disecado

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¿Pensabas que era un oso? NO, Chuck Testa.

Nunca somos todo lo jóvenes que deberíamos, nunca seducimos tanto como deberíamos, siempre nos sobran michelines, siempre nos falta un grado de bronceado.

Lo mismo pasa con los afectos, con la espontaneidad, nunca somos demasiado ingeniosos, nunca estamos a la altura del último tweet, del último estado de Facebook, de la última foto de Instagram.

No somos Peter Pan ni nunca lo podremos ser, sino que somos el Capitán Garfio. Somos alguien que intenta desesperadamente parecerse a Peter Pan y no lo consigue nunca, ni lo podrá conseguir. La precaución es que no se nos vaya la vida en ello.

En el mundo anterior a las redes sociales, la exhibición era posible solo hasta cierto límite. La calle ya se había convertido en una pasarela de marcas, pero había límites a esa exhibición, sin embargo las redes sociales permiten que la exhibición sea 24 horas al día, en potencia global y que haya una respuesta inmediata a la exhibición de cada cual.

Las redes sociales nos permiten corregir en tiempo real nuestra performance exhibitoria. Uno sabe cuanto rechazo social o aceptación hay en un estado o selfie que recibe muchos o ningún “me gusta”.

Peter Pan disecado. Mutaciones políticas de la edad / Jaime Cuenca

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La función que desempeñan los programas de makeovers es por un lado preservar el poder del sistema de expertos y por otro proporcionar cierto alivio a esa constante angustia del consumidor que se sabe distante al ideal de la mercancía. 

En el fondo todos sabemos que no somos mercancías, por más que lo intentemos. Supone un pequeño alivio para esa angustia del consumidor el saber que existe la posibilidad de que un sistema de expertos se ponga a tu servicio para convertirte definitivamente en mercancía.

Es una de las pocas veces que los medios de masas contemporáneos nos proporcionan una especie de ocasión de catarsis. Es aliviante saber que lo mismo que yo tengo parcelas de anormalidad que me distancian del ideal, y las conozco muy bien porque estoy bombardeado todo el día con las medidas exactas de ese ideal. Pues lo mismo que yo soy anormal, hay otros anormales a los cuales el sistema de expertos acoge en su seno, redime de su culpa y salva de una forma espectacular.

Es sorprendente hasta qué punto realmente se cumplen todas las condiciones para el sacramento de la penitencia. La contrición, el sentido de la culpa, la confesión exhaustiva de todos los pecados, la voluntad de no volver a pecar, el cumplimiento de una pena y finalmente la absolución.

Es un auto de fe contemporáneo, es tomar a un anormal que se sabe fallido en sus formas exhibitorias y redimirlo a la vista de todos. El auto de fe desempeña una función de advertencia ante los demás “¡Ojo que tú también eres tan anormal como este que hemos traído aquí al plató de televisión, pero ten presente que existe una vía de redención y está a tu alcance!”

Peter Pan disecado. Mutaciones políticas de la edad / Jaime Cuenca

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Taxidermied mouse flash drive by zackaholic on Flickr.

A mí me gustaría tener esto…

Y la verdad es que odio a la gente que me da la espalda, que por diversión y entusiasmos banales huyen de todo sentido real de amistad. Detesto a la gente vive como las estrellas, de apariencias. Pero más detesto al que conozco, y que se, que detrás de esa amable y despreocupada careta social esconde en su interior cosas que demostrar, más allá de el dinero y la “felicidad” que lo acompaña, que por agradar callan, retienen y oprimen eso que todos alguna vez debemos entregar, amor. La verdad es que no me sorprende, porque todos sabemos que estos valores ya están disecados y muertos bajo la sombra de los edificios.
22 tipos de resaca ilustradas por animales disecados.

1. La resaca “no recuerdo nada desde que salimos de casa”.

2. La resaca “¡¿Que hice qué?!”.


3. La resaca “Estoy demasiado mayor para esta mierda”.


4. La resaca “No vuelvo a beber más”.


5. La resaca “Yo no merezco esto”.


6. La resaca “si me muevo, vomito”.


7. La resaca “me muero, este es mi fin”.

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Hay libros que inspiran miedo. Miedo de verdad. Más que libros parecen bombas de relojería o animales falsamente disecados dispuestos a saltarte al cuello en cuanto te descuides.
—  Roberto Bolaño.
Usted es el culpable de revivir las mariposas en mí estómago. Esas que ya había disecado y guardado en un cajón.
—  Torrancek