava nas alturas. Lá em cima era o vento, o frio, os horizontes sem fim, as madrugadas e os poentes coloridos. Tudo tão bonito! Mas era uma beleza que doía. O cansaço do bater das asas, o não ter casa fixa, o estar sempre voando e as espingardas dos caçadores… Foi então que um dos patos selvagens, olhando lá das alturas para a terra aqui embaixo viu um bando de patos domésticos. Eram muitos. Estavam tranquilamente deitados à sombra de uma árvore. Não precisavam voar. Não havia caçadores. Não precisavam buscar o que comer: o seu dono lhes dava milho diariamente. E o pato selvagem invejou os patos domésticos e resolveu juntar-se a eles. Disse adeus aos seus companheiros, baixou seu voo e passou a viver a vida mansa que pedira a Deus. E assim viveu por muitos anos. Até que… Até que, num ano como os outros chegou de novo o tempo da migração dos patos. Eles passavam nas alturas, no fundo do azul do céu, grasnando, um grupo após o outro. Aquelas visões dos patos em voo, as memórias de alturas, aqueles grasnados de outros tempos começaram a mexer com algum lugar esquecido dentro do pato domesticado, o lugar chamado saudade. Uma nostalgia pela vida selvagem, pelas belezas que só se veem nas alturas, pelo fascínio do perigo… Até que não foi mais possível aguentar a saudade. Resolveu voltar a ser o pato selvagem que fora. Abriu suas asas, bateu-as para voar, como outrora… mas não voou. Caiu. Esborrachou-se no chão. Estava gordo demais. E assim passou o resto de sua vida: em segurança, gordo de barriga cheia, protegido pelas cercas e triste por não poder voar…
—  Rubem Alves em Ostra feliz não faz pérola.
Para los amantes del Principito: La Rosa fue una mujer que existió.

Para todos los amantes del Principito, ¿a que no sabían que la Rosa no era solo un personaje cualquiera? Pues noooo!!! Este personaje resulta ser la salvadoreña Consuelo Suncín, esposa de Antoine de Saint Exupery, mujer controversial considerara por algunos una mujer adelantada a su época y para otros una mujer con vocación puteril, así dicen los libros, no me regañen a mi.

Consuelo nació en Armenia, El Salvador, hija de un general, dueño de fincas cafetaleras, tuvo una infancia y adolescencia muy holgada, a los 18 años consigue una beca y se va a Estados Unidos a estudiar inglés, esto ya dice mucho de ella, ya que salir de su casa en esa época era algo mal visto. Se casa con un militar mexicano, aunque después se supo que solo era un vendedor de pinturas caseras. Consuelo decide divorciarse meses antes de que su esposo muriera en un accidente de ferrocarril. Así que viuda y con ganas de comerse al mundo, llega a México con una carta de recomendación y solicita entrevistarse con José Vasconcelos, si, ese mismo que dijo “por mi raza hablará el espíritu”, la hace esperar por dos horas y la desprecia diciendo “una mujer bonita, joven y viuda no necesita trabajar, puede ganarse la vida con sus encantos”. ¡Ay Vasconcelos, no sabes la que te espera por misógino!!!.

Consuelo insiste en una segunda entrevista y Vasconcelos por andar de hablador, se traga sus palabras, no le da el empleo, pero le ayuda a estudiar Derecho, pero se enamora de ella y tienen un romance de esos con notas de mil colores. La lleva a París y conoce al prosista guatemalteco Enrique Gómez Carrillo, quien en su tiempo era considerado el más exitoso escritor latinoamericano, error de Vasconcelos de haberla llevado, pues Consuelo lo abandona y se casa con Gómez Carrillo. Vivilla la muchachilla!! De hecho Vasconcelos le dedica varias páginas en sus memorias y dice que ese romance con el príncipe de los cronistas es debido a la vocación puteril de su amada, nótese que no andaba ardido.

