dios demonio

Cuando terminó, Cayetano tomó la mano de Sierva María y la puso sobre su corazón. Ella sintió dentro el fragor de su tormenta.
«Siempre estoy así», dijo él
Y sin darle tiempo al pánico se liberó de la materia turbia que le impedía vivir. Le confesó que no tenía un instante sin pensar en ella, que cuanto comía y bebía tenía el sabor de ella, que la vida era ella a toda hora y en todas partes, como sólo Dios tenía el derecho y el poder de serlo, y que el gozo supremo de su corazón sería morirse con ella. Siguió hablándole sin mirarla, con la misma fluidez y el calor con que recitaba, hasta que tuvo la impresión de que Sierva María se había dormido. Pero estaba despierta, fijos en él sus ojos de cierva azorada. Apenas se atrevió a preguntar:
«¿Y ahora? »
«Ahora nada», dijo él. «Me basta con que lo sepas».
—  Del amor y otros demonios (fragmento) de Gabriel García Márquez.
Reto de la “Ballena Azul”.

¿Que se iba a acabar en Rusia? Ahora está en Brasil. Ahora está en Chile.



El “juego” de la Ballena Azul consiste en un “desafío” de 50 días donde diariamente a las 4:20 am se recibe un “reto” a cumplir. Éstos “retos” pueden llegar a ser desde ver películas de terror durante 24 horas seguidas, dibujarse con objetos punzo-cortantes la silueta de una ballena y vender pastillas envenenadas a niños pequeños, hasta matar a familiares, y el “reto” del día 50, el suicidio. Son “retos” que dañan tanto la salud física como mental de jóvenes que rondan los 10 y 15 años. Los participantes deben publicar fotos de cada reto cumplido con el hashtag #BlueWhaleChallenge. 


Éste “reto” se difunden en grupos o por individuos de Facebook y WhatsApp. Es decir, prácticamente cualquiera está en riesgo.


Quien quiera abandonar el “juego”, en realidad no puede. Amenazan a los “participantes” con hacerles daño a sus padres o conocidos, puesto que tienen información sobre ellos, la cual han conseguido por las redes sociales. Ahora les gusta el modo de localización que ofrecen, ¿no?


En resumen, es una muerte segura, si no tienes a nadie a quien recurrir en dado caso que termines en ésto. Es algo que te lleva al límite, tanto física, como psicológica, como emocionalmente, hasta que el suicidio parece nada, en comparación.



Y, ¿saben qué es lo peor? Que la gente puede llegar a pensar que ésto es algo divertido y “sólo para valientes”. La presión social puede llevar a ésto. La necesidad de formar parte puede llevar a ésto. La inocencia puede llevar a ésto.


Si eres un niño, lo más seguro es que no tengas el juicio suficiente como para saber que ésto está mal. Y lo peor de ésto es que puede que ni siquiera sepas de qué mierda se trata. Puede que el primer reto sea comerte un frasco de golosinas que has robado de la nevera. Y, cuando quieres retirarte, ya es muy tarde, ya no puedes. Sin saber que, tarde o temprano, ésto acabará contigo.


Son cosas que, si no te cuentan, ni siquiera imaginarías que existieran. Trata de ver a un niño de 10 años matando a su mamá. Difícil, ¿no?


Lo que yo te pregunto aquí es: sí, éstas cosas pasan todo el tiempo. Y, porque pasan todo el tiempo, ¿significa que está bien? ¿Significa que es “normal”? ¿Es normal que 130 personas murieran en el 2015 en Rusia, sólo por un estúpido “juego” que alguien se inventó para causar el caos, pensando en su propio bien? Un bien que ni siquiera llegará.


Llámalo como quieras. Diablo. Mal. Enfermedad mental. Pero ésto no es normal.


La primera vez que me enteré de ésto me dieron ganas de vomitar. Estaba a punto de llorar. No lo hice, estaba en público. Pero sentía que me volvía loca.


Ésto se está saliendo de control. Éstos pobres jóvenes, niños y niñas, que seguramente no tienen a nadie a quien recurrir, están muriendo. Y, ¿qué estamos haciendo nosotros por parar ésto?


¿Mi mensaje? Si eres un padre, un tutor, o siquiera un hermano mayor, habla con los menores. Restringe el uso de Internet por la noche. Mantén una comunicación sana. Da confianza. Da amor.


Si estás haciendo el “reto” de la Ballena Azul, habla con alguien. No te pueden hacer nada peor que lo que estás haciendo. Créeme, habla con alguien, y todo irá mejor. Te lo ruego, habla con alguien. Con quien te amenazan. Dile a ésa persona todo lo que te está pasando. Todo lo que te dicen que hagas. Todo lo que has hecho. Será difícil, Dios, será como el demonio, pero valdrá la pena. Habla. Grita, si es necesario. Pero haz algo.



No te quedes callado.

Sostenía que la ciencia y la religión no eran enemigas, sino aliadas: dos idiomas diferentes que contaban la misma historia, una historia de simetría y equilibrio... Cielo e infierno, noche y día, calor y frío, Dios y Satán. Tanto la ciencia como la religión se regocijaban en la simetría de Dios..., la pugna constante entre luz y oscuridad.

-Ángeles y Demonios