difuminados

Piscis & Escorpio <3

La noche nos había tomado por sorpresa. Sólo había sido hace un momento cuando estábamos de camino a la casa de Sagitario con la bebida y la música, pero ya saben lo que dicen, el tiempo vuela cuando te diviertes. -Es hora de irnos- anunció Virgo arrastrando las palabras. -¿Quién va a manejar de regreso?, aquí ya todos están un poco mareados- dijo Libra. -Tú no has tomado nada en lo que va de la fiesta, Piscis. Me parece que te toca conducir- continuó Libra. Pretextos para no manejar me sobraban, pero ninguno era válido ante la severa y preocupada voz de Libra. Tenía que encontrar una excusa convincente para zafarme de la situación. Finalmente, Virgo terminó detrás del volante manejando, según él, lo “más despacio que pudo”. Esa noche no me importaba nada, ni morir en un accidente de tránsito ni terminar detenido por la policía. Era invencible, Escorpión me hacía invencible. Sus besos, aunque difuminados un poco por el estado etílico en el que se encontraba, no diezmaban la vehemencia con la que me había devorado momentos antes en el cuarto de los padres de Libra, más sin embargo, yo sabía que esos sólo habían sido besos vacíos y sin amor. Pero cómo nos gusta ilusionarnos. Escorpión no volvió a dirigirme la palabra desde que nuestros labios se tocaron por última vez.

Me las arreglé para que ella se sentara en mis piernas en el asiento trasero del Ford Fiesta de Virgo. Conforme nos íbamos adentrando en la obscuridad de la noche, sentía cómo mi corazón se aceleraba por tener a Escorpión en una posición tan comprometedora y tan cerca de mi cuerpo como nunca antes lo había estado. Y como si me hubiera leído la mente durante toda la noche, dijo de la nada: -Puedes abrazarme si quieres. Lo hice torpemente y lo más lento que pude. Volver a tocar su cintura una vez más. Sentir la textura del suéter tejido a mano de pelo de alpaca de Perú que llevaba e imaginar que era su piel la que acariciaba…me volvía loco.