Ooootra vez vuelve a quedar viuda, pero ahora con mucho dinero, así que bonita, joven, viuda y con mucho dinero (¡in your face Vasconcelos!!!), viaja a Buenos Aires a liquidar las propiedades de su difunto marido y ahí conoce a Antoine de Saint Exupery, quien trabajaba como piloto comercial de servicios de mensajería. Y al año, en 1931, Consuelo se casó con el escritor, aviador y aristócrata y se convirtió en la condesa Consuelo de Saint-Exupéry. Consuelo era una seductora. No sólo era una mujer bonita y menuda que encantaba a los hombres; también podía hablar con ellos, Lo de ellos fue amor a primera vista, la invita a volar y ahí suceden una serie de incidentes pero Consuelo siempre manteniendo a raya al huilo de Antoine (“creo que ella me ha domesticado” ¿les suena?). Se casan en contra de la voluntad de la familia del escritor, era odiada por la sociedad francesa por el hecho de ser extranjera venida de “quien sabe dónde”, no le perdonaban que una mujer viuda y de origen indígena se ganara el corazón del escritor más famoso de Francia. La familia Saint Exupery era terriblemente antisemita y para ellos ese matrimonio era peor que casarse con una judía. La única defensora de Consuelo fue su suegra, y según sus propias palabras: “si su hijo la amaba, ella la amaba”, lean bien suegras y futuras suegras.

Consuelo y Antoine vivieron 13 años de matrimonio intenso, él con sus frecuentes viajes, el gusto por la vida bohemia y sus múltiples infidelidades (“Vete a ver las rosas; comprenderás que la tuya es única en el mundo”, ¿les vuelve a sonar?). Según palabras de ella, ser la esposa de un piloto fue un suplicio, ser la de un escritor un verdadero martirio. A pesar de sus peleas siempre estaban al pendiente uno del otro, ella era asmática así como la rosa que tocia y el principito la tenía en un biombo para que no le pasara nada.

La sociedad francesa trató de no relacionar su nombre con el escritor y le propinaron tremendos desaires, y fue hasta hace pocos años que reconocieron que sin su influencia “El Principito” no se habría escrito. El famoso libro es más que una fábula filosófica, como muchos lo han hecho creer, “El Principito” es una alegoría de la propia vida de Saint-Exupéry, de sus incertidumbres y su búsqueda de paz interior. Pero también es una alusión a la atormentada relación con Consuelo. Y Consuelo fue la musa que inspiró a la rosa de “El Principito”.

La rosa es Consuelo, Los tres volcanes son los volcanes de El Salvador, los baobabs son las ceibas a la entrada del pueblo de Armenia, en El Salvador. La rosa que tose es Consuelo, que sufre de asma, que es frágil y por eso está protegida bajo una campana de cristal. Las otras cinco mil rosas pueden ser las otras mujeres de Saint-Exupéry, pero para El Principito esas rosas no valen nada, la única que vale es su rosa. Se ha querido presentar a este libro como un cuento para niños. Pero no lo es de ningún modo. Es un libro que escribió para pedir perdón a Consuelo, es un acto de contrición. Antoine de Saint-Exupéry fue dado por muerto en 1944, cuando el avión que volaba desapareció sobre el Mediterráneo. 

