dime-lindura

Fue el tenue sonido del piano lo que la hizo encontrar su camino hasta Schroeder, todos en la pandilla parecían muy convencidos de que él no tenía interés alguno. Ella, como el ser brillante que era, obviamente sabía que sentimientos tan puros como el amor tardaban en surgir, si tenía la paciencia suficiente Schroeder caería a sus pies. Total, llevaba esperando diecisiete años, cinco meses, dos semanas y cuatro días (pero quién contaba). “¿Qué haces aquí solo?” Le dijo con una sonrisa llena de coquetería a tiempo que se subía en el piano como acostumbraba, su cara a escasos centímetros de la ajena. “Todos los demás están fuera debatiendo en si deberían ir al partido de béisbol o no.” @remusitas