Eu já odiei ser um caos, já desejei ser calmaria. Já ansiei o tempo em que minha vida seria organizada: desde minhas estantes até meus pensamentos. Mas qual seria a graça de viver tão mecanicamente? Qual seria meu ato heroico se meus monstros já fossem domesticados? Onde estaria o senso de realização por ter conseguido me levantar mais uma vez da cama? onde estariam minhas borboletas no estômago? Como seria sentir o conforto de um abraço se tudo estivesse calmo? E se não houvessem lágrimas? Se não existisse superação, vitórias, conquistas, etc? Não sei! Tudo o que sei agora é que se eu sou um caos é porque estou vivo. Sou um caos porque sou intenso. Aprendi a ser grato por isso.
—  Excessivos.
Já que não deu certo, é melhor que fique assim. A gente se afasta e cada um vai tocando a sua vida. A gente se afasta e depois de um tempo finge que superou, que não sente mais nada e até arrisca andar de mãos dadas com um novo amor. A gente se afasta e guarda tudo dentro do peito. Escondemos o sentimento dentro de um potinho e fazemos de conta que tudo aquilo não existe mais. E aí a gente vai levando até quando suportar. Até quando um dos dois não mais aguentar. A gente vai. Com a lembrança do verdadeiro amor que escapou por entre os dedos. Com a certeza de que nunca mais sentiremos nada parecido. Sentindo o cheiro do perfume e lembrando o toque dos lábios. A gente vai porque o orgulho não nos permite voltar atrás. Porque já nos machucamos demais. A gente vai, mas a felicidade não. A gente vai. A gente foi. A saudade fica. Fica na camisa rasgada e nas brincadeiras dentro do elevador. Fica nas lembranças daquela viagem e naquele fim de tarde. Fica no vazio do sofá e do coração. Fica aqui e fica aí também, mas a gente não precisa admitir. A saudade é grande, o orgulho é maior ainda. Está tudo bem. Neste mundo torto quase ninguém termina ficando com o grande amor da vida mesmo, apesar de todos fingirem que sim. Quem somos nós para irmos contra? As coisas são como elas são. E, de tanto fingir que está tudo bem, quem sabe um dia a gente acabe acreditando. Muitas vezes é melhor levar uma vida sem grandes riscos. E aí, por não conseguir domar o tigre, a gente se contenta com o gato. E agora é conviver com aquele bichinho monótono, cansado e preguiçoso, porque nos faltou coragem de assumir o desafio que seria lidar com algo tão selvagem. Animais domesticados não precisam de grades. Então é isso. Agora a gente vai. Fingindo que está feliz e tentando esquecer o nosso potinho secreto. O problema é que quando se é feliz de verdade uma vez na vida, você já não mais vai sorrir igual por outra coisa qualquer. Desculpe por ter aberto nossas lembranças assim sem avisar. É sempre mais difícil ser um bom ator em noites de chuva. Dessa vez a saudade venceu!
—  Precisava escrever, notas sobre ele.
Somos as poesias que os poetas não tiveram tempo de escrever. Somos o calendário que não saiu da gráfica. Somos a palavra escandida. Somos sílabas, apóstrofos, linhas, traços tortos. Somos os vestígios das palavras depois que a borracha nos apagou e reescreveu. Somos o inteligível e, por enquanto, imaginamos o inimaginável. Não vou me prolongar. Basta saber que somos. O que somos? Podemos pensar e pensar. Um dia descobriremos que não estamos respirando, escrevendo, mudando o mundo só por escrever, respirar e mudar. Vai além do que somos, se bem que o que somos já é além de qualquer coisa. Não precisa pensar. A gente gasta muito tempo nos semáforos. E somos carros, e agora somos empregos, e também casas, IPTU, IPI, e FGTs, e concreto. Esquecemos da carne, somos feitos do concreto das casas, do metal dos carros, das rodas de liga leve. Sinal verde. Não passamos. Os pedestres não atravessam. Fomos poesia. Apontem para o céu, procurem silhuetas de animais nas nuvens. Aquela parece um coelho, a outra um gato, um rinoceronte, um leão. Ninguém leva as crianças no zoológico. E esquecemos das crianças. E esquecemos que fomos crianças. E que fomos a mais pura e inocente poesia. Crescemos, fomos domesticados. Nossos pensamentos não são mais fruto da liberdade. Somos as poesias que os poetas, piedosos, não quiserem jogar no mundo. Um dia seremos plenos de versos, de rimas, de estrofes e de sentido.
—  Theu Souza 
5

-Acércate…, ven a jugar conmigo -propuso el Principito- ¡Estoy tan triste!.
-¿Jugar contigo? No…, no puedo -dijo el zorro-. Aún no estoy domesticado.
-¡Ah! Perdón -se excusó el Principito.

Interrogó, luego de meditar un instante:

-¿Has dicho “domesticar”? ¿Qué significa “domesticar”?
-Tú no eres de aquí -afirmó el zorro- ¿Puedes decirme qué es lo que buscas?
-Busco a los hombres -respondió el Principito- Dime, ¿qué significa “domesticar”?
-Los hombres -intentó explicar el zorro- poseen fusiles y cazan. Eso es bien molesto. Crían también gallinas; es su único interés. Tú buscas gallinas, ¿verdad?
-No -dijo el Principito-. Busco amigos. ¿Qué significa “domesticar”?
-¡Ah!…, es una cosa muy olvidada -respondió el zorro-. Significa “crear lazos”.
-¿Crear lazos?-preguntó el Principito.
-Así es -confirmó el zorro- Tú para mí, no eres más que un jovencito semejante a cien mil muchachitos. Además, no te necesito. Tampoco tú a mí. No soy para ti más que un zorro parecido a cien mil zorros. En cambio, si me domesticas…, sentiremos necesidad uno del otro. Serás para mí único en el mundo. Seré para ti único en el mundo.

Todo lo que pienso últimamente es que quisiera dejar de pensar. Por una. Quisiera ser el animal que no ha sido domesticado. El animal que salta cuando el impulso se lo pide. Al mismo tiempo, no quiero. Me gusta (un poco) la persona que soy, y la detesto. Todo lo que pienso es que quisiera olvidarme del lenguaje, somos presas de las palabras, de las letras. Al mismo tiempo, no quiero. Me gusta el lenguaje, sus matices, sus enredos, los laberintos que pueden crearse en otras cabezas, en mi cabeza y lo detesto.
—  Paola Rivera - Descomposición intrínseca
Frase Trampa

-Esto nunca se lo había dicho a nadie…

-¿Por qué a mi?

-No sé, lo senti necesario.

Fue solo víctima del impulso. Ella solo quería contarlo,

Él ya había abierto sus ojos domesticados.

Quería decir: éstas son las preguntas que no me dejan dormir. Quería decir: me siento solo, yo perseguidor, perro que ladra a la luna, pero no sé que carajo me salía de la boca en lugar de palabras […] Llegué a convencerme de que había nacido equivocado de siglo o de planeta […].Alrededor había un mundo quieto y domesticado para la obediencia, en el que cada ciudadano representaba su personaje […] Quise llorar. Lloré. Armé un buen incendio de papeles, fotos y dibujos, para que no quedara nada de mí […] Sentía que estaba muerto desde hacía horas o años, vacío de curiosidad y de deseo, y que sólo me faltaba cumplir con los trámites […] Lo último que recuerdo de mi primera vida es una ranura de luz en la puerta cerrada mientras yo me hundía en una noche serena que no iba a terminarse nunca […] Me desperté […] Se me habían lavado los ojos: veía al mundo por primera vez y me lo quería comer. Todos los días siguientes iban a ser de regalo. Dos por tres me olvido, y regalo a la tristeza esta vida de yapa. Me dejo expulsar del Paraíso, dos por tres, por ese Dios castigador que no termina de irse de adentro de uno. Y recién ahora, una noche de estas, me doy cuenta: soy otro, soy un recién nacido, he nacido de nuevo.
—  Eduardo Galeano / Mi primera muerte fue así ( Días y noches de amor y guerra)

“Cuando uno se deja domesticar, corre el riesgo de llorar un poco”…

…Qué significa “domesticar” ?
- No eres de aquí – dijo el zorro –, qué buscas ?

- Busco a los hombres – dijo el principito. – Qué significa “domesticar” ?

- Los hombres – dijo el zorro – tienen fusiles y cazan. Es bien molesto ! También crían gallinas. Es su único interés. Buscas gallinas?

- No – dijo el principito. – Busco amigos. Qué significa “domesticar”?

- Es algo demasiado olvidado – dijo el zorro. – Significa “crear lazos…”

- Claro – dijo el zorro. – Todavía no eres para mí más que un niño parecido a otros cien mil niños. Y no te necesito. Y tú tampoco me necesitas. No soy para ti más que un zorro parecido a otros cien mil zorros. Pero, si me domesticas, tendremos necesidad uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo. Yo seré para ti único en el mundo…

- Comienzo a entender - dijo el principito. – Hay una flor… creo que me ha domesticado…

Antoine de Saint-Exupéry.

“Sabía que su halcón le quería, y cuando estuvo seguro de que no sólo estaba domesticado sino perfectamente domesticado, fue a su padre y le mostró lo que había hecho, esperando que se sentiría orgulloso.
Pero en vez de eso, su padre tomó al ave, ahora domesticada y confiada, en sus manos y le rompió el cuello. Te dije que lo hicieras obediente- le dijo su padre dejando caer el cuerpo sin vida del halcón al suelo-. Pero tú le has enseñado a quererte. Los halcones no existen para ser mascotas cariñosas: son feroces y salvajes, despiadados y crueles. Este pájaro no estaba domado; había perdido su identidad.
Más tarde, cuando su padre le dejó, el niño lloró sobre su mascota, hasta que finalmente su padre envió a un criado para que se llevara el cuerpo del ave y lo enterrara. El niño no volvió a llorar y nunca olvidó lo que había aprendido: AMAR ES DESTRUIR Y SER AMADO ES SER DESTRUIDO”